Lectio Divina – Martes XXV de Tiempo Ordinario

Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen

1.- Introducción.

Señor, dame a entender el evangelio cuando se me hace difícil, cuando sus palabras me suenan a raras, cuando no las entiendo. Eso me pasa hoy con este evangelio que trata de tu madre. Enséñame a ser humilde y pedirte la gracia de interpretar tu palabra con la ayuda de tu gracia.

2.- Lectura reposada del evangelio. Lucas 8, 19-21

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero no podían llegar hasta él a causa de la gente. Le anunciaron: Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte. Pero él les respondió: Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión.

Aparentemente, Jesús no deja en buen lugar a su madre a quien apenas hace caso, pero sólo aparentemente. Según la mentalidad de entonces la madre se reducía a tener hijos y estar en la cocina. Una mujer del pueblo, queriendo hacer un elogio de Jesús, le dice: “Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron” (Lc.11,27). Jesús no podía reducir la vida de su madre a la esfera meramente biológica, o a la situación de cualquier mujer de Israel. Jesús tenía un plan mucho más amplio y maravilloso para su madre. Ella sería la “oyente de la Palabra de Dios”.  Y, sobre todo, la que cumplía esa palabra. La Madre estaba destinada para llevar adelante la obra de Jesús en la Iglesia. Ella estaba destinada a ser la madre de esa Iglesia, el modelo perfecto, el mejor icono. María es el mejor boceto de la Iglesia; y siempre que la Iglesia quiere renovarse, rejuvenecerse, ponerse al día según las circunstancias de cada época, debe mirar a María y fijarse en ella.

Palabra del Papa.

«¿Qué ha traído Jesús? […] Ha traído la universalidad, que es la grande y característica promesa para Israel y para el mundo. La universalidad, la fe en el único Dios de Abraham, Isaac y Jacob, acogida en la nueva familia de Jesús que se expande por todos los pueblos superando los lazos carnales de la descendencia: éste es el fruto de la obra de Jesús. Esto es lo que le acredita como el “Mesías” y da a la promesa mesiánica una explicación, que se fundamenta en Moisés y los profetas, pero que da también a éstos una apertura completamente nueva. El vehículo de esta universalización es la nueva familia, cuya única condición previa es la comunión con Jesús, la comunión en la voluntad de Dios. Pues el Yo de Jesús no es un ego caprichoso que gira en torno a sí mismo. “El que cumple la voluntad de mi padre, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre”» (Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, primera parte, p. 52).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)

5.- Propósito.

Hoy, para honrar a María, tomaré un texto de la Biblia, lo rumiaré en mi corazón y lo haré vida.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí por medio de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, te doy gracias porque hoy he aprendido un poco más del puesto de tu madre en la Historia de la Salvación. Es la que mejor ha escuchado tu palabra, la ha conservado en su corazón, la ha rumiado y la ha hecho vida. Cuando yo acudo a Ella me da esa misma palabra “rumiada” por ella, rezada por ella, hecha carne en ella. Por eso me da la palabra que yo necesito en cada momento, una palabra hecha vida.

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Comentario – Martes XXV de Tiempo Ordinario

Lc 8, 19-21

Estando Jesús hablando con la gente, su Madre y sus hermanos fueron donde El…
Marcos había dicho, sin ambages, que esa visita familiar pretendía frenar y recuperar a Jesús: «su familia fue allá para llevarse a Jesús con ellos pues afirmaban: «se ha vuelto loco» (Marcos 3, 21).

Lucas interpreta ese mismo episodio pero de modo distinto. Lucas conocía a María personalmente: de ella recogió directamente los recuerdos de la infancia de Jesús. Suprime por lo tanto, toda interpretación desfavorable.

Fueron a verlo su Madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograron llegar hasta El…
Es una escena muy natural y humanamente muy emotiva… si nos ponemos, muy sencillamente, a escuchar a Lucas. He aquí una madre que quiere ver a su hijo, y unos primos que la acompañan; pero ese miembro de la familia tiene tanto éxito, con gente siempre a su alrededor que resulta difícil acercarse a Él.

Entonces le avisaron: «Tu Madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte.»

¿Estoy yo también deseoso de «ver a Jesús»?

Teresa de Ávila, siendo niña, se escapó un día de su casa. Se la encontró caminando por la carretera «¿Qué haces aquí?» -«¡Quiero ver a Dios!» Había oído decir que los sarracenos mataban a los cristianos, y, en su deseo de ver a Dios, con la ingenuidad de su corazón de niña, se había imaginado llegar hasta el sur de España donde le sería fácil, pensaba, recibir el martirio. Naturalmente fue reconducida a la casa paterna. Pero toda su vida de adulta fue como la realización de ese deseo: quiero ver a Dios.

¿Participa mi oración de ese deseo? Vivir con Dios, acercarme a Él.

Pero Él les contestó: «Mi Madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios…»
Esa es la explicación muy positiva que Lucas nos propone. Para hablarnos de ese episodio escogió colocarlo exactamente después de las parábolas de la «semilla» y de la «lámpara». De ese modo Lucas elaboró como una pequeña teología de la Palabra: los que escuchan a Dios, son tierra buena que produce mucho… son también como lámpara sobre un pedestal que alumbra lejos en derredor… pero también, y sobre todo, son la «familia de Jesús»…

«¿Mi madre, mis hermanos? ¡Son los que escuchan la Palabra de Dios!»

Tal como Lucas relata esa frase, no tiene nada de polémica. ¡No se trata, para Jesús, de rehusar a su familia, sino de ampliarla! Como si dijera: «¡Oh sí, amo a mi familia; pero esa familia es mucho más extensa de lo que imagináis! Comporta innumerables lazos con innumerables hermanos.»

Si escuchamos la Palabra de Jesús, nos hacemos semejantes a Él, poco a poco vamos pensando y reaccionando como El… como si viviéramos familiarmente con El, como hermanos…

¡Señor, si eso resultara ser verdad! ¡Si escuchara tu voz de tal manera, que llegara yo, efectivamente, a percibirla como una voz familiar, y que, a su vez, mi propia voz acabara por tener la misma entonación que la tuya!

Los que escuchan la Palabra de Dios, y la ponen en obra.

Encontramos aquí la misma insistencia que en las dos parábolas precedentes: vivir la fe… vivir lo que se cree; poner en práctica, eficazmente, nuestras convicciones… practicar, poner en obra, la Palabra de Dios…

Noel Quesson
Evangelios 1

Música – Domingo XXVI de Tiempo Ordinario

Entrada: El Señor es mi fuerza CLN 717;  Toda la tierra te adore CLN A16; Señor, tú eres mi refugio CLN 701; Aclama al Señor tierra entera CLN 517.
Introito en latin: Omnia quae fecisti
Salmo y Aleluya: Alaba alma mía al Señor. (Propio)
Ofertorio: Señor, todo os pertenece. (Cantos varios)
Comunión:  Donde hay caridad y amor CLN 026; Os doy un  nuevo mandato CLN 729. Señor, no soy digno. La puerta del sagrario (Cantos varios) 
Final: Todos cantamos a ti, CLN  521

Oración de los fieles – Domingo XXVI de Tiempo Ordinario

Hoy hemos visto como tu predilección es por aquellos que no se apegan a las cosas de este mundo. Por eso, te pedimos hoy:

SEÑOR, PERMANECE JUNTO A NOSOTROS.

1. – Por el Papa, los obispos y sacerdotes, para que pongan tu Luz en todos los acontecimiento de este mundo, para que brille lo bueno y se denuncie lo malo. OREMOS

2. – Por los gobernantes para que se dejen guiar por las necesidades del pueblo y no solo por los caprichos de unos pocos. OREMOS

3. – Por los que sufren, los que Cristo vino a atender, para que la Iglesia portadora de la Salvación de Dios permanezca siempre junto a ellos. OREMOS

4. – Por el curso que comenzamos para que sea de provecho para nosotros y de alabanza para Dios. OREMOS

5. – Por los que vacilan en su fe, para que el constante anuncio de tu palabra y la asidua oración les lleve a reencontrar la Luz que de ti nos llega. OREMOS

6. – Por aquellos que están en peligro de muerte para que Dios les de la oportunidad de ponerse a bien con Él y así poder disfrutar del Reino que se nos prometió. OREMOS

7. – Por la paz en el mundo y la desaparición del terrorismo. OREMOS

8.- Por todos nosotros, presentes en la Eucaristía, y por nuestros familiares y amigos OREMOS

Padre sabemos que sufres por las injusticias, haz que con las plegarias que te hemos hecho el mundo sea cada vez más parecido a Reino que tu Hijo vino a traernos. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Amen.


Dios Padre Nuestro, escucha estas peticiones que te hacemos con fe y humildad. Recíbelas benignamente y hazlas tuyas.

Y respondemos:

AYÚDANOS PADRE EN TODA OCASIÓN

1.- Por el Papa Francisco, el obispo de nuestra diócesis, por todos los obispos de la tierra para que a ejemplo de los apóstoles sepan instruir al pueblo cristiano con frutos permanentes de Eternidad. OREMOS

2.- Por los responsables de la Economía en todo el mundo, para que sus decisiones estén impregnadas en el pensamiento de Cristo y así favorecer a los más pobres y desposeídos. OREMOS

3.- Por las personas de mucho éxito, para que sepan aprovechar su buena fortuna en la ayuda a aquellos que apenas han tenido oportunidades. OREMOS

4.- Por los catequistas y sus alumnos, para que, juntos, en este curso que comienza sepan aprovechar con amor e inteligencia las enseñanzas cristianas. OREMOS

5.- Por los profesores y sus alumnos, para que, en el inicio del presente curso académico, puedan crear un clima de entendimiento que facilite la labor docente. OREMOS

6.- Por los pobres, los enfermos, los perseguidos, los marginados, para que el apoyo de los hermanos y hermanas les sirva para salir de sus problemas y dolencias. OREMOS

7.- Por nosotros, reunidos en esta Eucaristía, para que sepamos aprender de Jesús de Nazaret que siempre nos habla con amor. OREMOS

Y todo esto te lo pedimos por el mismo Jesucristo, tu Hijo,

que vive y reina contigo en la unidad con el Espíritu Santo

Amén.

Comentario al evangelio – Martes XXV de Tiempo Ordinario

La madre de la palabra

Las palabras de Jesús en el evangelio de hoy, ¿habrían ofendido a María, que esperaba fuera para recibirlo? Difícilmente. En realidad, esas palabras de Jesús fueron un gran elogio para ella. Porque, entre los seres humanos, ¿quién ha escuchado la palabra de Dios y se ha entregado a ella mejor que María? ¿Quién más ha atesorado tanto la palabra de Dios en el corazón que se ha hecho carne, si no es María? Las palabras de Jesús eran una afirmación de María como verdadera madre suya en carne y espíritu, así como una invitación a que la imitemos en la escucha de la Palabra y en su cumplimiento. Esa escucha y esa puesta en práctica son las que nos convierten en miembros de su familia, más allá del espacio y del tiempo, como lo demuestra el martirio de Andrew Kim Taegon, Paul Chong Hasang y los compañeros cuya memoria honramos hoy: Tan alejados del espacio y el tiempo del Jesús histórico, se convirtieron en miembros de su familia.

Paulson Veliyannoor, CMF

Meditación – Martes XXV de Tiempo Ordinario

Hoy es martes XXV de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 8, 19-21):

En aquel tiempo, se presentaron la madre y los hermanos de Jesús donde Él estaba, pero no podían llegar hasta Él a causa de la gente. Le anunciaron: «Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte». Pero Él les respondió: «Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen».

Hoy Cristo reclama nuestra obediencia. La «Carta a los Hebreos» califica el culto del Antiguo Testamento como «sombra» a la vista de la insuficiencia de los sacrificios de animales, que Dios no necesita y en los que el hombre no da a Dios lo que Él podría esperar del hombre. La auténtica veneración a Dios se encuentra en la vida marcada por su Palabra y dentro de ella.

Sin embargo, nuestra obediencia es siempre deficiente. Nuestra moralidad personal no basta para venerar a Dios correctamente. Por eso, el Hijo se hizo carne y asumió un cuerpo humano, haciendo posible una nueva forma de obediencia, que va más allá de todo cumplimiento humano de los Mandamientos. En su Cuerpo, Jesucristo devuelve a Dios toda la humanidad. Sólo en el Verbo que se ha hecho carne, cuyo amor se cumple en la Cruz, es perfecta la obediencia.

—Jesús, tú que eres Dios hecho carne, llévanos contigo a todos y ofrece lo que no podríamos dar solamente por nosotros mismos.

REDACCIÓN evangeli.net

Liturgia – Santos Andrés Kim Taegon

SANTOS ANDRÉS KIM TAEGON, presbítero, PABLO CHONG HASANG, y compañeros, mártires, memoria obligatoria

Misa de la memoria (rojo)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-par

  • Prov 21, 1-6. 10-13. Sentencias diversas.
  • Sal 118. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.
  • Lc 8, 19-21. Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.

O bien: cf. vol. IV.


Antífona de entrada
La sangre de los mártires se derramó en la tierra por Cristo, por eso han alcanzado los premios eternos.

Monición de entrada y acto penitencial
Hoy es la memoria de los santos Andrés Kim Taegon, presbítero, Pablo Chong Hasang, apóstol laico, y de sus compañeros, mártires en Corea entre los años 1839 y 1867. Este día se venera conjuntamente a los ciento tres mártires que en aquel país testificaron la fe cristiana, introducida por algunos laicos, y después alimentada y reafirmada por la acción de los misioneros. Entre ellos había tres obispos, ocho presbíteros y laicos de todas las edades.

Yo confieso…

Oración colecta
OH, Dios,
que te has dignado multiplicar los hijos de adopción
en todo el orbe de la tierra,
e hiciste que la sangre de los santos mártires Andrés y compañeros
fuera semilla fecunda de cristianos,
concédenos que, fortalecidos por su ayuda,
avancemos continuamente siguiendo su ejemplo.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos, hermanos, por todo el pueblo santo de Dios.

1.- Para que introduzca en la plenitud de su santa Iglesia a los no cristianos y a los no creyentes. Roguemos al Señor.

2.- Para que inspire a los gobernantes pensamientos de servicio y entrega al bien común. Roguemos al Señor.

3.- Para que libre al mundo del hambre, del paro y de la guerra. Roguemos al Señor.

4.- Para que conceda a nuestra ciudad (nuestro pueblo) la paz, la justicia, la libertad y el bienestar. Roguemos al Señor.

5.- Para que acoja siempre nuestra oración. Roguemos al Señor.

Oh, Dios, que sabes que la vida del hombre está sujeta a tanta necesidad: escucha las preces de los que te suplican y cumple los anhelos de los que ponen en ti toda su esperanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
DIOS todopoderoso,
mira con bondad la ofrenda de tu pueblo
y, por la intercesión de los santos mártires,
transfórmanos en sacrificio agradable a ti,
para la salvación de todo el mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Cf. Mt 10, 32
A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos, dice el Señor.

Oración después de la comunión
ALIMENTADOS con el Pan de los fuertes,
en la celebración de los santos mártires,
te pedimos humildemente, Señor,
que, unidos con fidelidad a Cristo,
trabajemos en la Iglesia por la salvación de todos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.