Comentario al evangelio – Lunes XXVII de Tiempo Ordinario

Una alegoría

En la tradición del enfoque interpretativo alegórico de los evangelios, el buen samaritano es Jesucristo. El hombre herido al borde del camino es la humanidad herida por el pecado. La posada representa a la Iglesia que, como ha dicho el Papa Francisco, es el hospital de campaña destinado a atender a la humanidad herida. Las dos monedas que el samaritano deposita en la posada se refieren a los sacramentos que Cristo ha instituido y ordenado a la Iglesia para la cura de almas. El buen samaritano promete pagar más cuando vuelva: En su Segunda Venida, Cristo nos recompensará por nuestra fidelidad. En el tiempo que media entre ahora y la Segunda Venida, nuestra tarea es cuidar de las víctimas en los márgenes de la sociedad, así como de la casa común que nos ha confiado Cristo; «hacer lo mismo» que ha hecho el buen samaritano de la parábola.

Paulson Veliyannoor, CMF

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