Un programa para el Adviento

1. -Juan es el último profeta del Antiguo Testamento y el primero del Nuevo, es el precursor del salvador. Nos invita a la conversión, al cambio de mente y de corazón, de pensamiento y sentimiento. Nos invita a tomar postura, de ella depende la diferencia que separará a unos de otros. Nosotros preguntamos también: ¿entonces, qué hacemos? El nos indica un camino: compartir nuestros bienes, servir al necesitado, no aprovecharse de los demás, dar de comer al hambriento… ¿Qué me respondería a mí en este momento de mi vida Juan Bautista? Si quiero preparar de verdad mi interior para la venida de Jesús no debo eludir esta pregunta. Sólo si estoy dispuesto a dar una respuesta adecuada estaré en condiciones de que el Evangelio sea de verdad una Buena Noticia.

2.- En este domingo yo quiero ser otro Juan Bautista, quiero que el Señor me ayude a ser consecuente hasta el extremo, como lo fue él; quiero ser profeta de la esperanza, quiero ser instrumento de Dios para generar ilusión y alegría en mi entorno. Tengo motivos para la esperanza y para vivir con alegría desbordante porque me siento amado por Dios, ¿por que no colaboro a que sea posible la esperanza para todos aquellos que no conocen la alegría de sentirse queridos y salvados por Dios y viven sumergidos en el mundo de las tinieblas o de la desilusión? ¡Señor, que sea capaz de escuchar este mensaje de Adviento! Es para mí.

«Hombre de hoy,
¿dónde has puesto tus ojos,
dónde tienes tu esperanza?
Hombre y mujer de hoy,
¿dónde tienes la meta de tu caminar.
tienes hambre de todo y nada te sacia.
Tienes, tienes, tienes….
y tu tener no te da felicidad.
te prometen y sigues decepcionado.
Hombre y mujer de hoy.
escucha tu soledad
y déjate encontrar por Aquel que viene a buscarte
en la fragilidad del silencio,
en la promesa que anuncia la Buena Noticia
Dios quiere al hombre y a la mujer. Hoy se acuerda de ti»

3.- Te propongo este abecedario positivo como camino para vivir el adviento:

Agradecer a Dios habernos regalado a las personas con las que convivimos.
Buscar el bien común por encima de los intereses personales.
Corregir con empatía a aquél que se equivoca.
Dar lo mejor de uno mismo, poniéndose siempre al servicio de los otros.
Estimar a los otros, sabiendo reconocer sus capacidades.
Facilitar las cosas dando soluciones y no creando más problemas.
Ganar la confianza de los otros compartiendo con ellos sus preocupaciones.
Heredar la capacidad de aquellos que saben ser sinceros con valentía y respeto
Interceder por los otros a Dios, antes de hablarle de nuestras cosas.
Juzgar a los otros por lo que son, no por lo que tienen ni por lo que aparentan.
Limitar las ansias personales frente a las necesidades del grupo.
LLenarse con lo mejor que uno encuentra en el camino de la vida.
Mediar entre los compañeros que no se entienden.
Necesitar de los otros sin ningún perjuicio.
Olvidar el miedo al «qué dirán».
Preocuparse por los más débiles y los más necesitados.
Querer siempre el bien de las personas.
Respetar las opiniones de los demás.
Salir al encuentro del otro, no esperando que él dé el primer paso.
Tolerar los defectos y límites propios y ajenos con sentido del humor.
Unirnos todos para que podamos vivir en paz y armonía.
Valorarse con realismo, sin creerse superiores a los demás
X es una incógnita que invita a la búsqueda constante de la verdad.
Yuxtaponer ilusiones y esperanzas, trabajos y esfuerzos por crear fraternidad.
Zambullirse sin miedo en el nuevo día que Dios nos regala cada mañana.

José María Martín OSA

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