Comentario al evangelio – Lunes II de Adviento

Más fácil de decir que de hacer

Sinceramente, me resulta más fácil decir: «Tus pecados están perdonados» que decir: «Levántate y anda». Imagina esto: Alguien se desahoga conmigo sobre sus luchas en la vida. Le escucho y le digo: «Rezaré por ti». Por supuesto, rezar debo, ante todo; pero debo confesar que es mucho más «conveniente» asegurarle mis oraciones que hacer algo para ayudarle a «levantarse y caminar». En otras palabras, debo rezar por él, así como convertirme en la respuesta a su oración, en la medida de mis posibilidades. Como hizo Jesús: no sólo perdonó los pecados del paralítico, sino que también sanó su cuerpo. He aquí un reto de Adviento de Santiago: «Si un hermano o una hermana están desnudos y les falta el alimento de cada día, y uno de vosotros les dice: «Id en paz, calentaos y comed hasta hartaros», y no les cubrís sus necesidades corporales, ¿de qué sirve? » (2:15-16).

Paulson Veliyannoor, CMF