El Señor está con nosotros

1. – Dios quiere seguir siendo amigo del hombre, pasear, dialogar familiarmente con él. Vivir en la presencia de Dios es el paraíso. No es Dios el que nos expulsa del edén, somos nosotros mismos los que nos desterramos, cuando nos alejamos de su presencia. Si huyes de Dios, vivirás en el destierro, la tierra te producirá cardos y espinas. Reinará la desarmonía y la división. No debes huir de Dios, búscale. Así no te sentirás nunca solo y siempre vencerás al mal, simbolizado en la serpiente. Conseguirás el don de la sabiduría, la ciencia del bien y del mal. Entonces brotarán en tu vida la paz y la alegría, entonces los hombres compartirán fraternalmente los dones que Dios les regala.

2. – María es la «nueva Eva». Eva es seducida y engañada por el orgullo y el ansia de dominio. Se dejó seducir por el pecado y fue sometida al yugo de la violencia, del temor, de la tristeza, de la culpabilidad, de la ignorancia y de la tiranía. María también es seducida, pero es por el Amor de Dios. Por eso recibe del ángel este mensaje lleno de confianza: «no temas». María». María, humilde y confiada, libre y obediente es el prototipo de la mujer nueva, el principio de la nueva humanidad basada en el amor y en la confianza en la voluntad de Dios.

María quiere alimentarse de la Palabra de Dios, no de otras cosas pasajeras o engañosas. María se contrapone a Eva, salva a Eva, la rehabilita. Eva transmite dolor y esclavitud, María ofrece liberación y gracia. La «llena de gracia» vence al mal y nos invita a nosotros a asociarnos con ella en la lucha. Sabemos que el Señor «está con nosotros».

3.- La Madre del salvador es también nuestra Madre porque su Hijo así lo quiso: «Ahí tienes a tu Madre». María no puede estar lejos de la mente y del corazón del cristiano, especialmente durante el tiempo de Adviento. La fiesta de la Inmaculada, al comienzo de este tiempo es un estímulo para nuestra «espera confiada». ¿Quién mejor que ella, que lo llevó en su seno, pudo esperar su venida? Ella, la Madre concebida sin pecado, nos invita a arrepentirnos, a desechar el mal y a hacer el bien para preparar el camino al Emmanuel. María tiene una misión importante en la Iglesia porque es Madre y modelo de la Iglesia. Nuestra devoción a María debe llevarnos a su Hijo Jesucristo: «Haced lo que El os diga». Todo lo que tiene, todo lo que es María le viene de Cristo. María es la primera cristiana, toda cristiana, hecha enteramente para Cristo. Por eso es la mujer del futuro, la humanidad del futuro, la nueva humanidad que siempre hemos soñado y que Dios mismo soñó. Pero esto sólo será posible si vivimos cerca de Dios, confiados y seducidos por su Amor, como María. Entonces reinará en todo el mundo otra vez la armonía y la paz.

José María Martín OSA

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