Lectio Divina – Martes XXVI de Tiempo Ordinario

Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?

1.-Introducción.

Señor, hoy te pido que me des un espíritu grande para que te sepa imitar a Ti y no caiga en la trampa de los hombres que tienen miras cortas, como los samaritanos; y espíritu vengativo, como los apóstoles. ¡Qué sería de nosotros si no estuvieras Tú! Tú eres el que ensanchas nuestra mente estrecha y dilatas nuestro corazón encogido. ¡Gracias, Señor!

2.- Lectura reposada del Evangelio. Lucas 9, 51-56

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén, y envió mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma? Pero volviéndose, les reprendió y dijo: No sabéis de qué espíritu sois. Porque el Hijo del Hombre no ha venido a perder a los hombres, sino a salvarlos. Y se fueron a otro pueblo.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

La luz brilla en las tinieblas y la grandeza de Jesús en medio de las mezquindades de los hombres. Mezquina la postura de los samaritanos que no quieren recibir a Jesús simplemente porque camina a Jerusalén, la ciudad enemiga. Y rastrera la postura de los discípulos que  quieren vengarse y le piden a Jesús que mande fuego del cielo y los arrase a todos. En medio de tanta miseria y mezquindad está la postura magnánima de Jesús que no cambia la ruta de su camino a Jerusalén, aunque sabe que le espera la muerte. Para Jesús,  lo que tiene que hacer en la vida es más importante que la vida misma. “El celo le devora”. Y Jesús es devorado por la misión que el Padre le ha encomendado. Grandeza también de Jesús frente a sus discípulos Santiago y Juan. Piden a Jesús fuego del cielo para que arrase la ciudad que no lo ha querido recibir. Jesús les regaña. Les echa en cara lo poco que han aprendido en el tiempo que llevan con Él. Ni tirando piedras se solucionan las cosas, como en el caso de la adúltera, ni con fuego material se evangeliza una ciudad. Hay que cambiar las piedras y convertirlas en perdón. Y hay que cambiar el fuego de la venganza en fuego de amor. Este fuego de amor es el que pide Jesús al Padre para que el mundo arda de ternura y de misericordia.

Palabra del Papa.

“Jesús acoge, ama, levanta, anima, perdona y da nuevamente la fuerza para caminar, devuelve la vida. Vemos en todo el Evangelio cómo Jesús trae con gestos y palabras la vida de Dios que transforma. Es la experiencia de la mujer que unge los pies del Señor con perfume: se siente comprendida, amada, y responde con un gesto de amor, se deja tocar por la misericordia de Dios y obtiene el perdón, comienza una vida nueva. Dios, el Viviente, es misericordioso” (Jornada “Evangelium Vitae, 16-6-13).

4.- Qué me dice a mí hoy este texto ya meditado. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Acordarme durante este día de la grandeza de Jesús para no encerrarme en pensamientos cortos o, peor aún, miserables.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, si me miro a mí mismo, si confío en mis fuerzas, me veo por dentro tan ruin como los samaritanos y tan deleznable como tus discípulos. Por eso quiero levantar mi mirada y mirarte solo a Ti. En Ti encuentro grandeza de alma, amplitud de miras, fuerza  ante la dificultad, voluntad insobornable ante tu misión. Sólo contigo mi debilidad se hace fuerte; mi pequeñez se hace grande; y mi miseria se convierte en misericordia.

Comentario – Martes XXVI de Tiempo Ordinario

Lc 9, 51-56

En el plan de Lucas, con el pasaje que leemos hoy comienza una nueva parte de su evangelio, que irá hasta el capítulo 184.

-Primero Jesús comenzó su ministerio en Galilea. -Luego, sube a Jerusalén para morir allí y resucitar…

Como se acercaba el tiempo en que Jesús fuese llevado de este mundo…

La fórmula es solemne.

El texto griego es aún mucho más penetrante: «Como se iban cumpliendo los días de su asunción…»

Esta muerte que se va acercando no es un azar, es un «cumplimiento». Y ¡es también un «levantamiento» una ascensión! Todo el misterio pascual, su fase sombría y su fase luminosa es evocada aquí.

…se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén.

Lucas subraya que es una decisión muy deliberada. Jesús quiere ir hasta el fin, hasta el cumplimiento de su destino… y lo hace con «resolución.»

La marcha hacia Jerusalén, ciudad de su pascua, es una partida memorable. Para Lucas, Jesús ya no regresará más a Galilea, su pequeña patria.

«Mi vida, nadie la toma, soy Yo quien la da.» Contemplo ese instante decisivo en el corazón de Jesús. Señor, ayúdanos en las decisiones valientes que a veces hemos de tomar.

Envió mensajeros por delante; yendo de camino entraron en una aldea de Samaría para prepararle alojamiento, pero se negaron a recibirlo porque se dirigía a Jerusalén.
Los judíos fieles consideraron cismáticos a los Samaritanos cuando éstos construyeron un templo rival al de Jerusalén en la cumbre del monte Garetzim. Despreciados por los judíos, se tomaban su revancha ocasionando toda clase de molestias a los peregrinos que atravesaban su país para subir a Jerusalén.

Jesús no evita pasar por esa tierra en la que un racismo y un desprecio recíproco hacía estragos. Jesús quiere a todos los hombres.

Ante ese rechazo, los discípulos Santiago y Juan le propusieron: «Señor ¿quieres que ordenemos que caiga fuego del cielo y acabe con ellos?»

Era el castigo que Elías infligió a sus adversarios (2Reyes 1, 10). El espíritu de poder está siempre ahí, en el corazón de los hombres. Y lo que es peor que todo: ¡que es de ese modo, como nosotros nos imaginamos el comportamiento de Dios! Esos pobres discípulos creían ser los intérpretes de Dios, y ¡cuan seguros estaban de poseer la verdad! Creían disponer del «fuego divino» para juzgar a esos Samaritanos. Fácilmente, también nosotros tenemos quizá deseos de ese género: que Dios intervenga y destruya de una vez a sus enemigos, que muestre su Poder.

Jesús se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.

El espíritu de Jesús es un espíritu de no violencia, de misericordia.

Jesús pide a sus discípulos que respeten los plazos de la conversión: el descubrimiento de la verdad es lento, muy lento, en el corazón del hombre.

Jesús nos da aquí la verdadera imagen de Dios. El, que siendo Todopoderoso, no interviene como potentado para doblegar a los que le están sujetos o a sus enemigos, sino que, humildemente, pobremente, espera la conversión, a la manera de un padre o de una madre.

«Y se marcharon a otra aldea.» Como hacen los pobres cuando se les despide.

Contemplo a Jesús marchándose hacia otra aldea… Señor, me interrogo sobre mis impaciencias… Ante mis propios pecados, mis propios fracasos, ante los rechazos de los demás, ante las lentitudes o los retrasos de la Iglesia… Danos, Señor, tu divina paciencia.

Noel Quesson
Evangelios 1

La fe nos da un compañero

1. – No sabe uno qué admirar más en esta conservación del Señor con sus discípulos. Si la elegancia con que disimulan su defecto al decir los apóstoles “auméntanos la Fe…”. O la franqueza con que Jesús les responde: “lo que es Fe ni como un granito de mostaza tenéis”. Es más elegante decir “auméntanos la Fe” que reconocer crudamente “no tenemos Fe”, que es lo que Jesús les dice, “ni como un granito de mostaza”. Duras palabras para los apóstoles y duras para el Señor que llevando ya tanto tiempo con ellos sabe que no acaban de fiarse de Él.

2. – Porque Fe no es adhesión a una lista de creencias, admitir el credo y esto es lo que muchas veces entendemos por Fe y no lo es. Fe es una adhesión a una persona en cuya palabra creemos. Es confianza plena. Y hacia una persona no podemos tener una confianza a medias, capaz de ser aumentada, porque si nos fiamos de alguien solo a medias en realidad estamos desconfiando de esa persona y eso es lo que el Señor les dice a los Apóstoles: “ni como un granito de mostaza”

3. – Fe es confiarnos al Señor que se ha llamado a sí mismo “Camino” y que nos dice a todos sígueme. Es decir que esa confianza en él tiene que ser dinámica, cambiante, nunca estática, porque si nos paramos, ni recorremos el “camino”, ni “seguimos” al Señor.

El creyente no puede ser un sedentario. Tiene que ser un nómada como lo fue Abrahán, al que al Señor llevo y trajo por el desierto siempre en busca de Dios. **La Fe no nos exime del cansancio de caminar cada día.

**La Fe no es escapismo del quehacer humano.

4. – Tabi wa michizure, dice el dicho japonés: el camino es según el compañero, significa. El camino supuestamente más cómodo por las mejores autopistas y con el mejor de los coches, puede ser incómodo, desagradable y aburrido si lo es el compañero que va con nosotros. Y el camino de montaña, sembrado de piedras y raíces, empinado entre riscos, puede convertirse en el recuerdo más maravilloso de nuestra vida según la mano del compañero en el que nos apoyamos y confiamos

Esto es lo que nos da la fe. No nos da un camino privilegiado y cómodo. No. No. Nos enseña desde el comienzo cuál y cómo va a ser el camino. La Fe nos da un compañero.

Un compañero que se define a Sí mismo como Pastor –no ingeniero de Caminos–, Pastor que camina delante por senderos de montaña, Pastor cuya mano fuerte está siempre al alcance de la nuestra por si resbalamos en el camino, que conoce bien sus caminos, aunque a nosotros no nos lo parezca.

**La Fe da sentido al camino porque el Señor va delante y sabe a dónde va.

**La Fe nos da la alegría de caminar hombro con hombro con el Señor…

**La Fe así se convierte en aventura, en descubrimiento de nuevas montañas, donde no valen mapas ni itinerarios preconcebidos, porque ese Señor que nos ha dicho “sígueme” al caminar va haciendo el camino delante de nosotros.

Cuando la Fe se hace cómoda, facilitona, de sillón, zapatillas y vaso de whisky esa fe es como la de los apóstoles, “ni como un grano de mostaza”

Si es viva, energética, plenamente confiada en el compañero se viaje que camina delante. Esa es fe de verdad. Es Fe que nos hará decir: “Señor, caminando tras de Ti no hago más que lo que tengo que hacer. Sor siervo inútil y sin provecho, pero feliz de ir contigo donde me lleves.

José María Maruri, SJ

¡El don de Dios!

1.- Tiempos difíciles para la fe. ¿Qué fe es buena y sólida si, previamente o en alguna situación, no ha sido probada? En algunos continentes nos hemos acostumbrado a vivir una fe “entre celofanes”. Sin más complicaciones ni más compromisos que el saber que Dios estaba ahí y con una iglesia que, en más de una ocasión, ha sido entendida como una especie de “estación de servicios”; me sirvo cuando quiero, donde quiero y como quiero.

Ahora es el momento de la verdad. Sobran bancos vacíos enmuchas iglesias y, en cambio, hacen falta (más que nunca y urgentemente) cristianos y católicos comprometidos en la causa y por la causa de Jesús: en la política y en la economía, en la familia y en el círculo de amistades, en la enseñanza y en la medicina, etc.

2.- ** ¡Si tuvierais fe! Si la tuviésemos lucharíamos a tiempo y destiempo contra aquellos que pretenden reducir la vivencia de la fe a un ámbito personal y privado.

** ¡Si tuvierais fe! Si la tuviésemos nos resistiríamos con todo el vigor que ella nos aporta ante aquellas otras tendencias que pretenden visionarla desde un concepto meramente popular o cultural

** ¡Si tuvierais fe! Si la tuviésemos daríamos ese paso del catolicismo vergonzante y atrincherado a un cristianismo militante y activo, sorprendente y cautivador, entusiasta y prometedor, rompedor e inquietante

** ¡SI tuvierais fe! Dejaríamos a un lado, aún cuando a veces sea necesario, el aspecto íntimo de la fe para hacerlo público. ¿Acaso el sol se ha creado para que esté permanentemente oculto detrás de las nubes? ¿Acaso desde el laicismo, interesado y trasnochado, se nos puede amordazar a los que sabemos que Dios es una instancia superior a todos los que proyectan leyes y normas?

** ¡Si tuvierais fe! El testimonio de nuestra vida ha de ser, además de palabra, avalado con hechos y propuestas (no imposiciones pero tampoco cesiones) para que el mensaje de Jesús no sea recluido en la cómoda sacristía o “soltado” puntualmente entre los cuatro muros blanqueados de una iglesia.

3.- Es apasionante el momento que estamos viviendo en nuestra iglesia. Es el diálogo fe y cultura, Cristo y maligno, espiritualidad y laicismo, iglesia y mundo. Lejos de infundirnos miedo o simple temor, todo ello, nos debe de llevar a purificar esta iglesia nuestra en la que muchos están pero no saben ni porqué están ni en lo que creen ni porque creen. Es la hora de plantearnos si nuestra fe es una fe sólida en Jesucristo o si, tal vez, quedó dibujada y encorsetada en una religiosidad que no es transformadora de la realidad personal ni social.

Apasionante, este momento crucial, y por supuesto penetrado de un sano realismo y de optimismo. Seremos menos pero más comprometidos y dispuestos a mojarnos hasta donde haga falta por Cristo,con su Iglesia y arropados por la fuerza del Espíritu Santo.

¿Tenemos fe? Como dice San Pablo es el momento de tomar parte –y partido también– en esta dura tarea, y un reto también, de guardar y predicar el Evangelio.

Javier Leoz

Música – Domingo XXVII de Tiempo Ordinario

Entrada: Un solo Señor CLN 708;  Sálvanos, Señor Jesús CLN A 14; Como brotes de olivo CLN 528;    Alrededor  de tu mesa CLN A4     
Introito en latin: In voluntate tua
Salmo y Aleluya: Escucharemos tu voz, Señor. (Propio)
Oración de los Fieles: 2CLN-G10.
Santo: 1CLN-I8.
Comunión: Como el ciervo (Cantos varios).  Hambre de Dios CLN 013 Bendigamos al Señor CLN 707;  En la fracción del pan CLN 05.
Final: Madre de los creyentes (Cantos varios)

Oración de los fieles – Domingo XXVII de Tiempo Ordinario

Hoy nuestra petición se une a la del salmista:

R.- SEÑOR, QUE ESCUCHEMOS TU VOZ.

1. – Por el papa los obispos y la Iglesia en general para que con la ayuda del Espíritu Santo guardar y transmitir el precioso depósito que es la fe de nuestro Señor Jesucristo. OREMOS

2. – Por los gobernantes para olviden recelos y disputas y busquen la cooperación entre ellos para el bien de todos. OREMOS

3. – Por aquellos que te buscan y no te encuentran para que sea Hoy el día en que escuchen la voz del Señor y reconozcan las obras que en ellos ha realizado. OREMOS

4. – Por los que sufren en el cuerpo o el alma para que encuentren en la fe el alivio necesario y la curación de sus inquietudes. OREMOS

5. – Por todos aquellos que se dedican a la creación, poetas, literatos, pintores, escultores, para que sus obras vayan en sintonía con tu Creación. OREMOS

6. – Por los que celebramos esta eucaristía para que veamos nuestra labor como pobres siervos que hacen lo que tienen que hacer. OREMOS

Señor, que al escuchar tu voz se aumente la fe en tu persona para que podamos alcanzar la visión del Reino que tu Hijo instauró con su venida. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Amen.


Hoy, como los apóstoles hace más de dos mil años, rogamos a Dios –en nombre de su Hijo Único, Nuestro Señor Jesucristo, que nos aumente la fe y apoye nuestra debilidad.

1.- Por el Papa Francisco para que sea fiel exponente de la fe que nos transmitió Jesucristo. OREMOS

2.- Por toda la Iglesia universal para que, llena de fe, dé testimonio de la Palabra que Jesús nos enseña. OREMOS

3.- Para que el Espíritu Santo inspire a todos los gobernantes del mundo la verdadera justicia y la auténtica paz, inspirada en las Bienaventuranzas que Jesús de Nazaret proclamó. OREMOS

4.- Para que los enfermos, los ancianos, los marginados, los perseguidos encuentren consuelo y más fe en la catequesis total, basada en las enseñanzas de Jesús, que hemos de acometer nosotros para ayudar siempre a los más débiles. OREMOS

5.- Por todos los presentes en esta Eucaristía –y por los que no pudieron o no quisieron venir—para que ahondemos en nuestra fe con esperanza y amor. OREMOS

Padre bueno, acepta nuestras peticiones y ayúdanos en muestra lucha por mantener una fe viva y diligente

Por Jesucristo Nuestro Señor

Amen.

Comentario al evangelio – Martes XXVI de Tiempo Ordinario

Tipo de espíritu

Algunos de los discípulos han presenciado la Transfiguración, Pedro ha declarado a Jesús como el Mesías, y Jesús acaba de hablar de su destino pascual… pero los discípulos siguen en un capullo narcisista: se pelean por quién es el más grande entre ellos; impiden que alguien sane a la gente en nombre de Jesús porque no es uno de ellos; y ahora quieren que baje fuego y queme la aldea samaritana porque no fue hospitalaria con ellos… Jesús se vuelve y los reprende. Algunas versiones anteriores de la Biblia nos dicen que los reprendió diciendo: «Ya sabéis de qué espíritu sois. Porque el Hijo del Hombre no ha venido a destruir la vida de los hombres, sino a salvarla» (Versión Reina Valera, 9: 55b-56). Esto debe convertirse en un examen de conciencia diario para los cristianos: «¿Qué clase de espíritu tengo? ¿Es el del tribalismo, los celos, la violencia y la exclusión; o es el de la humildad, la fraternidad, el amor inclusivo y el deleite por el otro?»

Paulson Veliyannoor, CMF

Meditación – Martes XXVI de Tiempo Ordinario

Hoy es martes XXVI de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 9, 51-56):

Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, Él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén, y envió mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: «Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?». Pero volviéndose, les reprendió; y se fueron a otro pueblo.

Hoy, en el Evangelio, contemplamos cómo «Santiago y Juan, dijeron: ‘Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?’. Pero volviéndose, les reprendió» (Lc 9,54-55). Son defectos de los Apóstoles, que el Señor corrige.

Cuenta la historia de un aguador de la India que, en los extremos de un palo que colgaba en sus espaldas, llevaba dos vasijas: una era perfecta y la otra estaba agrietada, y perdía agua. Ésta —triste— miraba a la otra tan perfecta, y avergonzada un día dijo al amo que se sentía miserable porque a causa de sus grietas le daba sólo la mitad del agua que podía ganar con su venta. El trajinante le contestó: —Cuando volvamos a casa mira las flores que crecen a lo largo del camino. Y se fijó: eran flores bellísimas, pero viendo que volvía a perder la mitad del agua, repitió: —No sirvo, lo hago todo mal. El cargador le respondió: —¿Te has fijado en que las flores sólo crecen a tu lado del camino? Yo ya conocía tus fisuras y quise sacar a relucir el lado positivo de ellas, sembrando semilla de flores por donde pasas y regándolas puedo recoger estas flores para el altar de la Virgen María. Si no fueses como eres, no habría sido posible crear esta belleza.

Todos, de alguna manera, somos vasijas agrietadas, pero Dios conoce bien a sus hijos y nos da la posibilidad de aprovechar las fisuras-defectos para alguna cosa buena. Y así el apóstol Juan —que hoy quiere destruir—, con la corrección del Señor se convierte en el apóstol del amor en sus cartas. No se desanimó con las correcciones, sino que aprovechó el lado positivo de su carácter fogoso —el apasionamiento— para ponerlo al servicio del amor. Que nosotros también sepamos aprovechar las correcciones, las contrariedades —sufrimiento, fracaso, limitaciones— para “comenzar y recomenzar”, tal como san Josemaría definía la santidad: dóciles al Espíritu Santo para convertirnos a Dios y ser instrumentos suyos.

Rev. D. Jordi POU i Sabater

Liturgia – San Vicente de Paúl

SAN VICENTE DE PAÚL, presbítero, memoria obligatoria

Misa de la memoria (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-par

  • Job 3, 1-3. 11-17. 20-23. ¿Por qué se da luz a un desgraciado?
  • Sal 87. Llegue hasta ti mi súplica, Señor.
  • Lc 9, 51-56. Tomó la decisión de ir a Jerusalén.

O bien: cf. vol. IV.


Antífona de entrada          Cf. Lc 4, 18
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres y a curar a los contritos de corazón.

Monición de entrada y acto penitencial
Celebramos la memoria de san Vicente Paúl, presbítero que nació en Aquitania el año 1581. Lleno de espíritu sacerdotal, vivió entregado en París al servicio de los pobres, viendo el rostro del Señor en cada persona doliente. Fundó la Congregación de la Misión (paúles), al modo de la primitiva Iglesia, para formar santamente al clero y socorrer a los necesitados. Con la cooperación de santa Luisa de Marillac fundó también la Congregación de Hijas de la Caridad. Murió en París el año 1660.

Yo confieso…

Oración colecta
OH, Dios,
que llenaste de virtudes apostólicas
al presbítero san Vicente de Paúl
para la salvación de los pobres y la formación del clero,
concédenos, te rogamos,
que, enardecidos por su mismo espíritu,
amemos cuanto él amó y practiquemos sus enseñanzas.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Hermanos, en esta oración pública y comunitaria que vamos a hacer, no se limite cada uno a orar por sí mismo o por sus necesidades, sino oremos a Cristo, el Señor, por todo el pueblo.

1.- Pidamos para todo el pueblo cristiano la abundancia de la bondad divina. Cristo, escúchanos.

2.- Supliquemos la fortaleza del Señor para todos los que gobiernan las naciones. Cristo, escúchanos.

3.- Roguemos al Señor por todos nuestros hermanos que no han podido venir a esta celebración. Cristo, escúchanos.

4.- Pidamos la clemencia del Salvador para todos nosotros, que imploramos con fe la misericordia del Señor. Cristo, escúchanos.

Atiende en tu bondad nuestras súplicas, Señor, y escucha las oraciones de tus fieles. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
OH, Dios,
que concediste a san Vicente de Paúl
imitar lo que realizaba al celebrar los divinos misterios,
concédenos, por la eficacia de este sacrificio,
llegar a ser también nosotros
una ofrenda agradable a ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión           Sal 106, 8-9
Dad gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres. Calmó el ansia de los sedientos y a los hambrientos los colmó de bienes.

Oración después de la comunión
ALIMENTADOS con los sacramentos del cielo,
te pedimos humildemente, Señor,
que, así como nos mueven a imitar a tu Hijo
los ejemplos de san Vicente de Paúl
anunciando el Evangelio a los pobres,
nos ayude también su protección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lectio Divina – Lunes XXVI de Tiempo Ordinario

¿Quién será el mayor?

1.- Oración introductoria.

Señor, en este día te suplico que me des “alma de niño”. Que mi único tesoro seas Tú, que no ambicione ni riquezas ni poder, ni gloria de este mundo. Yo sólo quiero ser importante por todo lo que Tú me das; y más importante todavía por lo feliz que vivo totalmente despreocupado de mis cosas, incluso de mí mismo. Como un niño me siento feliz en tus manos y todo lo espero de Ti.

2.- Lectura reposada del evangelio: Lucas 9, 46-50

En aquel tiempo se suscitó una discusión entre ellos sobre quién de ellos sería el mayor. Conociendo Jesús lo que pensaban en su corazón, tomó a un niño, le puso a su lado, y les dijo: «El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, recibe a Aquel que me ha enviado; pues el más pequeño de entre vosotros, ése es mayor». Tomando Juan la palabra, dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no viene con nosotros». Pero Jesús le dijo: «No se lo impidáis, pues el que no está contra vosotros, está por vosotros».

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

El ansia de ser el mayor entre los otros, de dominarlos, de disponer de ellos, responde a una inclinación muy fuerte, muy arraigada en el corazón del hombre, también en el de los discípulos. A veces, el ansia de dominar se tiene escondida o se disimula tras una máscara. Los dominadores de los pueblos se hacen llamar «bienhechores». Por eso hay que estar muy alerta para no dejarse dominar por este mal que puede arruinar a las personas. Hay que desenmascararlo a tiempo. Cuando ha habido un movimiento sísmico y pasan los técnicos para comprobar el estado de las viviendas que han permanecido en pie, lo que les interesa es saber cómo ha quedado dañada la “estructura del edificio”. Si ha sido afectada, no cabe remodelación, hay que tirarlo del todo. Según el evangelio, cuando un discípulo suyo, -sea sacerdote, obispo, o Papa- está tocado de este mal y quiere ser “el más grande” para así dominar a los demás, debe desaparecer, porque constituye un grave peligro para todo el edificio de la Iglesia.  Y ¿por qué Jesús ha sido tan exigente en este punto?  Jesús, el más grande, fue entregado en manos de los hombres a fin de que dispusieran de él. Él es el pequeño, el niño, el insignificante. En el reino de Dios inaugurado por Jesús, los pequeños vienen a ser los mayores, los humildes se convierten en señores, los dominadores se hacen esclavos. Esta revolución de los corazones tiene lugar en nombre de aquel que, siendo Hijo de Dios, inició aquí en la tierra una escalada de “descenso”. Y no puede tolerar que, entre los suyos, se de una “escalada de ascenso”.

Palabra del Papa.

“Jesús enseña a los apóstoles a ser como niños. Los discípulos peleaban sobre quién era el más grande entre ellos: había una disputa interna… el carrerismo. Estos que son los primeros obispos, tuvieron esta tentación. ‘Eh, yo quiero ser más grande que tú…’. No era un buen ejemplo que los primeros obispos hagan esto, pero era la realidad. Y Jesús les enseñaba la verdadera actitud, la de los niños. La docilidad, la necesidad de consejo, la necesidad de ayuda, porque el niño es precisamente el signo de la necesidad de ayuda, de docilidad para ir adelante… Este es el camino. No quién es más grande. Los que están más cerca de la actitud de un niño están más cerca de la contemplación del Padre”. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 2 de octubre de 2014, en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio)

5.-Propósito. En este día voy a poner mi mirada en lo pobre, lo pequeño, lo humilde y sencillo que me ocurra en este día.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor por las enseñanzas de este día. Nunca me había parado a pensar en lo peligroso que es el “virus” de la autocomplacencia, del querer ser más, del querer dominar a los demás. He comprendido muy bien que el verdadero camino para ir al Padre eres Tú; y que el verdadero camino para ir a Ti es “un niño”, un niño que se siente seguro no en sí mismo sino en su papá. El niño sabe que tiene unos pies muy frágiles y se puede caer; pero también sabe que su padre tiene unos brazos muy fuertes que le sostienen.