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Archive for the ‘Celebraciones’ Category

Notas previas:

La dinámica se desarrolla a lo largo de toda una mañana o una tarde. El encuentro se estructura en cuatro momentos:

1. “Sentirse acompañado” (Ambientación y oración).

2. “Aprender a caminar con…” (Diálogo y reflexión en grupos).

3. “¡Silencio, se rueda!” (Encuentro de todos los grupos)

4. “Celebramos el encuentro” (Eucaristía y Envío).

• Cada participante recibe al llegar una pegatina con el lema y la imagen del encuentro y un número de varias cifras. La cifra última indicará el grupo del que forma parte. Son 8 grupos.

• Previamente se han preparado ocho pancartas con las actitudes de Jesús con los de Emaús, actitudes que se indican más adelante.

PRIMER MOMENTO: “Sentirse acompañado”
(Ambientación – Oración)

Ambientación general de la jornada

El Evangelio se transmite de persona a persona, a través de una experiencia de vida y de fe que se comunica y contagia, lo cual pide y reclama la relación cercana y confiada entre las personas. Hacer catequesis implica, por tanto, una relación personal, una escucha, un caminar hacia el encuentro cara a cara, en definitiva, una disposición para acompañar en el camino.

En el relato de Jesús con los discípulos de Emaús, San Lucas nos dice que, mientras estos iban de camino, Jesús, en persona «los alcanzó y se puso a caminar con ellos». Jesús entra en la escena de los discípulos que huyen de Jerusalén como alguien que se acerca y camina con ellos.

Los catequistas nos sentimos acompañados y somos invitados a acompañar aquello que presentamos, proponemos y promovemos. Acompañar se refiere a la experiencia de compañía, de estar cerca de alguien recorriendo un camino. Es el lenguaje de la cercanía y de la vida compartida, la mejor catequesis desde la que narrar la buena noticia de Jesús.

El seguimiento personal, el acompañamiento personalizado se convierte en un elemento necesario para iniciar en el camino de la fe. Un acompañamiento en el camino, que supone respeto a los procesos y que va a lo profundo de las personas, tratando de responder a sus interrogantes y expectativas más fundamentales, al estilo de Jesús con los de Emaús.

Entender ser catequista al estilo de Jesús, el caminante de Emaús, tiene unas consecuencias importantes: en el modo de ser catequista, en la orientación de la catequesis, en el tipo de relación y comunicación, en la importancia de la vida y la Palabra, en la estructuración de la misma catequesis.

Narración: “Camino de Emaús”

La historia de Jesús con los discípulos de Emaús orienta y enmarca nuestro encuentro de hoy. Nos abrimos a la escucha y actualización de este relato. (Ver ANEXO: “Camino de Emaús. Camino de Emaús”, es una adaptación de “Una scuola di preghiera” de Riccardo Tonelli en Trenta storie, Elle Di Ci, 1998) 

Audición: “Contigo es más fácil caminar”

En el camino de la vida es donde los discípulos se encuentran con Jesús. Él se hace compañero. Camina con ellos, comparte sus interrogaciones, su conversación… Entra en lo que viven, lo que sienten, lo que les preocupa…

Lo que Jesús aporta en la marcha de los discípulos es “compañía significativa”.

Una compañía que abre horizonte, que ayuda a comprender lo que viven y lo que llevan en el corazón.

En este primer momento de nuestro encuentro queremos dejar que Jesús se acerque hasta nosotros, sentir su presencia y su compañía alentando nuestra vida y nuestra tarea; aportando luz, esperanza, horizonte a nuestro caminar.

Nos ayuda a ello la escucha de la canción: “Contigo es más fácil caminar” (de Joaquín Santos Matías, en el álbum “Abre tu tienda al mundo”: https://www.youtube. com/watch?v=hrsfyXxtz98).

CONTIGO ES MÁS FÁCIL CAMINAR,
CONTIGO ES MÁS FÁCIL CAMINAR.

Me tomas de la mano,
rodeas mi cintura,
mi nombre te lo sabes de verdad.

Sonríes a la noche,
Señor de las estrellas
y el alba se despierta junto a Ti.

Te encuentro a cada paso,
me envuelve tu presencia.
Tu nombre es Jesús de Nazaret.

Tú me acompañas siempre,
Señor de las estrellas.

Tu nombre es Jesús de Nazaret.

Power Point: “Sigue tocando” (este Power Point y los demás que se incluyen en este “Envío” pueden solicitarse a la dirección: jlsabo@salterrae.es)

La tarea que tenemos entre manos no es fácil, las dificultades de todo tipo con que nos encontramos y las limitaciones personales que cada uno sentimos, pueden asustarnos o hacernos vacilar, pero contamos con unos brazos fuertes que nos protegen, nos sostienen e impulsan, haciéndonos progresar de una manera insospechada.

Con las manos del Maestro, acompañando las nuestras, las obras de nuestras manos pueden convertirse en algo maravilloso.

(El Power Point tiene como base la historia “Sigue tocando”, a la que se le han añadido imágenes)

Deseando dar ánimo a su joven hijo para que progresara en el piano, una madre llevó a su pequeño a un concierto de un famoso pianista. Después de sentarse, la madre vió a una amiga en la platea y fué a saludarla. El pequeño cansado de esperar se levantó y comenzó a recorrer el lugar hasta que llegó a una puerta donde estaba escrito: “Prohibida la entrada”.

Cuando las luces se apagaron y el concierto estaba a punto de empezar, la madre regresó a su lugar y descubrió que su hijo no estaba allí.

De repente, las cortinas se abrieron y las luces cayeron sobre un impresionante piano en el centro del escenario.

Horrorizada, la madre vio a su hijo sentado al teclado inocentemente, tocando las notas de una canción infantil.

En aquel momento, el gran maestro de piano hizo su entrada, rápidamente fue al piano y susurró al oído del niño, «No pares, continúa tocando».

Entonces apoyado, extendió su mano izquierda y empezó a llenar la parte del bajo. Luego, puso su mano derecha alrededor del niño y agregó un bello arreglo de melodía.

Juntos, el viejo maestro y el joven aprendiz transformaron una situación embarazosa en una situación maravillosamente creativa. El público estaba emocionado.

Así son las cosas cuando Dios te acompaña. Lo resultados que podemos conseguir por cuenta propia no son exactamente como una música graciosamente fluida. Pero, con las manos del Maestro, las obras de nuestras vidas pueden ser verdaderamente maravillosas.

La próxima vez que te decidas a realizar grandes hechos, escucha atentamente.

Podrás oír la voz del Maestro, susurrando en tu oído: «No pares, continúa tocando». Siente sus brazos amorosos a tu alrededor. Siente que sus fuertes manos están tocando el concierto de tu vida.

Recuerda, Dios no llama a aquellos que son capacitados. El capacita a aquellos que son llamados.

El que alguien toque mi vida es un privilegio. Tocar la vida de alguien es un honor. Pero el ayudar a que otros toquen sus propias vidas es un placer indescriptible.

Oración: “Presencia viva” (Florentino Ulibarri)

Reconocemos y proclamamos esa presencia viva del Señor junto a nosotros, en los distintos momentos y circunstancias de nuestra vida, en medio de nuestro caminar, en nuestra tarea de catequistas y acompañantes.

Cuando la inquietud nos lleva una y otra vez a las tareas de siempre con esperanza nueva, a encarnarnos donde no se estila, Tú estás con nosotros, aunque te creamos ausente.

Cuando remamos a oscuras en medio de la noche, y nos sentimos cansados y solos al ver nuestras redes vacías, Tú estás presente, aunque nuestros ojos no sepan reconocerte.

De madrugada, cuando la luz vence las tinieblas, después de una jornada larga y monótona, Tú estás en la orilla, para iluminar nuestras sombras y hacernos nuevas propuestas.

Cuando las redes se nos llenan y la vida llega en abundancia, Tú estás abriendo nuestro horizonte; somos capaces de reconocer tu presencia y saltar al agua sin nada encima.

A la hora de comer, preparada la mesa, Tú bendices la comida y, mientras compartimos y miramos, todos sabemos que eres el amigo de siempre.

Cuando tomas la palabra y me preguntas, en público o en privado, si te amo, Tú sabes que te quiero; y, aunque me lleves a donde no me gusta, extiendo mis manos para agarrar las tuyas.

SEGUNDO MOMENTO: “Aprender a caminar con…”
(Diálogo y reflexión en grupos)

Teniendo de fondo el relato de Emaús y siguiendo sus pasos, en este segundo momento del encuentro, vamos a tratar de “aprender a caminar con…”; es decir, reflexionar y descubrir juntos qué significa y cómo acompañar hoy al estilo de Jesús con los de Emaús.

En este relato descubrimos unas actitudes que, como secuencias o escenas de una misma película, acaban mostrando el proceso y el perfil de un catequista-acompañante.

Cada grupo va a orientar su reflexión desde una de las actitudes o se- cuencias que aparecen en ese relato.

Luego, con lo reflexionado por los diversos grupos y con las escenas creadas por cada grupo nos embarcaremos en el “rodaje de una película”.

Momentos del trabajo en grupo:

1. Reflexión y diálogo desde unos textos (Ver, más adelante: “Hoja para motivar y centrar la reflexión: Se puso a caminar con ellos”)

2. Cada grupo reflexiona y dialoga sobre una escena o actitud del relato de Emaús, tratando de descubrir que supone, que conlleva, que nos exige, qué pasos nos pide dar… para ser hoy catequistas-acompañantes al estilo de Emaús.

3. Preparar la comunicación de lo dialogado a los demás grupos y la participación en la Eucaristía, según las indicaciones que se harán más adelante.

Elementos para trabajar este momento:

1. Motivación

En esta tarde, vamos a protagonizar entre todos el rodaje de una película. Todos somos actores, tenemos un papel que desempeñar, somos protagonistas de una historia. El número que figura en vuestra pegatina es único y personal, no está repetido, como actores de esta película cada uno tiene su propio papel, único e insustituible; pero no se va por libre, formamos parte de una misma película que solo es posible si se trabaja en grupo; el número de cada uno indica que también formáis parte de un grupo. Todos los números terminados en… formaran el grupo… que se reúne en…. (En el lugar de la reunión, cada grupo encontrará la pancarta con la actitud-escena que le ha correspondido).

2. Hoja para motivar y centrar la reflexión: «Se puso a caminar con ellos»

Para ayudar a pensar:

«Proponer la fe, hoy como ayer, significa invitar a los jóvenes a entrar por los caminos de la experiencia cristiana. Significa dar con ellos los primeros pasos, hacer con ellos algunos tramos del camino. Significa crear un clima, un ambiente que les haga sentir el gusto de creer y el deseo de continuar. Para esta tarea se necesitan guías (acompañantes) apropiados, hombres y mujeres que conozcan los caminos, que los hayan experimentado, que sepan de sus alegrías y asperezas» (Obispos de Quebec).

«El aprendizaje catequético necesita personas de referencia, catequistas que acompañen el proceso de fe… Quienes acompañan el proceso de fe son personas que están en camino, abiertas a las nuevas experiencias que pueden tener lugar en el encuentro con otras personas en la catequesis.

Se trata de un acompañamiento basado en la “relación interpersonal”, pues la catequesis es en primer lugar un acontecimiento interpersonal, y pretende, a su vez, iniciar y facilitar una “relación personal”, pues en un proceso de estas características, la catequesis no puede consistir en la mera sucesión de contenidos y temas de un programa de estudio previamente establecido…, sino que acompaña y fomenta la relación personal con Dios» (Conferencia Episcopal Alemana).

«La acentuación de la catequesis como iniciación y recorrido de un camino, reclama la presencia de guías adecuados que conozcan el terreno y estén capacitados para orientar y acompañar en el camino. Desde esta perspectiva se resalta la misión y tarea del catequista como “acompañante” que comparte el camino y lo que en el acontece, apoyado en su propia experiencia creyente y en su capacitación pedagógica: guiar o iniciar, es siempre acompañar en un camino sembrado de obstáculos, ofreciendo garantías de que conduce a buen fin, el mejor para nosotros. Significa marcar las etapas, establecer las pausas, revisar el camino andado, calcular la distancia que falta por recorrer.

Se requieren guías que propongan una fuerza para vivir… No se tratará necesariamente de grandes testigos o “superestrellas” de la fe. A menudo serán personas cercanas, creyentes normales que se atrevan a decir sus razones para vivir y esperar» (Obispos de Quebec).

Para comentar:

Expresamos, brevemente, lo que nos sugieren estos textos, lo que suscitan o despiertan en nosotros…

3. Diálogo: “Aprender a caminar con…”

(En el reverso de la hoja anterior, que se entrega a cada participante una vez reunidos para el trabajo en grupo, se presenta: la escena o actitud que le corresponde a cada grupo, las indicaciones para el diálogo, las orientaciones para diseñar e interpretar la escena de una película y para la participación del grupo en la Eucaristía, como se indica a continuación).

Presentación de la actitud-escena correspondiente:

Se acercó: «Mientras hablaban y se hacían preguntas, Jesús en persona se acercó…»

Se puso a caminar con ellos: «Mientras hablaban y se hacían preguntas, Jesús… se puso a caminar con ellos… Él les dijo: «¿Qué conversación es la que lleváis por el camino?»

Escucha, acepta, acoge: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado allí estos días? El les preguntó: ¿qué ha pasado? Ellos contestaron: lo de Jesús el Nazareno… Nosotros esperábamos… y sin embargo…»

Ayuda a mirar en profundidad: «¡Qué torpes sois para comprender, y qué cerrados estáis para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías sufriera todo esto para entrar en su gloria?

Propone y ayuda a comprender la Palabra: «Y empezando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que decían de él la Escrituras»

Paciencia, respeto, confianza: «Sus ojos estaban ofuscados y no eran capaces de reconocerlo… Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron.

Toca el corazón: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?»

Provoca el encuentro: «Al llegar a la aldea adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron diciendo: Quédate con nosotros, porque es tarde y está anocheciendo. Y entró para quedarse con ellos».

Para el diálogo:

• ¿Qué supone, qué conlleva, qué reclama… esta actitud?

• ¿Qué aspectos concretos y posibles, podemos cuidar, introducir, renovar… como catequistas para que esta escena sea una realidad palpable en nosotros y en nuestras catequesis?

Para el “rodaje de la película”:

Después del diálogo, cada grupo piensa y diseña una “escena” con la que contar o transmitir a los demás lo que ha dialogado y reflexionado. (La escena puede elaborarse con diálogos, gestos, dramatizaciones, música, canciones, mímica, danza… o cualquier otra forma, según la creatividad de cada grupo)

Para la Eucaristía:

Cada grupo presenta una sugerencia concreta que, a modo de compromiso, propone a toda la asamblea para que esta “película” que hoy estamos rodando pueda convertirse en realidad a lo largo de este año en nuestras catequesis.

TERCER MOMENTO: “Rodaje de la película: Acompañar en el camino”
(Encuentro de todos los grupos)

Con las escenas que cada grupo interpreta montamos la película: “Acompañar en el camino”. Una película, grupal y colectiva, 

con la que expresamos que todos nos sentimos protagonistas y aprendices en el arte de acompañar.

Dinámica: “Rodaje de una película”

Se trata de articular y animar las aportaciones de los grupos con el hilo conductor del montaje de una película en la que se interpretan y graban diferentes escenas, previamente elaboradas por cada grupo. Un “director” introduce, coordina y anima la puesta en escena de los diversos grupos)

Sugerencias para el guión y la animación del director:

Enhorabuena porque, después de superar el “casting”, la prueba de selección, todos habéis sido elegidos como actores para el rodaje de la película: “Acompañar en el camino”.

Es una película basada en personajes y hechos reales. Cuenta la historia de un grupo de personas, unos catequistas, que ponen todo su empeño e ilusión por aprender a caminar acompañando a otros al estilo de Jesús, compartiendo sus vidas e inquietudes. Cada grupo seleccionado vais a interpretar y grabar una escena.

No os preocupéis si no sale bien a la primera, se pueden hacer varias tomas y luego el técnico elegirá las mejores para el montaje.

Antes de comenzar el rodaje se os va a proyectar la parte que ya está montada, que recoge el título y nos introduce en la experiencia y misión de ser y sentirnos “acompañados y acompañantes”.

Proyección Power Point:
“Acompañados y acompañantes

Comenzamos el rodaje. Se os pide que prestéis atención y sigáis las instrucciones del director. Él irá llamando a los actores al p1ató y dará las indicaciones que en cada momento crea convenientes.

Puesto que todos estamos implicados, incluso en los momentos en que no aparecemos en escena, lo expresamos sumándonos a lo que aporte cada grupo. Por eso, cuando un grupo termine su interpretación, mientras se retiran del escenario, los demás cantamos el estribillo de la canción “Somos ciudadanos de un mundo” (De F. San Romualdo):

¡Por eso estamos aquí,
conmigo puedes contar!

Y dejaré mi equipaje a un lado
para tener más abiertas las manos
y el corazón lleno de sol.

El director, en cada escena, puede ir dando las instrucciones que considere oportunas: “El de la derecha, que no dé la espalda … El otro, que se coloque mejor … Ese foco, un poco más arriba …” etc. Convendría que el director supiera antes qué va a hacer cada grupo para poder intervenir diciendo: ¡Acción!… ¡Corten!… También cada grupo debería estar avisado para que sepan cuando les toca actuar.

1. Se acercó

¡Vamos, vamos…! ¡Cámaras preparadas para la primera escena! Los actores con los números terminados en uno van saliendo al plató, precedidos por la pancarta que recoge el título de la escena. Os vais colocando en escena…(Una vez que estén todos colocados). En el camino de la vida hay personas que necesitan ayuda, personas que andan despistadas, perdidas. Esta escena consiste en que vosotros las descubráis y sepáis cómo acercaros a ellas. Todos preparados, silencio por favor, se rueda… ¡Acción! (Intervención del grupo correspondiente) ¡Corten! ¡Excelente! Toma válida. Podéis retiraros.

2. Se puso a caminar con ellos

Los actores cuyos números terminan en dos van colocándose, por favor… Se trata de entrar en el camino por donde van los que necesitan de vosotros, de ponerse a caminar con ellos y conversar interesándose por sus vidas, sus problemas, sus ilusiones … Preparados. ¡Acción!

3. Escucha, acepta, acoge

El grupo que tenga los números acabados en tres puede ir acercándose al plató… Estáis caminando con alguien que todavía es un desconocido para vosotros pero que queréis que deje de serlo, por ello le prestáis mucha atención, queréis que se sienta acogido y aceptado… Todos preparados… Silencio, por favor, ¡Acción!

4. Ayuda a mirar en profundidad

Los actores cuyos números terminan en cuatro… Ya lleváis tiempo caminando juntos, muchas horas de conversación, muchos momentos compartidos, pero ahora se trata de que ayudéis a mirar más en profundidad, de analizar los hechos, los sentimientos…. Rodando escena cuarta. ¡Acción!

5. Propone la Palabra y ayuda a comprenderla

Los actores cuyos números terminan en cinco… En esta escena acompañáis a alguien que no entiende muy bien lo que le pasa, que no comprende el por qué ocurren las cosas, que no sabe qué decisión tomar. Vosotros estáis ahí para iluminar su vida proponiéndoles la Palabra de Jesús y ayudándoles a comprenderla, a entablar un diálogo entre vida y Palabra… Preparados. ¡Acción!

6. Paciencia, respeto, confianza

Los actores cuyos números terminan en seis… Entre la gente a la que se acompaña, unos van más lentos, otros, más rápidos, unos comprenderán mejor, otros no lo harán, algunos no querrán escuchar. En esta escena tiene que quedar claro que hay que tener paciencia con esas personas,  respetar sus ritmos, sus decisiones y confiar… Así que preparados… ¡Acción!

7. Toca el corazón

Los actores cuyos números terminan en siete… Cuando alguien se siente acompañado, acogido, comprendido por aquella persona que le escucha, que le ilumina su vida, no se queda impasible, sino que su corazón arde de entusiasmo, de gozo, de sueños y proyectos. Tratad de representarlo en esta escena… Preparados… ¡Acción!

8. Provoca el encuentro

Los actores cuyos números terminan en ocho… Se supone que vuestro acompañar ya va siendo un arte, que os habéis acercado a alguien, lo habéis escuchado, acogido, iluminado con la Palabra de Jesús… habéis puesto las condiciones para que pueda darse un encuentro significativo, cargado de una gran fuerza transformadora, un encuentro capaz de cambiar la vida. A ver cómo lo expresáis… Preparados… ¡Acción!

¡Hemos concluido el rodaje! ¡Enhorabuena!. Estas han sido las primeras tomas para la película. Han salido muy bien, pero hay que seguir rodándolas cada día para que el “acompañar en el camino” se convierta de verdad en un arte que toque el corazón de las personas y provoque en ellas un encuentro con Jesús resucitado; un encuentro que, además de cambiar sus vidas, los lleve a celebrarlo y a anunciarlo a los demás como lo hicieron los que se encontraron con Jesús en el camino de Emaús.

Proyectamos a continuación las escenas que completan la película que entre todos hemos rodado. Muchas gracias a todos por vuestra participación.

Proyección Power Point:
“Entre la gente para acompañar”

CUARTO MOMENTO: “Celebramos el encuentro”
(Eucaristía y Envío)

MONICIÓN DE ENTRADA

Vamos a celebrar la Eucaristía como conclusión de la jornada. Es el momento de la celebración, de sentarnos juntos alrededor de la mesa y de renovar el envío a la misión.

Lo nuestro es seguir caminando después de cada encuentro, acoger a cada persona que se cruza en nuestro camino y escucharla, partir con ella el pan, sentarla a nuestra mesa. Lo que ocurra después, ya no nos pertenece.

Pero el que se ha encontrado con Jesús, sabe lo que es tener el corazón encendido y un anuncio gozoso en los labios: ¡El Señor vive, camina con nosotros, y lo hemos reconocido al partir el pan!

Que tu Palabra, Señor, oriente nuestro caminar y tu cuerpo reponga nuestras fuerzas para volver de nuevo a la tarea.

LECTURAS:

Hechos 8, 26-40.
2 Corintios 4, 1-2. 5-7.
Lucas 24, 13-35.

RITO DEL ENVÍO (Después de la homilía)

MANIFESTACIÓN DE ACTITUDES:

Presidente: Queridos catequistas, al comenzar un nuevo curso os disponéis a prestar vuestra valiosa ayuda a la causa de la evangelización. Habéis sido llamados para ser testigos y mensajeros del Evangelio en “esta hora” y en “esta tierra”. ¿Aceptáis la misión de ser catequistas para prolongar la misión evangelizadora de Jesús?

Todos: Sí, acepto.

Presidente: ¿Estáis dispuestos a “compartir camino” con quienes se os confíe, acogiendo a las personas y escuchando sus búsquedas e interrogantes?

Todos: Sí, estoy dispuesto/a.

Presidente: ¿Estáis dispuestos a favorecer el encuentro con Jesús, ayudando a descubrir su presencia en las personas y en la vida, en la Palabra y en la celebración?

Todos: Sí, estoy dispuesto/a.

Presidente: ¿Queréis vivir vuestra tarea de catequistas abiertos a la novedad y al encuentro, con el Señor y con los hermanos, dejándoos guiar por la fuerza transformadora del Espíritu?

Todos: Sí, estoy dispuesto/a.

Presidente: ¿Os comprometéis a acompañar a los miembros de vuestros grupos, como Jesús acompaño a sus discípulos, para que puedan llegar a ser seguidores convencidos del Señor?

Todos: Sí, me comprometo, con la ayuda de Dios y de la Comunidad.

Presidente: Hermanos, la Comunidad de… se alegra y goza con vuestra entrega al ministerio de la Palabra. Que el Señor esté en vuestro corazón y en vuestros labios, para que anunciéis fielmente el Evangelio.

COMPROMISO (catequistas):

Nosotros, catequistas de la Comunidad Cristiana de…, ante Dios y ante esta asamblea, renovamos nuestro compromiso de ser testigos de Jesucristo con nuestra palabra y nuestra vida.

Como testigos y “acompañantes”, queremos ser instrumentos que ayuden a  las personas a reconocer, acoger y responder al paso de Dios por sus vidas.

Conscientes de nuestra misión, manifestamos el compromiso de hacer brillar entre los niños, adolescentes, jóvenes y adultos la luz del Evangelio, en esta hora que vivimos y en esta tierra que habitamos.

ORACIÓN (presidente):

Dios, padre de bondad, que has confiado a tu Iglesia la misión de anunciar el Evangelio a las gentes de todos los tiempos, bendice y acepta a estos catequistas a fin de que todos ellos sean fieles dispensadores de la palabra de la verdad, desempeñando bien su ministerio

(Imposición de manos)

ENVÍA TU ESPÍRITU SOBRE ESTOS HIJOS E HIJAS TUYOS,
INFUNDE EN SUS CORAZONES EL AMOR;
PON EN SUS LABIOS TU PALABRA DE SALVACIÓN;
CONCÉDELES EL GOZO DE PODER COLABORAR
EN LA CONSTRUCCIÓN Y EL CRECIMIENTO DE TU IGLESIA.

Y que tu fuerza, Señor, nos ayude a todos los que tenemos la misión de proclamar la Buena Noticia y nos conduzca por los caminos de la verdad, para así ser fieles a lo que Dios quiere de nosotros en esta hora del mundo y de la Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor…

PRESENTACIÓN DE OFRENDAS

Monición:

Siguiendo el relato de Emaús y poniendo nuestra mirada en Jesús, hemos reflexionado y dialogado sobre lo que supone, lo que conlleva, lo que exige y nos pide “ser hoy catequistas-acompañantes al estilo de Jesús”.

Traemos ahora ante el altar y presentamos al Señor, las actitudes que queremos hacer realidad viva en nosotros y en nuestras catequesis.

Junto a ellas presentamos las sugerencias que, a modo de compromiso, cada grupo nos propone a todos, para realizar y vivir en los concreto lo que hoy hemos dialogado y profundizado.

Presentación de actitudes y sugerencias-compromiso:

Cada grupo presenta la pancarta que recoge su actitud, expresa la sugerencia-compromiso y coloca una vela al lado de la pancarta.

Presentación del pan y el vino:

Señor, te lo ofrecemos todo junto con este pan y este vino, “que en tu cuerpo y tu sangre quedarán convertidos”. Transforma también los proyectos e ilusiones de esta nueva etapa, nuestros miedos y temores, los esfuerzos y dificultades que nos depare la tarea, en frutos de vida plena y abundante para todos. Que tus manos de Padre mantengan siempre abiertas y disponibles las nuestras.

ENTREGA DEL SÍMBOLO

(Al terminar la Eucaristía: una vasija con tierra y semillas). Dios es el protagonista principal del proceso de fe y el acompañante no es más que una vasija de barro donde Él elige actuar. Un instrumento en manos de Dios.
El acompañante experimenta su pequeñez y reconoce que es tierra de Dios. Es consciente de que la misión supera sus capacidades.

Al mismo tiempo, sabe que tiene que cultivar, desarrollar y vivir unas actitudes, al estilo de Jesús con los de Emaús.

ANEXO

Camino de Emaús

Narrador 1: ¡Se habían hecho tantas ilusiones! Habían aceptado la invitación de Jesús con entusiasmo. Habían dejado todo para seguirlo, fiados de su palabra y convencidos de su causa. Ahora, sin embargo, todo pa- recía haber terminado de la peor manera.

Narrador 2: Los enemigos habían capturado a Jesús. Lo habían sometido a un proceso que era toda una tomadura de pelo. Lo habían condenado como un malhechor, a él que solo había hecho el bien a todos con los que se había encontrado. Luego, después de haberlo torturado, lo habían matado.

Narrador 1: Todo había acabado así. Jesús había prometido vencer incluso a la muerte. Lo había hecho con la muerte de los otros. Sin embargo, con la suya… nada de eso. Jesús había sido borrado de los ojos y del corazón de sus amigos. Sus enemigos habían vencido. Todo debería volver a ser como antes.

Narrador 2: ¡Que se le iba hacer!… Había sido un bonito sueño, que terminó dema- siado pronto y del modo más trágico.

Narrador 1: Ahora, ya no había nada que hacer. Únicamente, volver a casa, con la amargura de la nostalgia y con cierta dosis de vergüenza. Había que retomar los instrumentos del trabajo, abandonados de manera apresurada unos meses antes.

Narrador 2: Volver… a lo de antes; como si nada hubiese pasado; aguantando, además, la sonrisa burlona de los viejos amigos, que no habían entendido el extraño deseo de irse detrás de aquel tipo de Nazaret, que estaba ganándose un montón de enemigos con sus ideas.

Narrador 1: Muchos discípulos habían cogido ya el camino de vuelta. Ahora les tocaba a ellos. Habían decidido volver a Emaús, a su casa. Como si nada hubiera sucedido.

Narrador 2: Caminaban intercambiando palabras amargas. No tenían otras. Aún tenían presente la despedida triste de los amigos que quedaban en Jerusalén.

Narrador 1: De improviso, se acerco un transeúnte, como surgido de la nada. Seguía su misma dirección. Venía como de Jerusalén. Pero no se habían dado cuenta antes.

Jesús: Hola, buenos tardes… ¿hacia donde vais?

Cleofás: Venimos de Jerusalén y volvemos a nuestra casa, a Emaús. Por suerte, ya queda poco.

Jesús: ¿Puedo ir con vosotros? Yo voy más lejos. El camino es largo y, además en estos tiempos, un poco peligroso. Podemos hacernos compañía… ¡Pero… que cara tan triste lleváis! No lo había notado antes. Parece que venís de un funeral. ¿Me equivoco?

Tadeo: Así es, venimos de un funeral. No se habla de otra cosa en Jerusalén. ¿No me digas que tú no sabes nada? Han matado a Jesús de Nazaret.

Cleofás: Era nuestro amigo y nuestro maestro. Nosotros estábamos con él, compartíamos su pasión por la liberación de Israel y su esperanza en el futuro de Dios. Lo han matado, clavándolo en una cruz, después de un proceso que parecía preparado a posta para condenarlo.

Tadeo: Sólo había hecho el bien: curaba a los enfermos, trataba bien a los pobres, tenía una palabra amable para los pecadores. Incluso resucito a muertos. 

Cleofás: Seguro que has oído hablar de Lázaro, el de Betania. Jesús lo devolvió a la vida después de llevar tres días muerto. Aunque, por desgracia, hablaba con excesiva libertad de Dios y de las leyes. Quería mucho a la gente pobre.

Tadeo: Lo han matado. ¿Quiénes? Seguro que lo sabes… los romanos, pero con la complicidad de nuestros sacerdotes y de los doctores de la ley…

Cleofás: Antes de morir, había prometido que volvería a la vida también él, como su amigo Lázaro. Pero ya han pasado tres días… y no ha sucedido nada de nada.

Tadeo: Bueno, eso de realmente nada… no es del todo cierto. En nuestro grupo también había mujeres. Estaban con nosotros para servir a Jesús. Un par de ellas decían haber visto a Jesús resucitado. Nadie las ha creído. Son mujeres fanáticas… Se lo han imaginado, cegadas por el dolor y por el amor.

Cleofás: Pedro y los otros, no han visto nada. Todo ha terminado. Nosotros también nos volvemos a casa.

Jesús: Calma. No saquéis conclusiones tan de prisa. Estáis haciendo una lectura equivocada de los acontecimientos. Os quedáis en aquello que habéis visto con los ojos. Lo siento por vosotros: estáis un poco ciegos. No sabéis leer en lo profundo de los acontecimientos.

Tadeo: Ayúdanos tú… si te atreves.

Jesús: Con mucho gusto. Escuchad.

Narrador 2: Un paso tras otro se iban acercando a casa. Un paso tras otro, el compañero de viaje les ayuda a releer en los acontecimientos el misterio que guardan en su interior. Cita trozos de la Escritura.

Recuerda a profetas, antiguos y nuevos. Trae al presente recuerdos lejanos.

Narrador 1: Ni siquiera en los tiempos en los que habían estado con Jesús, habían vivido una experiencia parecida. Entonces todos miraban hacia el futuro. Casi se habían olvidado del pasado. El presente y los proyectos de futuro eran lo realmente importante, no se podía perder el tiempo pensando en el pasado.

Narrador 2: Ahora, en cambio, del presente van hacia el pasado. Lo reinterpretan a la luz del misterio de Dios. Las cosas maravillosas que Dios ha realizado por su pueblo se convierten en una especie de lectura nueva del presente. También la oscuridad, la incertidumbre y el dolor cambian de tono. Brillan de una manera que no conocían. Se miran a los ojos…

Cleofás: Extraño… pero entonces no han acabado con nuestra esperanza. Han intentado apagarla, y nosotros habíamos caído en la trampa. Sin pasado nuestro presente no tenía salida. Volvíamos a casa porque nos encontrábamos sin futuro. En cambio… hay esperanza. Tenía razón Jesús cuando nos hablaba del grano de trigo que debe morir para convertirse en espiga.

Tadeo: Le han matado… pero no le han vencido. Dios vence a la muerte. Estaba todo diseñado en los planes misteriosos de Dios.

Narrador 1: Espontáneamente afloran en sus labios las palabras de los salmos. Tienen un sabor nuevo. Hasta ahora no habían caído en la cuenta.

Cleofás: ¿Y si volviésemos a Jerusalén?

Tadeo: Mañana. Hoy es tarde. No podemos rehacer el camino de noche. Es demasiado peligroso. Mañana.

Narrador 2: Al poco tiempo, aparecen ya las primeras casas de Emaús. Han llegado a su destino. Mañana por la mañana, con las primeras luces, se vuelven a Jerusalén.

Narrador 1: El compañero de viaje hace amago de despedirse para seguir el camino.

Cleofás: ¿Vas a continuar? ¿A estas horas?

Tadeo: Quédate con nosotros, en nuestra casa. Te hacemos sitio como sea. Venga hombre… quédate.

Narrador 2: Estaban resignados a volver a la vida de antes. Habían dejado los remos en la barca, desalentados y desilusionados. Pero la experiencia de Jesús les había marcado por dentro. Respiraban las exigencias de la verdadera hospitalidad. Sus palabras no eran para quedar bien. Les salían del corazón.

Cleofás: Quédate con nosotros. Sé nuestro invitado.

Narrador 1: El transeúnte misterioso se para. Pone alguna resistencia, quizás para comprobar la autenticidad de la invitación. Al fin, acepta su hospitalidad.

Narrador 2: Se sientan a la mesa. En cierto momento… se les abren los ojos.

Narrador 1: Jesús ha hecho camino con ellos. Ha entrado en su conversación, ayudándoles a releer en los acontecimientos el misterio que encerraban. Les ha ayudado a ver en profundidad, contemplando la vida a la luz de las Escrituras.

Narrador 2: Ahora lo vivido y experimentado estalla en celebración. Jesús toma el pan y la copa de vino. Los bendice y los comparte.

Narrador 1: De pronto, un grito…

Tadeo: ¡Es Él!, ¡El crucificado ha resucitado! ¿Cómo es posible que no nos hayamos dado cuenta antes? Estábamos realmente ciegos de dolor y de resignación.

Narrador 2: Ya no está. Se ha ido en silencio, igual que vino.

Narrador 1: Las pocas horas pasadas con ellos han dejado huella. Les ha llevado de la mano a lo largo de una intensa experiencia que les ha cambiado profundamente.

Narrador 2: La esperanza y la pasión cobran fuerza en sus torpes corazones. Lo experimentado junto a Jesús y la celebración les lanzan de nuevo a la vida.

Narrador 1: Ahora no es demasiado tarde para volver a Jerusalén. Ya no existen los peligros del viaje nocturno. Salen corriendo: la experiencia vivida tiene que ser comunicada a los otros.

Narrador 2: Vuelven a Jerusalén para gritar a todos: Jesús ha resucitado, su aventura por la vida y la esperanza de todos… continúa. O mejor: vuelve a comenzar.

Pelayo González Ibáñez
Delegación de Catequesis Palencia

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1.- Introducción

La calidad de las catequesis que impartimos los catequistas a lo largo de los meses que ahora comenzamos depende en gran manera del talante con el que afrontemos el trabajo a realizar y de la toma de conciencia de la misión eclesial, no sólo personal, que estamos llamados a llevar a cabo.

El grupo de catequistas, en este sentido, puede desarrollar un papel importante tanto para la ayuda mutua como para la elaboración de actividades y celebraciones, reuniones de padres, materiales compartidos, convivencias, etc., como también en una labor conjunta de animación en la bella y difícil tarea de la educación en la fe.

Dedicar al comienzo del curso catequético unas horas a la reflexión y a la oración entre los catequistas de una parroquia o colegio puede resultar de una ayuda apreciable para fomentar el sentido de cuerpo de los que van a desempeñar esta importante labor evangelizadora.

Según el tiempo que se dispone, la convivencia puede ser de un día entero, o de una mañana o tarde.

 

2.- Desarrollo de la convivencia

Presentación

Colocados los catequistas en círculo, comenzar la convivencia presentándose cada uno de ellos: los que son nuevos, los que llevan más años, los que son padres o madres de los niños y niñas, o adolescentes.

Reflexión y diálogo

Como ambientación de la convivencia, a continuación, leer el siguiente párrafo y comentarlo.

“El bien siempre tiende a comunicarse. Toda experiencia auténtica de verdad y de belleza busca por sí misma su expansión, y cualquier persona que viva una profunda liberación adquiere mayor sensibilidad ante las necesidades de los demás. Comunicándolo, el bien se arraiga y se desarrolla. Por eso, quien quiera vivir con dignidad y plenitud no tiene otro camino más que reco- nocer al otro y buscar su bien. No deberían asombrarnos entonces algunas expresiones de san Pablo: «El amor de Cristo nos apremia» (2 Co 5,14); «¡Ay de mí si no anunciara el Evangelio!» (1 Co 9,16).” (Evangelii Gaudium n. 9).

¿Qué nos dicen estas palabras del Papa Francisco ahora a punto de comenzar el curso catequético?

Trabajo de grupos

Una vez hechas las presentaciones y la ambientación de la convivencia con el comentario del párrafo anterior, distribuir a los asistentes en grupos.

Proponerles las siguientes cuestiones para dialogar entre ellos. Es conveniente entregar a cada uno los puntos a tratar y dejar unos minutos para la reflexión personal, para de este modo evitar la improvisación en las respuestas.

Cuestiones:

Motivaciones personales que tengo para ser catequista:

• Soy catequista por la necesidad que tiene de ellos la parroquia o colegio al que pertenezco.

• Por invitación del párroco o coordinador o coordinadora de la catequesis en la parroquia o colegio.

• Por vocación.

• Por envío de la comunidad cristiana.

• Otros motivos.

Aportar las compensaciones humanas y cristianas que conlleva el ser catequista como por ejemplo:

• Saber que estoy realizando un servicio a la comunidad eclesial.

• Los catequizandos me quieren y en algunos momentos me lo expresan de diferentes formas.

• Disfruto dando a conocer el Mensaje de Jesús.

• El gozo que experimento el día de la Primera Comunión, o el día de la celebración del sacramento de la Confirmación.

• Otras

Aportar las dificultades y obstáculos con los que me he encontrado como catequista. Como por ejemplo:

• Falta de colaboración de las familias.

• Falta de atención de los catequizandos

• Escasez de medios para impartir las catequesis.

• La comunidad parroquial o el colegio no saben valorar suficientemente el trabajo catequético.

• Otros obstáculos.

¿En qué y cómo podemos ayudarnos el grupo de catequistas para realizar mejor y con más alegría nuestra misión?

Puesta en común

 

3.- Celebración

Símbolo: Colocar la Biblia y en torno unas flechas de papel que salen de ella, en cada una de las cuales aparece el nombre de uno de los catequistas que asisten a la convivencia. Cada flecha tiene al final una vela apagada.

Monición: Comenzamos nuestro trabajo catequético conscientes de que emprendemos una tarea un tanto especial: Anunciar la Buena Noticia de Jesús de Nazaret a un grupo de personas que se nos ha encomendado. La labor es ardua a la vez que ilusionante.

Se trata de crear un clima, preparar una tierra, escribir un pentagrama, preparar un fuego… de forma que el Espíritu de Dios, que sin duda está entre nosotros y nos asiste, pueda crear una relación de amistad, hacer madurar y crecer la semilla de la Palabra, poner música de admiración y alabanza… encender la luz del Jesús en unos corazones que laten en torno nuestro.

En esta celebración dispongámonos nosotros los catequistas, a la acción de Dios que va a actuar con nosotros y a través de nosotros a lo largo de este tiempo.

Canto: De envío. De seguimiento. Misionero…

Lectura: Mt 13, 1 – 8

Silencio

Reflexión

• Como el sembrador de la parábola de Jesús, también nosotros somos sembradores.

• Se nos entrega una semilla: la Palabra de Dios.

• No es nuestra la semilla, se nos ha dado, pero lo que sí es nuestro es el trabajo de la siembra. Mover la tierra, regar, abonar, arrancar las hojas secas… el Espíritu se encarga de la fecundación y el crecimiento de la planta.

Oración compartida: ¿Qué llamada del Espíritu percibo al escuchar esta Palabra?

Después de cada participación, el catequista enciende la vela que está al final de la flecha con su nombre.

Oración final: Envíanos tu Espíritu, Señor, para que nosotros, catequistas, sepamos con su soplo de sabiduría, discernimiento, paciencia e ilusión, llevar la luz de tu Mensaje a esos corazones que hoy pones a nuestro cuidado de sembradores. Amén.

Canto de envío

Elisa Calderón Aguilar, smr

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Para catequistas y profesores. Adaptable también para alumnos mayores. Elementos para un pequeño tiempo de oración al comienzo de la primera reunión del curso.

1.- Introducción

El que preside puede introducir y ambientar este tiempo de oración recordando la costumbre de la Iglesia de empezar sus reuniones con una invocación al Espíritu Santo, generalmente con el himno “Veni Creator Spiritus”. Así ocurre desde los concilios, los cónclaves y las reuniones de la Conferencia Episcopal hasta los retiros del clero. Invocar al Espíritu Santo el primer día de un nuevo curso escolar ha sido también tradición de las universidades y los colegios de la Iglesia.

Proponemos, para este comienzo de curso (sea en la catequesis o en la escuela), una canción de Salomé Arricibitia que tiene un contenido oracional en la línea delVeni Creator. Las imágenes de los niños, que podían ser de los propios chicos, nos invitan a concentrarnos en la presencia de Dios con el deseo de orar con ellos y por ellos, con el deseo de acertar en su catequesis.

2.- Canción “Cambia nuestro corazón”, de Salomé Arricibita.

https://www.youtube.com/ watch?v=xIQbEA63GEA

Se proyecta el vídeo, en ambiente de oración, y luego se recita la misma letra, a coro, proyectada o fotocopiada.

Que nos mueva cada día tu aliento,
que tu fuego nos caliente desde dentro.
Empápanos con tu agua,
y no estaremos más sedientos.
Que tu Espíritu nos haga vivir despiertos.

Que nos mueva tu Espíritu inquieto,
que seamos tierra buena, fuerza y viento.
Para aquel que necesite calmar hambre o sufrimiento,
que seamos agua viva y alimento.

ENVÍA TU ESPÍRITU SEÑOR,
ENVÍA TU ESPÍRITU SEÑOR,
ENVÍA TU ESPÍRITU SEÑOR.
PARA QUE CAMBIE LA TIERRA,
CAMBIA NUESTRO CORAZÓN.

 

3.- Lectura del santo evangelio según san Mateo (Mt 5, 13-16)

 

4.- Sugerencias para reflexión breve de Mt 5, 13-16:

Los discípulos de Jesús, los encargados de continuar su enseñanza, ahora somos nosotros. Es necesario que escuchemos estas palabras como dirigidas a nosotros. El Señor nos da una misión: “Ahora es vuestro tiempo… a vosotros os toca SER LUZ… que brille vuestra luz ante los chicos y chicas y que vean vuestras buenas obras”.

Esta es nuestra tarea como catequistas o educadores, en una parroquia o en un colegio evangelizador… A nosotros nos toca, de nosotros depende que la Palabra (y el estilo de vida) del Evangelio se siga proponiendo, para construir el Reino de Dios.

Tiempo de reflexión

4.- Educación integral (de una conferencia del P. Adolfo Nicolás, General de los jesuitas, a Directores de Obras SJ. , Valladolid 2013)

“La educación jesuita es integral, es todo: la capilla, la clase, el deporte, la clase de pintura y las exposiciones que se hacen, el teatro… todo es capilla, todo es sagrado, porque todo es crecimiento de estos niños que están creciendo delante de Dios.

Esta misión total de la educación que incluye el estudio, el trabajo, el arte, la imaginación, la creatividad, el sentido crítico -que es bastante frecuente en nuestros estudiantes- es de fundamental importancia. Todo es capilla. No hay sectores al margen de la educación. Porque toda la experiencia humana es una experiencia que sucede en la presencia de Dios, y a través de todo crece la persona.”

Previamente, el P. General había contado una anécdota vivida por él mismo en un colegio de Filipinas. Había empezado a trabajar en aquel colegio de la Compañía un profesor de Matemáticas, chino, no cristiano. Pasado el primer curso, comentó a otro profesor chino y no cristiano que pensaba despedirse porque en el colegio había una capilla para la educación cristiana y eso a él le producía rechazo. Y el otro profesor chino le había contestado: “¿Una capilla dices? Aquí todo es capilla”.

 

5.- ORACIÓN de los «discípulos» (catequistas o educadores. Proyectada o repartida en fotocopias)

Aquí estamos, Señor Jesús:
juntos en tu búsqueda.

Aquí estamos con el corazón
en alas de libertad.

Aquí estamos, Señor,
juntos como amigos. Juntos.
Tú dijiste que estarás en medio
de los que caminan juntos.
Aquí estamos juntos, como en racimo, como espiga,
como piña apretada, como un puño.

Danos, Señor Jesús,
la fuerza de caminar juntos.
Danos, Señor Jesús,

la alegría de sabernos juntos.
Danos, Señor Jesús,

el gozo del hermano al lado.

Danos, Señor Jesús,
la paz de los que buscan en grupo.

Primeramente se puede recitar por todos, a coro. Y en un segundo momento, se invita a que individualmente se vayan repitiendo algunas de las peticiones.

 

6.- Oración (el que preside)

Señor:
Que nos mueva cada día tu aliento… Cambia nuestro corazón, para que cambie la tierra.
Que nos mueva cada día tu aliento…

Jesús Pérez Rivera, sj León

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