Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Lectio Divina’ Category

Lectio: Domingo, 13 Enero, 2019

El Bautismo de Jesús y
su manifestación como Hijo de Dios
Lucas 3,15-16.21-22

1. Oración inicial

¡Señor, nuestro Dios y nuestro Padre! Te pedimos el conocimiento del misterio del bautismo de tu Hijo. Concédenos comprenderlo como lo comprendió el evangelista Lucas: como lo comprendieron los primeros cristianos. Concédenos Padre, contemplar el misterio de la identidad de Jesús como lo has revelado en el momento de su bautismo en las aguas del Jordán y que está presente en nuestro bautismo.
¡Señor Jesús! Enséñanos en esta escucha de tu palabra qué cosa signifique ser hijos, en Tí y contigo. Tú eres el verdadero Cristo porque nos enseña ser hijos de Dios como tú. Danos una profunda conciencia de la acción del Espíritu que nos invita a una escucha dócil y atenta de tu palabra. ¡Espíritu Santo! Te pedimos que calmes nuestras angustias, los temores, los miedos para ser más libres, sencillos y mansos en la escucha de la voz de Dios que se manifiesta en la palabra de Cristo Jesús, nuestro hermano y redentor. ¡Amén!

2. Lectura

a) Clave de lectura:

El relato del bautismo de Jesús que la liturgia de este domingo nos invita a meditar toca una pregunta crucial de nuestra fe: ¿Quién es Jesús? Tal pregunta ha recibido en el tiempo de Jesús y durante toda la historia una infinidad de respuestas que muestran el intento por parte del hombre y del creyente de acercarse al misterio de la persona de Jesús. En nuestro recorrido meditativo, sin embargo, queremos llegar a la fuente más genuina y más digna de atención, la palabra de Dios. Lucas cuando describe la escena del bautismo de Cristo en las aguas del Jordán, no está interesado en comunicarnos detalles históricos o concretos sobre tal acontecimiento, sino que pretende darnos a nosotros, que leemos el evangelio en este año litúrgico, los primeros elementos para comprender la identidad de Jesús.

b) Una división del texto para ayudarnos en la lectura:

El pasaje lucano contiene dos declaraciones sobre la identidad de Jesús, la de Juan (3,15-16) y la de Dios mismo (3,21-22).
– La primera está provocada por la reacción del pueblo a la predicación y al bautismo de conversión de Juan: ¿No será quizás éste el mesías? (3,15). Juan responde que hay una diferencia substancial entre el bautismo con agua dispensado por él y aquel en “ Espíritu Santo y fuego” administrado por Jesús (3,16).
– La segunda proviene del cielo y es pronunciada durante el bautismo de Jesús. Al fondo de la escena está el pueblo de los bautizados, de los que sobresale la figura de Jesús, que uniéndose a ellos, se hace bautizar (3,21). El centro focal de la escena no está en la acción bautismal, sino en los hechos que le acompañan: se abren los cielos, el Espíritu desciende sobre él y se oye una voz que anuncia la identidad de Jesús. (3,22).

c) El texto:

Lucas 3,15-16.21-2215 Como el pueblo estaba expectante y andaban todos pensando en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo, 16 declaró Juan a todos: «Yo os bautizo con agua; pero está a punto de llegar el que es más fuerte que yo, a quien ni siquiera soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.
21Todo el pueblo se estaba bautizando. Jesús, ya bautizado, se hallaba en oración, se abrió el cielo, 22bajó sobre él el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma; y vino una voz del cielo: «Tú eres mi hijo; en ti me complazco.»

3. Momento de silencio orante

En el silencio trata de hacer revivir en tu corazón la escena del evangelio que has leído, trata de asumirla, haciendo tuya las frases leídas, identificando tu atención con el contenido o el significado de las frases.

4. Algunas preguntas

para ayudarnos en la meditación y en la oración.

a) En el pasaje que has leído ¿qué efecto ha producido en ti la “voz de Dios” que ha declarado a Jesús “el” Hijo de Dios, el único, el amado?
b) Esta verdad ¿es una convinción compartida y consciente para ti?
c) ¿El bautismo de Jesús te ha convencido de que Dios no está lejano, encerrado en su transcendencia e indiferente a la necesidad de salvación de la humanidad?
d) ¿No te maravilla el hecho de que Jesús desciende a las aguas del Jordán a recibir también Él el bautismo de penitencia, haciéndose solidario con los pecadores, Él, que no tiene pecado?
e) Jesús no es un pecador, pero no rechaza solidarizarse con la humanidad pecadora ¿Estás convencido de que la salvación se empieza con la ley de la solidaridad?
f) Tú que has sido bautizado en el nombre de Cristo, “en Espíritu Santo y fuego”, ¿sabes que eres llamado a experimentar la solidariedad de Dios con tu historia personal, de modo que ella no sea solidaria ya con el pecado, que separa y divide, sino con el amor que une?

5. Una clave de lectura

para los que desean profundizar en la lectura.

I. El contexto del bautismo de Jesús

Después de los relatos de la infancia y como preparación a la actividad pública de Jesús, Lucas narra los acontecimientos que se refieren a Juan Bautista, el bautismo de Jesús, las tentaciones de Jesús; este conjunto sirve como de introducción a la verdadera y propia actividad de Jesús y le da sentido. El evangelista concentra en un cuadro único y completo toda la actividad de Juan: desde el comienzo de la predicación en las orillas del río Jordán (3,3-18) hasta el arresto mandado por Herodes Antipas (3,19-20). Cuando Jesús aparece en la escena en 3,21 para ser bautizado ya no se menciona a Juan. Con esta omisión Lucas clarifica su lectura de la historia salvífica: Juan es la última voz profética de la promesa veterotestamentaria. Ahora el centro de la historia es Jesús, es Él quien da comienzo al tiempo de salvación que se prolongará en el tiempo de la Iglesia.

Un elemento que no debe descuidarse para la comprensión de estos sucesos que preceden a las actividades de Juan Bautista y de Jesús es la descripción geográfica y política de la Palestina en los años treinta. El evangelista quiere dar una dimensión histórica y un significado teológico a lo realizado por Jesús. Quiere decir que no es el poder político mundial (representado por Tiberio César) o el religioso (los sumos sacerdotes) los que dan valor y sentido a los acontecimientos de la humanidad; sino más bien “la Palabra de Dios que desciende sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto” (Lc 1,2). Para Lucas, la novedad o el desarrollo de la historia inaugurada por Jesús se inserta en este contexto o situación política de dominio y de poder profano y religioso. Otras veces, en los relatos de los profetas, la palabra de Dios se dirige a situaciones históricas-políticas particulares, pero en Juan resuena con una cierta urgencia: Dios viene en la figura de Jesús. De modo que la Palabra de Dios llama desde el desierto a Juan Bautista para ser enviado al pueblo de Israel. El deber de este último profeta del Antiguo Testamento es el de preparar la venida del Señor en medio de su pueblo (Lc 1,16-17.76). Este papel se concretiza en preparar a todos para recibir con el bautismo de conversión el perdón de Dios (Jer 3,34; Ez 36,25), lo que implica un cambio en el propio modo de ver las relaciones con Dios. Cambiar de vida significa practicar la fraternidad y la justicia según las enseñanzas de los profetas (Lc 3,10-14) . Abandonando el bienestar religioso o social el lector de Lucas está invitado a abrirse a la persona de Jesús, el mesías salvador.

Además Lucas nos quiere subrayar que el profeta Juan no tiene ninguna pretensión de ser comparado con la persona de Jesús. Más bien, el profeta del Jordán se ha sentido completamente subordinado a la persona de Jesús: “al cual no soy digno de desatar la correa de sus sandalias” (3,16). Sobre todo Jesús es el más fuerte porque da el Espíritu.

La actividad de Juan tiene un final violento, a la manera de los profetas clásicos. La autenticidad de un profeta nace de su libertad en los enfrentamientos con el poder político: de hecho, denuncia las maldades cometidas por Herodes en la vida del pueblo. Ante la llamada del profeta existen dos respuestas diversas: el pueblo y los pecadores se convierten, mientras los potentes responden con violencia agresiva. Juan termina el recorrido de su existencia en la cárcel. Con este episodio trágico Juan anticipa el destino de Jesús rechazado y muerto, pero que se convierte en punto de referencia para todos aquellos que son perseguidos por el poder represivo.

Finalmente, el Jordán es el lugar físico de la predicación de Juan. La intención de Lucas es crear un estrecho lazo entre este río y Juan: Jesús no aparecerá ya más por allí después de su bautismo, así como Juan no aparecerá jamás por los confines de Galilea y de la Judea, porque son lugares ligados y reservados a la acción de Jesús.

II. Comentario del texto

1. Las palabras del Bautista sobre Jesús (Lc 3,15-16)

En el primer cuadro del pasaje evangélico de la liturgia de hoy Juan, con palabras de sabor profético, afirma que hay “uno más fuerte” que él y que está por venir. Se trata de la respuesta del profeta del Jordán a la opinión de la gente que creía que él fuese el Cristo. La muchedumbre que recibe el nombre de pueblo en espera, es considerado para Lucas Israel, un pueblo bien dispuesto o preparado para recibir la salvación mesiánica (al menos antes de la crucifixión). Las palabras de Juan nos llevan a las imágenes del Antiguo Testamento y tienen la función de exaltar al personaje misterioso del cual está anunciando su venida inminente: “pero viene uno más fuerte que yo” (3,16).

a) La figura del “más fuerte”
El Bautista comienza a diseñar el retrato de Cristo con el adjetivo “fuerte” que ya Isaías aplicaba al rey-mesías, “fuerte, potente como Dios” ( 9,5) y que en el Antiguo Testamento constituía uno de los atributos del Creador, considerado soberano del universo y de la historia: “el Señor reina, se cubre de esplendor, se ciñe de fuerza” (Sal 93,1). La expresión “viene uno”” recuerda un título de sabor mesiánico que encontramos en el salmo 118, un canto procesional que se cantaba durante la fiesta de las Cabañas: “Bendito el que viene en el nombre del Señor”. Tal canto viene aplicado por Lucas a Jesús durante su entrada en Jerusalén. También el famoso anuncio mesiánico en el libro del profeta Zacarías trae el mismo mensaje: “He aquí Sión, que viene a tí tu rey…” (9.9).

b) Un gesto humilde: “yo no soy digno de desatar la correa de sus sandalias”
Otro trazo con el cual el evangelista describe la figura de Cristo es típicamente de sabor oriental: “desatar la correa de las sandalias”. Es el gesto que se deja para el esclavo. El Bautista delante del mesías que viene se siente siervo, y el más humilde e indigno: “yo no soy digno de desatar la correa de sus sandalias”.
Después presenta el bautismo que el personaje anunciado cumplirá: “éste os bautizará en Espíritu Santo y fuego”. En el Salmo 104,3 el Espíritu de Dios se define como el principio que crea y regenera el ser: “Envías tu Espíritu, todas las cosas son creadas y renuevas la faz de la tierra”. Por el contrario, el fuego es por excelencia un símbolo divino: calienta e incendia, anima y destruye, es fuente de calor y de muerte.

2. Las palabras del cielo sobre Jesús (Lc 3,21-22)

En el segundo cuadro se contiene un nuevo perfil o epifanía de Cristo. Esta vez es Dios mismo, y no Juan, el que diseña el retrato de Cristo con palabras solemnes: “Tú eres mi Hijo el predilecto, en tí me complazco”. Esta presentación y definición de Cristo viene acompañada por una verdadera y propia coreografía celestial (el cielo que se abre… el descendimiento del Espíritu en figura de paloma… la voz del cielo) para mostrar las cualidades divinas de las palabras que se van a pronunciar sobre la persona de Jesús.

a) La paloma es símbolo del Espíritu de Dios que invadía a los profetas, pero que ahora se infunde en plenitud sobre el mesías como había predicho Isaías: “Sobre él se posará el Espíritu del Señor” (11,2). El símbolo de la paloma sirve para indicar que en la venida del Señor se realiza la presencia perfecta de Dios que se manifiesta en la efusión del Espíritu Santo que consagra a Cristo para su misión salvífica y para la tarea de revelar a los hombres la palabra definitiva del Padre. Con toda seguridad el signo de la paloma indica al lector del bautismo que Dios está disponible para encontrarse con el hombre. El nudo de este encuentro se hace verdad en la persona de Jesús. Si el Bautista había presentado a Jesús como el mesías – que en el AT es siempre un hombre, aunque perfecto – ahora Dios se apresta a definir a Jesús como el Hijo “predilecto”. Título que indica una presencia suprema de Dios y que supera a aquella que se experimentaba en el culto o en otros aspectos de la vida de Israel.

b) La voz divina es otro signo que acompaña a la manifestación de Jesús en las aguas del Jordán, Evoca dos textos del AT. El primero es un canto mesiánico que cita algunas palabras de Dios dirigidas a su Rey-Mesías: “Tú eres mi Hijo, hoy te he engendrado”(Sal 2,7). En el AT. tanto la figura del rey como la de mesías eran considerados como hijos adoptivos de Dios; sin embargo, Jesús es el hijo predilecto, sinónimo de unigénito. El segundo texto que ilumina el significado de las palabras pronunciadas por la voz del cielo es un pasaje cercano a los Cantos del siervo del Señor y que la liturgia de la palabra de este domingo nos propone como primera lectura: “He aquí mi Siervo a quien yo sostengo, he aquí mi elegido en quien me complazco” (Is 42,1). En la persona de Jesús convergen y se hacen presentes dos figuras presentadas por Isaías: la esperanza del rey. Mesías y la figura del Mesías sufriente. No es impropio decir que la escena del bautismo presentada por Lucas es una verdadera catequesis sobre el misterio de la persona de Jesús, mesías, rey, siervo, profeta, Hijo de Dios.
Además, de la voz del cielo aparece la cualidad transcendente, divina, única de la persona de Jesús. Esta pertenencia de Jesús al mundo de Dios será visible, palpable, experimentable incluso en su humanidad, en su presencia en medio a los hombres, en su peregrinar por los caminos de la Palestina. Por tanto la Palabra de Dios en este domingo intenta mostrarnos con el relato del bautismo la solemne presentación de Jesús al mundo. Esta se completará solo en la cruz y en la resurrección. De hecho sobre la cruz se superponen dos rostros de Cristo, el humano-salvífico con la muerte en la cruz para nuestra salvación, y el divino a través de la profesión de fe del centurión: “Verdaderamente este era el Hijo de Dios”. La Palabra de Dios en este día del Señor nos invita a contemplar y adorar el rostro de Cristo, que San Agustín lo ha presentado así en una reflexión suya: “en aquel rostro nosotros llegamos a entrever también nuestros trazos, los de hijo adoptivo que nuestro bautismo revela”.

6. Salmo 42

Cuando experimentamos el silencio de Dios en nuestra vida, nos desanimamos, pero cultivamos siempre nuestra sed de Él junto a los hermanos, caminamos sobre los caminos del Reino, seguros de encontrar su presencia en Cristo Jesús.

La búsqueda del rostro de Dios

Como anhela la cierva los arroyos,
así te anhela mi ser, Dios mío.

Mi ser tiene sed de Dios,
del Dios vivo;
¿cuándo podré ir a ver
el rostro de Dios?

Son mis lágrimas mi pan
de día y de noche,
cuando me dicen todo el día:
«¿Dónde está tu Dios?».

El recuerdo me llena de nostalgia:
cuando entraba en la Tienda admirable
y llegaba hasta la Casa de Dios,
entre gritos de acción de gracias

¿Por qué desfallezco ahora
y me siento tan azorado?
Espero en Dios, aún lo alabaré:
¡Salvación de mi rostro, Dios mío!

7. Oración final

Señor Dios, mientras tu Hijo era bautizado por Juan Bautista en el Jordán, ha orado. Tu voz divina ha escuchado su oración rasgando los cielos. También el Espíritu Santo se ha mostrado presente en forma de paloma. ¡Escucha nuestra oración! Te pedimos que nos sostengas con tu gracia para que podamos comportarnos verdaderamente como hijos de la luz. Danos la fuerza de abandonar las ataduras del hombre viejo, para ser renovados continuamente en el Espíritu, revestidos e invadidos de pensamientos y sentimientos de Cristo.
A Tí, Señor Jesús, que has querido recibir de Juan Bautista el bautismo de penitencia, queremos dirigir nuestra mirada desde nuestro corazón para aprender a rezar como tú rezaste al Padre en el momento del bautismo, con el abandono filial y total adhesión a su voluntad. ¡Amén!

Anuncios

Read Full Post »

Lectio: Sábado, 12 Enero, 2019

1) Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno: tú que nos has hecho renacer a una vida nueva por medio de tu Hijo, concédenos que la gracia nos modele a imagen de Cristo, en quien nuestra naturaleza mortal se une a tu naturaleza divina. Por nuestro Señor. Amen.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Juan 3,22-30
Después de esto, se fue Jesús con sus discípulos al país de Judea; y allí se estaba con ellos y bautizaba. Juan también estaba bautizando en Ainón, cerca de Salín, porque había allí mucha agua, y la gente acudía y se bautizaba. Pues todavía Juan no había sido metido en la cárcel.
Se suscitó una discusión entre los discípulos de Juan y un judío acerca de la purificación. Fueron, pues, a Juan y le dijeron: «Rabbí, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, aquel de quien diste testimonio, mira, está bautizando y todos se van a él.» Juan respondió:
«Nadie puede recibir nada si no se le ha dado del cielo.
«Vosotros mismos me sois testigos de que dije: `Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de él.’
El que tiene a la novia es el novio;
pero el amigo del novio,
el que asiste y le oye,
se alegra mucho con la voz del novio.
Esta es, pues, mi alegría, que ha alcanzado su plenitud.
Es preciso que él crezca
y que yo disminuya.

3) Reflexión

• Tanto Juan Bautista como Jesús indican al pueblo un nuevo rumbo. Pero Jesús, después de haber adherido al movimiento de Juan Bautista y de haber sido bautizado por él, dio un paso más y creó su propio movimiento. Llegó a bautizar a la gente en el río Jordán al mismo tiempo que Juan Bautista. Ambos atraían a la gente pobre y abandonada de Palestina, anunciando la llegada de la Buena Nueva del Reino de Dios.
• Jesús, el nuevo predicador, llevaba una cierta ventaja sobre Juan Bautista. Bautizaba a más gente y atraía a más discípulos. Surgió entonces una tensión entre los discípulos de Juan y los de Jesús respecto de la ‘purificación’, es decir, respecto del valor del bautismo. Los discípulos de Juan Bautista sentían una cierta envidia y fueron a hablar con Juan para informarle del movimiento de Jesús.
• La respuesta de Juan a sus discípulos es una linda respuesta, que revela la grandeza de alma. Juan ayudó a sus discípulos a que vieran las cosas con más objetividad. Se sirvió de tres argumentos: a) Nadie recibe nada de no ser aquello que le fue dado por Dios. Si Jesús hace cosas tan bonitas es porque las recibió de Dios (Jn 3,27). En vez de envidia, los discípulos deberían sentir alegría. b) Juan afirma, de nuevo, que él, Juan, no es el Mesías sino apenas su precursor (Jn 3,28). c) Al final, se sirve de una comparación sacada de los festejos en ocasión de una boda. En aquel tiempo, en Palestina, un día de bodas, en casa de la novia, los así llamados “amigos del novio” esperaban la llegada del novio para poder presentarlo a la novia. En este caso, Jesús es el novio, el pueblo es la novia y Juan es el amigo del novio. Juan Bautista dice que, en la voz de Jesús, reconoció la voz del novio y pudo presentarlo a la novia, a la gente. En ese momento la novia, la gente, deja de lado al amigo del novio y va detrás de Jesús, porque en él reconoce la voz de su novio. Por ello es grande la alegría de Juan “alegría completa”. ¡Juan no quiere nada para sí! ¡Su misión consiste en presentar el novio a la novia! La frase final lo resume todo: “Es necesario que él crezca y que yo disminuya.” Esta frase es también el programa de cualquier persona seguidora de Jesús.
• En aquel final del siglo primero, tanto en Palestina como en Asia Menor, allí donde había una comunidad de judíos, había también gente que había estado en contacto con Juan Bautista o que había sido bautizada por él (He 19,3). Vistos desde fuera, el movimiento de Juan Bautista y el de Jesús eran muy similares entre sí. Los dos anunciaban la llegada del Reino (cf. Mt 3,1-2; 4,17). Debe de haber habido una cierta confusión y tensión entre los seguidores de Juan y los de Jesús. Por esto era tan importante el testimonio de Juan sobre Jesús. Todos los cuatro evangelios se preocupaban de relatar las palabras de Juan Bautista diciendo que él no era el Mesías. Para las comunidades cristianas, la respuesta de Juan “Es necesario que él crezca y que yo disminuya” valía no solamente para los discípulos de Juan de la época de Jesús, sino que también para los discípulos de las comunidades de Juan Bautista, de finales del siglo primero.

4) Para la reflexión personal

• “Es necesario que él crezca y que yo disminuya.”. Es el programa de Juan. ¿Es también mi programa?
• Lo que importa es que la novia encuentre al novio. Somos portadores, nada más. ¿Yo lo soy?

5) Oración final

Alaben su nombre entre danzas,
haciendo sonar tambores y cítaras.
Porque Yahvé se complace en su pueblo,
adorna de salvación a los desvalidos. (Sal 149,3-4)

Read Full Post »

Lectio: Viernes, 11 Enero, 2019

1) Oración inicial

Dios todopoderoso: tú que has anunciado al mundo, por medio de la estrella, el nacimiento del Salvador, manifiéstanos siempre este misterio y haz que cada día avancemos en su contemplación. Por nuestro Señor. Amen.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Lucas 5,12-16
Estando en una ciudad, se presentó un hombre cubierto de lepra que, al ver a Jesús, se echó rostro en tierra y le rogó diciendo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme.» Él extendió la mano, le tocó y dijo: «Quiero, queda limpio.» Y al instante le desapareció la lepra. Le ordenó que no se lo dijera a nadie. Y añadió: «Vete, preséntate al sacerdote y haz la ofrenda por tu purificación como prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio.»
Su fama se extendía cada vez más y una numerosa multitud afluía para oírle y ser curados de sus enfermedades. Pero él se retiraba a los lugares solitarios, donde oraba.

3) Reflexión

• Un leproso llega cerca de Jesús. Era un excluido. Debía vivir alejado de los demás. ¡Quien lo tocara quedaría impuro! Pero aquel leproso tenía mucho valor. Transgredió las normas de la religión para poder llegar cerca de Jesús. Dice: Señor si quieres, puedes limpiarme. O sea: “¡No necesitas tocarme! ¡Basta con que el Señor quiera para que yo quede sano!” La frase revela dos enfermedades: 1) la enfermedad de la lepra que vuelve a alguien impuro; 2) la enfermedad de la soledad a la que estabacondenado por la sociedad y por la religión. Revela también una gran fe del hombre en el poder de Jesús. Profundamente compadecido, Jesús cura las dos enfermedades. Primero, para curar la soledad, toca al leproso. Es como si dijera: “Para mí, tú no eres un excluido. ¡Yo te acojo como hermano¡” Luego, cura la lepra diciendo: ¡Lo quiero¡ ¡Queda limpio!
• Para poder entrar en contacto con Jesús, el leproso había transgredido las normas de la ley. Asimismo, para poder ayudar a aquel excluido y revelarle así un nuevo rostro de Dios, Jesús no sigue las normas de su religión y toca al leproso. En aquel tiempo, quien tocaba a un leproso era considerado impuro por las autoridades religiosas y por la ley de la época.
• Jesús no sólo cura, sino que además quiere que la persona curada pueda convivir. Reintegra a la persona en la convivencia. En aquel tiempo, para que un leproso fuera acogido de nuevo en la comunidad, necesitaba de un certificado de curación de parte de un sacerdote. Es como hoy. El enfermo sale del hospital sólo con un documento firmado por el médico de la planta. Jesús obliga al leproso curado a que busque un documento, para que pueda convivir con normalidad. Obliga a las autoridades a que reconozcan que el hombre ha sido curado.
• Jesús prohibió al leproso que hablara de la curación. El evangelio de Marcos informa que esta prohibición no fue respetada. El leproso, en cuanto salió, empezó a hablar y a contar detalladamente todo el asunto. Resultó que Jesús ya no podía entrar públicamente en el pueblo; tenía que andar por las afueras, en lugares apartados (Mc 1,45). ¿Por qué? Porque Jesús había tocado al leproso. Por esto, según la opinión de la religión de aquel tiempo, ahora él mismo era un impuro y tenía que vivir apartado de todos. No podía entrar en las ciudades. Y Marcos manifiesta que al pueblo poco le importaban estas normas oficiales, pues de todas parte llegaban a donde él estaba (Mc 1,45). ¡Subversión total!
• El doble mensaje que Lucas y Marcos dan a las comunidades de su tiempo y a todos nosotros es éste: 1) anunciar la Buena Nueva es dar testimonio de la experiencia concreta que se tiene de Jesús. El leproso, ¿qué anuncia? Cuenta a los demás el bien que Jesús le ha hecho. ¡Sólo esto! ¡Todo esto! Y este testimonio lleva a los demás a aceptar la Buena Nueva de Dios que Jesús nos trajo. 2) Para llevar la Buena Nueva de Dios a la gente, no hay que tener miedo de transgredir las normas religiosas que son contrarias al proyecto de Dios y que dificultan la comunicación, el diálogo y la vivencia del amor. Aunque esto conlleve dificultades para la gente, como lo fue para Jesús.

4) Para la reflexión personal

• Para ayudar al prójimo, Jesús transgredió la ley de la pureza. ¿Existen hoy leyes en la iglesia que dificultan o impiden la práctica del amor hacia el prójimo?
• Para poder ser curado el leproso tiene valor ante la opinión pública de su tiempo. ¿Y yo?

5) Oración final

¡Celebra a Yahvé, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión!,
que refuerza los cerrojos de tus puertas
y bendice en tu interior a tus hijos. (Sal 147,12-13)

Read Full Post »

Lectio: Jueves, 10 Enero, 2019

1) Oración inicial

¡Oh Dios, que por medio de tu Hijo has hecho clarear para todos los pueblos la aurora de tu eternidad!, concede a tu pueblo reconocer la gloria de su Redentor y llegar un día a la luz eterna. Por nuestro Señor. Amen.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Lucas 4,14-22a
Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu y su fama se extendió por toda la región. Iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos.
Vino a Nazaret, donde se había criado, entró, según su costumbre, en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías, desenrolló el volumen y halló el pasaje donde estaba escrito:
El Espíritu del Señor sobre mí,
porque me ha ungido
para anunciar a los pobres la Buena Nueva,
me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos
y la vista a los ciegos,
para dar la libertad a los oprimidos
y proclamar un año de gracia del Señor.
Enrolló el volumen, lo devolvió al ministro y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él. Comenzó, pues, a decirles: «Esta Escritura que acabáis de oír se ha cumplido hoy.» Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca.

3) Reflexión

• Animado por el Espíritu Santo, Jesús vuelve a Galilea e inicia a anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios. Yendo por las comunidades y enseñando en las sinagogas llega a Nazaret, donde se había criado. Volvía a la comunidad en la que, desde pequeño, había participado en las celebraciones durante treinta años. El sábado siguiente, según acostumbraba, va a la sinagoga para estar con la gente y participar en la celebración.
• Jesús se levanta para hacer la lectura. Escoge el texto de Isaías que habla de los pobres, de los presos, de los ciegos y de los oprimidos. El texto refleja la situación de la gente de Galilea en el tiempo de Jesús. En nombre de Dios, Jesús toma postura en defensa de su pueblo y, usando las palabras de Isaías, define su misión: anunciar la Buena Nueva a los pobres, proclamar la libertad a los cautivos y a los ciegos que pronto van a ver, despedir libres a los oprimidos. Retomando la antigua tradición de los profetas, proclama “un año de gracia del Señor”. Proclama un año de jubileo. Jesús quiere reconstruir la comunidad, el clan, para que fuera de nuevo expresión de su fe en Dios. Así que si Dios es Padre/Madre, todos y todas debemos ser hermanos y hermanas unos de otros.
• En el antiguo Israel, la gran familia o el clan o la comunidad, era la base de la convivencia social. Era la protección de las familias y de las personas, la garantía de la posesión de la tierra, el cauce principal de la tradición y de la defensa de la identidad del pueblo. Era la forma concreta en que el amor de Dios se encarnaba en el amor del prójimo. Defender el clan, la comunidad, era lo mismo que defender la Alianza con Dios. En la Galilea del tiempo de Jesús, un doble cautiverio marcaba la vida de la gente y estaba contribuyendo en la desintegración del clan, de la comunidad: el cautiverio de la política del gobierno de Herodes Antipas (4 aC a 39 dC) y el cautiverio de la religión oficial. A causa del sistema de explotación y de represión de la política de Herodes Antipas, apoyada por el Imperio Romano, muchas personas eran excluidas, quedaban sin hogar y sin empleo (Lc 14,21; Mt 20,3.5-6). El clan, la comunidad, se quedó debilitada. Las familias y las personas quedaron sin ayuda, sin defensa. Y la religión oficial, mantenida por las autoridades religiosas de la época, en vez de fortalecer la comunidad, para que pudiera acoger a los excluidos, reforzó aún más ese cautiverio. La Ley de Dios se usaba para legitimar la exclusión de mucha gente: mujeres, niños, samaritanos, extranjeros, leprosos, poseídos, publicanos, enfermos, mutilados, parapléjicos. Era el contrario de la fraternidad que Dios ¡soñó para todos! Así que, tanto la coyuntura política y económica como la ideología religiosa, todo conspiraba para debilitar la comunidad local e impedir la manifestación del Reino de Dios. El programa de Jesús, basado en el profeta Isaías, ofrecía una alternativa.
• Terminada la lectura, Jesús actualiza el texto y lo enlaza con la vida del pueblo diciendo:“¡Hoy se cumplen estas profecías que acaban de escuchar!” Su manera de enlazar la Biblia con la vida de la gente, produce una doble reacción. Algunos creen y quedan admirados. Otros tienen una reacción de descrédito. Quedan escandalizados y no quieren saber nada de él. Dicen: “¿No es éste el hijo de José?” (Lc 4,22) ¿Por qué se quedan escandalizados? Porque Jesús habla de acoger a los pobres, a los ciegos, a los oprimidos. Pero ellos no aceptan su propuesta. Y así, cuando Jesús presenta su proyecto de acoger a los excluidos, ¡él mismo es excluido!

4) Para la reflexión personal

• Jesús enlaza la fe en Dios con la situación social de su pueblo. Y yo, ¿cómo vivo mi fe en Dios?
• ¿En el lugar donde vivo hay ciegos, presos, oprimidos? ¿Qué hago yo?

5) Oración final

¡Que su fama sea perpetua,
que dure tanto como el sol!
¡Que sirva de bendición a las naciones,
y todas lo proclamen dichoso! (Sal 72,17)

Read Full Post »

Lectio: Miércoles, 9 Enero, 2019

Tiempo de Navidad

1) Oración inicial
Señor, luz radiante de todas las naciones, concede a los pueblos de la tierra gozar de una paz estable, e ilumina nuestros corazones con aquella luz espléndida que condujo a nuestros padres al conocimiento de tu Hijo. Que vive y reina. Amen.
 
2) Lectura
Del santo Evangelio según Marcos 6,45-52
Inmediatamente obligó a sus discípulos a subir a la barca y a ir por delante hacia Betsaida, mientras él despedía a la gente. Después de despedirse de ellos, se fue al monte a orar.
Al atardecer, estaba la barca en medio del mar y él, solo, en tierra. Viendo que ellos se fatigaban remando, pues el viento les era contrario, a eso de la cuarta vigilia de la noche viene hacia ellos caminando sobre el mar y quería pasarles de largo. Pero ellos, viéndole caminar sobre el mar, creyeron que era un fantasma y se pusieron a gritar, pues todos le habían visto y estaban turbados. Pero él, al instante, les habló, diciéndoles: «¡Ánimo!, que soy yo, no temáis.» Subió entonces junto a ellos a la barca, y amainó el viento, y quedaron en su interior completamente estupefactos, pues no habían entendido lo de los panes, sino que su mente estaba embotada.
 
3) Reflexión
• Después de la multiplicación de los panes (evangelio de ayer), Jesús obliga a los discípulos a subir a la barca. ¿Por qué? Marcos no lo explica. El Evangelio de Juan nos dice lo siguiente. Según lo que esperaba la gente de aquel tiempo, el Mesías iría a repetir el gesto de Moisés que había alimentado al pueblo en el desierto. Por esto, ante la multiplicación de los panes, la gente concluye que Jesús debía de ser el Mesías esperado, anunciado por Moisés (cf. Dt 18,15-18) y quiso hacer de él un rey (cf. Jn 6,14-15). Esta manifestación de la gente era una tentación tanto para Jesús como para los discípulos. Por esto, Jesús los obliga a embarcar: Quería evitar que se contaminasen con la ideología dominante, pues la “levadura de Herodes y de los fariseos” era muy fuerte (Mc 8,15). Jesús mismo se enfrenta a la tentación por medio de la oración.
• Marcos describe con arte los acontecimientos. Por un lado, Jesús sube al monte para rezar. Por otro lado, los discípulos bajan hacia el mar y entran en la barca. Parece un cuadro simbólico que prefigura el futuro: es como si Jesús subiese ya al cielo, dejando a los discípulos solos en medio de las contradicciones de la vida, en la frágil barquita de la comunidad. Era de noche. Ellos estaban en alta mar; todos juntos en la pequeña barca, queriendo avanzar remando, pero el viento era contrario. Estaban cansados. Ya era el amanecer, esto es, de madrugada: entre las 3 y las 6. En el tiempo de Marcos, las comunidades eran como los discípulos. ¡Noche! ¡Viento contrario! No consiguen nada, ¡a pesar de todo el esfuerzo que hacen! Pero él estaba presente y fue hacia ellas, pero ellas, las comunidades, al igual que los discípulos de Emaús, no le reconocieron (Lc 24,16).
• En tiempo de Marcos, entorno al año 70, la pequeña barca de las comunidades se enfrentaba con un tiempo contrario tanto de algunos judíos convertidos que querían reducir el misterio de Jesús a profecías y figuras del Antiguo Testamento, como de algunos paganos convertidos que pensaban que fuera posible una cierta alianza de la fe en Jesús con el imperio. Marcos trata de ayudar a los cristianos a que respetasen el misterio de Jesús, a que no reluciesen a Jesús a sus propios deseos e ideas.
• Jesús llega caminando sobre las aguas del mar de la vida. Ellos gritan porque tienen miedo, porque piensan que se trate de un fantasma. Como en la historia de los discípulos de Emaús, Jesús hace como que quiere seguir adelante (Lc 24,28). Pero el grito de los discípulos hace que cambie de rumbo, se acerca y dice: “¡Animo, no tengan miedo! ¡Soy yo!” Aquí, de nuevo, quién conoce la historia del Antiguo Testamento, recuerda algunos hechos muy importantes: (1) Recuerda que la gente, protegida por Dios, atravesó sin miedo el Mar Rojo. (2) Recuerda como Dios, al clamor de Moisés, declaró varias veces su nombre diciendo: “¡Soy yo!” (cf. Ex 3,15). (3) Recuerda además el libro de Isaías que presenta la vuelta del exilio como un nuevo éxodo, en el que Dios aparece repitiendo numerosas veces: “¡Soy yo!” (cf. Is 42,8; 43,5.11-13; 44,6.25; 45,5-7). Esta manera de evocar el Antiguo Testamento, de usar la Biblia, ayudaba a las comunidades a percibir mejor la presencia de Dios en Jesús y en los hechos de la vida. ¡No tengan miedo!
• Jesús sube a una barca y el viento se detiene. Pero el espanto de los discípulos, en lugar de terminar, aumenta. El evangelista Marcos hace un comentario crítico y dice: “Pues ellos no habían entendido lo de los panes: su corazón quedaba totalmente cerrado” (6,52). La afirmación corazón cerrado evoca el corazón endurecido del faraón (Ex 7,3.13.22) y del pueblo en el desierto (Sal 95,8) que no querría escuchar a Moisés y pensaba solamente en volver a Egipto (Núm 20,2-10), donde había pan y carne a saciedad (Ex 16,3).
 
4) Para la reflexión personal
• ¡Noche, mar agitado, viento contrario! ¿Te has sentido así alguna vez? ¿Qué hiciste para vencer el miedo?
• ¿Te has espantado alguna vez al no reconocer a Jesús presente y actuante en tu vida?
 
5) Oración final
El Señor se apiadará del débil y del pobre,
salvará la vida de los pobres.
La rescatará de la opresión y la violencia,
considerará su sangre valiosa. (Sal 72,13-14)

Read Full Post »

Lectio: Martes, 8 Enero, 2019

Tiempo de Navidad

1) Oración inicial
Señor, Dios nuestro, cuyo Hijo se manifestó en la realidad de nuestra carne, concédenos poder transformarnos interiormente a imagen de aquel que hemos conocido semejante a nosotros en su humanidad. Por nuestro Señor. Amen.
 
2) Lectura
Del santo Evangelio según Marcos 6,34-44
Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas. Era ya una hora muy avanzada cuando se le acercaron sus discípulos y le dijeron: «El lugar está deshabitado y ya es hora avanzada. Despídelos para que vayan a las aldeas y pueblos del contorno a comprarse de comer.» Él les contestó: «Dadles vosotros de comer.» Ellos le dicen: «¿Vamos nosotros a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?» Él les dice: «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver.» Después de haberse cerciorado, le dicen: «Cinco, y dos peces.» Entonces les mandó que se acomodaran todos por grupos sobre la verde hierba. Y se acomodaron por grupos de cien y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los iba dando a los discípulos para que se los fueran sirviendo. También repartió entre todos los dos peces. Comieron todos y se saciaron. Y recogieron las sobras, doce canastos llenos y también lo de los peces. Los que comieron los panes fueron cinco mil hombres.
 
3) Reflexión
• Siempre es bueno mirar el contexto en que se encuentra el texto del evangelio, pues él trae la luz para descubrir mejor el sentido. Poco antes, en Mc 6,17-29, Marcos ha narrado el banquete de muerte, promovido por Herodes con los grandes de Galilea, en el palacio de la Capital, durante el cual mataron a Juan Bautista. Aquí, en Mc 6,30-44, describe el banquete de vida, promovido por Jesús con el pueblo hambriento de Galilea allá en el desierto. El contraste de este contexto es grande e ilumina el texto.
• En el evangelio de Marcos la multiplicación de los panes es muy importante. Aparece dos veces: aquí en Mc 6,35-44 y en Mc 8,1-9. Y Jesús mismo interroga a los discípulos respecto de la multiplicación de los panes (Mc 8,14-21). Por esto, vale la pena observar y reflexionar hasta descubrir en qué consiste exactamente esta importancia de la multiplicación de los panes.
• Jesús había invitado a los discípulos a que descansaran un poco en un lugar desierto Mc 6,31). La gente se dio cuenta de que Jesús había ido a la otra orilla del lago, y fue detrás de él y llegó antes (Mc 6,33). Cuando Jesús, al bajar del barco vio aquella multitud que le esperaba, se entristeció “porque estaban como ovejas sin pastor”. Esta frase evoca el salmo del buen pastor (Sal 23). Al ver a la gente sin pastor, Jesús se olvida del descanso y empieza a enseñar, empieza a ser pastor. Con sus palabras orienta y guía a la gente en el desierto de la vida, y la gente podía cantar: “¡El Señor es mi pastor! ¡Nada me falta!” (Sal 23,1).
• Va pasando el tiempo y empieza a oscurecer. Los discípulos están preocupados y piden a Jesús que despida a la gente. Piensan que allí en el desierto no es posible conseguir comida para tanta gente. Jesús dice: “Denles ustedes de comer.” Quedan asustados: “¿Tendremos que ir nosotros a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?” (es decir, ¡el salario de 200 días!) Los discípulos tratan de buscar una solución fuera de la gente y para la gente. Jesús no busca una solución fuera de la gente, sino dentro de la gente y desde la gente. Y pregunta: “¿Ustedes tienen panes? ¿Cuántos? Vayan a ver.” La respuesta es: “Son cinco panes, y además hay dos pescados.” ¡Es poco para tanta gente! Jesús manda a la gente que se siente en grupos y pide a los discípulos que distribuyan los panes y los pescados. Todos comerán hasta saciarse.
• Es importante notar cómo Marcos describe el hecho. Dice: “Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los iba dando a los discípulos para que los distribuyeran”. Esta manera de hablar ¿en qué hace pensar a las comunidades? Sin duda alguna les hace pensar en la eucaristía. Pues estas mismas palabras son usadas (hasta hoy) en la celebración de la Cena del Señor. Así, Marcos sugiere que la eucaristía ha de llevar a compartir. Es el pan de vida que da valor y lleva a enfrentar los problemas de la gente de forma distinta, no desde fuera, sino desde dentro de la gente.
• En la manera de describir los hechos, Marcos evoca la Biblia para iluminar el sentido de los hechos. Fue Moisés el que primero dio de comer a la multitud hambrienta en el desierto (cf. Ex 16,1-36). Y el hecho de pedir que la gente se organice en grupos de 50 y 100 recuerda el censo del pueblo en el desierto después de la salida de Egipto (cf. Núm, cap. 1 a 4). Marcos sugiere así que Jesús es el nuevo Mesías. La gente de las comunidades conocía el Antiguo Testamento, y a buen entendedor, pocas palabras. Así que ellos fueron descubriendo el misterio que rodeaba a la persona de Jesús.
 
4) Para la reflexión personal
• Jesús olvida el descanso para poder servir a la gente. ¿Qué mensaje encuentro para mí?
• Si hoy compartiésemos lo que tenemos, no hubiese hambre en el mundo. ¿Qué puedo hacer yo?
 
5) Oración final
Florecerá en sus días la justicia,
prosperidad hasta que no haya luna;
dominará de mar a mar,
desde el Río al confín de la tierra. (Sal 72,7-8)

Read Full Post »

Lectio: Lunes, 7 Enero, 2019

Tiempo de Navidad

1) Oración inicial
Te pedimos, Señor, que tu divina luz ilumine nuestros corazones; con ella avanzaremos a través de las tinieblas del mundo hasta llegar a la patria, donde todo es eterna claridad. Por nuestro Señor. Amen.
 
2) Lectura
Del santo Evangelio según Mateo 4,12-17.23-25
Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. Y dejando Nazaret, vino a residir en Cafarnaún junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí; para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías:
¡Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,
camino del mar, allende el Jordán,
Galilea de los gentiles!
El pueblo que habitaba en tinieblas
ha visto una gran luz;
a los que habitaban en paraje de sombras de muerte
una luz les ha amanecido.
Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.»
Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Su fama llegó a toda Siria; y le trajeron todos los que se encontraban mal con enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curó. Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea, Decápolis, Jerusalén y Judea, y del otro lado del Jordán.

3) Reflexión

• Una breve información sobre el objetivo del Evangelio de Mateo. El Evangelio de Mateo fue escrito en la segunda mitad del siglo primero, para animar a las comunidades, frágiles y pequeñas, de los judíos convertidos que vivían en la región de Galilea y de Siria. Sufrían persecuciones y amenazas de parte de los hermanos judíos por el hecho de aceptar a Jesús como Mesías y acoger a los paganos. Para fortalecerlas en la fe, el evangelio de Mateo insiste en decir que Jesús es realmente el Mesías y que la salvación que él trae no es solamente para los judíos, sino para toda la humanidad. Luego, al comienzo de su evangelio, en la genealogía, Mateo ya apunta a la vocación universal de Jesús, ya que como “Hijo de Abraham” (Mt 1,1.17) él será “fuente de bendición para todas las naciones” (Gén 12,3). En la visita de los magos, llegados de Oriente, sugiere de nuevo que la salvación se dirige a los paganos (Mt 2,1-12). En el texto del evangelio de hoy, muestra como la luz que brilla en la “Galilea de los Gentiles” brilla también fuera de las fronteras de Israel, en la Decápolis y más allá del Jordán (Mt 4,12-25). Más adelante, en el Sermón del Monte, Jesús dirá que la vocación de la comunidad cristiana es ser “sal de la tierra y luz del mundo” (Mt 5,13-14) y pide amor para los enemigos (Mt 5,43-48). Jesús es el Siervo de Dios que anuncia el derecho a las naciones (Mt 12,18). Ayudado por la mujer cananea, el mismo Jesús supera las fronteras de la raza (Mt 15,21-28). Supera también las leyes de la pureza que impedían la apertura del Evangelio para los paganos (Mt 15,1-20). Y al final cuando Jesús envía a sus discípulos a todas las Naciones, queda aún más clara la universalidad de la salvación (Mt 28,19-20). Asimismo, las comunidades están llamadas a abrirse a todos, sin excluir a nadie, pues todos están llamados a vivir como hijos e hijas de Dios.
• El evangelio de hoy describe como se inició esta misión universal. Fue la noticia de la prisión de Juan Bautista la que llevó a Jesús a empezar su predicación. Juan había dicho:”Arrepentíos, porque el Reino de Dios está cerca” (Mt 3,2). Por esto fue encarcelado por Herodes. Cuando Jesús supo que Juan estaba preso, volvió a Galilea anunciando el mismo mensaje:”Arrepentíos porque el Reino de Dios está cerca” (Mt 4,17) Con otras palabras, desde el comienzo, la predicación del evangelio traía riesgos, pero Jesús no se echó atrás. De este modo, Mateo anima a las comunidades que estaban corriendo los mismos riesgos de persecución. Y cita el texto de Isaías: “El pueblo que yacía en las tinieblas vio una gran luz.” Al igual que Jesús, las comunidades están llamadas a ser “Luz de los pueblos”.
• Jesús comienza el anuncio de la Buena Noticia andando por toda Galilea. No se queda parado, esperando que la gente llegue y vaya a él. El mismo va a las reuniones de la gente, a las sinagogas, para anunciar su mensaje. La gente le lleva a los enfermos, a los endemoniados, y Jesús acoge a todos y los sana. Este servicio a los enfermos forma parte de la Buena Noticia y revela a la gente la presencia del Reino.
• Así, la fama de Jesús se extiende por toda la región, atraviesa las fronteras de Galilea, penetra en Judea, llega hasta Jerusalén, va hasta allá del Jordán y alcanza Siria y la Decápolis. Allí en estas regiones se encontraban las comunidades para quienes Mateo estaba escribiendo su evangelio. Ahora, saben que a pesar de todas las dificultades, están siendo esa luz que brilla en las tinieblas.
 
4) Para la reflexión personal
• ¿Será que alguna luz irradia de ti para los demás?
• Hoy muchos se encierran en la religión católica. ¿Cómo vivir hoy la universalidad de la salvación?
 
5) Oración final
Haré público el decreto de Yahvé:
Él me ha dicho: «Tú eres mi hijo,
hoy te he engendrado. (Sal 2,7)

Read Full Post »

« Newer Posts - Older Posts »

A %d blogueros les gusta esto: