Oración comunitaria

Para el Domingo XX de Tiempo Ordinario

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Oración comunitaria Domingo XX de Tiempo Ordinario

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La paz de Jesús (Oración)

LA PAZ DE JESÚS

Hola Jesús. Hoy también quiero pasar un tiempo en tu compañía, que tú seas mi maestro y mi amigo. Quiero aprender de ti, quiero estar contigo. Así que me callo.

Intento ponerme en una postura cómoda. Cierro los ojos. Imagino que tú te sientas a mi lado, como si estuviéramos juntos en el sofá de casa, o en mi habitación, o en la silla de al lado en mi clase. Estás al lado. Yo soy como esos amigos tuyos que aprendían de ti. ¿Qué me cuentas hoy?

La lectura es una adaptación del evangelio de Lucas (Lc 12, 49-53):

Un día Jesús estaba hablando con sus amigos y les dijo: «He venido a prender fuego al mundo, y ojalá esté ardiendo».

Le miraron con los ojos muy abiertos, porque no entendían si les estaba diciendo que había que incendiar algún lugar. Pero Jesús se dio cuenta de que no lo entendían e intentó explicárselo bien.

«Lo que quiero decir es que no siempre va a haber paz por mi causa. En muchos lugares la gente se dividirá. En una familia habrá tres por una parte y dos por otra. El padre pensará de una manera y el hijo de otra. La madre discutirá con la hija y la hija con la madre. Y así todo».
A eso se refería cuando hablaba del fuego y de la división, a que no todo el mundo acepta a Jesús como Maestro y como amigo.

Las personas discutimos cuando no estamos de acuerdo. Seguro que tú a veces también discutes. En casa, con tus padres, hermanos. Con tus amigos… Es imposible que nunca discutamos. A veces es por tonterías y otras por cosas importantes. Pero es normal. Incluso con la gente a la que quieres. ¿Por qué cosas discutes tú? Piénsalo un momento.

Lo que Jesús les dice a sus amigos es que también la gente se va a enfrentar por su causa. Pero discutir no es liarse a golpes, ni insultarse, ni enfadarse. Discutir es esforzarse por ser fiel a la verdad. La verdad de Jesús es el amor. Hoy Jesús lo que te pregunta es: ¿Y tú, quieres ser mi amigo, quieres aprender de mí o prefieres darme la espalda? Intenta contestarle en silencio a esa invitación.

Paz en el cielo,
que haya paz en la tierra
que haya paz entre pueblos,
paz a la humanidad.
Que la paz nos reúna,
que la paz nos hermane.
Construyamos un mundo de paz.

Somos hijos del creador,
moldeados por su amor.
Si seguimos la verdad,
buscaremos un mundo de paz.

Paz en el cielo…

Desde nuestro corazón
la plegaria ya empezó.
No queremos nada más
que vivir en un mundo de paz.

            Una plegaria de paz interpretado por Athenas, «Athenas una plegaria de paz»

La verdadera paz es el amor. Cuando la gente aprenda a quererse, entonces, aunque haya enfados, podremos construir un mundo de paz.

Repite ahora, unas palabras para tratar de entender cómo es la paz de Jesús.

Instrumento de tu paz

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que donde hay odio, yo ponga el amor.
Que donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que donde hay enfados, yo ponga la unión.
Que donde hay error, yo ponga la verdad.
Que donde hay duda, ponga la Fe.
Que donde haya desesperación, yo ponga la esperanza.
Que donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Nos falta la osadía de los Santos

Señor, danos la valentía
de los que se enamoraron de Ti,
de los que dieron su vida por tu causa,
de los que abrieron caminos nuevos para generar para todos
la vida en abundancia.

Danos la sabiduría de Teresa de Jesús,
para poder con las incomprensiones,
para luchar contra tradiciones,
costumbres y normas
que frenan el crecimiento y tu liberación.

Danos la frescura de Francisco de Asís,
para contemplarte en la hermana naturaleza
para gustar la belleza que nos envuelve,
para usar de las cosas pensando
en los demás.

Danos la profundidad de Ignacio de Loyola
para reflexionar sobre el peligro del poder,
las ataduras del prestigio y del quedar bien
y liberarnos del tener, que nos separa de Ti.

Danos la sencillez y el abandono
de San José,
que supo aceptar lo incomprensible,
que acogió a María sin entender del todo
y se fio de Ti hasta vivir la paternidad de tu Hijo.

Danos la sensibilidad de Teresa de Calcuta
que hizo suyo el dolor de los hermanos,
que inventó una «familia» para atenderles
que se atrevió a entregar a los pobres su vida entera.

Danos fuerza, Señor, para seguir tus pasos
para vivir como Tú y regalar nuestros días,
para entregarnos del todo, sin pasar factura
para vivir en Ti y para los tuyos
hasta el final.

Mari Patxi Ayerra

Comentario Domingo XX de Tiempo Ordinario

Oración preparatoria

Quisiera contemplar siempre Tu humanidad, Jesús, y la humanidad sufriente. ¿Para dar testimonio? Contemplaré a Jesús. ¿Para perdonar? Contemplaré a Jesús sufriente. ¿Para no odiar al prójimo? Contemplaré a Jesús sufriente. ¿Para no murmurar contra el prójimo? Contemplaré a Jesús sufriente. No hay otro camino. AMÉN.

 

Lc 12, 49-53

«49He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cómo quiero que ya sea prendido!

50Pero tengo un bautismo para ser bautizado y ¡cómo me angustio hasta que sea cumplido!

51¿Pensáis que estoy aquí para dar paz en la tierra? No, os digo, sino división.52Porque desde ahora habrá cinco en una casa y divididos: tres contra dos, y dos contra tres; 53estarán divididos padre contra hijo e hijo contra padre; madre contra la hija e hija contra la madre; suegra contra su nuera y nuera contra la suegra».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Después de las palabras sobre la vigilancia fiel y prudente que escuchábamos el pasado domingo, llega este evangelio de hoy, centrado en el propio Jesús, primero ante su destino (vv. 49-50) y luego como causa de división familiar (vv. 51-53). En el contexto de la formación de los discípulos, Jesús es el primer signo que deben reconocer, aun con difíciles peajes como romper con otras fidelidades. A nuestro texto suceden otros signos, los signos de los tiempos, que apremian precisamente a “lo contrario” que el signo de Jesús, a la reconciliación (12,54- 59). La fidelidad primera debida a Jesús, que puede causar ruptura frente a quienes también exigen fidelidad, no está reñida con un empeño por la reconciliación.

 

TEXTO

El evangelio se compone de dos pequeñas unidades textuales, dos dichos (logia) de Jesús:

a) en la primera, Jesús habla de su misión y de su destino utilizando un paralelismo, en el que fuego y bautismo son imágenes sinónimas para referirse a la pasión y muerte de Jesús (vv. 49-50);

b) en la segunda, la propia persona de Jesús se convierte en signo de discordia y división en la casa, un ámbito tan necesario y apreciado como el familiar (vv. 51- 53). Destaca la presencia de los términos de división, y seguramente el texto recoge experiencias históricas de la primera comunidad cristiana: creer en Jesús Mesías e Hijo de Dios rompía la tradición religiosa común de las familias judías de entonces y provocaba enfrentamientos y rupturas.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• El proyecto y la persona de Jesús quiebra el orden de algunos valores sociales aceptados comúnmente. Jesús es alternativo, su proyecto es alternativo. Nosotros, en cambio, tendemos más bien a ser convencionales. ¿Nuestro seguimiento a Jesús mantiene lo convencional o busca un modo de vida alternativo? ¿Cómonos suena eso de que “otro mundo es posible”? ¿Qué valores del Reino de Dios exigen romper con nuestro modo de vivir?

• El símbolo del fuego aparece en la Biblia con diversos sentidos (devastación y castigo, purificación e iluminación). Jesús mismo anunció un “bautismo de fuego” (cf. Lc 3,16). Aquí, el fuego puede entenderse como imagen del Espíritu Santo que descendió el día de Pentecostés en lenguas de fuego. Si lo entendemos así, ¿qué aspectos de nuestra vida deberían ser quemados con el fuego del Espíritu?

• La imagen del bautismo parece referirse al destino sufriente de Jesús, como demostración de su fidelidad al encargo encomendado. Jesús es consciente de su destino, pero la angustia no le impide desear llegar hasta el final. Al precio que sea y hasta el final. ¿Qué interpela esta actitud de Jesús a nuestro discipulado acomodado o acomodaticio?

• La sorprendente afirmación de que Jesús viene a traer división debe comprenderse, en primera instancia, en sentido histórico: el Mesías Jesús fue motivo de división entre los judíos y en su seno familiar; Jesús fue, en verdad, una “señal de contradicción” (cf. Lc 2,34). Pero, en un mundo tan convulso y tan injusto como el nuestro, nuestra fidelidad a la persona y proyecto de Jesús también puede (incluso debe) generar esa misma división y contradicción. La exigencia de la justicia y de la vida digna para todos los seres humanos choca (o debería chocar) con todos los intereses egoístas de personas y países que viven a costa dela muerte de otros. Hay poderosas “estructuras de pecado” que no aceptan debuen grado las exigencias del Evangelio. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar en nuestro empeño por el Reino y su justicia? ¿Hemos pensado que “por la paz, una avemaría” puede ser una expresión de cobardía y de pecado?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Oración de los fieles – Domingo XX de Tiempo Ordinario

El Señor está pendiente de aquel que cumple su voluntad. Hoy le pedimos al Padre que nos la haga ver con claridad y nos de la fuerza necesaria para seguir sus mandatos, diciendo:

PADRE DANOS UN CORAZÓN SENSATO

1. – Por el papa Francisco para que el Señor le mantenga con fuerza y salud en el primado de Pedro guiando con sabiduría a la Iglesia.

OREMOS

2. – Por los dirigentes de las naciones, para que escuchen en su interior la voz de Dios y pongan en práctica sus mandatos.

OREMOS

3. – Por todos aquellos que andan desilusionados para que encuentren en Cristo el fundamento de la vida y la razón para la salvación eterna.

OREMOS

4. – Por todos los que sufren la herida del pecado, para que, levantando un grito de socorro al Padre, encuentren la salvación que Cristo nos trae.

OREMOS

5. – Por los padres de familia, los hijos, los abuelos, para que no se cansen de buscar razones para la unidad en torno al Amor de Cristo.

OREMOS

6 – Por los que nos hemos reunido en este día a celebrar la Eucaristía, para que este sacramento nos ayude a avanzar en el camino correcto de la salvación.

OREMOS

Padre concede a tu pueblo un corazón sensato y contentadizo, que busque solamente agradarte y llegue a cumplir constantemente tu voluntad.

Por Jesucristo Nuestro Señor.

Amen.


Dirijamos nuestra oración al Padre, fuente de amor, para que conserve nuestras vidas en completa paz material y espiritual. Y respondemos:

QUE LA PAZ DE CRISTO SEA CON NOSOTROS

1. – Por el Papa Francisco, y todos los obispos de la tierra, para que sigan siempre el ejemplo de Jesús en la defensa de la auténtica Verdad y la Paz verdadera,

OREMOS

2. – Por las organizaciones internacionales y los Gobiernos de todo el mundo, para que fomenten la paz interna y la concordia entre todas las naciones.

OREMOS

3. – Por Siria, Iraq, Libia y otras naciones del mundo, para que cese la violencia y puedan construir un reino de paz y amor,

OREMOS

4. – Por España y otras naciones de Europa, para que la paz reine como verdad absoluta.

OREMOS

5. – Por los violentos, los terroristas, los narcotraficantes, para que el Amor de Dios sepa convertirlos a la paz. Y nosotros sepamos perdonarlos y rezar siempre por ellos.

OREMOS.

6. – Por las víctimas de la violencia y el terrorismo, para que el Señor Jesús las acoja a su Reino y enjugue las lagrimas de sus familiares que sufren cerca de nosotros.

OREMOS.

7. – Por nosotros, presentes en esta Eucaristía dominical, para que seamos constructores de la paz y evitemos toda clase de rencillas, familiares, vecinales o nacionales.

OREMOS

Recibe, Dios Padre Nuestro, las oraciones que te dirigimos hoy, para que la Verdad y la Paz de Jesús reinen en nuestros corazones y en nuestras comunidades.

Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.

Amen.

No te quedes dormido (Oración)

NO TE QUEDES DORMIDO

Como otras veces, antes de empezar esta oración, vamos e intentar calmar los ruidos de fuera y de dentro de nosotros mismos. Respira profundamente tres veces.

Relaja el cuerpo y prepárate para encontrarte con Jesús, que tiene algo que contarte.

Una semana más vamos a conocer lo que decía Jesús. Ya sabes que a él le gustaba mucho poner ejemplos para tratar de explicar a sus amigos lo que Dios le había enseñado. Fíjate en los ejemplos que pone hoy.

La lectura es una adaptación del evangelio de Lucas (Lc 12, 32-48):

Siempre que podía, Jesús intentaba explicar a sus amigos cómo tenían que vivir para trabajar por el reino de Dios.

Un día les explicó que hay que estar vigilantes y atentos. Porque las cosas de Dios aparecen cuando menos te lo esperas. Les propuso una imagen: Cuando valoras mucho una cosa, o una persona, o un lugar, eso es tu tesoro. Y donde pones tu tesoro, allí pones el corazón. Por eso, les decía que ellos tenían que tener el corazón puesto en las cosas de Dios.

Y les decía también que tenían que ser como un vigilante nocturno. Le contratan para prestar atención a lo que ocurre, no para quedarse dormido. Imagina que llega el dueño de la empresa, y se encuentra al vigilante dormido. ¡Qué mal! En cambio, si está preparado, con las llaves dispuestas, con todo listo, el dueño quedará contento.

Pues Dios quiere confiar en cada uno de nosotros mucho más que eso. Pero es importante poner el corazón en las cosas de Dios.

El mensaje es muy claro. No te quedes dormido, no te despistes, que en cualquier momento alguien puede necesitarte. Dios puede llamarte para que le ayudes en algo y sería una pena que no te enteraras.

Si atiendo a lo que los demás pueden necesitar de mí, estoy haciendo que venga a nosotros ese reino del que tanto hablaba Jesús. Un Reino en el que da gusto vivir porque estamos pendientes unos de otros. Pues eso es lo que nos dice Jesús hoy, que le esperemos despiertos. Escucha la letra de esta canción que habla de lo mismo.

Cambia mi corazón.
Limpia en mí la maldad,
lo que no pueda hacer
de mi error muéstrame.
Guárdame para ti.
Dame tu santidad.
En pureza y verdad yo te quiero esperar.
Mi lámpara llena de aceite,
mis vestidos sean relucientes,
esperando pacientemente
que vuelvas por mí.

Como una novia
que espera y no desespera,
que guarda su alma,
que no la entrega,
grita enamorada:
«Ven, Señor Jesús».

Ven, Señor Jesús interpretado por Kike Pavón, «Diseño original.»

Una forma de acordarnos, es repetir, todos juntos, estaré despierto,al final de cada frase. Que no te dé vergüenza decirlo.

Estaremos despiertos

Porque los demás necesitan de mí… estaré despierto
Porque así estoy acercando el Reino del que hablaba Jesús…
estaré despierto
Porque hay muchas cosas que descubrir…
estaré despierto
Porque en cualquier momento puedes pedir mi ayuda… estaré despierto.

Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.