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Archive for the ‘Oración’ Category

En medio de nuestra sociedad secularizada y plural, te expresamos, Señor, nuestros deseos, poniendo por intercesor a Santiago Apóstol:

• Por la iglesia española, en toda su plural realidad, para que realice, como Santiago, un proceso continuo de maduración evangélica, de servicio humilde y de testimonio vivo en medio de nuestra sociedad. Roguemos al Señor.

• Por nuestros gobernantes, con sus diversos partidos e ideologías: que se pongan realmente al servicio del bien común y la sociedad, teniendo la mira puesta en los más débiles, por encima de los intereses ideológicos y los juegos del poder.

• Por quienes, en nuestra sociedad, mantienen posturas laicistas excluyentes y radicales: que, superando viejas historias, mantengan el respeto a las convicciones religiosas y sepan aliarse, sin prejuicios, con quienes buscan la justicia y la paz en nuestra sociedad.

• Por nosotros, creyentes y católicos, para que día a día, maduremos nuestra fe personal más allá del cristianismo sociológico de épocas pasadas.

• Por nosotros, en medio de la sociedad secularizada: que sepamos mantener rme nuestra fe sin caer en fundamentalismos o extremismos intolerantes. Y que sea nuestro testimonio, más que nuestras palabras, el auténtico modo de evangelizar.

Ayúdanos, Padre, a vivir aquí nuestra fe personal y comunitaria y haznos honrados servidores de nuestra sociedad.

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“Junto con todas las criaturas, caminamos por esta tierra buscando a Dios, porque, «si el mundo tiene un principio y ha sido creado, busca al que lo ha creado, busca al que le ha dado inicio, al que es su Creador». Caminemos cantando. Que nuestras luchas y nuestra preocupación por este planeta no nos quiten el gozo de la esperanza” (Francisco, Laudato si’, 244).

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Las relaciones norte-sur

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Cerramos página con un himno, “Dios de alegría”, de Jorge Carrera Andrade. Humaniza en sus versos el poeta de la luz el resplandor solar, lo personifica: es mirada creadora que todo lo enciende. Declara Andrade en la introducción a su libro Edades poéticas: “La luz contenía la clave de la existencia terrenal. Cada día era, en sí, el fruto de un combate en que la luz salía victoriosa de la sombra”. Ha vivido el místico poeta la experiencia de una revelación, no de zarza ardiendo, sino de fraterna unidad de toda la creación en una sola llama de amor (“el mundo ardía”):
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DIOS DE ALEGRIA

Dios de alegría:
Te entreví
en pleno día.
La túnica de luz
se enredaba en el árbol
sin memoria de cruz.
Tu paso de cristal
bajaba la escalera
del manantial.
El cielo sonreía.
Iban flor y guijarro
en buena compañía.
Todo era lenguaje
divino.
Cada ala era un viaje
hacia el Dios de alegría,
todo luz.
El mundo ardía.

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Supongo, Señor Jesús,
que tus discípulos serían tan impacientes como nosotros.
Supongo, Señor Jesús,
que los primeros cristianos serían tan intranquilos como nosotros. Todos, ellos y nosotros, solemos vivir presurosos en palpar grandes resultados. Todos inquietos y nerviosos porque
el movimiento es lento,
porque ni la Iglesia es lo que debiera ser, ni el mundo tampoco.

Vemos ahora, Señor Jesús,
que en el interior de la Iglesia cuesta la unidad, la comunión, la fraternidad, la acogida del otro, el trabajo en común, la conjunción
de los carismas, la obediencia, la participación, el seguimiento de Jesús,
el protagonismo de todos…

Y en el mundo
¡qué lejos estamos de un mundo en paz,
de un mundo que comparta,
de un mundo donde se mire, ante todo, remediar las desigualdades!
¡Qué lejos estamos del respeto mutuo,
del diálogo con todos, de la justicia para todos, de buscar el bien de los más débiles…!

Tu Palabra, Señor Jesús,
me habla de principios humildes,
de procesos lentos,
de transformaciones que requieren tiempo.

No me es fácil, Señor Jesús, asumir
tu enseñanza, como tampoco lo debió ser a tus primeros seguidores.

Hoy veo, Señor Jesús, que me invitas
a la esperanza,
a pesar de ser pocos, a pesar de tantas cosas… contigo, unidos a Ti, por la gracia de Dios somos levadura o grano de mostaza
y mezclados a otras personas podemos mejorar nuestro mundo
y nuestra Iglesia.

Lo que se nos pide
es que de verdad seamos lavadura: buenos seguidores tuyos que se alimentan de tu Palabra siendo coherentes con nuestra fe y por otra parte que nos mezclemos con la masa, que nos impliquemos en las realidades
de este mundo, que allí donde nos encontremos demos testimonio de nuestra fe.
No se trata sólo de salvarme,
de procurar que yo sea bueno;
lo que me rodea me afecta
y Dios me pide que me implique también

en mi entorno:
familia, barrio, mundo de trabajo y de estudios, ambientes de diversión, comunidad parroquial… para que todo ello sea también bueno,
es decir se transforme,
quede impregnado desde sus raíces
de la fuerza del Evangelio.

Gracias, Señor Jesús,
por hacerme levadura.
Gracias porque Tú confías en nosotros.

Haz, Señor Jesús,
que seamos humilde levadura de Evangelio como tantas personas buenas
que han existido en nuestro mundo,
en nuestros movimientos y comunidades y en tantas otras organizaciones.

Ayúdanos, Señor Jesús,
a que nunca perdamos de vista lo que Tú esperas de nosotros: que seamos levadura de Evangelio.

A lo mejor, en ocasiones,
nos iría bien pensar lo que hay quien cuenta:

Se acercaba la época de las lluvias monzónicas y un hombre muy anciano estaba cavando hoyos en su jardín. Trabajaba con ilusión
y entusiasmo.

¿Qué haces?, le preguntó su vecino. “Estoy plantando mangos”, respondió el anciano. ¿Esperas llegar a comer mangos de esos árboles?

“No, no pienso vivir tanto. Pero otros lo harán. Se me ocurrió el otro día que toda mi vida he disfrutado comiendo mangos plantados por otras personas, y ésta es
mi manera de demostrarles mi gratitud.
En mi larga vida he recibido muchas cosas de los demás. Es justo que yo contribuya
a que otros se beneficien de mi”.

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Salir de casa, para hacer un viaje, siempre enriquece. Si la salida es al campo, se oxigenan cuerpo y alma; descubrirá el espíritu huellas del Creador en la macrobelleza de un amanecer o una noche de estrellas, y, por qué no, en la microbelleza de un capullo de rosa, de una mora silvestre…

¿Y qué decir del paisaje humano, luminoso y evocador en la generosidad y la ternura, doloroso y terrible en el egoísmo y la explotación? Como Juan de la Cruz, salió Jesús Mauleón, en “Duele la tierra de hermosa”, al campo y la ciudad en busca del Amado. Por todas partes encuentra sabor a Dios, huellas de Dios, dolor de Dios, señales de un Dios que, como el Padre Bondadoso del Evangelio,madrugó para abrazar al hijo y hacerle una fiesta…


DUELE LA TIERRA DE HERMOSA

¡Qué bello creaste el mundo,
mesa de ricos sabores!
Mas son las cosas mejores
cuando me saben a Ti.

Te buscaré en cada piedra,
en cada ave, en cada rosa.
Duele la tierra de hermosa
por tanta huella de Ti.

Duele tu cara en la cara
de cada pobre que pasa
sin pan, sin amor, sin casa,
y duele el dolor de Ti.

Desde tu amor, cada día,
seguro a mi encuentro sales.
¡Öh qué asedio de señales!
Todas me llevan a Ti…

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Oración

Por tu bondad, Señor y Hermano Jesús:

Concédenos escuchar tu Palabra con el corazón abierto y con nuestro ser entero orientado a Ti.

Haz que nos sea:
– luz en el caminar de nuestra vida,
– fortaleza en la lucha diaria,
– nuestro gozo en los sinsabores de nuestra existencia.

AMEN.

 

Mt 13, 24-43

«24Otra parábola les propuso diciendo: “El Reino de los Cielos se parece a una persona que sembró buena simiente en su campo; 25pero, mientras la gente dormía, vino su enemigo y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. 26Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. 27Entonces fueron los criados a decirle al amo: ‘Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?’ 28El les dijo: ‘Un enemigo hizo esto’. Y los criados le dicen: ‘¿Quieres entonces que vayamos a arrancarla?’. 29Pero él dijo: ‘No, que al arrancar la cizaña podríais arrancar también el trigo. 30Dejadlos crecer juntos hasta la siega, y cuando llegue la siega diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, pero el trigo almacenadlo en mi granero’.

31Otra parábola les propuso diciendo: “El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza al que toma una persona y lo siembra en su huerta; 32es la más pequeña de todas las simientes, pero cuando crece es más alta que las hortalizas y se hace árbol, de modo que vienen los pájaros del cielo y anidan en sus ramas”.

33Otra parábola les habló: “El Reino de los Cielos se parece a la levadura, a la que toma una mujer y la amasa con tres medidas de harina hasta que todo es fermentado”.

34Todas estas cosas habló Jesús en parábolas a las gentes y sin parábolas nada les hablaba. 35Así se cumplió lo dicho por medio del profeta: “Abriré en parábolas mi boca; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo”.

36Entonces, dejando a las gentes, fue a la casa. Y se le acercaron los discípulos diciendo: “Acláranos la parábola de la cizaña en el campo”. 37Él, respondiendo, dijo: “El que siembra la buena simiente es el Hijo del Hombre; 38el campo es el mundo; la buena simiente son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; 39el enemigo que la siembra es el diablo; la siega es el fin del tiempo, y los segadores son los ángeles. 40Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema al fuego, así será el fin del tiempo: 41el Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su Reino todos los escándalos y los que hacen la iniquidad 42y los echarán al horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. 43Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga”».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO 

El capítulo 13 del evangelio de Mateo contiene el discurso en parábolas, tercero de los 5 grandes discursos de Jesús en dicho evangelio. Tercero y, por lo tanto, central, nuclear. En efecto, tras la gran proclamación por parte de Jesús del proyecto del Reino de los cielos (capp. 4-12), viene este discurso en parábolas a poner en el corazón del evangelio, de la Buena Noticia, algunas informaciones sobre el Reino de los cielos. Después de la primera gran parábola y la explicación de la misma (la parábola del sembrador, 13,3b-23), siguen ahora otras tres parábolas, cada vez más breves, que tocan diversos aspectos del Reino de los cielos (13,24-33) y, tras una breve transición (13,34-35), la explicación de la primera de ellas, la de la cizaña (13,36-43). Seguirán otras tres parábolas y la conclusión del discurso (13,44-52). Estamos, pues, en el centro del evangelio mateano, y la tercera brevísima de las parábolas de hoy, es el centro del centro del evangelio.

 

TEXTO

El texto evangélico consta de dos grandes secciones. La primera sección está formada por un grupo de 3 parábolas acerca del Reino de los cielos, que comienzan de la misma manera (“Otra parábola”) y la conclusión de todas ellas con una cita de cumplimiento, típico recurso de estilo de Mateo (13,24-35). La segunda sección es la explicación que el mismo Jesús da de la parábola de la cizaña, la primera que aparece en nuestro texto (13,36-43), marcada por un contundente cambio de destinatarios (de la multitud a los discípulos).

 

ELEMENTOS INTERESANTES

• Primera parábola (vv. 24-30): La parábola del trigo y la cizaña dice que el Reino está ya presente, abierto a todos según el bondadoso estilo de Dios Padre, que envía la lluvia y el sol sobre buenos y malos (cf. 5,45). La semilla del Reino coexiste con la del mal (la cizaña), que no será eliminado hasta el momento oportuno, el de la siega. Por tanto, nuestro empeño no debe ser tanto adelantar el trabajo del segador (hacer de Dios Juez), sino producir nuestros frutos, conforme a nuestro ser semillas que germinan. Una llamada a la tolerancia y, desde luego, al compromiso militante cristiano.

• Segunda parábola (vv. 31-32): La parábola de la semilla de mostaza, más breve que la anterior, tiene una hermosa enseñanza: como la mostaza, el Reino de los cielos crecerá, tendrá dinamismo, ofrecerá refugio para quien lo necesite. Continúa la apertura del reino a todos, a la vez que ofrece seguridad y protección. Es un modelo para el estilo cristiano.

 Tercera parábola (v. 33): La parábola de la levadura es la central del grupo de 7 parábolas del discurso y, no por casualidad, la más breve. Describe la función del Reino, de una manera callada y sin pretensiones, pero con gran efectividad. La imagen de crecimiento es más intensa ahora.

•  La idea de juicio en Mateo es muy importante y el texto finaliza con una conocida expresión de advertencia a los discípulos. No todo conduce a Dios y deberíamos pensar en todos aquellos aspectos de nuestra vida que siguen creciendo junto al trigo pero no serán cosechados por el Señor.

  

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

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