Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Oración’ Category

Por causa de Jesucristo

Entonces mi corazón pasó a conocer un mundo diferente.
Empezaron a motejarme de agitador, porque yo hablaba, sin callarme ni un minuto siquiera, en las asambleas d emi tiempo y de mi siglo. Insistían en llamarme profeta, siendo así que yo oera un hombre normal, que me gustaban las cosas sencillas y procuraba, dentro de mis límites, verlas como las vería Jesús de Nazaret.
Él me hacía ver con los ojos, mientras antes yo veía con la filosofía.
Él me hacía sentir con el corazón, mientras antes yo sentía con la lógica.
Él me llevaba a respirar con todo mi ser, mientras antes yo apenas respiraba con el raciocino.
¡Empecé a respirar la vida con fruición!
A mi alrededor moría un mundo cansado y malherido de soledad.
Pensé para mí: El hombre tiene nostalgia de Dios, sin saberlo. Me quedé pensando en todo aquello: el hambre, la ganancia, la miseria, la sociedad sin Dios, lo sniños, las madres solteras, las chicas puras e ingenuas, los muchachos sinceros y honestos, los adultos insatisfechos y amedrentados con la propia inmadurez, el hombre cansado y neurótico, el ignorante feliz, el ilustre profesor descontento y perennemente agresivo, los abortos, las matanzas, los suicidios, las pantallas sucias del cine, las aulas de violencia, las salas de espectáculos, la irresponsabilidad de los responsables, la vacilación de las columnas, la superficilidad de los fundamentos, el hambre de amor y la hartura de sexo…
Me dio un escalofrío.
¿Y Jesús? ¿Dónde estaba él dentro de todo este mundo? ¿Dónde andaba su verdad y su doctrina?
Los hombres de mi tiempo conocen a un Jesús folklórico muy útil, pensé para mí: ¡pero Jesús de Nazaret sigue siendo ignorado o adulado… y raramente escuchado!
De nuevo me asaltó la pesadilla de la realidad: las matanzas en los aeropuertos, la tortura del hambre, la violencia que se pasea por todo el mundo, las guerras que terminan en el este para explotar en el sur, el aborto, las ferias de erotismo, la inconsideración total a las creencias y convicciones de quien carece de todo otro consuelo en medio del hambre y la injusticia de su condición infrahumana, la risa sarcástica de quienes matan lentamente a la juventud con semidosis de droga y sexo, la prepotencia de quienes envenenan la mente del pueblo con doctrinas de libertad omnímoda y la fuga de todas las responsabilidades, el juego de los intereses, la sed, el hambre, el dolor, los sufrimientos que minan al individuo, los paralíticos, los perturbados, los neuróticos… víctimas de una civilización que obliga a competir al hombre con las máquinas, los marginados, los irrecuperables, los pequeños y los grandes asesinatos.
Me quedé pensando en Dios.
Y no pregunté dónde estaba él… Yo recordaba que las ondas de la radio se difunden por todas partes, y sin embargo, muchos hombres no sintonizan con ellas. Sabía que las imágenes están en las salas, aunque nadie se fije en ellas.
Yo reconocía que Dios está presente en el hombre y que, a pesar de eso, es el gran ausente.
Es una tremenda pesadilla saber que el Omnipotente está presente y que, sin embargo, parece ausente.
Es terrible saber o creer saber que Dios es el padre que ama a sus hijos y que, con todo, no defiende a los inocentes maltratados en los aeropuertos, ni a los campesinos hambrientos que piden una gota de agua para sus sembrados, ni al papá desesperado que pide la vida para el hijo desahuciado.
Jesucristo me ha enseñado a tener la seguridad de que si pido en su nombre, el Padre no me negará ninguna cosa.
¡Pero ni él mismo consiguió todo lo que pidió al Padre!
No apartó de él el cáliz de amargura. Nadie vino a librarle de aquel momento. Y al final, él mismo grito al Padre intentando saber por qué le había abandonado.
Seguí pidiendo. En fin de cuentas, yo necesito bastante más de lo que necesitaba Jesús.
P. Zezinho
Anuncios

Read Full Post »

Jeremías 16, 10-18

“Cuando anuncies a este pueblo todas estas cosas y te pregunten:
— ¿Por qué ha decretado Yavé contra nosotros esta gran calamidad? ¿Cuál es nuestra iniquidad, qué pecado hemos cometido contra Yavé, nuestro Dios?
Les responderás:
— Porque vuestros padres me abandonaron y se fueron en pos de dioses extraños, los sirvieron y se postraron ante ellos; me abandonaron y no observaron mi ley. Y porque vosotros habéis obrado peor que vuestros padres, pues cada uno de vosotros isgue el capricho de su perverso corazón sin escucharme a mí. Pero yo os expulsaré de este país a un país desconocido para vosotros y para vuestros padres; allí serviréis día y noche a otros dioses, porque yo no os concederé más misericordia.
Sin embargo, he aquí que vienen días -dice Yavé- en que ya no se dirá: “¡Vive Yavé, que sacó a los hijos de Israel del país de Egipto!”, sino: “Vive Yavé, que trajo a los hijos de Israel de las regiones del norte y de todos los países en que los había dispersado”. Yo los restableceré en la tierra que había dado a sus padres.
Sí, yo mandaré muchos pescadores -dice Yavé-, que los pescarán; mandaré muchos cazadores, que los cazarán sobre todo el monte, encima de toda colina y en las grietas de las rocas. Porque mis ojos vigilan todos los caminos; no se me ocultan, ni su iniquidad está fuera de mi vista. Pero primero los haré pagar el doble su iniquidad y sus pecados porque han profanado mi tierra con los cadáveres de sus ídolos y han abarrotado mi heredad con sus abominaciones” (Jer 16, 10-18).
P. Zezinho

Read Full Post »

Oración de la comunidad

Oración para el Domingo XX de Tiempo Ordinario

Oración comunitaria Domingo XX Tiempo Ordinario

Read Full Post »

Jesucristo

Un ansia sucia me sofoca el pecho ante el ridículo a que tantas veces me expuse entre el pueblo, y ante el espectáculo en que me convertí, como cristiano, de cara a un mundo que tiene en sus manos los más sofisticados instrumentos de comunicación y, con todo, consigue sólo dividir, confundir, separar e incomunicar.
A Jesús de Nazaret no le hubiera gustado esta forma de masificar. Él no hubiera soportado la despersonalización a que son sometidos los jóvenes de mi tiempo víctimas de amenazas terribles, en una época en la que un botón destruye millones de vidas; víctimas de alucinaciones y fugas colectivas en el sexo, en el erotismo y en la droga Jesús no se hubiera quedado callado, y hubiera lanzado algunso nombres, bastante más impublicables que el de “sepulcros blanqueados”, a quienes saben quitar a Dios de los corazones jóvenes, sin sustituirlo por nada ni por nadie. Somos un mundo de sanguijuelas morales, vaciadores y parásitos de lo infinito. Somos peores aún.
Jesús de Nazaret nos incomoda. E incomoda porque, en un mundo que se considera por encima de él, nadie ha conseguido jamás pronunciar una frase que no estuviese ya en las suyas, ni sacar a relucir un pensamiento humano que no fuera consecuencia del suyo, ni inventar  sistema alguno que no acabase o superponiéndose o contraponiéndose al de él.
Y ese joven judío de Nazaret está diciendo al mundo que nadie consigue ser algo si no sigue sus palabras; que nadie es capaz de nada válido, si no se apoya en él; y que el hombre es una perfecta nulidad sin sus enseñanzas.
Y ese judío innovador de Nazaret dice a su puebo y a todos cuantos le sigan que ciergo es quien no le ve a él, y que “camina en tinieblas” quien no le sigue a él.
Y ese mozo de Nazaret, que no tenía ningún diploma ni certificado de cultura, ni cátedra, está diciendo a la humanidad que él es la puerta, que quien no entra por ella es ladrón y salteador; que su Padre es el padre de todos; que él es el hombre a quien el mundo entero estuvo buscando, aun sin saberlo.
Y ese desconcertante Jesús de Nazaret tiene la osadía de asegurar a los sabios tan experimentados y curtidos sobre los misterios del universo, que él es el camino, la verdad y la vida…
Y unos seguidores de ese mozo, que nunca fue a la facultad, ¡se permiten dudar del existencialista que tiene setenta libros publicados, treinta diplomas, premios de literatura y un sistema filosófico de campanillas!…
Ante tantos títulos, ¿quién es ese Jesús y quiénes esos cristianos, que sólo saben alienar a la gente?
Jesús es el que sabe responder, mientras los sabios del mundo sólo saben preguntar y enjaquimar sistemas y teorías sobre el posible significado o el abusrdo de la existencia humana. Jesús de Nazaret es quien grita a los psicólogos y psiquietas del mundo entero que la paz y la tranquilidad son sólo para quienes se acercan a él y a sus enseñanzas.
Jesús es quien avisa a los capitalistas, marxistas, materialistas y teóricos del mundo entero que de nada le vale al hombre ganar el mundo, si pierde su humanidad.
Jesús es aquel que no responde cuando le llaman a rendir cuentas; y no mueve una paja cuando le exigen una señal de su poder; y calla cuando le preguntan, para finalmente, cuando deciden condenarle, decir a sus opositores que vayan a indagar entre el público lo que él dijo o hizo…, si es que realmente quieren saber algo a su respecto.
Jesús es un rebelde que se pone bajo la ley, pero no bajo quien piensa ser el amo de ella.
Jesús es un corderito manso, que va sin pestañear a la tortura y a la muerte, cuando podría, con un gesto espectacular, acabar con toda la farsa de su condena. Y es un hombre airado cuando ve la payasada que se hacía en el templo del Dios vivo.
Jesús de Nazaret no cabe en la cabeza del hombre. Hace todo lo que la gente cree que no debería hacer Dios, y no hace nada de lo que sabemos e indagadores imaginan que Dios o, al menos, un superdotado debería hacer.
Jesús es una píldora demasiado amarga para el orgullo humano. No se le puede analizar a rigor de lógica; así que dice el sabio: Jesús sólo ha podido ser un accidente histórico, una farsa, una invención, fruto de fanatismo, una compensación, un oportunista, un inocente usado por un grupito oprimido…, etc.
¡Todo sería más fácil si Jesús se dejara pasar por el cribo de un análisis! ¡Pero a eso no se somete él!
P. Zezinho

Read Full Post »

EL RESTAURANTE DE JESÚS

 

¡Ummm! Es pensar en pan y me viene a la mente un bocadillo de jamón o de queso y chocolate. Hoy Jesús, dice a sus discípulos que tienen que comer su carne y beber su sangre. Los discípulos se quedan asombrados. No entienden muy bien. Discuten entre ellos.

Pero, ¿cómo va a querer Jesús que le comamos? Si está vivo y es una persona. ¡Eso es imposible! ¿Qué habrá querido decir?

Cierra los ojos, escucha con atención las palabras de Jesús.

Adaptación de Jn 6, 51-58:

Una vez más Jesús se juntó y les explicó a la gente que él era como el pan. Es que eran muy duros de cabeza y no lo entendían. Les decía que tenían que comer su carne y beber su sangre. Le miraban sin entender nada, porque claro, no era para que se lo tomasen al pie de la letra, ¿te imaginas? ¡qué brutos! Lo que quería decir es que tenían que vivir y actuar como él. Porque nosotros podemos alimentar a las personas cuando les damos lo que somos, nuestro tiempo, nuestro talento, nuestro cariño, nuestra inteligencia… y es lo que hizo Jesús.

O sea, que comer el pan que es Jesús consiste en hacerse como él. Pues a mí me gustan mucho los bocadillos. Mis padres siempre me preparan unos muy ricos para merendar.

Piensa que ahora tú eres el cocinero, y vas a preparar ese bocadillo. Tú vas a poner los mejores ingredientes para dar de comer a otros. Piensa… ¿qué podrías en ese bocadillo para que todos puedan alimentarse de lo que nos enseñó Jesús?

¿Qué cosas buenas te gustaría dar a tus amigos, a tus padres, a tus profesores?

Si estas con alguien, dile en voz muy bajita a quien tengas cerca cuáles son los ingredientes que vas a poner en ese bocadillo. Si no hay nadie más, cuéntaselo a Jesús.

Dame de comer tu pan,
dame de beber de Ti.
Calma mi hambre y mi sed,
que yo no quiero morir.
Dame de Tu ser la luz
y renovarás mi fe.
Y en espíritu y verdad
postrado te adoraré.

Dame de comer interpretado por Siloé, «Es el momento.»

Para terminar, rezamos juntos el Padrenuestro. Presto hoy especial atención a la frase: danos hoy nuestro pan de cada día y en cómo me siento cuando no tengo lo que necesito, cariño, descanso, comida…

Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

Read Full Post »

Juan 6, 51-67

“El pan que yo daré es mi carne, y la daré para la vida del mundo.
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré el último día.
Muchos de los que habían seguido a Jesús dijeron:
— ¡Este lenguaje es muy duro! ¿Quién puede soportarlo? ¿Cómo este hombre va a darnos a comer su carne?
A partir de ese momento, muchos de sus discípulos se volvieron atrás y dejaron de seguirlo.
Jesús preguntó a los doce:
— ¿También vosotros queréis dejarme?ª (Jn 6, 51-67).
A mí Dios me caía bien. Me gustaba mucho. En mi casa se hablaba mucho de él. Había un montón de cosas que no gusta recordar, pero todo se hacía soportable porque allí, en mi casa, a todos nos gustaba mucho nuestro Dios.
Si había tristeza, yo siempre oía decir a alguien que aquello debía cambiar porque Dios no quería semejante comportamiento.
Cuando había alegría y fiesta, siempre escuchaba yo un “¡graicas a Dios!”
Si  había miedo, yo escuchaba un “¡Dios nos libre!”
Si había desempleo, oía musitar: “Todo mejorará, si Dios quiere”.
Cuando había desunión, mamá decía: “¡Dios nos perdone!”
Me gustaba Dios. Me gustaba mucho. Crecí con la seguridad de que él me gustaba. Y yo pensaba que realmente me gustaba.
Llegó el día en que me hice joven, y descubrí que mi Dios no era exactamente como la gente solía imaginárselo.
Dios me caía muy bien, pero empecé a tener algunas dudas. Vi muhcas cosas que no hubiera querido ver y de las que él, así lo creía yo, debía haberme librado.
Mis ojos vieron, mis oídos oyeron y todo mi cuerpo sintió que vivir era una aventura arriesgada por demás, a causa de ese enigma que Dios me dio: mi libertad.
Precisamente por ella Dios no me ahorraba nada.
Vi el crimen, el hambre, la injusticia, el odio, la mentira, la calumnia, la traición, la falsedad, los mutilados, los animrlaes, los explotadores, los explotados, los ladrones, las prostitutas, los homosexuales, los cínicos, los vividores, los indefensos… y toda la enorme procesión de los que nacieron para sufrir.
Pensé para mí: Dios es la solución de todo eso. Pero mi Dios, tal como yo me lo imaginaba, no resolvió nada. Entonces grité:
— ¡Cómo! Mi Dios ¿es un callejón sin salida? ¿A quién deberán acudir los que necesitan un vengador, un juez, un defensor de los oprimidos?
Dios me caía muy bien, pero después que vi las injusticias manifiestas y los casos sin solución alguna, un poco menos. Yo pregunté miles de veces, queriendo saber por qué Dios, en quien yo confiaba tanto, nunca respondía…, y nadie me hizo caso. Decían:
— ¡Paciencia, hijo! La vida es así. Dios sabrá. Más tarde, en el cielo, las cosas serán diferentes…
Y hasta ahbía los más ortodoxos que me mandaban cerrar la boca blasfema… porque no hacía más que preguntar por qué Dios no actuaba de la manera como a mí me parecía debía ser.
Mucho me gustaba Dios, y siguió gustándome, aunque mi confianza anduviera bastante alicaída.
Justo entonces cometí la locura de decir, tras haber leído algunos libros de gente más desesperada que yo, que Dios ya no me iba. ¡Yo había escogido el camino de los “inteligentes”!
Me puse a analizar el mundo, y no perdí coyuntura alguna para subrayar el lado negatio. ¡Me pasé cordialmente a la oposición, vamos! Me planté a vigilar las acciones del Dios a quien yo, hasta hacía poco, acostumbraba a llamar mi amigo íntimo.
Claro que en el fondo, muy en el hondón del alma… yo no conseguía dejar de admirarle. Era todo demasiado consufo e intrincado para que yo llegase a negar su existencia. Mi rebelión no llegó tan lejos. No perdí la lucidez.
Cierto día, cuando yo lamentaba el problema de los infelices y prepararba, una vez más, mi discurso de oposición, un niño me miró profundamente a los ojos y, desde su sillita de ruedas, que nunca podía abandonar, me preguntó si también yo era amigo de Dios…
Me gustaba mucho Dios; y como me gustaba tanto, comencé a no gustar del mundo. Por fin volvió a gustarme mucho Dios, porque durante todo el tiempo en que no gusté de él, él siguió gustando de mí y del mundo.
Hoy son un hombre que no acepta esas cosas carentes de explicación, pero sé que cuando se ama todo se asimila, aunque no todo pueda explicarse. Dios nunca se enfadó por eso; no tiene miedo a quien le pregunta. Unicamente no acepta a quienes tienen respuesta prefabricada para todo.
P. Zezinho

Read Full Post »

Cada vez que comulgo, Señor,
estoy reforzando mi amistad contigo,
te capto como alguien vivo y cercano
y siento tu esperanza y fortaleza
en mi interior.

Cada vez que comulgo contigo,
acepto tus ideas radicales,
de preferir a los pobres y marginados
para gastar mi vida en mejorar la suya.

Cada vez que te recibo en mis entrañas,
renuevas mis ilusiones fraternas,
porque me indicas claramente la ruta
de construir una tierra justa y nueva.

Cada vez que me acerco hasta tu altar,
me llenas de entusiasmo y de sentido
y ya no puedo prescindir de tu misión
de agrandar mi corazón universal.

Cada vez que entras en mis adentros,
tu espíritu me anima y me sostiene,
haces renacer en mí la solidaridad,
un talante agradecido y sensibilidad.

Cada vez que me encuentro contigo,
mi corazón se ensancha y se dinamiza,
me sacas de todos mis pequeños egoísmos
y me llenas de tu capacidad
de obrar el bien.

Mari Patxi Ayerra

Read Full Post »

Older Posts »

A %d blogueros les gusta esto: