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Archive for the ‘Oración’ Category

Oración para la mañana en la semana del 25 al 29 de septiembre, con los materiales publicados por los salesianos.

Buenos días 7-11 septiembre. Infantil

Buenos días 25 al 29 de septiembre. Ed Infantil

 

Buenos días 7-11 septiembre. Ed. Primaria

Buenos días 25 al 29 de septiembre. Ed. Primaria

 

Historia del Corpus Christi

Buenos días 25 al 29 de septiembre. Ed. Secundaria

 

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Buenos días 25 al 29 de septiembre. Bachiller

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Plegaria al comenzar el curso

Señor, al iniciar este nuevo curso

nos reunimos (padres, profesores, alumnos…) en torno a Ti.
Y, convencidos de que Tú te encuentras a nuestro lado,
alzamos nuestras voces y unimos nuestros corazones:

Maestro bueno, dota a nuestra escuela de tus ojos:

que tu mirada ilumine y guíe nuestro caminar
para que nadie se sienta perdido o solo,
para que todos te veamos en cada persona y acontecimiento.

Maestro fiel, dota a nuestra escuela de tus pies:

que tu paso entre nosotros deje una huella imborrable,
para que nadie coja atajos equivocados,
para que todos te descubramos caminando a nuestro lado.

Maestro servicial, dota a nuestra escuela de tus brazos:

que tu regazo sea nuestro rincón favorito,
para que nadie se sienta sin matricular,
para que todos te reconozcamos en las caricias de nuestros hermanos.

Maestro amigo, dota a nuestra escuela de tu corazón:
que tu palpitar marque nuestro horario escolar y extraescolar,
para que nadie “haga novillos” y se aleje de Ti,
para que todos te sintamos presente en nuestras vidas.

Que las Matemáticas, la Lengua o el Inglés nos hablen de Ti,
que por los pasillos o por el patio nos encontremos contigo,
que tu pupitre quede a escasos centímetros del nuestro
y que, al pasar lista, escuchemos todos los días tu nombre.

Señor, al comenzar este nuevo curso,
todos, desde el director hasta el alumno más pequeño,
alzamos nuestras voces y abrimos nuestro corazón:
¡Sé bienvenido a tu casa, a tu cole, a tu familia!

J.M. de Palazuelo

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¡Cuántas veces, Señor Jesús,
allá donde resides, mirando fijamente nuestro mundo
y la manera de proceder que tenemos los humanos, estarás diciéndote:
“mis caminos no son vuestros caminos”.

No son nuestros caminos los tuyos porque estamos apegados a las cosas, porque queremos ser los primeros, porque “tanto tienes, tanto vales“, porque nos creemos
los dueños del mundo,
porque se abusa de los débiles, porque maltratamos la naturaleza, porque la envidia, a veces, nos corroe porque, como hoy nos muestras en la Palabra,
Tú eres don, gracia y eso, a veces, nos cuesta comprenderlo…. porque… Tú ya sabes como somos.

Perdón, Señor Jesús,
porque a veces nos creemos mejores que otros y tenemos el peligro
de creernos superiores; tenemos el peligro de pensar
que ya lo hemos hecho todo,
que somos los que cumplimos
y quizás minusvaloramos a otros, que, a lo mejor,
pensamos que son los últimos de la cola y tal vez para Ti ellos son los primeros.

Ciertamente, Señor Jesús,
“tus caminos no son nuestros caminos”.

Si esto lo tuviese claro,
si de ello estuviese plenamente convencido
ya tendría mucho de solucionado. Me fiaría menos de mí y más de Ti.

Me llama la atención la insistencia del dueño de la viña
en salir a todas horas
a la plaza del pueblo
para ofrecer trabajo a todo el mundo. No les pide ningún requisito,
no necesitan papeles,
tanto da que sean jóvenes que viejos, blancos que negros, hombres que mujeres…
les ofreces trabajo a todo el mundo.

Así hace Dios.

Ahí está, Señor Jesús,
la fotografía que haces del Padre
y tu manera de ser.
Tú, Señor Jesús,
también hoy invitas a todos
a trabajar en tu viña, en tu Proyecto. Tú quieres que los que te seguimos tengamos esto bien claro. Hemos de continuar haciendo a todos tu oferta de participar en tu Proyecto. Hemos de salir a las calles…, hemos de invitar a todo el mundo
a cooperar en el Reino de Dios.

Es el aspecto misionero que tiene tu Iglesia, ofreciendo pero no imponiendo. Pienso, Señor Jesús, que quizás seamos excesivamente respetuosos
o cómodos
y por ello tu invitación no llega a todos.

Ayúdanos, Señor Jesús, a ser misioneros, a ofrecer a todos tu amistad, tu Proyecto, el amor de Dios Padre.

La paga la tenemos asegurada,
una buena paga para todos.
La mejor que podríamos soñar:
ser hijos tuyos,
formar parte de tu familia.
Todos percibiremos el mismo salario, tanto los que desde su más tierna infancia ya se implicaron en tu seguimiento,
y en tu Proyecto como los que lo hicieron a última hora.

Todos recibiremos la misma recompensa, porque Tú eres don generoso.

Gracias, Señor Jesús,
por tu manera de ser,
por tu amor universal,
por tu preferencia por los últimos.

Gracias porque Tú confías en todos.

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Oración

Por tu bondad, Señor y Hermano Jesús:
Concédenos escuchar tu Palabra con el corazón abierto y con nuestro ser entero orientado a Ti.
Haz que nos sea: luz en el caminar de nuestra vida, fortaleza en la lucha diaria, nuestro gozo en los sinsabores de nuestra existencia. AMEN.

 

Mt 20, 1-16

«1Porque es semejante el Reino de los cielos a un propietario que salió al amanecer a contratar jornaleros para su viña. 2Después de ajustarse con los jornaleros en un denario por jornada, los envió a su viña. 3Y, saliendo hacia la hora tercia [9 de la mañana], vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, 4y les dijo: “Id también vosotros a la viña, y os daré lo que sea justo”. 5Ellos fueron. Saliendo de nuevo hacia la hora sexta [mediodía] y la nona [media tarde], e hizo lo mismo. 6Saliendo hacia la hora undécima [al caer la tarde], encontró a otros, parados, y les dice: “¿Cómo es que estáis aquí, el día entero, sin trabajo?”. 7Le dicen: “Nadie nos ha contratado”. Les dice: “Id también vosotros a la viña”.

8Llegada la noche, dice el señor de la viña a su administrador: “Llama a los jornaleros y dales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”. 9Y viniendo los de la hora undécima, recibieron un denario. 10Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario. 11Entonces se pusieron a protestar contra el propietario: 12“Estos últimos han trabajado una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”. 13Respondiendo uno de ellos dijo: “Amigo, no soy injusto contigo. ¿No nos ajustamos en un denario? 14Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. 15¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O ves tú con malos ojos que yo sea bueno?”. 16Así, los últimos serán los primeros y los primeros, los últimos».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

CONTEXTO 

Con el capítulo 19 se inicia una sección narrativa que desembocará en la llegada de Jesús a Jerusalén y el desencuentro con los principales grupos judíos. El texto inmediatamente anterior nos habla de la recompensa prometida a quien se entregue generosamente a la causa del Reino de los cielos, y termina igual que termina nuestro evangelio: los primeros serán últimos y los últimos primeros (19,30; 20,16). Después vendrá el tercer anuncio de la Pasión (20,17-19). 

TEXTO

El evangelio se estructura en dos partes: los acuerdos del propietario con los jornaleros, con una gran importancia de las horas (vv. 1-7) y el pago del trabajo realizado, que provoca una conversación entre los jornaleros y el señor, destacando el tema de últimos/primeros (vv. 8-15). El v. 16 supone la paradójica enseñanza de Jesús. La parábola manifiesta, a partir de conceptos humanos como “salario justo” o “prestación laboral”, el milagro de la justicia y la bondad de Dios, y separa definitivamente la idea de recompensa de la idea de mérito. Para J. Jeremias, la parábola separa dos mundos: aquí el mérito, allí la gracia; aquí la ley, allí el evangelio.

ELEMENTOS INTERESANTES

• El final de nuestro evangelio (20,16) repite la sentencia que Jesús pronuncia en 19,30, justo antes de nuestro texto, aunque en orden inverso. Así se forma una inclusión, que es un recurso literario típico de la Escritura y sirve para determinar una unidad literaria. El texto, en su unidad, comienza y termina con la misma frase o palabra, con el mismo mensaje. En este caso, la afirmación de que los últimos son los primeros está al principio, al final y en el centro del pasaje (Mt 19,30; 20,8.16). Esta insistencia quiere decir que es lo más importante de la enseñanza que Jesús quiere transmitir, con esta parábola, respecto a cómo es Dios y su Reino. No podemos poner a Dios a nuestro nivel (que su justicia sea como nosotros entendemos la justicia, etc.), sino justamente al revés: Dios es, y no nosotros, “la medida de todas las cosas”.

• El evangelio es una parábola del Reino que hoy se compara con un propietario que salió muy de mañana a contratar obreros para su viña. Él se define a sí mismo en el versículo 15: «Yo soy bueno». Considerando Lc 6,35 y Mt 19,17 (“Uno solo es el Bueno”), identificamos al propietario con Dios Padre. La viña es importante en la parábola. Se menciona cinco veces ( vv. 1.2.4.7.8), tres de ellas, con el pronombre posesivo. Está claro que es “su” viña, aquí imagen del Reino de Dios. ¿Somos conscientes de que trabajamos en la viña de “otro”, o nos gusta “hacer de nuestra capa un sayo”? ¿Somos conscientes de que ese otro es un Padre bueno al que tenemos que representar?

• El propietario sale hasta en cinco ocasiones a buscar jornaleros para su viña (Dios no deja de llamar, pero ¿encontrará oídos que sepan escuchar?). El acento recae sobre los últimos jornaleros, los de la hora undécima, en los que nadie se había fijado ni contado con ellos (imagen de los marginados de aquella sociedad, excluidos de la atención y preferencia de las élites religiosas y políticas), pero Jesús indica que Dios cuenta con ellos. ¿Te sientes llamad@ por Dios a trabajar en su viña? ¿Más que otros o con más derechos que otros?

• Fin de la jornada: todo tiene un final inesperado. El modo de obrar del dueño supone una inversión de los criterios con los que nosotros juzgamos justo un proceder. Ese comportamiento del dueño desconcierta e indigna a los obreros de la primera hora. ¿Qué te sugiere ese modo de actuar del propietario, de Dios? ¿A qué te mueve?

• El propietario responde con firmeza y suavidad a las quejas de los obreros. Él ha sido justo con los primeros, pues les ha pagado lo convenido. Su libertad no está condicionada por nada ni por nadie: es libre para hacer como quiera en sus asuntos. Y su bondad le hace desear pagar por igual a todos. Por el contrario, los trabajadores de la primera hora se muestran mezquinos y envidiosos. ¿Dónde te sitúas en esta parábola? ¿Qué lección encuentras?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

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Somos incorregibles, Señor. Por eso te pedimos que nos enseñes el don de la gratuidad.

ENSÉÑANOS, SEÑOR, EL DON DE LA GRATUIDAD

  • Por la Iglesia y por todos los que tienen alguna responsabilidad en ella. Para que trabajen gozosamente sin esperar mayor recompensa que servir al Señor y a los demás. Roguemos al Señor.
  • Por los gobernantes y legisladores de las naciones. Para que garanticen un ordenamiento justo en el ámbito del trabajo. Roguemos al Señor.
  • Por los trabajadores que atraviesan dificultades, y por aquellos que buscan trabajo y no lo encuentran. Para que no desesperen y consigan lo que necesitan. Roguemos al Señor.
  • Por los que celebramos la Eucaristía. Para que agradezcamos a Dios el camino que nos prepara y lo vivamos con ilusión. Roguemos al Señor.

Ayúdanos, Padre, a comprender las razones de tu corazón.

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Oración para la mañana en la semana del 18 al 22 de septiembre, con los materiales publicados por los salesianos.

Buenos días 7-11 septiembre. Infantil

Buenos días 18 al 22 de septiembre. Ed Infantil

 

Buenos días 7-11 septiembre. Ed. Primaria

Buenos días 18 al 22 de septiembre. Ed. Primaria

 

Historia del Corpus Christi

Buenos días 18 al 22 de septiembre. Ed. Secundaria

 

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Buenos días 18 al 22 de septiembre. Bachiller

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¡No te acostumbres!

Plegaria del Maestro, el Educador por excelencia

 

Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro,
porque uno solo es vuestro maestro
y todos vosotros sois hermanos (Mt 23,8)

Comienza un nuevo curso y en esta ocasión vas a ser tú, catequista, profesor, animador de un grupo… el que te dirijas a Dios. Él te conoce de sobra; como dice el salmo 138: No ha llegado la palabra a mi lengua, y ya, Señor, te la sabes toda… Así que en esta ocasión va a ser el Maestro, el Señor, el que, con sus palabras, te va a echar una mano y no al cuello sino al corazón…

 

Amigo educador, escucha y ora con lo que el Señor te dice…

No te acostumbres a mirar el reloj o a pasar las hojas del calendario
deseando que se acabe la hora o que lleguen las vacaciones…
Los segundos, minutos y horas que pasas con tus jóvenes
son la tierra buena que dará su fruto.
No te acostumbres a las listas, a las estadísticas, a los grupos,
desechando, por comodidad, la riqueza personal
de cada uno de tus muchachos…
Graba sus nombres y sus vidas en tu corazón:
El tatuaje resultante será tu contraseña para
entrar en el Reino.

No te acostumbres a subirte a la tarima de la superioridad,
“de mis dos carreras y cinco másteres.”
Hazte pequeño para que ellos puedan crecer,
ahoga tu protagonismo para que ellos puedan salir a flote.

No te acostumbres a conjugar el verbo educar
en primera persona del singular: “yo, después
yo y, finalmente, yo.”
Deja que “tú, él, nosotros, vosotros y ellos”
pasen a formar parte de la gramática de tu corazón.

No te acostumbres a hacer de tus palabras
la auténtica y única sabiduría, la verdad absoluta.
Deja que mi Palabra dirija tus palabras,
haz de tu profesión/vocación Buena Noticia
para tus jóvenes.

Y no te acostumbres a acabar esta plegaria
como si se tratar de un trámite más
que hay que cumplimentar (“cumplo y miento”).
Deja que yo reinvente tu vida de educador
y la costumbre y la rutina darán paso a la creatividad y al Amor.

M. de Palazuelo

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