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Archive for the ‘Oración’ Category

Oración para el Domingo XII de Tiempo Ordinario

Oración de la comunidad

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LAS ESPINAS

ORACIÓN PREPARATORIA

Oh Dios, que por medio del Corazón de tu Hijo, herido por nuestras culpas, te dignas, en tu misericordia infinita, darnos los tesoros de tu amor; te pedimos nos concedas que, al presentarte el devoto obsequio de nuestra piedad, le ofrezcamos también el homenaje de una digna satisfacción. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

CONSIDERACIÓN DEL DÍA

Espina es la falta de conformidad con la voluntad de Dios, que hace murmurar de la Divina Providencia, cuando las cosas no suceden según el propio gusto o capricho.

LETANÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Padre Eterno, Dios de los cielos, ten piedad de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros
Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Pa­dre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Al­tísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hoguera ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, asilo de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están to­dos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseo de los eter­nos collados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de mu­cha misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de opro­bios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestros delitos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, perforado por una lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de toda con­solación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, perdónanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, escúchanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, ten piedad de nosotros.
Jesús, manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

 

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, mira el corazón de tu amadísimo Hijo y las alabanzas y sa­tisfacciones que te dio en nombre de los pecadores, y concede propicio el perdón a los que imploran tu misericordia, en nombre de tu mismo Hijo Jesucristo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.

 

ORACIÓN FINAL

Señor Jesús, que tus santos misterios infundan en nosotros el fervor divino, con el que, recibida la bondad de tu dulce Corazón, aprendamos a despreciar lo terreno y amar lo celestial. Tu que vives y reinas por siglos infinitos. Amén.

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ORACIÓN PARA TIEMPOS DE POLÍTICA DIFÍCIL

Hoy comienzo mi oración mirando alrededor, al mundo. Imagino que Jesús, en su tiempo, miraría a su contexto, a las relaciones de poder, a las ambiciones de unos y otros y desde ahí, aprendió. También yo puedo mirar alrededor. Nuestro mundo está en una etapa difícil, fundamentalismos en unos lugares, dictaduras en otros. La democracia cuestionada por diversos motivos, porque se ve insuficiente, porque tiene lagunas, porque en demasiadas ocasiones, el poder se utiliza al servicio de intereses egoístas. Por eso, este es un buen momento para rezar por nuestro mundo, por nuestros gobernantes y por nuestra responsabilidad como creyentes.

La lectura es del evangelio de Mateo (Mt 20, 20-28):

Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacer una petición. Él le preguntó: “¿Qué deseas?” Ella contestó: “Manda que, cuando reines, estos dos hijos míos se sienten uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Jesús les dijo: “No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber la copa que yo he de beber?” Ellos replicaron: “Lo somos”. Jesús les dijo: “Mi copa la beberéis, pero sentarse a mi derecha e izquierda no me toca a mí concederlo; será para los que mi Padre ha destinado”.

Cuando los otros diez lo oyeron, se enfadaron con los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Sabéis que entre los paganos los gobernantes tienen sometidos a sus súbditos y los poderosos imponen su autoridad. No será así entre vosotros; más bien, quien entre vosotros quiera llegar a ser grande que se haga vuestro servidor; y quien quiera ser el primero, que se haga vuestro esclavo. Lo mismo que este Hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por todos”.

Los jefes deben servir. Demasiadas veces vemos líderes que lo que reflejan son ambiciones personales, egos inflados, búsqueda del poder al servicio de intereses particulares. Pidamos perdón a Dios por todo lo que puede haber de egoísmo en cualquier forma de ejercer el poder y la responsabilidad.

También hay demasiada intolerancia. Declaraciones muy duras de unos contra otros. Acusaciones tajantes, sorderas. Pero las personas necesitamos ser capaces de entender la diversidad como riqueza y no como fuente de incomunicación, porque a veces, el otro, el que piensa distinto tiene sus razones y probablemente su porción de verdad. Pidamos a Dios que sepamos construir una sociedad como la de Pentecostés, donde se entendían hablando lengua distintas y no como Babel, donde, ensordecidos por el lenguaje, las personas tiraron cada uno por su lado.

Jesús nos ayuda a recuperar la visión, desde unas u otras maneras de entender la realidad, desde unos u otros valores, desde unas u otras prioridades y criterios. Lo que nunca debería faltar en los gobernantes es la intención de servir a las sociedades, a los pueblos, a las personas. Y entre ellos, especialmente, cuidar de los más vulnerables. Pide al Señor que esa lógica del servicio se haga universal.

El mayor entre vosotros será
el que se da a los hermanos.
No guarda para sí nada de lo que hay
en él se entrega y sirve
siempre a los demás.
El mayor entre vosotros será
el que se da a los hermanos.
No guarda para sí nada de lo que hay
en él se entrega y sirve
cada día más.

El mayor interpretado por Ixcís, «Confío»

Recientemente ha dicho el Papa Francisco:

Involucrarse en política

«Involucrarse en la política es una obligación para un cristiano. Nosotros no podemos jugar a Pilato, lavarnos las manos: no podemos […] Debemos inmiscuirnos en la política porque la política es una de las formas más altas de la caridad, porque busca el bien común. Y los laicos deben trabajar en política […] Alguno me dirá: ‘pero no es fácil’. Tampoco es fácil llegar a ser sacerdote. No son cosas fáciles porque la vida no es fácil. La política es demasiado sucia, pero yo me pregunto: ¿Por qué es sucia? ¿Porque los cristianos no se han involucrado en su espíritu evangélico?»

(Papa Francisco: audiencia con alumnos y ex-alumnos de colegios jesuitas de Italia y Albania, junio de 2015)

Como cristianos tenemos muchas responsabilidades y misiones asociadas a la política. Formarnos para decidir en conciencia, según aquello que creamos más humano, más evangélico, más necesario.

Negarnos a entrar en la lógica de la palabra violenta, el insulto al que piensa diferente, el rencor o la revancha, cuando las cosas no son como a mí me gustan. Los laicos que optan por dedicarse a la política que no olviden nunca los valores de Jesús, quien se ciñe la toalla a la cintura para servir.

Pido ahora para nuestros gobernantes el espíritu de la sabiduría:

Sab 7, 7-11

Supliqué, y se me concedió la prudencia.
Invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría.
La preferí a cetros y tronos,
y en su comparación, tuve en nada la riqueza.
No le equiparé la piedra más preciosa,
porque todo el oro a su lado
es un poco de arena,
y junto a ella la plata vale lo que el barro.
La quise más que la salud y la belleza,
y me propuse tenerla por luz,
porque su resplandor no tiene ocaso.
Con ella me vinieron todos los bienes juntos.
En sus manos había riquezas incontables.

Ojalá que cada uno en nuestra parcela de responsabilidad seamos prudentes y sabios, tengamos claro que hay otras prioridades que no son los cetros y tronos, las riquezas o las piedras más preciosas. Ni siquiera la salud o la belleza. Que dejemos que tu luz nos guíe para decidir, siempre, aquello que es más justo, más humano y mejor para las personas.

<

p style=”text-align:justify;”>Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

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LAS ESPINAS

ORACIÓN PREPARATORIA

Oh Dios, que por medio del Corazón de tu Hijo, herido por nuestras culpas, te dignas, en tu misericordia infinita, darnos los tesoros de tu amor; te pedimos nos concedas que, al presentarte el devoto obsequio de nuestra piedad, le ofrezcamos también el homenaje de una digna satisfacción. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

CONSIDERACIÓN DEL DÍA

Espina para el Corazón de Jesús es la falta de una fe viva por parte de muchos que le aman y sirven, y le sirven casi a la fuerza y arrastrándose más que caminando, en la vida espiritual.

LETANÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Padre Eterno, Dios de los cielos, ten piedad de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros
Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Pa­dre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Al­tísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hoguera ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, asilo de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están to­dos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseo de los eter­nos collados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de mu­cha misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de opro­bios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestros delitos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, perforado por una lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de toda con­solación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, perdónanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, escúchanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, ten piedad de nosotros.
Jesús, manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

 

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, mira el corazón de tu amadísimo Hijo y las alabanzas y sa­tisfacciones que te dio en nombre de los pecadores, y concede propicio el perdón a los que imploran tu misericordia, en nombre de tu mismo Hijo Jesucristo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.

 

ORACIÓN FINAL

Señor Jesús, que tus santos misterios infundan en nosotros el fervor divino, con el que, recibida la bondad de tu dulce Corazón, aprendamos a despreciar lo terreno y amar lo celestial. Tu que vives y reinas por siglos infinitos. Amén.

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Quisiera, Señor, ser como Juan,
saber presentarte a la gente,
hablar de Ti con entusiasmo
y demostrar lo gozoso que se vive contigo.

Siento deseos de contárselo a todos,
pero no encuentro las palabras adecuadas
y al hablar de Ti te minimizo,
te convierto en rutina, en vez de novedad.

Para hablar de Ti, te pido palabras claras,
para contagiarte, te pido ideas ordenadas,
para ilusionar contigo, te pido entusiasmo
y para transmitir fe,
te pido que me llenes de amor.

Me gustaría decir a los cuatro vientos,
que contigo las penas se vuelven llevaderas
que a tu lado las dificultades se hacen retos
y que contigo lo mejor de la vida
es aún más bonito.

Desearía anunciarte a los que no te conocen
a mis amigos ateos y a los alejados con desencanto,
me gustaría que mi vida fuera una muestra de tu hacer en mí
y que conmigo la gente sintiera deseos de buscarte.

Quisiera ser megáfono, canción, libro o poema,
un cómic divertido que hable de Ti,
para que nadie viva la orfandad de tu ausencia,
porque no conoce la forma
de encontrarse contigo.

No te escondas, Señor, sal al encuentro
de todos los que viven un sindios…
que no tardes más tiempo, te lo ruego,
que disfruten de tu amor tanto como yo.

Mari Patxi Ayerra

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LA LANZADA

ORACIÓN PREPARATORIA

Oh Dios, que por medio del Corazón de tu Hijo, herido por nuestras culpas, te dignas, en tu misericordia infinita, darnos los tesoros de tu amor; te pedimos nos concedas que, al presentarte el devoto obsequio de nuestra piedad, le ofrezcamos también el homenaje de una digna satisfacción. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

CONSIDERACIÓN DEL DÍA

Lanzada contra el Corazón de Cristo es la condenación eterna de tantos hombres, que no han querido aprovecharse de la Divina Sangre, derramada misericordiosamente para su salvación.

 

LETANÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Padre Eterno, Dios de los cielos, ten piedad de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros
Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Pa­dre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Al­tísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hoguera ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, asilo de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están to­dos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseo de los eter­nos collados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de mu­cha misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de opro­bios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestros delitos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, perforado por una lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de toda con­solación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, perdónanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, escúchanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, ten piedad de nosotros.
Jesús, manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

 

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, mira el corazón de tu amadísimo Hijo y las alabanzas y sa­tisfacciones que te dio en nombre de los pecadores, y concede propicio el perdón a los que imploran tu misericordia, en nombre de tu mismo Hijo Jesucristo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.

 

ORACIÓN FINAL

Señor Jesús, que tus santos misterios infundan en nosotros el fervor divino, con el que, recibida la bondad de tu dulce Corazón, aprendamos a despreciar lo terreno y amar lo celestial. Tu que vives y reinas por siglos infinitos. Amén.

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Bendigamos al Señor con Zacarías (Lc 1, 68-69)

«Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo;
según lo había predicho desde antiguo, por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró
a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de las manos de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia todos nuestros días.
Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que viene de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz».

 

Lc 1, 57-66.80

«57Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz y tuvo un hijo. 58Y oyeron sus vecinos y parientes que el Señor había hecho gran misericordia con ella, y se alegraban con ella.

59Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías. 60Pero su madre, respondiendo, dijo: “No; sino que será llamado Juan”. 61Y le decían a ella: “No hay nadie en tu parentela que es llamado con ese nombre”. 62Así que preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. 63Y, pidiendo una tablilla, escribió: “Juan es su nombre”. Y todos quedaron admirados. 64E, inmediatamente, fue abierta su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios.

65Y sucedió que sobrevino un miedo sobre todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; 66y todos los que las oían las ponían en su corazón, diciendo: “Pues ¿qué será este niño?”.Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.

— — —
80Y el niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y estaba en los desiertos hasta el día de su manifestación ante Israel».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Al coincidir el domingo con la fiesta del nacimiento de San Juan Bautista-Precursor, dejamos el evangelio de Marcos para leer este precioso relato del evangelio de Lucas. El tercer evangelio presentaen paralelo a Juan y Jesús, de modo que así destaca el papel dePrecursor (más que de “Bautista”) de Juan respecto a Jesús. Así, elevangelio comienza con el anuncio del nacimiento de Juan (Lc 1,5- 25), al que sigue la anunciación de Jesús (1,26-38). Después nos narra la visitación de María a Isabel (encuentro de las dos gestantes)(Lc 1,39-56). Vuelve el paralelo en los dos nacimientos y acontecimientos posteriores, primero el de Juan (Lc 1,57-79), luego el de Jesús (Lc 2,1-38). Y todavía hay un tercer paralelo en señalar la vida oculta de ambos, de Juan (Lc 1,80) y de Jesús (Lc 2,39-40). Estainsistencia en presentar paralelamente a ambos, a Jesús y su precursor, ¿no es una sugerencia impactante para que haya también un paralelo entre Jesús y sus sucesores, nosotros?

 

TEXTO

El texto nos narra tres episodios: el nacimiento de Juan (vv. 57-58); el rifirrafe del nombre en el momento de la circuncisión y el impacto creado por Juan (vv. 59-66); la vida oculta de Juan (v. 80). En medio de los vv. 66 y 80 se encuentra el famoso Benedictus, el cántico de Zacarías, padre de Juan, que presentamos en la Oración. La estructuración del texto nos la facilita la expresión “Y sucedió que” (unelemento narrativo típico de Lucas), que subdivide en dos el episodio central de la circuncisión (vv. 59-64 y vv. 65-66). Un aspecto llamativo: el paso de la alegría (v. 58) a la admiración (v. 63) y el temor (v. 65): expresión de que una alegría natural por el nacimiento de un niño, pasa a sobrecoger por unos acontecimientos que denotan la intervención de Dios. Una insistencia: la cuestión del nombre del niño y cómo será llamado.

 

ELEMENTOS INTERESANTES

• El juego de los nombres: Zacarías (“Dios recuerda”) y Juan (“Dios es misericordia”). El niño será llamado “Dios es misericordia”, porquecon él comienza la etapa decisiva de la historia de la salvación: las promesas de Dios se están cumpliendo en él, que será el Precursor deJesús (“Dios salva”). En nuestro anuncio de Jesús también tiene que manifestarse, ante todo, que “Dios es misericordia”. ¿Qué “nombre”merecería nuestro anuncio del evangelio?

• Juan es el protagonista; aparece en cada parte del texto: “hijo” (v. 57); “niño” (vv. 59.66.80). En todo, Juan es Precursor de Jesús. Es un “tipo” o “modelo” de la Iglesia y de cada creyente, para anunciar al Salvador, para prepararle el camino. Para eso hay que “crecer” y “fortalecerse en el espíritu”: ¿Sentimos que crecemos y nos fortalecemos en nuestra vida cristiana y en los compromisos que de ella se derivan?

• La mujer, la madre del niño, Isabel, se opone a una tradición ancestral y la cambia. No le hacen caso en primera instancia, pero Zacarías confirmará su decisión. ¿Qué nos sugiere este hecho? ¿Esatendida la voz de “la mujer” en nuestros ambientes?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

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