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Archive for the ‘Unidad de los cristianos’ Category

Celebración para el día 2 de febrero: Día de la Presentación del Señor en el templo.

Celebración de la luz

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Día 8

Los reunirá de entre las naciones

Isaías 11, 12-13  Efraín no tendrá celos de Judá, Judá no oprimirá a Efraín

Salmo 106, 1-14. 43-48  Señor, Dios nuestro, reúnenos de entre las naciones para que alabemos tu santo nombre

Efesios 2, 13-19  Él ha derribado el muro de odio que los separaba

Juan 17, 1-12  En ellos resplandece mi gloria

Las Iglesias del Caribe trabajan juntas para sanar las heridas del Cuerpo de Cristo en la región, que son la herencia que ha dejado la colonización. La reconciliación con frecuencia exige el arrepentimiento, la reparación y la sanación de las memorias. Un ejemplo de ello son los actos de petición de perdón y de reparación entre los baptistas de Gran Bretaña y los del Caribe. Del mismo modo que el pueblo de Israel, la Iglesia en su unidad está llamada a ser al mismo tiempo un signo y un agente activo de reconciliación.

Reflexión

A lo largo de la narrativa bíblica de la historia de la salvación, uno de los motivos infalibles es la incesante determinación del Señor de crear un pueblo que podía llamar suyo. La formación de este pueblo –unido en una alianza sagrada con Dios– es parte integrante del plan de salvación de Dios y de la glorificación y santificación del Nombre del Señor.

Los profetas recordaban insistentemente a Israel que la alianza exigía que las relaciones entre los diversos grupos sociales estuvieran caracterizadas por la justicia, la compasión y la misericordia. Cuando a Jesús se le acercaba la hora de sellar la nueva alianza con su sangre, oró fervientemente para que los que el Padre le había confiado vivieran unidos, como Él y el Padre viven unidos. Cuando los cristianos descubren su unidad en Jesús, participan en la glorificación de Cristo en presencia del Padre, con la misma gloria que compartía con el Padre antes de que el mundo existiera. De este modo, el pueblo de la alianza siempre debe perseguir ser una comunidad reconciliada, una que sea signo eficaz ella misma para todos los pueblos de la tierra de la manera de vivir una vida en justicia y en paz.

Oración

Señor, humildemente te pedimos que
por tu gracia las Iglesias puedan ser
en todo el mundo instrumentos de tu paz.
Que, a través de su acción conjunta
como embajadoras y agentes entre los pueblos divididos
de tu amor sanador y reconciliador,
pueda tu Nombre ser santificado y glorificado.

Amén.

La diestra de Dios
está plantando en nuestra tierra,
plantando semillas de libertad,
esperanza y amor;
en esta tierra de muchos pueblos,
que los hijos junten sus manos
y sean uno con la diestra de Dios.

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Día 7

Construyendo la familia en la casa y en la Iglesia

Éxodo 2, 1-10  El nacimiento de Moisés

Salmo 127  Si el Señor no construye la casa, en vano se afanan sus constructores

Hebreos 11, 23-24  Por la fe los padres de Moisés, viéndolo tan hermoso, lo escondieron

Mateo 2, 13-15  José se levantó, tomó al niño y a la madre en plena noche y partió con ellos camino de Egipto

En el Caribe la familia se sigue viendo afectada negativamente por la herencia de la esclavitud y por nuevos factores como la migración de los padres, los problemas económicos y la violencia doméstica. Para afrontar esta realidad las Iglesias del Caribe trabajan para proporcionar apoyo tanto a las familias nucleares como a las más extensas.

Reflexión

Las familias tienen una importancia capital para la protección y el cuidado de los niños y las niñas. Los relatos bíblicos de la infancia de Moisés y de Jesús, que estuvieron ambos en peligro mortal por las órdenes asesinas de gobernantes enojados, expresan bien lo vulnerable que pueden ser los niños y las niñas a las fuerzas externas. Estos relatos también reflejan como se pueden llevar a cabo acciones para proteger a estos pequeños y pequeñas. Mateo nos presenta un modelo de paternidad que es amorosamente fiel a la voluntad del Señor, especialmente en tiempos difíciles.

La Escritura ve a los niños y a las niñas como una bendición y una esperanza para el futuro. Para el salmista son «como flechas en la mano del guerrero». Como cristianos compartimos una vocación común a vivir como redes de apoyo familiar, confiando en el poder del Señor en la tarea de construir comunidades fuertes en las que los niños y las niñas sean protegidos y puedan florecer.

Oración

Dios misericordioso,
enviaste a tu Hijo para que naciera en una familia como las nuestras,
con antepasados que eran tanto justos como pecadores.
Pedimos tu bendición sobre nuestras familias
en sus casas y en nuestras comunidades.
Oramos especialmente por la unidad de la familia cristiana,
para que el mundo crea.
Lo pedimos en el nombre de Jesús.

Amén.

La diestra de Dios
está escribiendo en nuestra tierra,
escribiendo con poder y con amor;
nuestros conflictos y nuestros miedos,
nuestros triunfos y nuestras lágrimas,
son grabados por la diestra de Dios

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Día 6

Busquemos el provecho de los otros

Isaías 25, 1-9  Él es el Señor, nuestra esperanza, celebremos alegres su victoria

Salmo 82  Haced justicia al huérfano y al pobre, defended al humilde 

Filipenses 2, 1-4  Que cada uno busque no su propio provecho, sino el de los otros

Lucas 12, 13-21  Procurad evitar toda clase de avaricia

Las cambiantes regulaciones bancarias internacionales siguen teniendo un impacto negativo en el comercio y las transacciones en el Caribe y amenazan la supervivencia de numerosas familias. Se ha vuelto cada vez más difícil para los caribeños que trabajan en el extranjero enviar dinero a sus familias. Las Iglesias del Caribe introdujeron el movimiento del Credit Union para que los pobres pudiesen tener acceso a fondos para actividades económicas.

Reflexión

Las Escrituras dan un testimonio claro de que Dios hace una opción preferencial por los pobres: la diestra de Dios actúa a favor de los desvalidos contra los poderosos. De modo parecido, Jesús advierte con claridad contra los peligros de la avaricia. Sin embargo, a pesar de estas advertencias, el pecado de la avaricia con frecuencia infecta a nuestras comunidades cristianas e introduce la lógica de la competencia: una comunidad compite contra la otra. Tenemos que recordarnos que en la medida en que no nos diferenciamos del mundo, sino que, al contrario, nos amoldamos a su espíritu competitivo que divide, fracasamos a la hora de ser «refugio del mísero oprimido, abrigo en la lluvia, sombra en el calor».

Para nuestras Iglesias y confesiones ser ricas a los ojos de Dios no equivale a tener muchos miembros que pertenecen –o que donan– a la propia comunidad. Al contrario, significa reconocer que como cristianos tenemos innumerables hermanos y hermanas justo al otro lado del mundo, unido a nosotros más allá de las divisiones económicas entre «Norte y Sur». Conscientes de esta fraternidad en Cristo, los cristianos pueden unir sus manos para promover una justicia económica para todos.

Oración

Dios todopoderoso,
da fuerza y coraje a tu Iglesia
para que proclame continuamente el derecho y la justicia
en situaciones de dominio y opresión.

Al celebrar nuestra unidad en Cristo,
que tu Espíritu Santo nos ayude
a fijarnos en las necesidades de los otros.

Amén.

La diestra de Dios
está golpeando en nuestra tierra.
La envidia, el odio y la codicia;
nuestro egoísmo y nuestra lujuria,
nuestra soberbia y nuestras injusticias,
son golpeadas por la diestra de Dios.

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La región del Caribe abarca desde Bahamas en el norte a Surinam, Guyana y Guayana Francesa en el continente sudamericano, y desde Barbados en el este a Belice en Centroamérica, en el oeste. La identidad común de la región se basa en consideraciones geográficas, como también en la historia compartida de colonialismo, explotación y resistencia a la dominación extranjera y en una conciencia cultural común.

La presencia de algunas Iglesias en la región –por ejemplo, la Iglesia católica romana y la Iglesia anglicana– coincide con el comienzo y el período inicial del colonialismo. Otras Iglesias llegaron más tarde como parte del movimiento misionero de los siglos XVIII, XIX y principios del XX. Aún más recientemente, los movimientos evangélicos y pentecostales se han extendido por el Caribe. Como consecuencia de ello, se pueden encontrar alianzas y asociaciones evangélicas en muchos países y territorios de la región.

La Conferencia de Iglesias del Caribe (CCC, por sus siglas en inglés) surgió de un precursor de actividades ecuménicas muy dinámico en los años 1960 y se estableció formalmente durante la época de fermento político y sociocultural a comienzos de 1970. Esta era la época inmediata poscolonial, en la cual muchos países de la región consiguieron la independencia política. Era un tiempo en que la región en su conjunto se encontraba envuelta en un movimiento hacia la autodeterminación, el desarrollo y nuevas formas de autoexpresión. La respuesta conjunta de varias Iglesias y su aportación a esta nueva conciencia regional fue la creación de una organización llamada Acción Cristiana para el Desarrollo del Caribe (CADEC, según sus siglas en inglés). Esta organización sería la precursora de la CCC, volviéndose ella misma uno de los departamentos principales de la CCC. El otro departamento era conocido como la Agencia para la Renovación de las Iglesias (ARC, según sus siglas en inglés).

La asamblea constituyente de la CCC se celebró en 1973 en Kingston, Jamaica. El preámbulo de su constitución afirma:

«Nosotros como pueblo cristiano del Caribe, movidos por nuestra vocación común en Cristo, establecemos unirnos en una alianza regional de Iglesias para la reflexión teológica, para inspirarnos, para asesorarnos y para actuar conjuntamente para superar los desafíos causados por la historia, la lengua, la cultura, la clase y la distancia. Estamos, por tanto, profundamente com- prometidas en promover la paz y el desarrollo holístico de nuestro pueblo y en afirmar la justicia social y la dignidad de todas las personas. Hacemos votos de caminar juntas en Cristo y de compartir nuestras experiencias para el fortalecimiento del reino de Dios en el mundo».

Las 33 Iglesias miembros de la CCC representan una gran diversidad de pueblos y culturas, repartidos entre muchas islas y territorios continentales de América Central y del Sur, pertenecientes a cuatro grupos lingüísticos principales: holandés, inglés, francés y español. Incluidos en esta agrupación están: Cayena (Guayana Francesa), Cuba, Guadalupe, Haití, Martinica y Puerto Rico. Las Iglesias miembros de la CCC comparten la misma creencia de que, a pesar de las diferencias derivadas de la larga herencia colonial, existe una auténtica identidad caribeña unificadora por medio de la cual el pueblo del Caribe debe discernir la voluntad de Dios y responder a ella.

Siendo una de las seis Organizaciones Ecuménicas Regionales (REO, según sus siglas en inglés), la CCC es históricamente única por el hecho de ser la primera en el mundo en la que la Iglesia católica romana –formalmente a través de la conferencia episcopal– estuvo presente como miembro fundador de una REO. La implicación de la Conferencia Episcopal de las Antillas (AEC, según sus siglas en inglés) como miembro fundador de la CCC se citó como ejemplo en el documento preparatorio –Lineamenta– para la Asamblea Especial para América del Sínodo de Obispos de la Iglesia católica romana de 1997. En la sección de este documento titulada Campos y caminos para la comunión se afirma lo siguiente: «Un ejemplo de esta mayor intercomunicabilidad con otras confesiones lo constituye la iniciativa de obispos del Caribe, que han contribuido a la fundación del único organismo ecuménico existente en esa región» (Sección IV, art. 42).

A lo largo de sus 43 años de existencia, las Iglesias miembros de la CCC han llevada a cabo conjuntamente muchas iniciativas en los ámbitos de la teología, la educación, el desarrollo holístico, la mujer y los jóvenes, la vida familiar, los derechos humanos y las comunicaciones. Algunos de los logros significativos de la CCC han sido el canal mediático Contact and Caribbeat, el boletín mensual Caribbean Contact (Contacto caribeño) y la serie educativa cristiana Fashion Me a People.

En 1983 se reformuló el mandato de la CCC del siguiente modo: «promover el ecumenismo y el cambio social en obediencia a Jesucristo y en solidaridad con los pobres». Desde entonces la Conferencia ha desarrollado un acercamiento estratégico y ha implementado respuestas programáticas integrales a muchos temas socioeconómicos y a males sociales que afectan al Caribe. Entre ellos se encuentra la pobreza endémica, la alta incidencia de VIH//SIDA, el tráfico de drogas y las conductas adictivas y el desarraigo, al desplazarse las personas por diversos motivos, como las catástrofes naturales, la violencia y la búsqueda de empleo y de mejores condiciones de vida.

La política de la CCC implica un mayor compromiso y acompañamiento de las Iglesias miembros, a través de sus mismas agencias e instituciones, hasta llegar a las congregaciones locales. Las principales iniciativas presentes en su programa son:

  • Iniciativas regionales prioritarias (VIH/SIDA, drogas, violencia, familia, alimentos, personas desarraigadas).
  • Desarrollo socioeconómico sostenible (reducción de la pobreza, recursos para proyectos, estar preparados ante posibles catástrofes).
  • Promoción y comunicación (conciencia social, información, diálogo e intercambio).
  • Relaciones internacionales (integración regional, visitas solidarias) y asuntos culturales.

Al abordar algunos de estos temas, la CCC trabaja codo con codo con grandes organizaciones regionales intergubernamentales, entre las cuales la principal es la Comunidad del Caribe (CARICOM). También ha colaborado a lo largo de los años con distintos departamentos de las Naciones Unidas y con gobiernos europeos y el norteamericano.

Además de las iniciativas señaladas más arriba, la CCC ha creado un Foro Regional de los Consejos Nacionales de Iglesias (NCC, por sus siglas en inglés), como un espacio para mejorar las interconexiones y el acompañamiento mutuo de estos consejos en la región. Esto se hizo como reconocimiento del papel fundamental jugado por los NCC en varias partes de la región. Algunos NCC –como el cubano y el jamaicano– precedieron en décadas a la CCC. El Foro se convocó por primera vez en 2001 con el tema: «Canta una nueva canción». Desde entonces se reunió anualmente hasta 2008. Como algunas otras iniciativas, el Foro regional tuvo que ser restringido por la significativa reducción de fondos disponibles.

En tiempos recientes, el Secretariado de la CCC, de acuerdo con las Iglesias miembros, ha puesto más énfasis en los fundamentos teológicos del ecumenismo. Esto constituye un intento de fortalecer el tema fundamental de la koinonia que, se piensa, ha sido algo oscurecido a causa de un énfasis excesivo dado a la diakonia.

En este sentido, se han tomado medidas no solo para asegurar que debates so- bre este y otros temas relacionados con «fe y constitución» tengan lugar, sino también para que haya un «espacio de hospitalidad» en el que los miembros de las distintas denominaciones –teólogos, clero y otros– se puedan encontrar en un clima de mutuo entendimiento y edificación. Con estos objetivos en mente, en diciembre de 2014 se puso en marcha el Centro regional del Caribe para el encuentro y el diálogo ecuménicos. La creación de este centro es una empresa colaborativa entre la CCC y los monjes del monasterio benedictino centenario Nuestra Señora del Exilio –conocido popularmente como Monte de San Benito– en Trinidad (dado su largo servicio pastoral a personas de distintas creencias religiosas, se consideró que este monasterio era un lugar adecuado y una elección natural para esta iniciativa).

También han tenido lugar nuevos contactos entre la CCC y otras instancias y expresiones ecuménicas en el Caribe, por ejemplo, el movimiento de Taizé y el Foro Cristiano Mundial (FCM). Este último es un medio importante para alcanzar y dialogar con los cristianos evangélicos y pentecostales. De hecho, la CCC ha actuado como convocante y facilitadora del FMC del Caribe.

Más allá de la CCC, existen otras expresiones institucionales del ecumenismo en el Caribe. Una de las más destacables es el Colegio Teológico Unido de las Indias Occidentales (UTCWI, por sus siglas en inglés). Como institución, el UTCWI es una empresa colaborativa de varias denominaciones protestantes. Curiosamente, el UTCWI está situado cerca del colegio teológico católico romano (y exseminario) de San Miguel. Los profesores y los estudiantes de ambas instituciones han podido gozar a lo largo de estos años de existencia de ambas instituciones de relaciones muy cordiales y de mutua edificación.

En una perspectiva regional más amplia, existe también la Asociación de Cole- gios Teológicos del Caribe (CATS, según sus siglas en inglés). Esta organización reúne de un modo colaborativo a los tres principales colegios teológicos del Caribe anglófono: el UTCWI, el Colegio Codrington – anglicano – (Barbados), y los dos colegios católicos romanos, el San Juan María Vianney (Trinidad) y el San Miguel (Jamaica).

En lo que se refiere a colegios teológicos protestantes en el Caribe hispanohablante, está el Seminario Evangélico de Puerto Rico y el Seminario Evangélico de Matanzas, Cuba. Las dos instituciones son empresas colaborativas de varias denominaciones protestantes. El último lo dirige actualmente el Rev. Dr. Carlos Emilio Ham, expresidente de la CCC y exfuncionario del Consejo Mundial de las Iglesias (CMI).

Ninguna reseña de la situación ecuménica del Caribe sería completa si no menciona que el Caribe hizo un regalo inmenso al movimiento ecuménico mundial en la persona del Rev. Dr. Philip Alford Potter: el célebre tercer secretario general del Consejo Mundial de las Iglesias (CMI). El Dr. Potter, ahora de venerada memoria, fue un ministro metodista y un nativo de la Mancomunidad de Dominica. Durante su mandato como secretario general del Consejo Mundial de las Iglesias (1972-1984), el Dr. Potter luchó contra el régimen inmoral del apartheid en Sudáfrica. Fue también durante su mandato cuando el papa Juan Pablo II – en respuesta a una invitación del CMI – realizó su histórica visita a la sede del CMI en Ginebra, Suiza. Este fue un hito importante en las relaciones ecuménicas entre el Vaticano y el CMI. Se estima que hay actualmente trece Iglesias miembros del CMI en el Caribe que representan a 1,4 millones de cristianos. Siguiendo las huellas del Rev. Potter, otros ecumenistas del Caribe continúan ofreciendo importantes aportaciones al panorama ecuménico internacional. Entre ellos se encuentra el Rev. Neville Callam de Jamaica. El Rev. Callam, actual secretario general de la Alianza Baptista Mundial (BWA, según sus siglas en inglés), fue durante muchos años un miembro muy respetado de la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de las Iglesias.


Este texto se reproduce bajo la sola autoridad y responsabilidad del grupo ecuménico del Caribe que se reunió para escribir los materiales para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2018.

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Día 5

¡Escucha el grito de mi pobre pueblo desde todos los rincones de la tierra!

Deuteronomio 1, 19-35  El Señor vuestro Dios va delante de vosotros

Salmo 145, 9-20  El Señor sostiene a cuantos flaquean

Santiago 1, 9-11  El rico se desvanecerá como la flor de la hierba

Lucas 18, 35-43 ¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!

Las economías del Caribe se basaban tradicionalmente en la producción de materias primas para el mercado europeo y por tanto nunca fueron autosostenibles. Como consecuencia de ello, para su desarrollo fue necesario endeudarse en el mercado internacional. Los requerimientos de esta deuda impusieron restricciones a las inversiones en transporte, educación, sanidad y otros servicios públicos, lo que tuvo un fuerte impacto sobre todo en los más pobres. La Conferencia de Iglesias del Caribe, a través de sus contactos internacionales, ha puesto en marcha una iniciativa para afrontar la crisis actual de la deuda en la región y para ayudar a los más pobres.

Reflexión

Nos podemos imaginar el ruido del gentío cuando Jesús entra en Jericó. Muchas voces acallan el grito del mendigo ciego. Su presencia es embarazosa y es un estorbo para los demás. Pero a través de todo este tumulto, Jesús oye la voz del ciego, del mismo modo que en las Escrituras Dios siempre escucha el grito del pobre. El Señor que sostiene al que flaquea no solo escucha, sino que interviene. De este modo la vida del mendigo se transforma totalmente.

La desunión de los cristianos puede ser parte del tumulto del mundo y de su caos. Como las voces que discutían a las afueras de Jericó, nuestras divisiones pueden ahogar el grito del pobre. Sin embargo, cuando estamos unidos nos volvemos más plenamente la presencia de Cristo en el mundo, con más capacidad para oír, escuchar y responder. De este modo, en vez de aumentar el volumen de la discordia, nos hacemos más capaces de oír y, en consecuencia, de discernir las voces que más necesitan ser escuchadas.

Oración

Dios de amor,
que levantas al pobre y desvalido
y restableces su dignidad.
escucha ahora nuestros gritos por los pobres de nuestro mundo,
restablece su esperanza y levántalos,
para que todo tu pueblo pueda ser uno.
Esto te pedimos en el nombre de Jesús.

Amén.

La diestra de Dios
está levantando en nuestra tierra.
Levantando a los caídos uno a uno;
cada uno es conocido por su nombre,
y salvado ahora de la vergüenza,
al levantarse la diestra de Dios.

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Día 4

Esperanza y salvación

Isaías 9, 2-7a  Para aumentar su señorío con una paz sin fronteras

Salmo 34, 1-15 Busca la paz, marcha tras ella

Apocalipsis 7, 13-17  Dios mismo enjugará toda lágrima de sus ojos

Juan 14, 25-27  Os dejo la paz, mi paz os doy

 

La violencia en el Caribe es un problema que interpela a las Iglesias. Existe un índice alarmante de asesinatos, muchos de los cuales están relacionados con la violencia doméstica y la lucha entre bandas, como también con otras formas de criminalidad. También hay un número creciente de autolesiones y de suicidios en algunas zonas de la región.

Reflexión

El reino que Dios prometió, el reino que Jesús anunció e hizo presente en su ministerio, es un reino de justicia, de paz y de alegría en el Espíritu Santo. ¿Qué significa esta buena noticia para los que están atrapados en la oscuridad de la violencia? En la visión del profeta, una luz brillante cubrió a los que habitaban un país tenebroso. Pero, ¿cómo pueden los cristianos llevar la luz de Jesús a los que están en las tinieblas de la violencia doméstica y de las bandas? ¿Qué esperanza pueden ofrecer los cristianos? Es triste que la división de los cristianos sea un antitestimonio que hace difícil poder transmitir esperanza.

Sin embargo, la búsqueda de la paz y de la reconciliación ente las diferentes Iglesias y confesiones es lo opuesto a esto. Cuando los cristianos se esfuerzan por la unidad en un mundo marcado por los conflictos, ofrecen al mundo un signo de reconciliación. Los cristianos que se niegan a entrar en una lógica de privilegios y de estatus, que se niegan a devaluar a los otros y a sus comunidades, dan testimonio de la paz del reino de Dios en el que el Cordero conduce a los santos a los manantiales de aguas vivas. Esta es la paz que necesita el mundo, la que trae sanación y consuelo a los afligidos por la violencia.

Oración

Dios de todo consuelo y esperanza,
tu resurrección venció la violencia de la cruz.
Que como pueblo tuyo
podamos ser un signo visible
de que la violencia de este mundo será vencida.
Esto pedimos en el nombre del Señor resucitado.

Amén.

La diestra de Dios
está señalando en nuestra tierra,
señalando el camino que debemos recorrer;
tan oscuro es el camino.
y tan fácilmente nos perdemos,
pero somos conducidos por la diestra de Dios.

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