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Archive for the ‘Pentecostés’ Category

Si conocieras el Don de Dios,
si supieras lo que Dios te ofrece…
Es como lluvia de alegría,
como hoguera en frío invierno,
como calor de amistad que te acompaña,
como fuerza secreta
que se impone desde dentro.

Si conocieras el Don de Dios,
un Don que en dones reverbera…
como anuncio renovado de noticias buenas,
como pan multiplicado en casa del hambriento,
o fuente que corre en el desierto, o agua que cura la ceguera,
o luz que ciega a los violentos.

Sí, pero no es eso…
¡Si supieras!
Si vieras la hermosura que extasía,
su poder y su alegría, que transforma,
y su gracia, un mar en que te bañas;
como danza en libertad, y en comunión,
como una flor de paz y santidad, pero más…
Si lo conocieras, dirías: Ven!
Si de Él bebieras, tu sed se apagaría;
si conocieras el Don de Dios, te encenderías en santo amor, fuego divino.
Espíritu Santo, aliéntame, úngeme, alégrame, confórtame,
libérame, sáciame, enamórame, transfórmame…
y compenétrame con todo tu divino ser.

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Jesús, Tú nos pones a todos en las manos del Padre,
Tú le hablas a El de nosotros, de nuestras cosas, de nuestra vida,
Tú nos pones en las mejores manos, que son las del buen Padre Dios.
Eso es lo mejor que podemos hacer nosotros también por todos nuestros hermanos.
Que no dejemos de recurrir a ti cuando no puedes dormir,
preocupado porque tu hijo está de marcha.

Que pongamos en tus manos el resultado de esos análisis,
que nos llena de miedo ante la enfermedad y el sufrimiento,
no porque nos vayas a curar
sino porque contigo la enfermedad es más llevadera.
Que compartamos contigo los malos tragos, los cansancios,
las dificultades, las dudas y los agobios del camino,
la vida contigo se ve mucho más clara.

Que nos pongamos en tu presencia cuando estamos enfadados,
para pedirte amnesia, para que nos recuerdes, una vez más,
lo de perdonar setenta veces siete.
Que nos paremos a acariciar nuestra historia contigo,
para autoperdonarnos, para querernos más,
para desarrollar contigo lo mejor de nosotros mismos.

Que las noches de insomnio las aprovechemos para hablar contigo
de los otros hermanos, de los que no tienen tiempo ni para rezar,
de los que no han descubierto el gozo de saborear tu compañía.

Que trabajemos poniendo nuestro mejor esfuerzo y empeño,
pero que luego sepamos descansar dejando todo en tus manos.
Porque los de Jesús somos tuyos, Padre,
y lo mío es tuyo y lo tuyo mío, y todos somos uno en Ti.

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Un grupo de amigos que se pusieron a construir un faro en medio del desierto.

Todos se burlaban de ellos y los llamaban locos. ¿Para qué un faro en medio del desierto? Pero ellos no hacían caso y seguían, su labor.

Un día por fin acabaron el faro. En la noche sin luna y sin estrellas el espléndido rayo empezó a girar en las tinieblas del aire, como si la vía láctea se hubiera convertido en carrusel.

Y sucedió que en el momento que el faro comenzó a dar su luz, surgió de pronto en el desierto un mar, y hubo en el mar buques trasatlánticos, submarinos y ballenas, puertos con mercaderes de Venecia, piratas de barba roja, holandeses errantes, y sirenas. Todos se asombraron mucho; todos menos los constructores del faro. Ellos sabían que si alguien enciende una luz en medio de la oscuridad, al brillo de esa luz surgirán muchas maravillas.

Enciende la luz de Dios en tu corazón y entonces te saldrá luz por los ojos y no verás más que cosas bonitas y gente buena.

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Ven, Espíritu de Dios, Madre llena de ternura:
cuéntanos la historia de Dios.
Ven, Espíritu de Dios, Viento de compasión,
protege bajo tu manto a los pobres de toda la tierra.
Ven, espíritu de Dios, Fuego siempre encendido,
haz que todos los pueblos conozcan el sabor del pan,
lo coman en paz y lo compartan en justicia.
Ven, Espíritu de Dios, Árbol plantado junto al río,
haz que todas las religiones del mundo revelen el rostro de Dios
en toda su diversidad de matices y colores.
Ven, Espíritu de Dios, mirada de Cristo Resucitado,
haz que todas las Iglesias, en un nuevo Pentecostés,
continúen proclamando la Palabra que sana y libera.
Ven, Espíritu de Dios, Pies de todo caminante y peregrino,
haz que nadie se sienta ya extranjero,
que todo hombre y mujer puedan caminar libres
como buscadores del Absoluto.
Ven, Espíritu de Dios, Soplo de consuelo y esperanza,
vela por nuestros ancianos para que nunca se queden solos,
por nuestros jóvenes para que no se rompan sus sueños,
por nuestra Comunidad de…
para que ofrezca un espacio de contemplación y compasión
a todos los que buscan el rostro de Dios y el rostro del hombre.

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CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA

Monición de entrada

Queridos amigos, queridas amigas: En breves instantes, vamos a dar comienzo a esta celebración en la que formando una gran comunidad, nos reunimos los cristianos, convocados por Jesús resucitado para celebrar la Vigilia de Pentecostés.  Un primer signo de esta celebración lo vamos a hacer, apagando las luces de la Iglesia y escuchando una lectura de los Hechos de los Apóstoles.

El sacerdote que nos preside, los presbíteros y un grupo de laicos, estarán en el Altar, simbolizando la acogida del Espíritu de Pentecostés.

  

Salida al Altar

El Presidente acompañado de los presbíteros y los laicos, salen al Altar y se colocan en sus sitios.

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Regresaron a Jerusalén desde el llamado monte de los Olivos, lugar que distaba de la ciudad tan sólo el camino que se permitía andar en día festivo.

Cuando llegaron, subieron al piso en que se alojaban; eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago hijo de Alfeo, Simón el Celote y Judas, hijo de Santiago. Todos éstos, junto con las mujeres, con María la madre de Jesús y con los herma­nos de éste, oraban constantemente en íntima armonía.

Palabra de Dios

   

Concluida la lectura se ilumina totalmente la Iglesia.

   

CANTO:      

Ven, Espíritu Santo, invade nuestras vidas.
Llénanos de tu fuerza y de tu luz.
Aquí ya ahora, en esta reunión. 

Ven Espíritu Santo sobre nosotros.
Recréanos con tu espíritu de vida,
para que vivamos con coraje nuestra fe,
y seamos levadura en la masa,
luz y sal del mundo.

Danos un corazón nuevo,
en el que quepan todos los hermanos,
para que sembremos toda la tierra
de amor, de justicia, de solidaridad y paz para todos.

Aspersión

Con la fuerza del Espíritu tenemos vida y por tanto podemos dar vida, el agua es signo de vida. 

Que este agua, que se va a derramar sobre nosotros, realice lo que significa: sumergirse en los lazos de la muerte y salir de ellos, animados por el Espíritu Santo, para una vida nueva, como la de Jesús, limpia y verdadera.

 

ASPERSIÓN DE LA ASAMBLEA. ORGANO SUAVE

 

GLORIA.

GLORIA, GLORIA, ALELUYA (BIS)
GLORIA, GLORIA, ALELUYA
EN NOMBRE DEL SEÑOR…

RECITADO

GLORIA, GLORIA, ALELUYA (BIS)
GLORIA, GLORIA, ALELUYA
EN NOMBRE DEL SEÑOR…

   

OREMOS.  Oh Dios Creador de todas las cosas,
que nos diste los sacramentos de salvación en Jesucristo,
y en el Espíritu Santo nos haces renacer
como nuevas criaturas; hoy te invocamos como
Dios Padre de todos los hombres, y te pedimos:
bendice a tu pueblo y por medio de este agua,
reaviva en todos nosotros el recuerdo y la gracia del Bautismo,
nuestra primera Pascua.  Por JNS.

Monición a la primera lectura

La primera lectura está tomada del libro del Éxodo. Se nos narra el pacto definitivo de Dios con Israel, que queda así convertido en pueblo de Dios. Dios será el “Dios de Israel” e Israel será “su pueblo”. Dios elige, por pura gracia y exige sólo respuesta fiel.

   

Lectura del libro del Éxodo    19,3-8a. 16-20b

En aquellos días, Moisés subió hacia Dios.
El Señor lo llamó desde el monte, diciendo:
– Así dirás a la casa de Jacob y esto anunciarás a los israelitas:
“Ya habéis visto lo que he hecho con los egip­cios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí.  Ahora pues, si de veras escucháis, mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.» Estas son las palabras que has de decir a los israelitas.
Moisés convocó a los ancianos del pueblo y les expuso todo lo que el Señor le había mandado.
Todo el pueblo, a una, respondió:
– Haremos todo cuanto ha dicho el Señor.
Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba en campamento se echó a temblar.
Moisés hizo salir al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios y se detuvieron al pie del monte. Todo el Sinaí humeaba, porque el Señor había descendido sobre él en forma de fuego.  Subía el humo como de un horno, y todo el monte retemblaba con violencia. El sonar de la trompeta se hacía cada vez más fuerte; Moisés hablaba y Dios le respondía con el trueno.  El Señor bajó al monte Sinaí, a la cumbre del monte, y llamó a Moisés a la cima de la montaña.

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL    103

ENVÍA, SEÑOR, TU ESPIRITU
QUE RENUEVE NUESTROS CORAZONES

Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor;
la tierra está llena de tus criaturas.
Les retiras el aliento, y expiran
vuelven a ser polvo;
envías tu aliento,  y los creas,
y repueblas la faz de la tierra.

Gloria a Dios para siempre,
goce el Señor con sus obras.
Que le sea agradable mi poema,
y yo me alegraré con el Señor.

ENVÍA, SEÑOR, TU ESPIRITU
QUE RENUEVE NUESTROS CORAZONES

 

Monición a la lectura de S. Pablo

En esta lectura de S. Pablo se nos describe el doloroso vivir del genero humano, anhelando la resurrección del cuerpo; por eso nuestra vida es un vivir constante en la esperanza, aguardando con paciencia, y confiando en la intercesión del Espíritu Santo.

 

Lectura de la carta del Apóstol S. Pablo a los Romanos.

Hermanos: Sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.
Porque en esperanza fuimos salvados.  Y una esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Cómo seguirá esperando uno aquello que ve? Cuando esperamos lo que no vemos, esperamos con perseverancia. Así también el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. El que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.

PALABRA DE DIOS

 

CANTOALELUYA, ALELUYA.   

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos la llama de tu amor.                      

ALELUYA, ALELUYA.

 

Lectura del Santo Evangelio según S. Juan

El último día, el más solemne de las fiestas, Jesús en pie gritaba: El que tenga sed, qué venga a mí; el que cree en mí que beba. 38 (Como dice la Escritura: de sus entrañas manarán torrentes de agua viva).
Decía esto refiriéndose al Espíritu, que habían de recibir los que creyeran en él.  Todavía no se había dado el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado.

 Palabra del Señor.

Reflexión y aplicación a la vida

CREDO:   Preguntando, según el rito del bautismo

ORACIÓN UNIVERSAL

Durante todo el tiempo de preparación para la Pascua se nos ha invitado a anunciar a Jesucristo: en la Familia, en el Mundo del Dolor, en el Ambiente de Trabajo, saliendo al Encuentro de los Alejados y ayudando a Valorar el papel de a Mujer”.

Ahora dirigimos nuestra oración al Padre para pedirle que envíe sobre todos nosotros su Espíritu y nos llene de fortaleza. Hacemos un momento de silencio después de cada petición.

1.- La familia es un lugar privilegiado para vivir y anunciar que somos hijos de Dios.

2.-  Envíanos, Señor, el don de Sabiduría para transmitir a nuestras familias la Buena Noticia del Evangelio.

Envíanos, Señor, el don de Entendimiento; para que sepamos adaptar el mensaje de Jesús a las distintas generaciones.

   

1.- El Dolor puede ser un momento privilegiado de experiencia religiosa.

2.- Envíanos, Señor, el Don de Ciencia para combatir el dolor y la enfermedad y danos la palabra oportuna para consolar, animar y despertar fe y esperanza entre los enfermos.

 

1.- Muchos hombres y mujeres reducen su condición de cristianos a la vida de la Iglesia y de sus familiares, pero lo esconden en los lugares de trabajo.

2.- Envíanos, Señor, el Don de Consejo, para que sepamos orientarnos correctamente en la elección de nuestra vocación profesional y de nuestro compromiso cristiano en el mundo del trabajo.

 

1.- Una de las tentaciones más frecuentes de los cristianos, es la de encerrarse en nuestros grupos, viviendo de espaldas a lo que llamamos el mundo de los alejados.

2.- Envíanos, Señor, el Don de Fortaleza, para que sepamos salir al encuentro de los que han abandonado la fe y ayúdanos a ser, con ellos, acogedores, tolerantes y comprensivos.

 

1.- Una de las revoluciones silenciosas de este siglo es la de la mujer.

2.- Envíanos, Señor, el Don de Piedad, para solidarizarnos con el dolor de tantas mujeres rotas de tristeza y frustración, de dolor, de ignorancia, de violaciones y de muerte.

 

1.- Y por fin, Señor.

2.- Envíanos el Don de Temor de Dios, para que libres de toda idolatría, busquemos el encuentro contigo único Dios y Señor, y, desatemos sin ningún miedo tu Palabra de Vida.

  Te lo pedimos, Padre, por Jesucristo nuestro Señor.

 

Rito de la paz

Hoy al celebrar la Fiesta de Pentecostés, te pedimos, Señor, que envíes sobre nosotros tu Espíritu, para ser de corazón instrumentos de tu Paz: en casa, con la familia, con los amigos, en el trabajo, en la vida política y en la misma Iglesia.

En este momento compartamos fraternalmente la paz, esa paz anhelada, ansiada y esperada en el mundo entero y en nuestra tierra.

Nos damos fraternalmente la paz.

 

PROCESIÓN DE ENVIO

La comunidad cristiana es para el mundo. Ha de salir, ha de llevar a Cristo a la calle, a los acontecimientos. 

De una forma sencilla pero significativa el Cirio Pascual será llevado, por las personas que estamos en el altar, hasta la puerta de salida del templo, hasta la calle, como signo de que el mundo es el lugar por excelencia, dónde los cristianos hemos de desarrollar nuestra vocación y misión.

Allí, en el fondo del templo, concluiremos la Eucaristía con la Oración Final y la Bendición.

 POSCOMUNIÓNOREMOS

Oh Dios que has comunicado a tu Iglesia los bienes del cielo, conserva los dones que le has dado, para que el Espíritu Santo sea siempre nuestra fuerza y la Eucaristía que acabamos de recibir acreciente en nosotros la salvación. Por JNS.

Bendición final          

Y la bendición de Dios:
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
descienda sobre todos vosotros.
Podéis ir en paz, aleluya, aleluya.
Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.

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Reconocer los destellos del Dios vivo

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Oración de Pentecostés

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