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Archive for the ‘Pastoral adolescentes’ Category

DOMINGO II de ADVIENTO (C)
“Prepara tu camino”

9 de diciembre de 2018

(Continúa el ambiente celebrativo de adviento. En cuanto a los detalles ambientales procuraremos a la vez sobriedad y claridad de los signos: un paño morado para el ambón, la corona de adviento con ramas y cuatro velas de colores, algún cartel o proyección con frases de adviento, de espera, de esperanza, algún símbolo o dibujo de un “camino” a recorrer hasta el portal de Belén, quizás una Biblia abierta durante todo el adviento en un lugar destacado. En algunos lugares se han colocado ya las figuras de María y José, sin el Niño Jesús.

Se puede usar también alguna proyección con imágenes de la naturaleza, de caminos, o de gente en búsqueda (da mucha vitalidad y realismo a la celebración).

Un signo para la celebración: La corona de adviento. Recordamos que el domingo pasado proponíamos que la primera vela fuera encendida por algún grupo de la parroquia. Lo mismo se puede hacer con la segunda (Cáritas, catequesis…). En la homilía pueden comentar algo de su actividad.

Canciones para la celebración: “Ven Señor Jesús, ven y sálvanos” (Kairoi).“Arrepentido” (Iñaki Lete, sdb). “Si conocieras cómo te amo” (Hermana Glenda).

1. MOTIVACIÓN

En estos primeros días del mes de diciembre queremos recordar y celebrar que estamos caminando hacia la navidad. Estamos en tiempo de Adviento y siguen sonando muy cerca de nosotros las llamadas de los profetas y de Juan Bautista a que cambiemos el rumbo de nuestros caminos, a que sepamos perdonar y ser perdonados. Vamos a celebrar este encuentro de cristianos. Vamos a cantar esta canción de adviento:

2. CANTO: “Ven, Señor Jesús”

Ven, Señor Jesús. ¡Ven y sálvanos!
Ven, Señor Jesús. Ven, danos tu amor.

Ven, Señor Jesús. Date prisa, ¡ven! no puedes tardar más.
Pues la humanidad
esperando está tu venida ya.

Ven, Señor Jesús y conocerán que tú eres la verdad.
Tráenos tu paz,
tu esperanza y nada más, que nos ayude a labrar
tu camino y libertad.

3. SALUDO DEL SACERDOTE

(Saluda y motiva el encendido de la segunda vela de la “corona de adviento”. Lo puede hacer un representante de grupo de la parroquia. Si lo cree más oportuno lo puede hacer con más calma en el momento de la homilía).

4. PETICIÓN DE PERDÓN. CANTO: “Arrepentido” (u otro canto de perdón. Se puede cantar o leer las frases, contestando juntos).

Arrepentido de vivir sin sentido recorriendo caminos alejados de ti. Arrepentido de esos días vacíos,
de ese tiempo perdido que pasó ante mí.

Perdónanos, Señor, perdónanos (bis).

Arrepentido de olvidar ilusiones
de enterrar ideales que nacieron en mí.
Arrepentido de negar la sonrisa
y no dar una ayuda al que está junto a mí.

Perdónanos, Señor, perdónanos (bis).

 

5. PRIMERA LECTURA (Isaías40,1-5.9-11) Lectura del Profeta Isaías:

Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle;
que se ha cumplido su servicio.
Una voz grita:

en el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten,
que los montes y colinas se abajen,
que lo torcido se enderece
y lo escabroso se iguale.
Mirad: el Señor Dios llega con poder,
y su brazo manda.
Mirad, viene con él su salario,
y su recompensa lo precede.

Palabra de Dios.

6. CANTO de Adviento. Se entona algún canto apropiado de Adviento o se recita el salmo responsorial del domingo, que refleja esperanza y alegría:

“El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”.

7. EVANGELIO. Lucas 3, 1-6. “Habló Dios en el desierto a Juan”. Lectura del santo evangelio según san Lucas:

El año quince del reinado del emperador Tiberio, habló Dios en el desierto a Juan, el hijo de Zacarías, y Juan pasó por toda la región del río Jordán, pregonando un bautismo, para que se convirtieran y se les perdonaran los pecados, como está escrito en el libro del profeta Isaías:

“Una voz grita en el desierto: Preparad el camino al Señor, allanad sus senderos; que los valles se levanten, que los montes y colinas se abajen; que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios”.

Palabra del Señor.

8. COMENTARIO

  • Destacar en el comentario de hoy la figura de Juan Bautista: él es un mensajero, no es el Mesías, sabe ponerse en su sitio.
  • Anuncia al Mesías y va diciendo que hay que preparar los caminos.
  • No serán los caminos para caminar.
  • Son los “caminos” de nuestra vida, que nos llevarán hasta Jesús.
  • ¿Cuáles son los “caminos” que tenemos que arreglar: la mentira, el orgullo, la violencia, la falta de paz, la poca alegría…
  • Se puede presentar el testimonio del grupo de la parroquia que haya encendido la segunda vela.
  • Se puede encender ahora la segunda vela de la corona de adviento, si no se ha encendido al comenzar la celebración.

9. PETICIONES

  1. Para que todos los cristianos demos testimonio de que estamos preparándonos para la navidad. Roguemos al Señor.
  2. Para que las familias que tienen que “arreglar” los caminos de su convivencia vivan una navidad feliz. Roguemos al Señor.
  3. Para que sepamos perdonar de corazón las situaciones difíciles que se dan en nuestro mundo y trabajemos por la paz. Roguemos al Señor.
  4. Para que los que anuncian el nombre de Jesús: los padres, los catequistas, los animadores, se sientan responsables de la labor que hacen. Roguemos al Señor.

10. ACCIÓN DE GRACIAS. Se puede leer esta letra o escuchar o cantar la canción. “Si conocieras cómo te amo” (Hermana Glenda).

Si conocieras cómo te amo,
si conocieras cómo te amo,
dejarías de vivir sin amor.

Si conocieras cómo te amo,
si conocieras cómo te amo,
dejarías de mendigar cualquier amor.

Si conocieras cómo te amo,
cómo te amo, serías feliz.

Si conocieras cómo te busco,
si conocieras cómo te busco,
dejarías que te alcanzara mi voz.
Si conocieras cómo te busco,
si conocieras cómo te busco,
dejarías que te hablara al corazón.
Si conocieras cómo te busco,
cómo te busco,
escucharías más mi voz.

Si conocieras cómo te sueño,
me preguntarías lo que espero de ti.
Si conocieras cómo te sueño,
buscarías lo que pensaba para ti.

Si conocieras cómo te sueño,
cómo te sueño,
pensarías más en mí.

11. PARA LA VIDA

(Invitar a colocar el Belén en casa, o la imagen del Niño Jesús).

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II Domingo de Adviento (C)
9 de diciembre de 2018
Estamos en el segundo domingo de Adviento. La liturgia en este tiempo ofrece un itinerario para que podamos prepararnos para celebrar la Navidad: el misterio fascinante del amor de Dios, hecho pequeño en Jesús que trae en sí toda la ternura de Dios. En este proceso de preparación, hoy la Escritura dice que la Palabra de Dios llega hasta donde nunca habíamos pensado, hasta los desiertos de la vida.

Dios envía su palabra en los desiertos de la vida

Hemos escuchado en el evangelio decir que la Palabra de Dios llegó hasta Juan cuando el bautista estaba en el desierto. En estas circunstancias, Dios envía una Palabra de esperanza a Juan, un hombre desconocido. La Escritura habla en ocasiones del desierto y, otras veces, de las montañas. No son solo lugares físicos, sino también lugares existenciales, porque describen situaciones de la vida. Cuando se habla de montañas se hace una referencia a experiencias de plenitud. Cuando se habla de desiertos se hace una referencia a momentos de crisis, en los que si escarbamos, podemos descubrir un gran anhelo de Dios.

El evangelio de este segundo domingo afirma que Dios se hace presente en el desierto de la vida de los hombres. Quizás ya lo hayas descubierto en ti mismo. En los momentos duros de la vida, el creyente descubre con sorpresa la cercanía de Dios que lo sostiene y consuela. Un dicho tuareg dice: “el desierto es una tierra muy fría con un sol muy caliente”. Este es el mensaje que nos trae este domingo de Adviento: Dios se hace presente en los momentos difíciles de la vida. No nos deja solos. Es un mensaje de esperanza, que descubre el gran anhelo de Dios que hay en nosotros. Quizás, no te sea difícil descubrir el deseo de Dios que hay en ti.

Vístete las galas que Dios te da

Dios envía su palabra de esperanza a un pequeño pueblo que vive en el destierro. En esta situación de destierro el pueblo pregunta: “¿Se ha olvidado Dios de nosotros? ¿Por qué este sufrimiento?” No son preguntas fáciles de responder. Es posible que alguna vez tú mismo hayas preguntado: “¿Te has olvidado de mí Señor?”.

Cuando te broten esas preguntas, escucha estas palabras: “Despójate de tu vestido de luto y aflicción y vístete las galas perpetuas de la gloria que Dios te da… porque Dios mostrará tu esplendor a cuantos viven bajo el cielo”. El pueblo recibe palabras de consuelo y esperanza, palabras de alegría. Dios se fija en ti, en tu vida, en tu pequeñez, en tus desiertos. Vístete de Dios. Deja que Dios entre en tu vida, permite que su amor te consuele, deja que su luz ilumine tus tinieblas, transparenta a Dios que hace morada en ti. No es extraño que cuando el creyente siente esta presencia de Dios pueda rezar: “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres” El Señor ha estado grande y generoso. Él cambia mi tristeza en alegría.

Que el amor crezca más y más

Dios envía su Palabra a un pequeño grupo de cristianos en Filipos que quieren ser fieles a Jesús. San Pablo les recuerda que gracias a Jesús van ahondando en el amor y crecen en sensibilidad. San Pablo dice: “Esta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores”. El amor tiene en su naturaleza crecer más y más. Por eso, la vida cristiana es un camino de crecimiento continuo. Siempre podemos crecer en el amor.

Koldo Gutiérrez, sdb

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Domingo I de Adviento – Ciclo C

2 de diciembre de 2018

 

PALABRA DE DIOS

• Jeremías 33,14-16: “Suscitaré a David un vástago legítimo”

• Salmo 24: “A ti, Señor, levanto mi alma”

• 1ª Tesalonicenses 3,12–4,2: “Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor”

• Lucas (21,25-28.34-36): “Se acerca vuestra liberación”

CLAVES PARA LA HOMLÍA
• El Adviento inaugura un “año nuevo” y un “tiempo nuevo”: comenzamos un nuevo año litúrgico, el del ciclo C, con un tiempo nuevo que llena nuestra vida de esperanza y de confianza.
• Esperar es confiar, en actitud de alerta: la espera evangélica nos debe poner en marcha, superando una actitud pasiva y favoreciendo una actitud de alerta confiada.
• Celebraremos una Navidad cristiana si antes vivimos un Adviento auténtico: las grandes fiestas se conocen por sus vísperas –dice la sabiduría popular–, de ahí la oportunidad que un año más se nos brinda con el Adviento para preparar y, entonces sí, celebrar una Navidad cristiana, una Navidad llena de Dios.


PROPUESTA DE HOMILÍA

El domingo pasado, con la celebración de la Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, pusimos el punto final al año litúrgico. Seguramente este momento nos sirvió para revisarnos, para recoger lo mejor y lo peor del año que acababa y, por qué no, para retomar lo que todavía puede mejorar en nuestra vida como discípulos del Señor Jesús. Seguro que también este “punto final” del año litúrgico nos dio la oportunidad de reconocer, en el día a día de este último año, la presencia amorosa de Dios en nuestra vida cotidiana. No es este un ejercicio baladí, sino muy importante si queremos ir ganando intimidad y “amistad con Aquél que sabemos que nos ama”.

Hoy, primer domingo de Adviento, inauguramos un nuevo año y, con él, un tiempo cargado de novedad. Todo lo nuevo nos habla de oportunidad y de posibilidad. Es bueno que así acojamos este nuevo año que estrenamos, como una oportunidad de seguir haciendo camino, de seguir creciendo como personas y como creyentes. ¡Qué bueno que, en el inicio del nuevo año litúrgico, sea el tiempo de Adviento el primer invitado de nuestra vida! Porque hablar de Adviento es hablar de esperanza, de preparación y de alerta confiada.

La esperanza está en las raíces de nuestra fe. Esta convicción está presente desde las primeras páginas del Antiguo Testamento. Hoy la hemos vuelto a escuchar de boca del profeta Jeremías: “Ya llegan días –oráculo del Señor– en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá”. Nuestro Dios siempre cumple sus promesas, y les da plenitud: Jesús, el Señor, será ese “vástago legítimo que hará justicia y derecho en la tierra”. Para nosotros -como para el pueblo de Israel-, constatar comunitaria y personalmente que nuestro Dios cumple sus promesas, es robustecer nuestra fe y llenarla de esperanza.

Sin embargo, nuestra esperanza no puede vivir sólo mirando hacia atrás, de los recuerdos y de la nostalgia del pasado. La esperanza cristiana nos invita a preocuparnos por lo que pasa a nuestro alrededor y, también, a mirar hacia delante, trabajando por un mundo más justo, más humano, más de Dios. Porque, ¡qué sería de nosotros si dejáramos de esperar algo! Una persona que ya no espera nada de la vida está muerta. Vivir es esperar, porque esperar es vivir.

Para esperar al que va a venir, al que va a nacer, el Adviento nos convoca a una honesta preparación interior. Sin ella, corremos el riesgo de que todo quede en lo exterior: en las luces, la brillantina, los papeles de celofán, los escaparates… Si queremos esperar (sin desesperar), aprovechemos este tiempo para acercarnos más a Dios: en la oración personal y comunitaria, en el servicio a los demás, en la celebración de los sacramentos.

Dejemos que nuestro Buen Dios sea quien nos enseñe a entrar más y mejor en su Misterio de Amor. Él es nuestro mejor Maestro. El salmo que hoy hemos rezado nos lo recordaba: “Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador”.

Una de las lecciones que podemos aprender durante este tiempo de Adviento la encontramos hoy en el fragmento del evangelio de Lucas que acabamos de proclamar. Es el mismo Jesús quien nos invita a vivir en una actitud de alerta confiada. No es suficiente solo con mirar los signos “del sol y la luna y las estrellas”.Es necesario dar un decidido paso al frente ante su invitación: “levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación”.

Vivir el Adviento como un tiempo de alerta confiada es “estar despiertos en todo tiempo”, superando el riesgo del despiste o del adormecimiento.

Preparar la Navidad, esperando el día de la libertad, es vivir en medio de las cosas de este mundo sin dejar que nos absorban.

Preparar la Navidad, esperando el día de la libertad, es abrir los ojos, las manos, los oídos y el corazón a descubrir a Dios presente en nuestra historia, en nuestro barrio, en nuestra familia, en nuestra vida.

Preparar la Navidad, esperando el día de la libertad, es erguir la cabeza confiando en que el Amor de Dios es más fuerte y poderoso que el mal, el odio o el desaliento del mundo.

¡Feliz Adviento! ¡Buen camino de esperanza, preparación y alerta confiada!

Xabier Camino Sáez, sdb

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DOMINGO I de ADVIENTO (C)
“Es Adviento, ¡ánimo!”

2 de diciembre de 2018

 

(Con el inicio del Adviento se abre una preciosa oportunidad de catequesis y de celebración en preparación a la navidad. Se trata, en el fondo, de revivir los mismos sentimientos que tuvo el pueblo de Israel mientras esperaba al Mesías.

En cuanto a los detalles ambientales procuraremos a la vez sobriedad y claridad de los signos: un paño morado para el ambón, la corona de adviento u otro adorno con ramas y cuatro velas de colores, algún cartel o proyección con frases de adviento, de espera, de esperanza, algún símbolo o dibujo de un “camino” a recorrer hasta el portal de Belén, quizás una Biblia abierta durante todo el adviento en un lugar destacado…

Se puede usar también alguna proyección con imágenes alusivas al evangelio del domingo.

Un signo para la celebración: La corona de adviento (cuatro velas con adorno de ramas verdes u otro modo de colocación). Como detalle, cada domingo puede encender la vela un representante de una actividad de la parroquia; por ejemplo: un domingo, Cáritas; otro, una catequista; otro, un niño de catequesis de primera comunión; otro, una representante del grupo de confirmación.

Canciones para la celebración: “Ven, ven Señor, no tardes” (Gabarain). “Preparad el camino al Señor” (del musical Goodspel).

 

1. MOTIVACIÓN

Niño 1: Hola, amigos. Hoy venimos a la eucaristía con la sensación de que algo nuevo va a comenzar.

Niña 2: Sí, amigos y amigas. Comienza el adviento. Un tiempo para entrenarse y llegar con fuerza a la navidad.

Niño 1: Durante estos domingos nos va a acompañar este signo: la corona de adviento. Cada domingo encenderemos una vela. Significa que la luz de Jesús está más cerca.

Niña 2: Con ganas vamos a comenzar el camino del adviento, el camino que nos llevará a la navidad. Cantamos como familia que sabe celebrar.

2. CANTO: “Ven, ven Señor, no tardes”.

Ven, ven, Señor, no tardes,
ven, ven, que te esperamos.
Ven, ven, Señor, no tardes,
ven pronto, Señor.

Al mundo le falta vida,
al mundo le falta luz;

al mundo le falta el cielo,
al mundo le faltas Tú.

Envuelto en sombría noche
el mundo, sin paz, no ve;
buscando va una esperanza,
buscando, Señor, tu fe.

3. SALUDO DEL SACERDOTE

(Saluda y motiva el encendido de una vela de la “corona de adviento”. Si lo cree más oportuno lo puede hacer con más calma en el momento de la homilía. Puede encender la primera vela un representante de una actividad parroquial, que es anunciada)

4. PETICIÓN DE PERDÓN

  • Porque necesitamos acercarnos más a ti, Jesús. SEÑOR, TEN PIEDAD.
  • Porque necesitamos arrepentirnos de lo que no hacemos bien. CRISTO, TEN

    PIEDAD.

  • Porque el adviento es un camino de superación y mejora. SEÑOR, TEN PIEDAD.

5. PRIMERA LECTURA (La propia del día. Jeremías 33, 14-16)
(En estos domingos de Adviento escucharemos cómo hablaban los profetas, personajes que iban anunciando la llegada de Jesús, el Salvador).

Lectura del Libro del Profeta Jeremías:

Mirad que llegan días – oráculo del Señor – en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la de Judá.

En aquellos días y en aquella hora suscitaré a David un vástago legítimo, que hará justicia y derecho en la tierra.

En aquellos días se salvará Judá y en Jerusalén vivirán tranquilos y la llamarán así: “Señor-nuestra-justicia”.

Palabra de Dios

6. CANTO de Adviento (Es la primera vez que se canta en este tiempo. Motivarlo bien. Ir “entrando” en el canto y en su significado)

Preparad el camino al Señor,
y escuchad la palabra de Dios (varias veces).

Voz que clama en el desierto,
“preparad el camino al Señor”,
haced rectas todas las sendas,
preparad el camino al Señor.

7. EVANGELIO. Lucas 21, 25-36 “Permaneced despiertos”.En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:

“Habrá señales en el sol, la luna y las estrellas. En la tierra, las naciones estarán confusas y angustiadas por el ruido terrible del mar y de las olas. Los hombres se morirán de miedo pensando en lo que ha de suceder al mundo, pues hasta las fuerzas celestiales se tambalearán.

Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, ¡animo y levantad la cabeza! Porque se acerca vuestra liberación. Permaneced despiertos orando en todo momento”.

Palabra del Señor

8. COMENTARIO

  • Nos preparamos. Toda fiesta grande tiene su preparación. Eso es el adviento.
  • Las lecturas de hoy nos animan a “estar despiertos”, “ánimo”, el Señor viene.
  • Estamos “en vela”, con la luz encendida. Se puede encender ahora la primera vela de la corona de adviento, si no se ha encendido al comenzar la celebración o explicar su significado.
  • El representante de alguna actividad parroquial, que ha encendido la primera vela, puede explicar algo de lo que hacen en su grupo y cómo van a preparar la navidad.
  • Actualizar el deseo de que Jesús nazca en un mundo como el que hoy vivimos: con sus noticias buenas y menos buenas.

9. PETICIONES

1. Por toda la humanidad, ante lo que hemos visto estos días pedimos por la paz entre los pueblos y el respeto de las personas. Roguemos al Señor.

2. PorquienesformamoslaIglesia,paraquesepamosverlallegadadeJesúsenlos diversos acontecimientos de la historia. Roguemos al Señor.

3. Por las familias que están divididas y los hijos tristes, para que en estas navidades se den gestos de cercanía. Roguemos al Señor.

10. ACCIÓN DE GRACIAS

(Se puede leer esta oración como Acción de Gracias o cantar una canción propia del momento de adviento).

Gracias porque estás junto a nosotros

En este día, Jesús, te queremos dar
gracias porque sabemos que estás junto a nosotros.
Tú nos dices que estemos atentos a tu llegada,
pero nosotros sabemos que ya estás aquí:

Te vemos en el rostro del niño que está solo;
te vemos en las personas ancianas,
que nos piden una sonrisa.
Te vemos en los jóvenes que se abren camino en la vida,
en los estudiantes, en los que trabajan, en los que son felices…

Te vemos en las noticias de la tele
y en las esperanzas de un mundo con problemas…

Tú estás ya aquí, en nuestras casas y en las calles…

Pero quieres venir con más amor:
quieres venir, de nuevo, en la próxima navidad.

Mi corazón te espera, Señor. Ven una vez más, Señor.

11. PARA LA VIDA

(Colocar en casa algún signo que nos recuerde que estamos en adviento: un dibujo, alguna figura del belén de navidad…)

Iñaki Lete, sdb

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DOMINGO XXXIV ORDINARIO (B)
“Jesús, amigo y Rey”
25 de noviembre de 2018
(Celebramos la solemnidad de Jesucristo, Rey del universo. La fiesta tiene sabor de “final de año”, “final de un tiempo”… así se puede presentar y ambientar. En la celebración de hoy se pueden destacar elementos festivos: flores, colorido, una cierta procesión de entrada con monaguillos y monaguillas llevando la cruz procesional adornada, un mayor cuidado de los cantos… y hasta se pueden repartir o echar al aire, en la puerta de salida, unos caramelos, que siempre vienen bien).

Un signo para la celebración: la cruz procesional adornada u otra cruz destacada, adornada con flores o cintas de colores, para señalar con más fuerza el texto del evangelio de hoy.

Una canción para la celebración: “Gloria, gloria a Dios” (Misa joven). Se puede cantar o escuchar, escenificando, en el momento del “Gloria”. Si no se cantara esta canción se puede cantar otra de triunfo y gloria, por ejemplo: “Gloria, gloria, aleluya”.

1. MOTIVACIÓN

Amigos. Hoy es una gran fiesta para todos los que nos hemos reunido: celebramos el final de una etapa, de un año litúrgico, y lo celebramos proclamando que Jesús es algo así como un rey, pero su Reino es muy distinto a todos los que podamos conocer. Ya lo vais a ver. Cantamos y nos disponemos a celebrar una bonita fiesta.

2. SALUDO DEL SACERDOTE

3. PETICIÓN DE PERDÓN

  • Señor, nosotros no aceptamos al diferente. En tu Reino se acoge a todos. SEÑOR, TEN PIEDAD.
  • Señor, nosotros te negamos en muchas ocasiones. En tu Reino tú nos preparas un sitio. CRISTO, TEN PIEDAD.
  • Señor, a nosotros nos cuesta perdonar. En tu Reino, desde la cruz, tú perdonaste a los que te dieron muerte. SEÑOR, TEN PIEDAD.

4. CANTO DEL GLORIA. “De otra manera. Misa Joven” (CD). Se puede escenificar con algunos gestos de alabanza. Se puede cantar otro canto de gloria.

 

Gloria, gloria a Dios (4 veces)

Por tu inmensa gloria te alabamos,
bendecimos tu amor, te adoramos,
damos gracias al Rey celestial,
a Dios bueno, a Dios Padre, gloria a Dios.

Gloria, gloria a Dios (4 veces)

Tú que borras las sombras del mundo,
el cordero de Dios que nos salva,
nuestros ruegos escuchas, Señor, Jesús,
santo, rey del cielo, gloria a Dios.

Gloria, gloria a Dios (4 veces)

5. PRIMERA LECTURA. Romanos 14, 17-18; Prefacio Cristo Rey.

De la Carta de San Pablo a los Romanos. Hermanos:

El Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Pues el que en esto sirve a Cristo es grato a Dios y admirado de los hombres.

Jesús, sometiendo la creación entera, por medio de la Cruz, entregó a Dios un reino eterno y universal; el reino de la verdad y de la vida; el reino de la santidad y de la gracia; el reino de la justicia, del amor y de la paz.

Palabra de Dios.

6. EVANGELIO. Lucas 23, 35-43. “Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”.

(Antes de comenzar a leer el evangelio un niño u otra persona puede tomar la cruz procesional y colocarla junto al ambón desde donde se lee el texto, para destacar lo que se va a proclamar).

Lectura del santo evangelio según San Lucas:

En aquel tiempo, las autoridades hacían burla a Jesús en la cruz diciendo:
– A otros ha salvado, que se salve a sí mismo, si él es el Mesías, el Hijo de Dios. También se burlaban de él los soldados, diciéndole:
– Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
Había en lo alto de la cruz un letrero en el que estaba escrito: Éste es el rey de los judíos. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:
– ¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.
Pero el otro le decía:
– Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.
Y Jesús le respondió:
– Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.

Palabra del Señor.

7. COMENTARIO

  • En los escritos del Antiguo y Nuevo Testamento se emplea la palabra “rey” porque era una figura que se conocía en el pueblo y expresaba importancia.
  • Pero Jesús va a insistir en que su Reino no se parece en nada a los reinos de este mundo.
  • Se puede preguntar a los niños que digan tres características de los reinos de este mundo (exterior, territorio, poder, fuerza, dinero, lujo, guerras…)
  • Tres características del nuevo Reino que Jesús vino a iniciar y nosotros procuramos seguir (vida, verdad, perdón, amor y gracia, reino que habita en nosotros, reino que ya ha comenzado, reino que no tendrá fin, no ocupa un territorio concreto ni va unido a un color de la piel), es un reino distinto.
  • Explicar brevemente el “trono” del Reino de Jesús: la cruz y la capacidad de servir y ayudar a todos… hasta la entrega en la cruz, como Jesús.

8. PETICIONES

  1. Por la Iglesia, para que sepa anunciar el verdadero Reino de Dios. Roguemos al Señor.
  2. Por quienes no saben ver las semillas de este nuevo Reino en nuestra sociedad, para que tengan esperanza. Roguemos al Señor.
  3. Por la paz y la reconciliación en las familias y en el mundo. Roguemos al Señor.
  4. Por quienes no tienen casa o familia, para que les ayudemos si acaso conocemos a alguien. Roguemos al Señor.
  5. Por quienes nos han ayudado a crecer en la fe en Jesús. Roguemos al Señor.

9. PREFACIO

(Hoy el texto del Prefacio es muy catequético. Pronunciarlo bien).

10. ACCIÓN DE GRACIAS

(Puede ser más espontánea por parte del sacerdote o un catequista, al concluir el “Año litúrgico”).

11. PARA LA VIDA

Hacer un gesto de amor a Jesús, nuestro Rey: encender una pequeña vela, colocar una imagen de Jesús, rezar antes de la comida del domingo.

Iñaki Lete, sdb

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DOMINGO 34 DEL TIEMPO ORDINARIO/ CICLO B

25 NOVIEMBRE DE 2018

LA PALABRA DE DIOS

  • Daniel (7,13-14): “Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.”

  • Sal 92: “El Señor reina, vestido de majestad”
  • Apocalipsis (1,5-8): “Jesucristo es el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra.”

  • Juan (18,33b-37): “Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad.”

ECOS DESDE LOS JÓVENES Y LAS COMUNIDADES

  • Dios tiene un “plan salvador” desde antes de crear el mundo; ésta es una buena noticia para quienes buscamos vivir una vida con pleno sentido. ¿Dónde encontramos el sentido? ¿Qué cosas nos desalientan?

  • Un “Señor” débil, que actúa sin imponerse, sin chantajear ni coaccionar: un estilo muy diferente al que vemos en los “señores” de este mundo.

  • Jesús se proclama como “testigo de la verdad”. En una época de engaños, de post-verdades, necesitamos testimoniar las cosas que valen y son ciertas. Nuestro corazón creyente tiene algunas.

PROPUESTA DE HOMILÍA

Concluye el año litúrgico con la fiesta de Jesús, Rey del Universo. Durante todo el año venimos celebrando el misterio de Jesús, muerto y Resucitado, y lo hacemos centrando nuestra mirada en sus misterios más importantes. Cada tiempo litúrgico (Navidad, Cuaresma, Pascua, Tiempo Ordinario) nos lleva a considerar un aspecto del misterio total de Cristo. Hoy en esta fiesta, todo queda reunido, y hacemos pública nuestra confesión más radical: “Jesús es el Señor”. Esta fiesta de Jesús, Rey del Universo, lejos de ser una fiesta política (así lo fue en sus inicios en el pontificado de Pío XI en 1925), es una fiesta de hondo sentido creyente. Jesús es Señor de nuestras vidas y de nuestro destino. Esta es la confesión que se nos pide

Este Señorío de Dios lo hemos leído en la profecía de Daniel, cuando dice: “Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin”. Este señorío, el Padre lo ha puesto en la persona de su Hijo Jesús:“El alfa, y la omega; el que es, el que era y el que viene; el Todopoderoso”. Reconozcamos una vez más que sólo Jesús es el Señor de nuestras vidas.

Además de reconocer a Jesús como Señor, la Palabra de hoy pone su acento en la expresión: “El testigo fiel”. El libro del apocalipsis le llama así a Jesús (el testigo fiel), y además lo explica. Es el testigo fiel porque “nos ama y nos ha librado de nuestros pecados por su sangre”. Es decir, ha testimoniado lo que el Padre le ha mandado, y eso no es otra cosa sino el Amor incondicional por todos nosotros. Una persona así, es digna de admiración, de reconocimiento por nuestra parte:

“Gracias Señor porque nos amaste hasta el extremo. Gracias Jesús porque hemos sabido por tu entrega, que Dios siempre estará de nuestra parte”.

Hoy vivimos tiempos malos para la transparencia, para la verdad. Solo hay medias verdades, cuando no falsedad. Los medios de comunicación llegan a crear centros de opinión muy fuertes, muchas veces para defender puntos de vista interesados. La misma Iglesia se ve tentada en ocultar cosas y casos a veces infames, de esos que ocurrieron hace mucho tiempo y de vez en cuando del presente. Todos nosotros necesitamos vivir en la Verdad. Según Jesús ella nos hará libres. Como creyentes debemos pedir a Dios la gracia y la valentía de vivir de cara a la verdad. Esto significa, no mentirnos a nosotros mismos y no mentir en nuestras cosas cotidianas. ¡Cuántas mentiras en nuestra vida! Y significa también dar signos de credibilidad a los hombres y mujeres de este mundo. Seguramente nosotros no tenemos la fuerza para crear opinión; pero sí tenemos la fuerza sencilla de nuestro testimonio. Solo haciendo cosas sencillas: cuidando a los nuestros, dejando que el odio no envenene nuestras vidas, sonriendo y siendo amables, ayudando a los vecinos; seremos testigos creíbles de un Dios bueno y mejor que todos nosotros.

En nuestro trabajo pastoral con los jóvenes, como Educadores que somos, debemos preguntarnos si es Jesús el centro de todo. ¿Se nota que es Jesús quien inspira nuestra tarea pastoral? ¿Somos testigos en medio de ellos de una vida centrada y verdadera? Tendríamos que ver qué perciben de nosotros los chicos como padres y educadores.

Es un buen día para sentirnos pequeños pero con mucha confianza en nuestro Señor. Pidámosle que sea El, el fundamento, la piedra angular de nuestra vida personal, de nuestras familias y comunidades.

Pidamos al Señor, que lleve a la Iglesia y a cada uno de los creyentes por los caminos de la verdad. A Él la Gloria por los siglos de los siglos. Amén.

José Luis Villota, sdb

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DOMINGO XXXIII ORDINARIO (B)
“El día y la hora”
18 de noviembre de 2018
(Los textos de hoy nos van preparando para el “final del año litúrgico”, que, por tradición, se ha ido asemejando con “el final de los tiempos”. No son fáciles para la explicación y el comentario.

Quizás hay que darles un poco la vuelta y fijarse en la imagen de un “reloj” que marca el día y la hora. Cada uno/a de nosotros tenemos que poner a punto el día y la hora de nuestro encuentro con Jesús.

  • Un signo para la celebración: Un reloj de arena un poco grande. Donde no sea posible, se puede dibujar un reloj en una sencilla cartulina. Mejor que se pudieran mover las agujas y jugar un poco con las horas, o darle vueltas al reloj de arena, que llama la atención de los niños. También puede ser un reloj de pared colocado en lugar visible.
  • Se celebra hoy la “II Jornada Mundial de los Pobres”, instituida por el Papa Francisco.
  • Canciones para la celebración: “El Señor me amó” (A. Luna);“Pon tu mano en la mano de aquel que te da la mano; “La sal y la luz”).

1. MOTIVACIÓN

Amigos: El tiempo de adviento se acerca. Por eso las lecturas de hoy nos van a invitar a que estemos atentos para saber bien “el día y la hora”. No creas que Jesús se refiere al día y a la hora actual, sino a otra manera de medir el tiempo. Ya lo verás… Vamos a celebrar, vamos a sentirnos familia de Jesús. Vamos a cantar con ganas.

2. CANTO: “El Señor me amó” (A. Luna)

El Señor me amó por su gran bondad,
El Señor es bueno para mí (bis).

Tú, con tu voz, cántale, él es tu Dios.
Él es bueno con nosotros.

Él “es Jesús”, ámale con tu corazón,
Él es joven con nosotros.

3. SALUDO DEL SACERDOTE

4. PETICIÓN DE PERDÓN:

  1. Por las veces que no sabemos encontrarte en nuestro mundo de hoy. Señor, ten piedad.
  2. Por las veces que no sabemos mirar las cosas que suceden en el mundo con tu mirada. Cristo, ten piedad.
  3. Por las veces que no sabemos animar y ayudar a las personas. Señor, ten piedad.

5. PRIMERA LECTURA. Del Libro de Daniel 12, 1-3

Lectura de la profecía de Daniel:

En aquel tiempo se levantará Miguel, el arcángel que se ocupa de tu pueblo: serán tiempos difíciles, como no los ha habido desde que hubo naciones hasta ahora. Entonces se salvará tu pueblo: todos los inscritos en el libro. Muchos de los que duermen en la tierra despertarán: unos para la vida eterna, otros para la lejanía perpetua. Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.

Palabra de Dios

6. CANTO: “Danos un corazón grande para amar”. O el salmo responsorial.

7. EVANGELIO (Marcos 13, 24-32). “El día y la hora nadie lo sabe”.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

En aquellos días, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos. Sabed que Él está cerca, a la puerta, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.

Palabra del Señor.

8. COMENTARIO

  • Hemos escuchado unas palabras un poco misteriosas de Jesús.
  • Se nos va preparando para finalizar el “año litúrgico”, el año de celebraciones de la Iglesia.
  • Que es reflejo del camino que las personas vamos haciendo para encontrarnos con Jesús.
  • Aquí se puede hacer el gesto de mover las agujas del reloj o mover el reloj de arena. Se puede marcar, por ejemplo, la hora en que suele ser la misa dominical, que supone un encuentro con Jesús.
  • Tú tienes tu “día y tu hora” en que le has dicho a Jesús que quieres ser mejor seguidor suyo. “Tu hora”, en la que todos los días rezas algo.

9. ORACION DE FIELES. PETICIONES

1. Para que todos digamos a Jesús que le queremos seguir con valentía. Roguemos al Señor.

2. Para que todos sintamos la llamada a ayudar a los pobres, en todos los sentidos, en esta Jornada Mundial de los Pobres. Roguemos al Señor.

3. Para que Jesús nos ayude a conocer nuestras cualidades y seamos generosos en ponerlas a disposición de los demás, en casa, en el colegio, en la parroquia, en el trabajo, con los amigos. Roguemos al Señor.

10. PLEGARIA EUCARÍSTICA. Se puede usar una de las que vienen en el Misal, para “Misas con niños”.

11. CANTO DE LA PAZ. Se puede resaltar este momento cantando con alegría y sentido de cercanía la canción “Pon tu mano” (se repite varias veces).

Pon tu mano en la mano de aquel que te da la mano, Pon tu mano en la mano de aquel que te dice “ven”. Él será tu amigo hasta la eternidad.
Pon tu mano en la mano de aquel que te dice “ven”

12. ACCIÓN DE GRACIAS. CANTO: “La sal y la luz” (Brotes de Olivo). Se canta o recita.

El que me sigue en la vida sal de la tierra será,
mas si la sal se adultera, los hombres la pisarán.

Que sea mi vida la sal. Que sea mi vida la luz.
Sal que sala, luz que brilla. Sal y fuego es Jesús.

Sois como la luz del mundo, que a la ciudad alumbra,
ésta se pone en la cima donde el monte se encumbra.

Que brille así vuestra luz ante los hombres del mundo,
que palpen las buenas obras de lo externo a lo profundo.

13. PARA LA VIDA

(Dedicar unos minutos de la semana para hacer un poco de oración en casa, en tu habitación, con tus padres o solo, leyendo el Nuevo Testamento o rezando desde el corazón: ese puede ser “tu día y tu hora”).

Iñaki Lete, sdb

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