Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Pastoral infantil’ Category

Objetivo: hay que aprender a convivir con las diferencias de los demás

*Idea: Dios, al final, hace fructificar lo bueno


1. MONICIÓN DE ENTRADA

¿Habéis estado alguna vez en alguna panadería? Posiblemente no ¿verdad?

¡Buenos días a todos!

Queremos comenzar esta Eucaristía con esta pregunta. ¿Sabéis por qué? Simplemente porque, como cristianos, tenemos que aprender a diluirnos en medio del mundo pero ¡ojo! ¡sin perdernos! Tenemos que ser como la levadura del pan. El panadero echa una pequeña cantidad en la masa y, sin verlo él, va fermentando hasta el momento oportuno en que sea metida en el horno para ser convertido en pan sabroso y tierno.

Que esta Eucaristía nos ayude precisamente a eso: a saber que Dios, nos necesita como levadura en un mundo que necesita ser cocido por la Gracia del Señor, rejuvenecido por su Espíritu y alimentado por los valores del Evangelio.

Nos ponemos de pie e iniciamos esta celebración.

 

2. PENITENCIAL

2.1. Por ser cobardes. Porque, de cuando en vez, somos muy pesimistas ante la situación del mundo. Señor ten piedad. Señor, ten piedad. (Pueden salir dos o tres niños con unas cartulinas narrando los principales males de la sociedad, la juventud o los niños)

2.2. Pidamos perdón al Señor porque, no siempre, somos constructores de su Reino. ¿Por qué nos dejamos llevar por las calumnias, palabras disonantes o miradas egoístas? Cristo, ten piedad (Pueden señalarse algunos comportamientos puntuales: mentiras, falsedad, difamaciones)

2.3. Igualmente pidamos al Señor en este día, porque somos impacientes. Porque queremos cambiar todo de la noche a la mañana. Señor, ten piedad (Una cartulina con la palabra: IMPACIENCIA)

 

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

Al escuchar las lecturas de este domingo tenemos que pensar lo siguiente:

a) El corazón de Dios es grande y, siempre, despliega amor, paciencia y acogida

b) San Pablo nos recuerda que el Espíritu nos hace entrar en comunión con Dios

c) El Evangelio nos anima, a pesar de las dificultades, a seguir sembrando, a seguir esperando. Dios, Jesús, nos acompañan.

 

4. ORACIÓN DE LOS FIELES

4.1. Por la Iglesia. Por el Papa Benedicto XVI en su encuentro con los jóvenes en España. Para que, hoy más que nunca, ayude a los jóvenes a recuperar o confirmar su fe en Jesucristo. Roguemos al Señor.

4.2. Por todos los gobernantes de la tierra. Para que promuevan la justicia de todos los pueblos. Para que no busquen solamente el levantar los grandes rascacielos de la riqueza olvidando las miserias de tantos millones de hombres y mujeres. Roguemos al Señor.

4.3. Por todos los que se han cansado de evangelizar. Por tantos sacerdotes que son perseguidos, incomprendidos o señalados por ser testigos de Cristo. Roguemos al Señor.

4.4. Por los hombres del campo. Para que vean escuchadas sus peticiones. Por los panaderos; para que Dios les acompañe en su trabajo difícil y constante. Roguemos al Señor.

4.5. Por todos los que estamos aquí reunidos. Para que no nos echemos atrás en la defensa de nuestra fe. Para que seamos valientes como San Pablo. Roguemos al Señor.

 

5. OFRENDAS

5.1. Con estas ACUARELAS queremos simbolizar la diversidad de nuestras ideas y de nuestras personas. Que el Señor nos ayude a respetarnos y a trabajar por un mundo mejor.

5.2. Con estos CLAVOS queremos significar la presencia del mal. La muerte sobre la vida, la tristeza sobre la alegría. Pero, sobre todo, queremos que Jesús nos ayude a seguir adelante a pesar de las espinas que existen en los caminos de nuestra vida.

5.3. Con el PAN Y EL VINO, expresamos nuestra alegría de estar en este gran comedor que es tu Iglesia. Una Iglesia que, como Madre, nos da lo mejor de sí misma: A TI, SEÑOR, QUE ERES LA FUENTE DE TODO BIEN

 

6. ORACIÓN FINAL

Quiero ser, Señor;

Levadura que fermente y cambie:
El odio en amor
La tristeza en alegría
La guerra en paz
El egoísmo en fraternidad

Quiero ser, Señor;

Bien que luche contra el mal
Bien que haga vivir a los demás
Bien que indique el camino de la felicidad

Quiero ser, Señor;

Paciente frente a las prisas
Paciente ante los desaciertos
Paciente si fracaso
Paciente si no recojo

Quiero ser, Señor;

Una semilla de tu Reino
Una semilla de tu Palabra
Una semilla de tu Amor
Una semilla del Cielo

Amén

Read Full Post »

Domingo 16º del T.O.A

23 de julio de 2017

Subrayados de la Palabra

  • 1ª lectura (Sb 12, 13.16-19): «Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres. Obrando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano, y diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento».
  • 2ª lectura (Rom 8, 26-27): «El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios».
  • Evangelio (Mt 13, 24-43): «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó».

     

Ecos de la Palabra para jóvenes y comunidades

  • La lectura de la Sabiduría está impregnada de una fe acendrada en la bondad y poder de Dios, que es único y omnipotente y no tiene que rendir cuentas a nadie (vv. 13-14). Conecta con la tradición sapiencial y profética. Su gran poder no lo convierte en un tirano injusto, sino todo lo contrario: Dios es siempre justo (vv. 15-17). Tampoco su justicia está reñida con su misericordia y bondad.
  • A todos nos falta algo de conocimiento, tenemos debilidades, limitaciones, ya sea en una u otra área; si nos dejamos guiar por el Espíritu Santo nos dará las palabras correctas para solicitar lo que nos conviene y encaminará nuestra oración según la voluntad de Dios.
  • Todos necesitamos compasión. Ahora bien la compasión quiere hacer de nosotros personas distintas y nuevas, seres distintos de lo que somos. Y como por otra parte estamos dotados de libertad, alcanzar ese nuevo ser requiere de tiempo.

Proyecto de homilía

Los textos de este domingo nos ayudan a compaginar dos atributos de Dios: es poderoso y es compasivo. Y es admirable que los dos se proclamen al tiempo de un solo y mismo Dios, porque nuestra experiencia suele ser que los que tienen mucho poder tienen poca misericordia, mientras que los muy comprensivos resultan inhábiles para alcanzar el mando.

Pablo explica que quizás en algunas ocasiones los siervos de Dios no sepan exactamente qué pedir en oración como necesitan hacerlo. Pero Dios sabe que desean que se cumpla Su voluntad, y sabe también lo que sus siervos necesitan. En el pasado Dios hizo que se registraran en su Palabra muchas oraciones inspiradas que expresaban su voluntad o su interés en ellos. De modo que Él acepta estas oraciones inspiradas como si fueran lo que su pueblo debiera desear y pedir en oración, y las contesta. Dios conoce a los de corazón recto y también conoce el significado de las cosas que hizo que su espíritu hablara mediante los escritores de la Biblia. Sabe cuál es “la intención [mente, pensamiento] del espíritu” cuando el espíritu “aboga” o intercede de este modo por ellos.

El evangelio nos habla de la parábola del grano. Tanto en la sociedad como en nuestra comunidad y en nuestra vida de familia y personal, se entremezclan cualidades buenas e incoherencias, límites y errores. En las comunidades se reúnen personas de diversos orígenes, cada una con su historia, con su vida, su opinión, sus deseos, sus diferencias. Hay personas que no saben convivir con las diferencias. Quieren convertirse en jueces de los demás. Piensan que solo ellos están en la verdad. Esta parábola nos ayuda a no caer en la tentación de excluir de la comunidad a los que no piensan como nosotros.

El trasfondo de la párabola nos da a conocer que por causa de observar las leyes de la pureza, los judíos habían vivido separados de otras naciones. Este aislamiento los había marcado. Incluso después de convertirse algunos continuaban observando dichas leyes de pureza. Cualquier signo de impureza debía extirparse.

Podríamos preguntarnos cómo se manifiesta hoy en nuestra comunidad la mezcla entre el grano y la cizaña, así como las consecuencias que se derivan para nuestra vida.

Mirando al espejo de la parábola, ¿con quién me siento en mayor sintonía, con los trabajadores que quieren cosechar pronto la cizaña, o con el patrón que manda esperar al tiempo de la cosecha?

José Luis Guzón, sdb

Read Full Post »

Les propuso otra parábola: «El reino de Dios es semejante a un hombre que sembró buena semilla en un campo. Mientras sus hombres dormían, vino su enemigo, esparció cizaña en medio del trigo y se fue. Pero cuando creció la hierba y llevó fruto, apareció también la cizaña. Los criados fueron a decir a su amo: ¿No sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña? Él les dijo: Un hombre enemigo hizo esto. Los criados dijeron: ¿Quieres que vayamos a recogerla? Les contestó: ¡No!, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis con ella el trigo. Dejad crecer juntas las dos cosas hasta la siega; en el tiempo de la siega diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en haces para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi granero».

Les propuso otra parábola: «El reino de Dios es como un grano de mostaza que toma un hombre y lo siembra en su campo. Es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando crece es la mayor de las hortalizas y se hace árbol, de tal suerte que las aves vienen y anidan en sus ramas».

Les dijo otra parábola: «El reino de Dios es semejante a la levadura que una mujer toma y la mete en tres medidas de harina hasta que fermenta toda la masa». Jesús decía a la gente todas estas cosas en parábolas, y no les decía nada sin parábolas, para que se cumpliera lo que había anunciado el profeta: Abriré mi boca para decir parábolas y publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.

Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Sus discípulos se le acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo». Él respondió: «El que siembra la buena semilla es el hijo del hombre. El campo es el mundo. La buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del maligno. El enemigo que la siembra es el diablo. La siega es el fin del mundo, y los segadores los ángeles. Como se recoge la cizaña y se quema en el fuego, así también será al fin del mundo. El hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su reino a todos los que son causa de pecado y a todos los agentes de injusticias y los echarán al horno ardiente: allí será el llanto y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. ¡El que tenga oídos que oiga!»

Mateo 13, 24-43

 

Comentario del Evangelio

El trigo y la cizaña, lo bueno y lo malo. Esto nos puede hacer pensar que hay personas que son buenas y personas que son malas. Pero debemos ser humildes. En todos nosotros hay trigo y hay cizaña, hay cosas buenas y cosas no tan buenas de las que nos podemos arrepentir y que debemos cambiar. No hay personas que siempre hacen lo mejor y otras que siempre hacen lo peor. Así que aprendamos de lo bueno que hay en todos y tratemos de cambiar nuestras cosas no tan buenas con la ayuda de los demás.

 

Para hacer vida el Evangelio

• Escribe algo que creas que haces bien en tu vida o algo que crees que estás haciendo mal.

• ¿Crees que podemos cambiar las cosas que hacemos mal? ¿Cómo podemos hacerlo? ¿Cómo nos puede ayudar Jesús?

• Escribe un compromiso que te ayude a cambiar.

 

Oración

Gracias, Señor Jesús,
por hacerme levadura.
Gracias porque Tú confías en nosotros.
Haz, Señor Jesús,

que seamos humilde levadura de Evangelio como tantas personas buenas
que han existido en nuestro mundo,
en nuestros movimientos y comunidades y en tantas otras organizaciones. Ayúdanos, Señor Jesús,
a que nunca perdamos de vista
lo que Tú esperas de nosotros:
que seamos levadura de Evangelio.

Read Full Post »

XVI domingo del Tiempo Ordinario
23 de Julio 2017

Lecturas: Sabiduría 12, 13. 16-19; Salmo 85; Romanos 8, 26-27; Mateo 13, 24-43

La parábola de la mala hierba entre el trigo

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la muchedumbre: “El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras los trabajadores dormían, llegó un enemigo del dueño, sembró cizaña entre el trigo y se marchó. Cuando crecieron las plantas y se empezaba a formar la espiga, apareció también la cizaña.

Entonces los trabajadores fueron a decirle al amo: ‘Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, salió esta cizaña?’ El amo les respondió: ‘De seguro lo hizo un enemigo mío’. Ellos le dijeron: ‘¿Quieres que vayamos a arrancarla?’ Pero él les contestó: ‘No. No sea que al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha y, cuando llegue la cosecha, diré a los segadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla; y luego almacenen el trigo en mi granero’ “.

Reflexión

¿Qué cosas hay a tu alrededor que pudieran ahogar el bien?

¿Qué valores transmite ahora la sociedad? ¿Quiénes pueden ser buenas o malas hierbas a tu alrededor? ¿Como juzgas?

¿Cómo se sabe la diferencia?

Actividades

Llevar periódicos y revistas que tengan noticias de los últimos acontecimientos. Formar dos grupos. Asignar a uno que busquen lo bueno y a otro lo malo.
Recortar y pegar las escenas en una cartulina. Cada grupo comparte lo que ha escogido. ¿Cómo se inclina la balanza del bien y del mal en lo que analizaron? Dar hechos que muestran la convivencia del trigo y la cizaña. Luego ejemplos de la semilla de mostaza y de la levadura en la masa.

Oración

Señor nos cuesta confiar que el bien va a triunfar. Enséñanos a ser pacientes porque Tú eres paciente con nosotros.
Enséñanos hacer el bien y a confiar en tu palabra. Tú perdonas siempre y Tú amor siempre está ahí para quienes acuden a Ti Escúchame Señor. Amén

Read Full Post »

Domingo XVI de Tiempo Ordinario

Read Full Post »

Para la catequesis de los más peques.

Epifanía del Señor

Domingo XVI de Tiempo Ordinario

Read Full Post »

*Objetivo: todos podemos hacer algo por los demás y por Dios

*Idea: Dios ha puesto una semilla en nosotros para que dé fruto y en abundante


MONICIÓN DE ENTRADA

1. ¡Hola! ¡Buenos días a todos! ¿Habéis oído, alguna vez aquel refrán “manos que no dais qué esperáis”? Pues bien, en esta Eucaristía, damos gracias a Dios, por lo mucho y bueno que ha puesto en lo más profundo de nuestros corazones. Pero, además, como campo cuidado y querido por Dios, tenemos que dar fruto. Es decir; no podemos quedarnos de brazos cruzados. El Señor nos necesita para que, su Reino, se extienda por tantos lugares del mundo.

¡Saquemos nuestras manos de los bolsillos! ¡Levantemos nuestras cabezas! ¡Pongámonos de pie! El Señor ha venido a visitarnos y ¿qué fruto estamos dando?

 

2. PENITENCIAL

2.1. Todos podemos hacer algo por los demás. ¿Por qué será que preferimos ser servidos que servir? Señor, ten piedad

2.2. Dios, en el día de nuestro Bautismo, nos hizo hijos suyos. ¿Qué estamos haciendo con la fe? ¿Damos los frutos del perdón, de la alegría o de la caridad? Cristo, ten piedad

2.3. Al Señor le gusta que seamos tierra blanda donde, su semilla, pueda caer, germinar y crecer. ¿Por qué somos tan duros con nosotros mismos y con los demás? Señor, ten piedad

 

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

Las lecturas de hoy nos invitan, por encima de todo, a la esperanza. Por mucho que nos empeñemos, sin Dios, no conseguiremos nunca alcanzar la felicidad o los proyectos que quisiéramos. Que el Evangelio que vamos a escuchar nos anime a crecer, a dar frutos, a servir con alegría y, sobre todo, a ser aroma de Dios allá donde quiera que nos encontremos. Escuchamos con atención.

 

4. ORACIÓN DE LOS FIELES

4.1. Por la Iglesia. Por el Papa Francisco, nuestro Obispo y nuestros sacerdotes. Para que no se desanimen en seguir sembrando en medio del campo de la sociedad, del mundo, de las parroquias o de las familias, la alegría de Jesús muerto y resucitado. Roguemos al Señor.

4.2. Por nuestros padres. Para que sean responsables en la educación cristiana de los hijos. Que no se conformen solamente con abrirnos las puertas del mundo sino, además, enseñarnos los caminos que conducen hacia el cielo. Roguemos al Señor.

4.3. Por todas las personas egoístas. Por aquellos que sólo piensan en recibir y nunca dar. Por todas las personas que se encuentran tristes porque no alcanzan aquello que se proponen. Roguemos al Señor.

4.4. Por los hombres del campo. Para que sus intereses sean defendidos por los gobernantes. Para que no olvidemos que, de la tierra, nos vienen los principales alimentos y el sustento del hombre. Roguemos al Señor.

4.5. Por todos los que han abandonado a Dios y viven a la orilla de la fe. Para que descubran que, con el Señor, se puede ser más feliz, crecer con más vitalidad y conseguir aquello que de verdad merece la pena para ser felices. Roguemos al Señor.

 

5. OFRENDAS

5.1. Con esta bandeja de tierra queremos representar nuestro deseo de dar gusto a Dios. Es nuestro corazón. ¿OS imagináis un corazón abierto para Dios? ¡Cuánto y qué bueno podríamos hacer! Ofrezcamos al Señor la tierra de nuestra buena voluntad.

5.2. Con esta jarra de agua queremos simbolizar la mano de Dios. Sin Él, nuestras vidas, no tendrían mucho sentido. Damos gracias a Dios porque, el agua de nuestra vida cristiana, son los sacramentos, la eucaristía, la oración, la Palabra.

5.3. Finalmente, con estas piedras y espinas, queremos representar las dificultades que tienen muchas personas para creer en Dios y, también, las dificultades que Dios encuentra para hacerse hueco en nuestras vidas.

5.4. Con el pan y el vino, las ofrendas más agradables a Dios, traemos nuestro propósito firme de colaborar con el Señor en la expansión del Evangelio.

 

6. ORACIÓN FINAL

Si te acojo y, no me doy,
anímame, Señor

Si me hablas, y no te escucho,
abre mis oídos, Señor

Si siembras, y no recoges,
no te olvides de mí, Señor

Si te olvido y vivo de espaldas a Ti
haz que vuelva al recto camino

Si me desanimo en mi esfuerzo
que encuentre en Ti el consuelo

Si caigo en la tristeza
dame la alegría de la fe

Si las cosas no salen como yo quiero
ayúdame a seguir sembrando

Sí, Señor;
Ya que Tú haces tanto
Ya que Tú me das tanto
Ya que Tú confías tanto en mí

Que nunca deje de mirarte
Amén.

Read Full Post »

Older Posts »

A %d blogueros les gusta esto: