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Archive for the ‘Pastoral infantil’ Category

«Cuando venga el hijo del hombre en su gloria con todos sus ángeles se sentará sobre el trono de su gloria. Todos los pueblos serán llevados a su presencia; y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde el principio del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui emigrante y me acogisteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, preso y fuisteis a estar conmigo. Entonces los justos le responderán: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, sediento y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos emigrante y te acogimos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? Y el rey les dirá: Os aseguro que cuando lo hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis. Luego dirá a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui emigrante y no me acogisteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis. Entonces responderán también ellos diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o emigrante o enfermo o en prisión y no te asistimos? Y él les contestará: Os aseguro que cuando no lo hicisteis con uno de esos pequeñuelos, tampoco conmigo lo hicisteis. Y éstos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna».

Mateo 25, 31-46

Comentario del Evangelio

Dar de comer y de beber al que lo necesita, acoger a los inmigrantes, estar con los enfermos o con las personas que están en la cárcel… Son muchas las cosas que podemos hacer los cristianos y Jesús nos lo pide constantemente. No es necesario pararse mucho a pensar qué vamos a hacer, cuando vemos que en este mundo hay muchas personas que lo están pasando mal y que nos necesitan. Jesús cuenta con nosotros, es nuestro deber como cristianos, nuestra misión en este mundo.

Cuando hacemos todo esto, Jesús está muy contento con nosotros, disfruta viendo como estamos cerca de las personas que más lo necesitan.

Para hacer vida el Evangelio

• ¿Conoces a alguna persona que tiene hambre, a alguna persona que no tiene donde dormir por la noche, a alguna persona enferma o que está en la cárcel? Escribe su nombre y reza por ella.

• ¿Qué podemos hacer los cristianos con todas estas personas que están mal? ¿Qué nos pide Dios que hagamos con las personas más desfavorecidas?

• Escribe un compromiso para ayudar a estas personas.

Oración

Señor Jesús, haz que no seamos insensibles
a los sufrimientos humanos.
Pero al mismo tiempo, Señor,
que no nos contentemos con mirar,
con tomar conciencia
de las deshumanizaciones;
que como Tú hiciste y nos dices hoy
que nos atrevamos a visitar,
a vestir, a dar de comer, a escuchar,
a enseñar, a caminar con….
Así un día nos dirás:
Venid vosotros, benditos de mi Padre;
heredad el Reino
preparado para vosotros
desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre y me disteis de comer,
tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis,

estuve desnudo y me vestisteis,
enfermo y me visitasteis,
en la cárcel y vinisteis a verme.

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Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo
26 de noviembre de 2017

Lecturas: Ezequiel 34: 11-12, 15-17; Salmo 22, 1-2a. 2b-3.5-6; 1 Corintios 15: 20-26, 28; Mateo 25: 31-46

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’. Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?’ Y el rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron’.

Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron’.

Entonces ellos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?’ Y él les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo’. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna”. (Mateo 25, 31-46)

Reflexión

En este evangelio vemos como Dios se preocupa y cuida a su ovejas y Jesús dice que Dios le ha dado todas las cosas como a un rey, pero su reino no es de poder sino de amor. Así que todo lo que hagamos por las personas que parecen menos importantes lo hacemos por El. Compartir

Actividad

Pide a los niños que en esta semana compartan algo de lo que tienen con algún niño que este más necesitado. Ejemplo ropa, comida, juguetes, útiles escolares etc. quizás puedan ir en grupo a visitar alguien que está enfermo, solo o triste y hacerle compañía.

Oración

Señor ayúdanos a entender tu reinado Como un reinado de compasión hacia los que sufren, de cuidado y de servicio a los más pequeños. Que sepamos ver tu rostro en todos y acudamos a ellos con el respeto y la reverencia con que nos acercaríamos a ti. Amen.

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Con este pasaje celebramos la fiesta de Jesucristo, Rey del Universo. Y en él, Jesús nos explica cómo será su segunda venida a la tierra, al final de los tiempos, cuando vuelva en medio de su gloria a juzgar a todas las naciones. Enviará al cielo a los que siguieron su palabra y su ejemplo de entrega a los demás, y al castigo eterno a los que vivieron egoístamente, sin pensar y actuar por los demás. En pocas palabras: se salvarán los que hayan amado a Cristo a través de las personas que les rodean.

El primer mandamiento de la Ley de Dios es “Amar a Dios sobre todas las cosas”. Y por momentos parecería difícil amar con tal empeño a quien no vemos ni escuchamos. ¿Cómo amar a Dios?

Jesús hoy nos da la respuesta: a Dios se le ama en los que nos rodean. De ahí el segundo mandamiento: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Cuando dejamos de amar al más pequeño de los que conocemos, estamos dejando de amar a Dios mismo. Y amar significa: buscar el bien del amado, aún a costa de nuestro sacrificio.

El mundo está lleno de gente necesitada de amor, de perdón, de aliento, de vestido, de Dios… y a veces, están más cerca de lo que imaginamos. Ante ello, no podemos quedarnos sin hacer nada. Cristo nos está esperando en cada uno de ellos para también algún día, cobijarnos en sus brazos con toda la ternura y el amor que sólo Dios puede dar.

De las personas que están más cerca de mi vida: ¿puedo hacer una lista de sus necesidades y de cómo puedo ayudarlas?

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Para la catequesis de los más peques.

Epifanía del Señor

Solemnidad de Cristo Rey

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Hablar sobre la muerte supone todo un desafío para los padres y educadores. La muerte forma parte del capítulo de preguntas, experiencias y emociones fuertes de la vida de todo humano y el niño no está exento de vivirlas. Pronto surgirá en él la pregunta sobre la muerte, incluso antes de que nos demos cuenta, aunque la edad va a limitar su capacidad de comprensión y de respuesta. Suele decirse que hasta los 6-9 años la muerte para el niño es algo atemporal y reversible (y así lo percibe a través de los dibujos animados). Es a partir de los 9 años cuando entienden la muerte como algo irreversible. ¿Cuándo hablar al niño de la muerte? ¿Cómo acompañarle y responder a sus preguntas, acomodándonos a sus diferentes edades y circunstancias? En primer lugar, hay que distinguir dos momentos muy diferentes: cómo hablar de la muerte con los niños en la vida ordinaria, y cómo hacerlo en los momentos vivenciales fuertes.

Cómo hablar de la muerte en la vida ordinaria.

1.- Pueden servir de ayuda estos consejos: Parece un tema un poco tabú y de mal gusto, pero será mucho mejor haber hablado del tema con el niño, antes de que tenga que enfrentarse a situaciones emotivamente fuertes. En esos momentos fuertes le servirá de ayuda todo lo hablado con anterioridad.

2.- Utilizar explicaciones breves y sencillas. El niño no es capaz de absorber y procesar mucha información, sobre todo en las edades más tempranas. Una explicación clara y sencilla que propone el doctor Earl A. Grollman sería hablar en términos de la ausencia de las funciones vitales conocidas (no respiran, ni comen, ni hablan, ni piensan ni sienten,…).

3.- Comprobar si el niño ha comprendido el mensaje: los niños confunden frecuentemente lo que escuchan. Conviene repetir el mensaje, pues, la repetición es un método importante en el aprendizaje de los niños.

4.- Aprovechar oportunidades sin carga emocional: por ejemplo, la muerte de las flores, árboles, insectos o pájaros. O también la muerte de alguna persona mediáticamente famosa. Esos momentos pueden generar preguntas sobre nuestra propia mortalidad.

5.- Dependiendo de las convicciones y creencias personales, hay que ser capaz de decir “no conozco la respuesta” con sencillez, en lugar de expresar cosas en las que no se creen. En todo caso, reconocer y respetar las creencias de otras personas.

6.- Si se parte de una familia creyente, aprovechar el mensaje sencillo de un Padre bueno que nos tiene preparado un sitio en el cielo, sin entrar en muchos detalles.

Cómo hablar de la muerte en los momentos vivenciales fuertes

Acompañar a los niños en esos momentos vivenciales fuertes, suele ser frecuentemente un reto difícil para muchos padres y educadores. Yo voy a tratar de resumir una serie de pautas en las que suelen estar de acuerdo los expertos. Lo haré, convirtiéndolas en una especie de decálogo.

1.- Cada experiencia de muerte es distinta y hay que encararla desde las circunstancias, sentimientos y creencias propias.

Entre la experiencia de muerte que pueda vivirse a través de la tele, y aquellas que nos tocan vivir de cerca, hay todo un abanico de posibilidades, atendiendo a diferentes factores de edad, sensibilidad y circunstancias. Por eso, aunque se puedan ofrecer unas pautas generales, es inevitable la aplicación particular o las múltiples situaciones posibles.

2.- Aceptar la realidad, sin ocultarla ni disfrazarla:

El primer paso que hay que dar con los niños es que aprendan a aceptar la realidad. Tenemos que entender y aceptar que la muerte es el final natural de la vida de todo ser vivo. La muerte forma parte de la vida y tienen que aprender a asumir este hecho con claridad, como algo universal e irreversible. Hay padres que con el argumento de “proteger a sus hijos”, intentan distanciarles lo más posible del duelo familiar, distrayéndoles, disfrazando el tema o evitando hablar de él. No hay que confundirles con explicaciones ambiguas, que les hagan pensar que se han ido de viaje, etc. También hay que evitar expresiones que inducen al equívoco y la confusión en los niños, especialmente en edades tempranas: por ejemplo los eufemismos “sueño eterno”, “descanso eterno”, “se marchó”, etc. Pueden incluso producir miedos a la hora de dormir o viajar.

3.- El momento de la comunicación: Cuando la muerte se hace inevitable y pertenece al entorno próximo del niño, se le debe comunicar. De manera sencilla, en el momento oportuno y sin tener por qué ocultar sentimientos. Será normal que el sentimiento de tristeza se haga presente en la comunicación y se visibilice en la familia.

4.- Respuestas adecuadas y tono de voz adecuado a la edad: Normalmente los niños no van a preguntar con mucho detalle. Hay que ser prudente a la hora de entrar en explicaciones que no ha pedido el niño. Y si las pide, usar de la misma prudencia que pide el sentido común, sin entrar en descripciones macabras ni dolorosas de un accidente o de un sufrimiento prolongado.

5.- Saber compartir los sentimientos con ellos: La muerte de un ser querido conlleva sentimiento de dolor compartido. Saber compartir esos sentimientos con los niños es un momento muy importante, ayudándoles a entender a la vez el dolor de la pérdida. Es posible que lo que más vaya a recordar en un futuro es la forma en que hayamos hablado y compartido con ellos.

6.- Acompañar en el proceso de duelo: Toda muerte abre un proceso de duelo tanto para mayores como para niños. Hay que permitirle tenerlo y acompañarle en él. Es bueno para su salud emocional. Es importante que pueda expresar sus sentimientos y a la vez intentar ofrecerle herramientas para superarlos. El duelo puede tener diferentes etapas, unas más o menos intensas o prolongadas, como en los adultos, y con la posibilidad de que incluyan también comportamientos regresivos (como la irritación, el miedo o la falta de rendimiento escolar). El clima de confianza le va ayudar a no generar más angustia de la necesaria. Hay que conceder pacientemente un margen de tiempo para que las aguas vuelvan a su cauce. Sólo si viéramos que al paso de los meses persistiera el desajuste personal, habría que pensar en acudir a un especialista.

7.- Todo duelo tiene sus circunstancias y hay que saber adaptarse a ellas: No es un caso poco frecuente que la muerte de una mascota muy querida provoque un impacto emocional fuerte. Si esto ocurriera y algún niño no se sintiera con fuerzas para acudir al colegio, no sería bueno en principio obligarle a la asistencia. Hay casos en que se debe conceder un tiempo razonable para poder procesar los sentimientos y sentirse querido y acompañado.

8.- Todo duelo precisa un proceso de despedida: Hoy en día muchas personas mueren fuera de las paredes familiares, sea en hospitales o residencias, convirtiéndose en una experiencia más alejada de los niños. Ello puede dar lugar a entorpecer el duelo de despedida y a que se acentúe el aspecto de misterio e incluso de temor. Sin duda eso ha influido a que los hospitales se vayan haciendo más permisivos de cara a la presencia de niños junto a la cama del enfermo. Si el niño desea participar en un rito de despedida, no hay que cerrar las puertas a su deseo. Habrá que dialogar para encontrar el modo más adecuado, sea visitándole antes de su muerte (evitando al mismo tiempo en lo posible que visibilice aparatos y escenas que puedan impresionarle), permitiéndole asistir al funeral o al entierro. En todo caso, el niño tiene que estar preparado para que no le sorprenda lo que pueda ver y escuchar. También se le pueden ofrecer otras alternativas, como puede ser un pequeño escrito o dibujo cariñoso, etc.

9.- La experiencia de muerte es una oportunidad para hablar sobre la importancia de la vida: Junto al color oscuro de la muerte, conviene presentar los variados colores que ofrece la vida y que invita a vivirlos. No quedarse encerrado en la oscuridad del dolor. En esos momentos es importante presentar el paisaje de la vida como reto ilusionante para vivir en familia.

10.- Para una familia creyente: Los cristianos contamos con un referente importante: la imagen del cielo, como lugar que nos tiene preparado el Padre. Sin entrar en muchos detalles de cómo es, dejando la felicidad eterna en el misterio de un amor que supera todo nuestra capacidad de comprensión. Es un referente que nos tiene que ayudar tanto a los niños como a los adultos, a entender la vida y la muerte dentro del Misterio de la Salvación. Pero si el niño no tiene el referente de una vivencia religiosa familiar, la súbita aparición de referentes religiosos puede incluso llegar a confundir o asustar, pensando que Dios va a venir en cualquier momento a buscarles, etc. El “ahora vive feliz”, expresado con el llanto de su ausencia, también puede confundir al niño.

Algunos cuentos que pueden ayudar a los niños

  • No es fácil, pequeña ardilla, de Elisa Ramón y Rosa Osuna. Ed. Kalandraka. Una pequeña ardilla supera poco a poco el duelo de la pérdida de su madre. Tratamiento muy tierno del tema. https://www.youtube.com/watch?v=OUtoUVT0gZE
  • Nana vieja, de Margaret Wild y Ron Brooks. Ediciones Ekaré. Una abuela se va despidiendo de su nieta a través de un largo paseo donde le enseña cosas maravillosas sobre la vida. https://www.youtube.com/watch?v=EmFAmdx2Ue0
  • El árbol de los recuerdos, Britta Teckentrup. Ed. NubeOcho. Narra la despedida de un viejo y cansado zorro, con recuerdos reconfortantes para la vida. https://www.youtube.com/watch?v=jgIX8TnaDq0
  • El pato y la muerte, Wolf Erlbruch. Barbara Fiore Editora. Un pato siente que le sigue de cerca alguien. Al fin se detiene a preguntarle y le responde que es la muerte y que le ha ido siguiendo desde que nació. Muy útil para ayudar en el diálogo con los padres. https://www.youtube.com/watch?v=MeET1C5Da_Q
  • Una casa para el abuelo, de Grasa Toro e Isidro Ferrer. Libros del Zorro Rojo. Una familia busca el lugar apropiado para enterrar al abuelo. Permite hablar de la muerte desde un punto de vista, donde el pasado se convierte en motor del futuro.
  • La balada del rey y la muerte, de Koos Meinderts, Harrie Jekkers y Piet Grobler. AH Pípala. Un rey muy poderoso no entiende por qué hay que morir y consigue que los sabios se deshagan de la muerte. Pero la cosa no resulta tan buena. La historia da ideas para dialogar con los niños.
  • ¿Qué viene después del mil?, de Anette Bley. Takatuka. La niña Lisa pierde a su amigo Otto. Le cuesta acostumbrarse a su ausencia. La mujer de Otto le ayudará a entender que puede seguir presente en su interior. Habla de lo que son capaces de reconfortar los buenos recuerdos.

Alberto Pérez Pastor, S.J.

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DOMINGO XXXIII ORDINARIO (A)
“Tus cualidades para los demás”

19 de noviembre de 2017

(El evangelio de hoy hay que situarlo en el final del tiempo ordinario. El próximo domingo ya es Cristo Rey. Se nos presenta la parábola de los talentos (monedas, cualidades…).

Un signo para la celebración: caramelos. Podría ser un recipiente de cristal lleno de caramelos o chupa chups. Se trata de que se vea “abundancia” de algo, puede ser de caramelos, o de monedas grandes de oro, de chocolate, o de unos “vales” de cartón para canjear por algo… algún signo que nos haga ver que se nos da una cantidad pero que tenemos que ganar más.

Canciones para la celebración: “Hola, Dios, estoy aquí”. “Pon tu mano en la mano de aquel que te da la mano”. “La sal y la luz”).

1. MOTIVACIÓN

Amigos: Ya vamos caminando en el mes de noviembre y las fechas, y también el clima, nos va recordando que se termina lo que llamamos “año litúrgico”. Todavía nos quedan unos domingos pero el mensaje que hoy vamos a escuchar de Jesús es muy claro. ¿Qué quieres hacer con las cualidades que se te han dado? La respuesta, al final de la eucaristía.Vamos a celebrar, vamos a sentirnos familia de Jesús.

2. CANTO: “Hola, Dios, estoy aquí”.

3. SALUDO DEL SACERDOTE

4. PETICIÓN DE PERDÓN:

1. Por las veces que no damos buen ejemplo a los amigos. Señor, ten piedad.

2. Por las veces que somos egoístas y no ayudamos. Cristo, ten piedad.

3. Por las veces que no nos acordamos de los enfermos y necesitados. Señor, ten piedad

5. PRIMERA LECTURA. Proverbios 31, 10-13 Lectura del libro de los Proverbios:

Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará?;
vale mucho más que las perlas.
Su marido se fía de ella y no le faltan riquezas.
Adquiere lana y lino, los trabaja con la destreza de sus manos.
Abre sus manos al necesitado y extiende el brazo al pobre.
Cantadle por el éxito de su trabajo, que sus obras la alaben en la plaza.

Palabra de Dios

6. CANTO: Puede ser, “Danos un corazón grande para amar”.

7. EVANGELIO (Mateo 25, 14-30).
“A uno le dejó cinco talentos de plata; a otro, dos; a otro, uno”.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes; a uno le dejó cinco talentos de plata; a otro, dos; a otro, uno; a cada cual según su capacidad. Luego se marchó.
Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos.

Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco.
Su señor le dijo:
“Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco te daré un cargo importante; pasa al banquete que he preparado”.
Se acercó luego el que había recibido dos talentos y le presentó otros dos.
Su señor le dijo:
“Has sido fiel en lo poco, también tú pasa al banquete que he preparado”.

Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo:
“Señor, sé que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”.

El señor le respondió:

“Eres un empleado negligente y holgazán. Debías haber puesto ese talento en el banco para que al volver yo pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado holgazán e inútil echadlo fuera”.

Palabra del Señor.

8. COMENTARIO

  • ¿Qué era el “talento”? Era una moneda de plata de más de veinte kilos cada una.
  • Los “talentos” son los dones que Dios te ha dado, “cualidades”.
  • Hoy vamos a señalarlos con “caramelos”.
  • Se pueden acercar tres ó cuatro niños.
  • A uno se le da cuatro caramelos; a otro, tres; a otro, dos; a otro, uno.
  • Se les pregunta que piensen un poco y que digan qué obra buena podrían hacer durante la semana con sus compañeros en la escuela para venir el domingo próximo a la misa y haber merecido más caramelos.
  • Eso es poner en acción las cualidades, los “talentos” que Dios nos da.

9. ORACION DE FIELES. PETICIONES

  1. Para que el nombre y el mensaje de Jesús llegue a todos los pueblos de la tierra. Roguemos al Señor.
  2. Para que todos nos sintamos “iglesia, comunidad” de Jesús. Roguemos al Señor.
  3. Para que el entendimiento entre los pueblos nos lleve a la paz. Roguemos al Señor.
  4. Para que Jesús nos ayude a conocer nuestras cualidades y seamos generosos en ponerlas a disposición de los demás, en casa, en el colegio, en la parroquia, en el trabajo, con los amigos. Roguemos al Señor.

10. PLEGARIA EUCARÍSTICA. Se puede usar una de las que vienen en el Misal, apropiada para niños.

11. CANTO DE LA PAZ. Se puede resaltar este momento cantando con alegría y sentido de cercanía la canción “Pon tu mano” (se repite varias veces).

Pon tu mano en la mano de aquel que te da la mano, Pon tu mano en la mano de aquel que te dice “ven”. Él será tu amigo hasta la eternidad.
Pon tu mano en la mano de aquel que te dice “ven”

12. ACCIÓN DE GRACIAS. CANTO: “La sal y la luz” (Brotes de Olivo). Se canta o recita.

El que me sigue en la vida sal de la tierra será,
mas si la sal se adultera, los hombres la pisarán.

Que sea mi vida la sal. Que sea mi vida la luz.
Sal que sala, luz que brilla. Sal y fuego es Jesús.

Sois como la luz del mundo, que a la ciudad alumbra,
ésta se pone en la cima donde el monte se encumbra.

Que brille así vuestra luz ante los hombres del mundo, que palpen las buenas obras de lo externo a lo profundo.

13. PARA LA VIDA

(Las cualidades no son para guardarlas, son para ponerlas en práctica).

Iñaki Lete, sdb

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PASA AL BANQUETE DE TU SEÑOR
DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Proverbios 31,10-13.19-20.29-31; 1 Tesalonicenses 5,1-6 y Mateo 25,14-30

OBSERVACIONES PREVIAS

  • “Estad atentos”. Que cuando Dios pase no nos encuentre tan enfrascados en otras cosas que no nos demos cuenta de su paso. Sería una pena y la afirmación estéril de nuestro futuro.
  • “Estad atentos”. Dios pasa bajo el rostro de cualquier necesitado que se cruza en nuestro camino. Dios tiene rostro humano, palabra humana… “Lo que hicisteis a uno de estos a mí me lo hicisteis”.
  • “Estad atentos”. Solo quien echa de menos a Dios se pone a esperarlo. La parábola de Jesús sobre aquellas jóvenes a las que se les termina el aceite de sus lámparas mientras esperan al esposo, nos debe recordar que ser cristiano es saber esperar. Si esta esperanza se apaga en nosotros, hemos perdido lo más importante. San Pablo nos dice que entonces vivimos “sin esperanza y sin Dios en el mundo”.

PARA REFLEXIONAR

Debemos ser agradecidos, pero ¿solo hemos de agradecer?

En la raíz de nuestra fe está la gratuidad del amor de Dios y su compromiso de hacer con nuestra historia una historia de salvación. Los bienes del Reino recibido son un don que nunca terminaremos de agradecer. Pero no nos podemos quedar solo en agradecer… San Pablo nos recuerda que Dios nos ha hecho no solo hijos, sino herederos, por lo que todo don se convierte en tarea y responsabilidad.

Agradecer nunca puede ser quedarse con los brazos cruzados.

La esperanza cristiana, pero ¿solo hemos de esperar?

Es un error pensar que lo que ahora podemos hacer no tiene relación con el futuro esperado. Como personas honradas tomamos en serio nuestro trabajo, pero el futuro que esperamos, a veces, parece algo que nada tiene que ver con el presente: lo religioso, lo cristiano solo hace referencia al más allá; mientras que la responsabilidad en el trabajo, la justicia, la paz, la liberación de los oprimidos, el esfuerzo ecológico, son temas culturales, profanos, del más acá.

Según la parábola, el talante del Reino es otro. Todos los bienes que ahora se nos han encomendado son fecundos para el Reino, lo van haciendo avanzar…; nada hay auténtico que se pierda para el Reino. La historia no puede convertirse en una liberación en el presente que nada tiene que ver con la salvación futura.

La comunidad de los salvados siente la necesidad de extender esa salvación con todas sus fuerzas ya ahora en el momento presente.

Conservar lo recibido, pero ¿solo hemos de conservar?

Tenemos miedo a perder nuestro tesoro. ¿Quiere ello decir que el talante creyente es un talante conservador? La parábola es contundente y dice todo lo contrario. El siervo a quien reprocha su actitud no ha malgastado sus dones, nada ha perdido, ha conservado todo lo que se le ha confiado. Para ello lo había enterrado. Y, sin embargo, se le dice, con dureza, que no ha entendido nada si cree que ser cristiano es apuntarse a un grupo para defender los talentos. El Reino ha de crecer, ha de avanzar, ha de iluminar, ha de sazonar, ha de ser fermento, ha de ofrecerse, ha de comunicarse.

El riesgo va más de acuerdo con el talante del Reino que con el miedo.

PARA COMPROMETERSE

  • En la comunidad cristiana hay dos talantes: conservar, defender, cerrar, excluir; o evangelizar, asumir nuevos retos, crear nuevos signos, buscar nuevos caminos de diálogo. Curiosamente, la identidad cristiana solo se conserva cuando no se entierra y se arriesga al servicio del futuro del Reino.
  • Ser creyente es algo mucho más grande y apasionante que enterrar nuestra vida en unas leyes para conservarla segura. La vida que no se da se pierde inútilmente; solo quien la entrega, la conserva para siempre.
  • El seguimiento del Señor implica siempre una llamada a buscar y crear una humanidad nueva y mejor. Por eso, seguir a Jesús es riesgo más que seguridad, exigencia más que cumplimiento estéril, urgencia de amor más que satisfacción del deber cumplido. Se trata más de talantes que de talentos.

PARA REZAR

POR AGRADECIDOS RESPONSABLES

Tú, Señor, eres especialista en regalar.
¡Siete mil millones de seres humanos cada uno con sus cualidades y estilo!
Es una maravilla, Señor, verles sentir, hablar, vivir…,

cada uno con infinitas posibilidades de ser y de servir.

Y yo, Señor, uno de tus elegidos,
tengo miedo de invertir esfuerzo, ideas e ilusión…
Tengo miedo, Señor,
de no estar a la altura que tú me exiges
en la familia y en el trabajo, en la enfermedad y en la salud…
Tengo miedo, Señor, de gastar inútilmente

aquello que pienso, en mi egoísmo, que es más mío que tuyo.
Tengo miedo, Señor, de sembrar sin recoger nada a cambio.

Tú, Señor, regalas a la gente,
infinitos talentos y posibilidades que constituyen su gran riqueza
y que les permiten aportar a la comunidad humana

lo mucho que han recibido y lo que han logrado con su esfuerzo.

Y yo, Señor, uno de tus elegidos,
tengo miedo de que regreses y encuentres tu fortuna mal empleada.
Tengo miedo de mirarme a mí mismo,
y viendo lo mucho que me has dado
creer que no merece la pena arriesgarlo todo
por Dios, por mis hermanos y por este mundo nuestro.

Señor, a pesar de mis miedos, gracias por tus regalos.
Gracias porque me has hecho como soy, distinto y diferente,
feliz por poder servir a mis hermanos,

que es el mejor modo de servirte a ti, mi Dios.
Que tu bondad, Señor, me ayude a superar todos mis miedos
y a sentirme tan responsable como agradecido.

Isidro Lozano

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