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Lectio Divina – 22 de septiembre

Lectio: 

Viernes, 22 Septiembre, 2017

Tiempo Ordinario
 
1) Oración inicial
¡Oh Dios!, creador y dueño de todas las cosas, míranos; y, para que sintamos el efecto de tu amor, concédenos servirte de todo corazón. Por nuestro Señor.
 
2) Lectura
Del Evangelio según Lucas 8,1-3
Recorrió a continuación ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce, y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.
 
3) Reflexión
• El evangelio de hoy continúa el episodio de ayer, que hablaba de la actitud sorprendente de Jesús para con las mujeres, cuando defendió a una mujer, conocida en la ciudad como pecadora, contra las críticas de un fariseo. Ahora, en el comienzo del capítulo VIII, Lucas describe como Jesús iba por los poblados y por las ciudades de Galilea, y la novedad es que iba acompañado no sólo por los discípulos, sino que también por las discípulas.
• Lucas 8,1: Los doce que siguen a Jesús. En una única frase Lucas describe la situación: Jesús anda por todas partes, por los poblados y ciudades de Galilea, anunciando la Buena Nueva de Dios y los doce están con él. La expresión “seguir a Jesús” (cf. Mc 1,18; 15,41) indica la condición del discípulo que sigue al Maestro, veinte y cuatro horas por día, procurando imitar su ejemplo y participar de su destino.
• Lucas 8,2-3: Las mujeres siguen a Jesús. Lo sorprendente es que, al lado de los hombres, hay también mujeres “junto a Jesús”. Lucas coloca a los discípulos y a las discípulas en pie de igualdad, pues ambos siguen a Jesús. Lucas también conservó los nombres de algunas de estas discípulas: María Magdalena, nacida en la ciudad de Mágdala. Había sido curada de siete demonios. Juana, mujer de Cuza, procurador de Herodes Antipas, que era gobernador de Galilea. Susana y varias otras. De ellas se afirma que “sirven a Jesús con sus bienes”. Jesús permitía que un grupo de mujeres le “siguiera” (Lc 8,2-3; 23,49; Mc 15,41). El evangelio de Marcos, hablando de las mujeres en el momento de la muerte de Jesús, informa: “Unas mujeres miraban de lejos. Entre ellas, María Magdalena, María, madre de Santiago, el menor, y de José, y Salomé. Ellas habían seguido y servido a Jesús, desde cuando él estaba en Galilea. Junto con ellas había otras más, que habían subido con Jesús a Jerusalén” (Mc 15,40-41). Marcos define su actitud con tres palabras: seguir, servir, subir hasta Jerusalén. Los primeros cristianos no llegaron a elaborar una lista de estas discípulas que seguían a Jesús como hicieron los doce discípulos. Pero en las páginas del evangelio de Lucas aparecen los nombres de siete discípulas: Maria Magdalena, Juana, mujer de Cuza, Susana (Lc 8,3), Marta y Maria (Lc 10,38), María, madre de Santiago (Lc 24,10) y Ana, la profetisa (Lc 2,36), de ochenta y cuatro de edad. El número de ochenta y cuatro es doce veces siete. ¡La edad perfecta! La tradición eclesiástica posterior no valoró este dado del discipulado de las mujeres con el mismo peso con que valoró el seguimiento de Jesús por parte de los hombres. ¡Es una lástima!
• El Evangelio de Lucas fue considerado siempre el evangelio de las mujeres. De hecho, Lucas es lo que trae el mayor número de episodios en que se destaca la relación de Jesús con las mujeres. Y la novedad no está sólo en la presencia de las mujeres alrededor de Jesús, pero también y sobre todo en la actitud de de Jesús con relación de Jesús con las mujeres. Jesús las toca y se deja tocar por las mujeres, sin miedo a contaminarse (Lc 7,39; 8,44-45.54). A diferencia de los maestros de la época, Jesús acepta a las mujeres como seguidoras y discípulas (Lc 8,2-3; 10,39). La fuerza libertadora de Dios, actuante en Jesús, hace que la mujer se levante y asuma su dignidad (Lc 13,13). Jesús es sensible al sufrimiento de la viuda y se solidariza con su dolor (Lc 7,13). El trabajo de la mujer preparando alimento está considerado por Jesús como señal del Reino (Lc 13,20-21). La viuda persistente que lucha por sus derechos es colocada como modelo de oración (Lc 18,1-8), y la viuda pobre que comparte sus pocos bienes con los demás como modelo de entrega y de don (Lc 21,1-4). En una época en que el testimonio de las mujeres no era considerado como válido, Jesús acoge a las mujeres como testigos de su muerte (Lc 23,49), sepultura (Lc 23,55-56) y resurrección (Lc 24,1-11.22-24)
 
4) Para la reflexión personal
• En su comunidad, en su país, en su Iglesia, ¿cómo se le valora a la mujer?
• Compare la actitud de nuestra Iglesia con la actitud de Jesús.
 
5) Oración final
Sondéame, oh Dios, conoce mi corazón,
examíname, conoce mis desvelos.
Que mi camino no acabe mal,
guíame por el camino eterno. (Sal 139,23-24)
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La violencia en familia

“Si me tocas suave y dulcemente,
Si me miras y me sonríes,
Si me escuchas algunas veces, antes de hablar tú…
Yo creceré, creceré de verdad.”
Bradley

Miguel es el más pequeño de cuatro hermanos, pertenece a una familia de clase media alta con un cierto nivel cultural y religioso. Su madre es una mujer bastante exigente con una especie de obsesión por cumplir y “hacer cumplir” a sus hijos sus propias normas morales.

Miguel, mientras era pequeño, fue un niño dócil, inteligente, alegre y abierto; no creaba ningún problema en la familia. Fue en la adolescencia, en la relación con su grupo de amigos y amigas cuando empezó a darse cuenta de que en él había algo diferente a los otros; le gustaba más estar con los chicos que con las chicas. Aunque esto en esa edad puede ser muy natural, poco a poco sentía también atracción sexual hacia ellos.

Comenzó una lucha en su interior y un gran desasosiego. Se hacía preguntas: “¿Por qué no soy como los demás?”, “¿quién soy yo?”. Se sentía inferior. Se recluyó en sí mismo y su carácter cambió. No podía estudiar y se volvió violento en sus respuestas.

Sus padres le preguntaban, pero el silencio era su respuesta. Un día, no pudiendo soportar más la tensión, decidió contarles la causa de su angustia. La reacción, sobre todo de su madre fue de indignación, rechazo e intolerancia. No quisieron escuchar ni preguntar más. Le decían que era el ambiente de los amigos el que le habría influído y que todo eso era reprochable y una depravación que no se podía consentir en una familia como la suya.

A partir de este momento su sufrimiento aumentó, se sintió solo e incomprendido y supo que no podía contar con ellos. Al poco tiempo entró en una crisis de ansiedad y depresión. Sus padres le convencieron para que fuera a un psiquiatra, pues pensaban que con una terapia se le cambiarían todas esas ideas. Él accedió solo por no contrariarlos más.

En los encuentros con el psiquiatra apenas hablaba. Tuvo la suerte de encontrarse con un gran profesional que supo empatizar con él. Poco a poco, Miguel empezó a sentir que alguien le escuchaba y que penetraba en su interior, comprendiendo su angustia y su problema. Fue abriendo su alma, rompió el dique que tanto le aprisionaba y llorando amargamente expresó que se sentía como una basura y con un gran sentimiento de culpa.

En la terapia planificaron un proceso de discernimiento, enfrentándose a su realidad sin temor. Fue largo pero con un final en el que vio claramente que era homosexual, que tenía que enfrentarse a aceptarlo y sobre todo a aceptarse a sí mismo con su peculiaridad. Como persona salió fortalecido y con una paz interior.

Unos días después sus padres fueron a visitar al psiquiatra, y quedaron sorprendidos cuando este les explicó: “vuestro hijo no tiene ningún problema con su identidad sexual; su principal fuente de sufrimiento y lo que le ha llevado a la depresión ha sido sentirse incomprendido por su familia, pensar que había dejado de ser amado y valorado”.

Ya recuperado, Miguel siguió sus estudios. Cuando terminó, comprendió que tanto su familia como su entorno social le impedían realizarse como persona. Se fue al extranjero y allí encontró trabajo. El precio que pagó fue alto al dejar sus lazos afectivos y su país. Fue la única salida que encontró para poder sentirse en armonía consigo mismo.

REFLEXIÓN

La idea equivocada de que ser homosexual es anti-natural y una patología aberrante ha creado un prejuicio social que impide a muchas personas vivir aceptando su realidad y ser felices. Ha creado en muchos casos trastornos mentales al no saber resolver el conflicto. La homosexualidad es una característica más del ser humano aunque se dé en porcentajes más pequeños. La orientación sexual no determina la valía de las personas.

INTERROGANTES

• ¿Podemos ignorar este problema como si no existiese?

•¿Le damos en nuestra sociedad más importancia a los conceptos que a las personas?

•¿Deberíamos informarnos mejor sobre este hecho?

• El caso que ilustramos tuvo un final positivo debido a las características de este chico, pues era psicológicamente fuerte, y la ayuda acertada que recibió. Pero, ¿qué final podría haber tenido si no se hubiesen dado estas condiciones como ocurre en muchos casos?

•¿Podemos describir este caso como violencia de la familia?

•¿Cómo se hubiera sentido Miguel si sus padres le hubiesen comprendido y ayudado dejando a un lado los prejuicios y conceptos?

Conchita Calderón Aguilar

Oración Buenos días

Oración para la mañana en la semana del 25 al 29 de septiembre, con los materiales publicados por los salesianos.

Buenos días 7-11 septiembre. Infantil

Buenos días 25 al 29 de septiembre. Ed Infantil

 

Buenos días 7-11 septiembre. Ed. Primaria

Buenos días 25 al 29 de septiembre. Ed. Primaria

 

Historia del Corpus Christi

Buenos días 25 al 29 de septiembre. Ed. Secundaria

 

Descargar

Buenos días 25 al 29 de septiembre. Bachiller

Evangelii Gaudium – Francisco I

155. En esta búsqueda es posible acudir simplemente a alguna experiencia humana frecuente, como la alegría de un reencuentro, las desilusiones, el miedo a la soledad, la compasión por el dolor ajeno, la inseguridad ante el futuro, la preocupación por un ser querido, etc.; pero hace falta ampliar la sensibilidad para reconocer lo que tenga que ver realmente con la vida de ellos. Recordemos que nunca hay que responder preguntas que nadie se hace; tampoco conviene ofrecer crónicas de la actualidad para despertar interés: para eso ya están los programas televisivos. En todo caso, es posible partir de algún hecho para que la Palabra pueda resonar con fuerza en su invitación a la conversión, a la adoración, a actitudes concretas de fraternidad y de servicio, etc., porque a veces algunas personas disfrutan escuchando comentarios sobre la realidad en la predicación, pero no por ello se dejan interpelar personalmente.

Guión litúrgico Domingo XXIV del Ciclo A, 17 de septiembre de 2017.

Guión Litúrgico Domingo XXV de Tiempo Ordinario

*Objetivo: dar gracias a Dios porque nos llama a trabajar con Él.

*Idea: la bondad de Dios es tan grande que valora la actitud de las personas, no las horas.


1. MONICIÓN DE ENTRADA

Buenos días a todos. Bienvenidos a este lugar donde, el Señor, una vez más se nos da, se nos ofrece y nos invita a seguir siendo, junto con El, sembradores de su Evangelio en medio del mundo.

¿Hemos realizado algo, en nombre de Jesús, durante esta semana? ¿Hemos cambiado en algo? ¿Hemos compartido nuestro tiempo con alguien? ¿Cómo vamos con la oración? ¿Hemos perdonado o hemos pedido perdón por algo y a alguien?

Pidamos al Señor, en esta Eucaristía, que vivamos según El. Que cambiemos de tal manera, como dice San Pablo, que podamos llevar una vida digna y aplaudida por el Señor. ¿Lo hacemos? Nos ponemos de pie y cantamos.

 

2. PENITENCIAL

2.1. Por dejar el trabajo en manos de los demás. Por no ser responsables en aquello que nos encomiendan. SEÑOR, TEN PIEDAD

2.2. Porque olvidamos a Dios con frecuencia. Porque en nuestra agenda no solemos apuntar algo tan importante como AMOR, PERDÓN, BONDAD. SEÑOR, TEN PIEDAD

2.3. Por las veces en que exigimos mucho a los demás, mucho a Dios y, en cambio, no nos exigimos nada a nosotros mismos. CRISTO, TEN PIEDAD

 

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

Las tres lecturas que vamos a escuchar tienen algo en común: para vivir según Dios, hay que conocer sus planes y no juzgarlos. Muchas veces pretendemos que, el Señor, piense como nosotros. ¿Y nosotros? ¿Pensamos y actuamos como Dios quiere? Que las lecturas que vamos a proclamar nos ayuden a entender la bondad y la grandeza del Señor. Escuchamos.

 

4. PETICIONES

4.1. Por la Iglesia. Por el Papa Francisco. Para que intentemos llevar el mensaje del Señor a todos los pueblos de la tierra. Roguemos al Señor.

4.2. Por los que no hacen nada por Dios. Por aquellos que se conforman con estar bautizados. Para que vuelvan al camino de la fe y se comprometan más con el Reino de Dios. Roguemos al Señor.

4.3. Por los parados. Por los que no tienen trabajo. Para que sea posible un bienestar donde todos podamos vivir en paz y en igualdad. Roguemos al Señor.

4.4. Por nosotros. Para que sintamos la Eucaristía de cada domingo como aquella viña en la que el Señor pone su Palabra, nos alimenta y nos protege. Roguemos al Señor.

4.5. Para que seamos mejores. Para que nos demos en la medida que podamos a los más necesitados. Roguemos al Señor.

 

5. OFRENDAS

5.1. Con estas FLECHAS queremos decirle al Señor que queremos marchar por los caminos que conducen a su viña: LA FE, EL AMOR A DIOS (Salen unos niños con unas flechas indicadoras)

5.2. Con esta pancarta ¡NO AL PARO! Queremos manifestar ante Jesús que estamos dispuestos a trabajar por su Iglesia, con los sacerdotes, catequistas y padres para hacer un mundo mejor y como Dios manda.

5.3. Con el PAN Y EL VINO traemos hasta el altar lo que nos hace falta para trabajar en la viña del Señor: SU PRESENCIA. Que el Señor nos ayude a descubrir el secreto y el tesoro de la comunión y de la oración.

 

6. ORACIÓN FINAL

Porque nos llamas a tu viña
GRACIAS, SEÑOR
Porque perdonas nuestra pereza
GRACIAS, SEÑOR
Porque nos acoges y olvidas nuestras faltas
GRACIAS, SEÑOR
Porque quieres contar con nosotros
GRACIAS, SEÑOR
Porque eres bueno y repartes a todos
GRACIAS, SEÑOR
Porque eres bueno y no llevas cuentas
GRACIAS, SEÑOR
Porque tu justicia es la verdadera
GRACIAS, SEÑOR
Porque tu verdad es la auténtica
GRACIAS, SEÑOR
Porque tu bondad no tiene límites
GRACIAS, SEÑOR
Porque confías en todos nosotros
GRACIAS, SEÑOR

La misa del Domingo

Domingo XXV. T.O ciclo A
24 de septiembre de 2017

San Mateo hace un retrato certero de Dios en esta parábola donde compara el reino de Dios con un propietario que salió a contratar jornaleros para su viña. El evangelista dice algo tan sencillo como que Dios es bueno. Deja ver que Dios tan bueno que incluso puede escandalizar.

Si recordáis la parábola los jornaleros veían injusta la actitud del propietario de la viña. Entendemos bien su enfado. Aquellos jornaleros preguntaban cómo podía ser tratados de igual manera quienes han pasado todo el día trabajando y quienes solo han trabajado una hora. “Esta manera de hacer es injusta”. Comprendemos esta queja. Es posible que también nosotros digamos que Dios está siendo bueno con los que han llegado los últimos, pero nos preguntemos si está siendo igual de bueno con los que han llegado los primeros.

Para poder interpretar esta situación nos ayuda una expresión de la primera lectura. El texto sagrado pone en boca de Dios esta expresión: “Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos… mis caminos son más altos que los vuestros”. Podemos concluir que nosotros usamos unos criterios y una lógica, la humana, la que tenemos; pero, que Dios utiliza otros criterios y otra lógica, la de Dios. Sus caminos son más altos. Él mira de otra manera. Dios es bueno y se preocupa especialmente de los pequeños, de los que menos tienen, de los que sufren, de los últimos. Esta grandeza de Dios es siempre una alegría y trae esperanza a este mundo.

¿Esta manera de ser de Dios nos está pidiendo algo? En primer lugar creo que nos está pidiendo ser consciente de que nosotros no conquistamos a Dios con nuestras buenas obras sino que Él nos ha conquistado con su amor. En segundo lugar está claro que las lecturas de este domingo invitan a buscar a Dios, volver a Él, estar dispuestos a la conversión, porque “el Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones”. Y, por último, creo que hoy la Escritura nos invita a algo tan sencillo como a ser buenas personas. Ojalá que se pueda decir de los cristianos que somos buena gente, buenas personas, buenos. ¡Qué bueno es Dios que tiene tan buenos siervos!

Koldo Gutiérrez, sdb

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