Vísperas – Jueves X de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS

JUEVES X SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Oración de la tarde

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

 

HIMNO

 

Tras el temblor opaco de las lágrimas,

no estoy yo solo.

Tras el profundo velo de mi sangre,

no estoy yo solo.

 

Tras la primera música del día,

no estoy yo solo.

Tras la postrera luz de las montañas,

no estoy yo solo.

 

Tras el estéril gozo de las horas,

no estoy yo solo.

Tras el augurio helado del espejo,

no estoy yo solo.

 

No estoy yo solo; me acompaña, en vela,

la pura eternidad de cuanto amo.

Vivimos junto a Dios eternamente.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

SALMODIA

 

Ant. 1. Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

 

Salmo 71 (I)

 

Dios mío, confía tu juicio al rey,

tu justicia al hijo de reyes,

para que rijas a tu pueblo con justicia,

a tus humildes con rectitud.

 

Que los montes traigan paz,

y los collados justicia;

que él defienda a los humildes del pueblo,

socorra a los hijos del pobre

y quebrante al explotador.

 

Que dure tanto como el sol,

como la luna, de edad en edad;

que baje como lluvia al césped,

como llovizna que empapa la tierra.

 

Que en sus días florezca la justicia

y la paz hasta que falte la luna.

 

Que domine de mar a mar,

del Gran Río hasta el confín de la tierra.

 

Que en su presencia se inclinen sus rivales;

que sus enemigos muerdan el polvo;

que los reyes de Tarsis y de las islas

le paguen tributo.

 

Que los reyes de Saba y Arabia

le ofrezcan sus dones,

que se postren ante él todos los reyes,

y que todos los pueblos le sirvan.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Ant. 1. Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

 

 

Ant. 2. Socorrerá el Señor a los hijos del pobre, rescatará sus vidas de la violencia.

 

Salmo 71 (II)

 

Él librará al pobre que clamaba,

al afligido que no tenía protector;

él se apiadará del pobre y del indigente,

y salvará la vida de los pobres;

 

Él rescatará sus vidas de la violencia,

su sangre será preciosa a sus ojos.

 

Que viva y que le traigan el oro de Saba;

él intercederá por el pobre

y lo bendecirá.

 

Que haya trigo abundante en los campos,

y ondee en lo alto de los montes,

den fruto como el Líbano,

y broten las espigas como

las hierbas del campo.

 

Que su nombre sea eterno,

y su fama como el sol;

que él sea la bendición de todos los pueblos,

y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.

 

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

el único que hace maravillas;

bendito por siempre su nombre glorioso,

que su gloria llene la tierra.

¡Amén, amén!

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. 2. Socorrerá el Señor a los hijos del pobre, rescatará sus vidas de la violencia.

 

 

Ant. 3. Ahora se estableció el poderío y el reinado de nuestro Dios

 

Cántico: Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a

 

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,

el que eres y el que eras,

porque has asumido el gran poder

y comenzaste a reinar.

 

Se encolerizaron las naciones,

llegó tu cólera,

y el tiempo de que fueran juzgados los muertos

y de dar el galardón a tus siervos los profetas,

y a los santos y a los que temen tu nombre,

pequeños y a los grandes,

y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

 

Ahora se estableció el poderío,

y el reinado de nuestro Dios,

y la potestad de su Cristo;

porque fue precipitado

el acusador de nuestros hermanos,

el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

 

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero

y por las palabras del testimonio que dieron,

y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.

Por esto, estad alegre, cielos,

y los que moráis en sus tiendas.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. 3. Ahora se estableció el poderío y el reinado de nuestro Dios

 

 

LECTURA BREVE           1P 1, 22-23

 

Ahora que estáis purificados por vuestra obediencia a la verdad y habéis llegado a quereros sinceramente como hermanos, amaos unos a otros de corazón e intensamente. Mirad que habéis vuelto a nacer, y no de una semilla mortal, sino de una inmortal, por medio de la palabra de Dios viva y duradera.

 

 

RESPONSORIO BREVE

 

V. El Señor es mi pastor, nada me falta.

R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

 

V. En verdes praderas me hace recostar.

R. Nada me falta.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Ant. A los hambrientos de justicia, el Señor los sacia y colma de bienes.

 

Cántico de María. Lc 1, 46-55

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

El hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. A los hambrientos de justicia, el Señor los sacia y colma de bienes.

 

 

PRECES

 

Elevemos nuestros corazones agradecidos a nuestro Dios y Salvador, que ha bendecido a su pueblo con toda clase de bienes espirituales, y digámosle con fe:

Bendice a tu pueblo, Señor.

 

Dios todopoderoso y lleno de misericordia, protege al papa y a nuestro obispo,

— a los que tú mismo has elegido para guiar a la Iglesia.

 

Protege, Señor, nuestros pueblos y ciudades

— y aleja de ellos todo mal.

 

Multiplica, como renuevos de olivo alrededor de tu mesa, hijos que se consagren a tu reino,

— siguiendo a Jesucristo en pobreza, castidad y obediencia.

 

Conserva el propósito de las que han consagrado a ti su virginidad,

— para que sigan al Cordero divino adondequiera que vaya.

 

Haz que los difuntos descansen en tu paz eterna

— y que se afiance nuestra unión con ellos por la comunión de los santos.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

Ya que por Jesucristo hemos llegado a ser hijos de Dios, acudamos confiadamente a nuestro Padre:

 

Padre nuestro…

 

 

ORACIÓN

 

Dios todopoderoso y eterno, tú que has dado a tu pueblo en la persona de san Antonio de Padua un predicador insigne y un intercesor poderoso, concédenos seguir fielmente los principios de la vida cristiana, para que merezcamos tenerte como protector en todas las adversidades. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

 

CONCLUSIÓN

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

 

Vísperas – 31 de diciembre

I VÍSPERAS

SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA,

MADRE DE DIOS

Oración de la tarde

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio

R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

HIMNO

 

Señor Jesús, el hombre en este suelo

cantar quiere tu amor,

y, junto con los ángeles del cielo,

te ofrece su loor.

 

Este Jesús en brazos de María

es nuestra redención;

cielos y tierra con su brazo unía

de paz y de perdón.

 

Tú eres el Rey de paz, de ti recibe

su luz el porvenir;

Ángel del gran Consejo, por ti vive

Cuanto llega a existir.

 

A ti, Señor, y al Padre la alabanza,

Y de ambos el Amor.

Contigo al mundo llega la esperanza;

a ti gloria y honor. Amén.

 

SALMODIA

 

Ant. 1. ¡Qué admirable intercambio! El Creador del género humano, tomando cuerpo y alma, nace de una virgen y, hecho hombre sin concurso de varón, nos da parte en su divinidad.

 

Salmo 112

 

Alabad, siervos del Señor,

alabad el nombre del Señor.

Bendito sea el nombre del Señor,

ahora y por siempre:

de la salida del sol hasta su ocaso,

alabado sea el nombre del Señor.

 

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,

su gloria sobre los cielos.

¿Quién como el Señor, Dios nuestro,

que se eleva en su trono

y se abaja para mirar

al cielo y a la tierra?

 

Levanta del polvo al desvalido,

alza de la basura al pobre,

para sentarlo con los príncipes,

los príncipes de su pueblo;

a la estéril le da un puesto en la casa,

como madre feliz de hijos.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Ant. 1. ¡Qué admirable intercambio! El Creador del género humano, tomando cuerpo y alma, nace de una virgen y, hecho hombre sin concurso de varón, nos da parte en su divinidad.

 

 

Ant. 2. Cuando naciste inefablemente de la Virgen, se cumplieron las Escrituras: descendiste como el rocío sobre el vellón para salvar a los hombres. Te alabamos, Dios nuestro.

 

Salmo 147

 

Glorifica al Señor, Jerusalén;

alaba a tu Dios, Sión:

que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;

ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina.

 

Él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz;

manda la nieve como lana,

esparce la escarcha como ceniza;

 

hace car el hielo como migajas

y con el río congela las aguas;

envía una orden, y se derriten;

sopla su aliento, y corren.

 

Anuncia su palabra a Jacob,

sus decretos y mandatos a Israel;

Con ninguna nación obró así,

Ni les dio a conocer sus mandatos.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. 2. Cuando naciste inefablemente de la Virgen, se cumplieron las Escrituras descendiste como el rocío sobre el vellón para salvar a los hombres. Te alabamos, Dios nuestro.

 

 

Ant. 3. En la zarza que Moisés vio arder sin consumirse, reconocemos tu virginidad admirablemente conservada. Madre de Dios, intercede por nosotros.

 

Cántico: Ef 1, 3-10

 

Bendito sea Dios,

Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en la persona de Cristo

con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

 

Él nos eligió en la persona de Cristo,

antes de crear el mundo,

para que fuésemos consagrados

e irreprochables ante él por el amor.

 

Él nos ha destinado en la persona de Cristo

por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya.

 

Por este Hijo, por su sangre,

hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

 

El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

ha sido un derroche para con nosotros,

dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

 

Este es el plan

que había proyectado realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

hacer que todas las cosas

tuviesen a Cristo por cabeza,

las del cielo y las de la tierra.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. 3. En la zarza que Moisés vio arder sin consumirse, reconocemos tu virginidad admirablemente conservada. Madre de Dios, intercede por nosotros.

 

LECTURA BREVE           Ga 4, 4-5

 

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

 

RESPONSORIO BREVE

 

V. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

 

V. Y acampó entre nosotros.

R. Aleluya, aleluya.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Ant. Por el gran amor que Dios nos tiene, nos ha mandado a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado: nacido de una mujer, nacido bajo la ley. Aleluya.

 

 

Cántico de María. Lc 1, 46-55

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

El hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Por el gran amor que Dios nos tiene, nos ha mandado a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado: nacido de una mujer, nacido bajo la ley. Aleluya.

 

PRECES

 

Bendito sea el Señor Jesús, nuestra paz, que ha venido para hacer de dos pueblos uno solo. Supliquémosle, diciendo:

Concede, Señor, tu paz a todos los hombres.

 

Tú que al nacer has revelado la bondad de Dios y su amor al hombre,

— ayúdanos a vivir siempre en acción de gracias por todos tus beneficios.

 

Tú que hiciste a María, tu madre, llena de gracia,

— concede también la abundancia de tu gracia a todos los hombres.

 

Tú que viniste a anunciar la Buena Noticia de Dios al mundo,

— multiplica los ministros y los oyentes de tu mensaje.

 

Tú que has querido nacer de la Virgen María para ser nuestro hermano,

— haz que todos los hombres sepamos amarnos como hermanos.

 

Tú que apareciste en el mundo como sol que nace de lo alto,

— revela la claridad de tu presencia a los difuntos y haz que puedan contemplarte cara a cara.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

Alegres porque Jesucristo nos ha hecho hijos de Dios, digamos:

 

Padre nuestro…

 

ORACIÓN

 

Dios y Señor nuestro, que por la maternidad virginal de María entregaste a los hombres los bienes de la salvación, concédenos experimentar la intercesión de aquella de quien hemos recibido a tu Hijo Jesucristo, el autor de la vida. Que vive y reina contigo.

 

CONCLUSIÓN

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

Vísperas – 30 de diciembre

VÍSPERAS

Oración de la tarde

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio

R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

Himno

 

Temblando estaba de frío

el mayor fuego del cielo.

Y el que hizo el tiempo mismo

Sujeto al rigor del tiempo.

 

Su virgen Madre le mira,

ya llorando, ya riendo,

que, como es su espejo el Niño,

hace los mismos efectos.

 

No lejos el casto esposo

mirándole está encogido,

y de los ojos atentos

llueve al revés de las nubes,

porque llora sobre el cielo. Amén.

 

 

SALMODIA

 

Ant. 1. A los tres días, encontraron a Jesús en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas.

 

Salmo 121

 

¡Qué alegría cuando me dijeron:

“Vamos a la casa del Señor!”

Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén.

 

Jerusalén está fundada

como ciudad bien compacta.

Allá suben las tribus,

las tribus del Señor.

 

Según la costumbre de Israel,

a celebrar el nombre del Señor;

en ella están los tribunales de justicia

en el palacio de David.

 

Desead la paz a Jerusalén:

“Vivan seguros los que te aman,

haya paz dentro de tus muros,

seguridad en tus palacios.”

 

Por mis hermanos y compañeros

voy a decir: “La paz contigo.”

Por la casa del Señor, nuestro Dios,

te deseo todo bien.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en un principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. 1. A los tres días, encontraron a Jesús en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas.

 

 

Ant. 2. Jesús bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.

 

Salmo 126

 

Si el Señor no construye la casa,

en vano se cansan los albañiles;

si el Señor no guarda la ciudad,

en vano vigilan los centinelas.

 

Es inútil que madruguéis,

que veléis hasta muy tarde,

los que coméis el pan de vuestros sudores:

¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

 

La herencia que da el Señor son los hijos;

una recompensa es el fruto de las entrañas;

son saetas en mano de un guerrero

los hijos de la juventud.

 

Dichoso el hombre que llena

con ellas su aljaba:

no quedará derrotado cuando litigue

con su adversario en la plaza.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. 2. Jesús bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.

 

 

Ant. 3. Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.

 

Cántico: Ef 1, 3-10

 

Bendito sea Dios,

Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en la persona de Cristo

con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

 

Él nos eligió en la persona de Cristo,

antes de crear el mundo,

para que fuésemos consagrados

e irreprochables ante él por el amor.

 

Él nos ha destinado en la persona de Cristo

por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya.

 

Por este Hijo, por su sangre,

hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

 

El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

ha sido un derroche para con nosotros,

dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

 

Este es el plan

que había proyectado realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

hacer que todas las cosas

tuviesen a Cristo por cabeza,

las del cielo y las de la tierra.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. 3. Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.

 

LECTURA BREVE           Flp 2, 6-7

 

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos y actuando como un hombre cualquiera.

 

RESPONSORIO BREVE

 

V. Tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser compasivo.

R. Tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser compasivo.

 

V. Apareció en el mundo y vivió entre los hombres,

R. para ser compasivo.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser compasivo.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Ant. “Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.” “¿Por qué me buscábais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?”

 

 

Cántico de María. Lc 1, 46-55

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

El hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. “Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.” “¿Por qué me buscábais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?”

 

 

PRECES

 

Adoremos a Cristo, Hijo de Dios vivo, que quiso ser también hijo de una familia humana, y aclamémoslo, diciendo:

Tú eres, Señor, el modelo y el salvador de los hombres.

 

Oh Cristo, por el misterio de tu sumisión a María y a José,

— enséñanos el respeto y la obediencia a los que nos gobiernan legítimamente.

 

Tú que amaste a tus padres y fuiste amado por ellos,

— afianza a todas las familias en el amor y la concordia.

 

Tu que estuviste siempre atento a las cosas de tu Padre,

— haz que Dios sea honrado en todas las familias.

 

Tú que quisiste que tus padres, angustiados, te encontraran al cabo de tres días en la casa de tu Padre,

— enséñanos a buscar siempre primero el reino de Dios y su justicia.

 

Tú que has dado parte en tu gloria a María y a José,

— admite también a nuestros difuntos en la familia de los santos.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

Alegres porque Jesucristo nos ha hechos hijos de Dios, digamos:

 

Padre nuestro…

 

ORACIÓN

 

Dios, Padre nuestro, que has propuesto a la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo, concédenos, te rogamos, que imitando sus virtudes domésticas y su unión en el amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

CONCLUSIÓN

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

Vísperas – 29 de diciembre

VÍSPERAS

Oración de la tarde

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio

R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

HIMNO

 

Temblando estaba de frío

el mayor fuego del cielo.

Y el que hizo el tiempo mismo

Sujeto al rigor del tiempo.

 

Su virgen Madre le mira,

ya llorando, ya riendo,

que, como es su espejo el Niño,

hace los mismos efectos.

 

No lejos el casto esposo

mirándole está encogido,

y de los ojos atentos

llueve al revés de las nubes,

porque llora sobre el cielo. Amén.

 

SALMODIA

 

Ant. 1. Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

 

Salmo 112

 

Alabad, siervos del Señor,

alabad el nombre del Señor.

Bendito sea el nombre del Señor,

ahora y por siempre:

de la salida del sol hasta su ocaso,

alabado sea el nombre del Señor.

 

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,

su gloria sobre los cielos.

¿Quién como el Señor, Dios nuestro,

que se eleva en su trono

y se abaja para mirar

al cielo y a la tierra?

 

Levanta del polvo al desvalido,

alza de la basura al pobre,

para sentarlo con los príncipes,

los príncipes de su pueblo;

a la estéril le da un puesto en la casa,

como madre feliz de hijos.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. 1. Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

 

Ant. 2. José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo.

 

Salmo 147

 

Glorifica al Señor, Jerusalén;

alaba a tu Dios, Sión:

que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;

ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina.

 

Él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz;

manda la nieve como lana,

esparce la escarcha como ceniza;

 

hace car el hielo como migajas

y con el río congela las aguas;

envía una orden, y se derriten;

sopla su aliento, y corren.

 

Anuncia su palabra a Jacob,

sus decretos y mandatos a Israel;

Con ninguna nación obró así,

Ni les dio a conocer sus mandatos.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. 2. José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo.

 

Ant. 3. Los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.

 

Cántico: Ef 1, 3-10

 

Bendito sea Dios,

Padre de Nuestro Señor Jesucristo,

que nos a bendecido en la persona de Cristo

con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

 

Él nos eligió en la persona de Cristo,

antes de crear el mundo,

para que fuésemos consagrados

e irreprochables ante él por el amor.

 

Él nos a destinado en la persona de Cristo,

por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,

para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos a concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya.

 

Por este Hijo, por su sangre,

hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

ha sido un derroche para con nosotros,

dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

 

Éste es el plan

que había proyectado realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

recapitular en Cristo todas las cosas,

las del cielo y las de la tierra.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén

 

Ant. 3. Los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.

 

LECTURA BREVE           2Co 8, 9

 

Ya sabéis lo generoso que fue nuestro Señor Jesucristo: siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para enriquecernos con su pobreza.

 

RESPONSORIO BREVE

 

V. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

 

V. Y puso su morada entre nosotros.

R. Aleluya, aleluya.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Ant. El niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos.

 

Cántico de María. Lc 1, 46-55

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

El hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. El niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos.

 

 

PRECES

 

Adoremos a Cristo, Hijo del Dios vivo, que quiso ser también hijo de una familia humana, y aclamémosle, diciendo:

Tú eres, Señor, el modelo y el salvador de los hombres.

 

Oh Cristo, por el misterio de tu sumisión a María y a José,

— enséñanos el respeto y la obediencia a los que nos gobiernan legítimamente.

 

Tú que amaste a tus padres y fuiste amado por ellos,

— afianza a todas las familias en el amor y la concordia.

 

Tú que estuviste siempre atento a las cosas de tu Padre,

— haz que Dios sea honrado en todas las familias.

 

Tú que quisiste que tus padres te buscaran durante tres días,

— enséñanos a buscar siempre primero el reino de Dios y su justicia.

 

Tú que has dado parte en tu gloria a María y a José,

— admite también a nuestros difuntos en la familia de los santos.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

Ya que somos la familia de Dios digamos con grande confianza a nuestro Padre del cielo:

 

Padre nuestro…

 

ORACIÓN

 

Dios, Padre nuestro, que has propuesto a la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo, concédenos, te rogamos, que, imitando sus virtudes domésticas y su unión en el amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

CONCLUSIÓN

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

Vísperas – 28 de diciembre

VÍSPERAS

Oración de la tarde

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio

R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

Himno

 

Ver a Dios en la criatura,

ver a Dios hecho mortal,

ver en humano portal

la celestial hermosura.

¡Gran merced y gran ventura

a quien verlo mereció!

¡Quién lo viera y fuera yo!

 

Ver llorar a la alegría,

ver tan pobre a la riqueza,

ver tan baja a la grandeza

y ver que Dios lo quería.

 

¡Gran merced fue en aquel día

la que el hombre recibió!

¡Quién lo viera y fuera yo!

 

Poner paz en tanta guerra,

calor donde hay tanto frío,

ser de todos lo que es mío,

plantar un cielo en la tierra.

¡Qué misión de escalofrío

la que Dios nos confió!

¡Quién lo hiciera y fuera yo! Amén.

 

 

SALMODIA

 

Ant. 1. Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora.

 

Salmo 109, 1-5. 7

 

Oráculo del Señor a mi Señor:

«Siéntate a mi derecha,

y haré de tus enemigos

estrado de tus pies.»

 

Desde Sión extenderá el Señor

el poder de tu cetro:

somete en la batalla a tus enemigos.

 

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,

entre esplendores sagrados;

yo mismo te engendré, como rocío,

antes de la aurora.»

 

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:

«Tú eres sacerdote eterno

según el rito de Melquisedec.»

 

El Señor a tu derecha, el día de su ira,

quebrantará a los reyes.

 

En su camino beberá del torrente,

por eso levantará la cabeza.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora.

 

 

Ant. 2. Del Señor viene la misericordia y la redención copiosa.

 

Salmo 129

 

Desde lo hondo a ti grito, Señor;

Señor, escucha mi voz;

estén tus oídos atentos

a la voz de mi súplica.

 

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,

¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,

y así infundes respeto.

 

Mi alma espera en el Señor,

espera en su palabra;

mi alma aguarda al Señor,

más que el centinela la aurora.

 

Aguarde Israel al Señor,

como el centinela la aurora;

porque del Señor viene la misericordia,

la redención copiosa;

y él redimirá a Israel

de todos sus delitos.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Del Señor viene la misericordia y la redención copiosa.

 

 

Ant. 3. En el principio, antes de los siglos, la Palabra era Dios, y hoy esta Palabra ha nacido como Salvador del mundo.

 

Cántico: Cf. Col 1, 12-20

 

Damos gracias a Dios Padre,

que nos ha hecho capaces de compartir

la herencia del pueblo santo en la luz.

 

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,

y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,

por cuya sangre hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

 

Él es imagen de Dios invisible,

primogénito de toda creatura;

pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:

celestes y terrestres, visibles e invisibles,

Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;

todo fue creado por él y para él.

 

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.

Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.

Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,

y así es el primero en todo.

 

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.

Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:

haciendo la paz por la sangre de su cruz

con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. En el principio, antes de los siglos, la Palabra era Dios, y hoy esta Palabra ha nacido como Salvador del mundo.

 

LECTURA BREVE           Ef 2, 3b-5

 

Naturalmente, estábamos destinados a la reprobación como los demás. Pero Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo. Por pura gracia estáis salvados.

 

RESPONSORIO BREVE

 

V. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

 

V. Y puso su morada entre nosotros.

R. Aleluya, aleluya.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Ant. La Virgen inmaculada y santa nos ha engendrado a Dios, revistiéndole con débiles miembros y alimentándole con su leche materna; adoremos todos a este Hijo de María que ha venido a salvarnos.

 

Cántico de María. Lc 1, 46-55

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

El hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. La Virgen inmaculada y santa nos ha engendrado a Dios, revistiéndole con débiles miembros y alimentándole con su leche materna; adoremos todos a este Hijo de María que ha venido a salvarnos.

 

 

PRECES

 

Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley; fortalecidos por esta esperanza, oremos confiados, diciendo:

Que la gracia de tu Hijo nos acompañe, Señor.

 

Oh Dios de amor y de paz, acrecienta en todos los cristianos la fe en la encarnación de tu Hijo,

— para que vivan siempre en continua acción de gracias.

 

Levanta, Señor, la esperanza de los enfermos, de los pobres, de los ancianos

— y da tu ayuda a los oprimidos, a los descorazonados, a los que sufren.

 

Acuérdate, Señor, de los que están detenidos en las cárceles

y de los que viven lejos de su patria.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

Tú que en el nacimiento de tu Hijo hiciste que se oyera a los ángeles que cantaban tu gloria,

— haz que los difuntos puedan asociarse eternamente al canto de los ángeles en tu reino.

 

Como Jesucristo, también nosotros somos hijos de Dios; por eso con él nos atrevemos a decir:

 

Padre nuestro…

 

ORACIÓN

 

Oh Dios, que de modo admirable has creado al hombre a tu imagen y semejanza, y de un modo más admirable todavía restableciste su dignidad por Jesucristo, concédenos compartir la vida divina de aquel que hoy se ha dignado compartir con el hombre la condición humana. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

CONCLUSIÓN

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

Vísperas – 27 de diciembre

VÍSPERAS

Oración de la tarde

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio

R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

Himno

 

Blanco lirio, florecido

la noche de Navidad,

en la cumbre del Calvario,

¡cómo te deshojarán!

 

El niño Jesús

lloraba, lloraba,

lo han circuncidado

y su sangre mana.

Canciones del cielo

María le canta

y, mientras lo arrulla,

lo baña en sus lágrimas.

 

Niñito, no llores

Madre, el llanto acalla,

que por esta sangre

llega la esperanza,

que por este llanto

comienza la gracia,

que por esta muerte

renacen las almas.

 

 

SALMODIA

 

Ant. 1. Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora.

 

Salmo 109, 1-5. 7

 

Oráculo del Señor a mi Señor:

«Siéntate a mi derecha,

y haré de tus enemigos

estrado de tus pies.»

 

Desde Sión extenderá el Señor

el poder de tu cetro:

somete en la batalla a tus enemigos.

 

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,

entre esplendores sagrados;

yo mismo te engendré, como rocío,

antes de la aurora.»

 

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:

«Tú eres sacerdote eterno

según el rito de Melquisedec.»

 

El Señor a tu derecha, el día de su ira,

quebrantará a los reyes.

 

En su camino beberá del torrente,

por eso levantará la cabeza.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora.

 

 

Ant. 2. Del Señor viene la misericordia y la redención copiosa.

 

Salmo 129

 

Desde lo hondo a ti grito, Señor;

Señor, escucha mi voz;

estén tus oídos atentos

a la voz de mi súplica.

 

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,

¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,

y así infundes respeto.

 

Mi alma espera en el Señor,

espera en su palabra;

mi alma aguarda al Señor,

más que el centinela la aurora.

 

Aguarde Israel al Señor,

como el centinela la aurora;

porque del Señor viene la misericordia,

la redención copiosa;

y él redimirá a Israel

de todos sus delitos.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Del Señor viene la misericordia y la redención copiosa.

 

 

Ant. 3. En el principio, antes de los siglos, la Palabra era Dios, y hoy esta Palabra ha nacido como Salvador del mundo.

 

Cántico: Cf. Col 1, 12-20

 

Damos gracias a Dios Padre,

que nos ha hecho capaces de compartir

la herencia del pueblo santo en la luz.

 

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,

y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,

por cuya sangre hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

 

Él es imagen de Dios invisible,

primogénito de toda creatura;

pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:

celestes y terrestres, visibles e invisibles,

Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;

todo fue creado por él y para él.

 

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.

Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.

Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,

y así es el primero en todo.

 

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.

Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:

haciendo la paz por la sangre de su cruz

con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. En el principio, antes de los siglos, la Palabra era Dios, y hoy esta Palabra ha nacido como Salvador del mundo.

 

LECTURA BREVE         Rm 8, 3b-4

 

Dios envió a su Hijo encarnado en una carne pecadora como la nuestra, haciéndolo víctima por el pecado, y en su carne condenó el pecado. Así, la justicia que proponía la ley puede realizarse en nosotros, que ya no procedemos dirigidos por la carne, sino por el Espíritu.

 

RESPONSORIO BREVE

 

V. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

 

V. Y puso su morada entre nosotros.

R. Aleluya, aleluya.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

 

 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Ant. Por ti, Virgen María, han llegado a su cumplimiento los oráculos de los profetas que anunciaron a Cristo: siendo virgen, concebiste al Hijo de Dios y, permaneciendo virgen lo engendraste.

 

Cántico de María. Lc 1, 46-55

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

El hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Por ti, Virgen María, han llegado a su cumplimiento los oráculos de los profetas que anunciaron a Cristo: siendo virgen, concebiste al Hijo de Dios y, permaneciendo virgen lo engendraste.

 

 

 

PRECES

 

Oremos, hermanos, a Dios Padre, que por su gran amor hacia nosotros nos ha enviado a su Hijo, y digámosle:

Que la gracia de tu Hijo nos acompañe, Señor.

 

Dios de amor y Padre de nuestro Señor Jesucristo, tú que te has compadecido de los que viven en las tinieblas,

— escucha las súplicas que te dirigimos por la salvación de todos los hombres.

 

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra,

— bendice al pueblo cristiano y concédele abundancia de paz.

 

Padre de todos los hombres, 
encamina a los pueblos al conocimiento de Jesucristo

— y da a los gobernantes de las naciones la luz de tu Espíritu.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

Tú que, en el nacimiento de tu Hijo, hiciste proclamar la paz en la tierra,

— concede la paz eterna a nuestros hermanos difuntos.

 

A pesar de que en el mundo existe el odio y la división, oremos a aquel que nos ha hermanado en Jesucristo, diciendo:

 

Padre nuestro…

 

ORACIÓN

 

Concede, Señor todopoderoso, a los que vivimos inmersos en la luz de tu Palabra hecha carne, que resplandezca en nuestras obras las fe que haces brillar en nuestro espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

CONCLUSIÓN

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

Vísperas – 26 de diciembre

VÍSPERAS

Oración de la tarde

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio

R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

Himno

 

Hermanos, Dios ha nacido

sobre un pesebre. Aleluya.

Hermanos, cantad conmigo:

“Gloria a Dios en las alturas.”

 

Desde su cielo ha traído

mil alas hasta su cuna.

Hermanos, cantad conmigo:

“Gloria a Dios en las alturas.”

 

Hoy mueren todos los odios

y renacen las ternuras.

Hermanos, cantad conmigo:

“Gloria a Dios en las alturas.”

 

El corazón más perdido

ya sabe que alguien le busca.

Hermanos, cantad conmigo:

“Gloria a Dios en las alturas.”

 

El cielo ya no está solo,

la tierra ya no está a oscuras.

Hermanos, cantad conmigo:

“Gloria a Dios en las alturas.”

 

 

SALMODIA

 

Ant. 1. Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora.

 

Salmo 109, 1-5. 7

 

Oráculo del Señor a mi Señor:

«Siéntate a mi derecha,

y haré de tus enemigos

estrado de tus pies.»

 

Desde Sión extenderá el Señor

el poder de tu cetro:

somete en la batalla a tus enemigos.

 

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,

entre esplendores sagrados;

yo mismo te engendré, como rocío,

antes de la aurora.»

 

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:

«Tú eres sacerdote eterno

según el rito de Melquisedec.»

 

El Señor a tu derecha, el día de su ira,

quebrantará a los reyes.

 

En su camino beberá del torrente,

por eso levantará la cabeza.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora.

 

 

Ant. 2. Del Señor viene la misericordia y la redención copiosa.

 

Salmo 129

 

Desde lo hondo a ti grito, Señor;

Señor, escucha mi voz;

estén tus oídos atentos

a la voz de mi súplica.

 

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,

¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,

y así infundes respeto.

 

Mi alma espera en el Señor,

espera en su palabra;

mi alma aguarda al Señor,

más que el centinela la aurora.

 

Aguarde Israel al Señor,

como el centinela la aurora;

porque del Señor viene la misericordia,

la redención copiosa;

y él redimirá a Israel

de todos sus delitos.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Del Señor viene la misericordia y la redención copiosa.

 

 

Ant. 3. En el principio, antes de los siglos, la Palabra era Dios, y hoy esta Palabra ha nacido como Salvador del mundo.

 

Cántico: Cf. Col 1, 12-20

 

Damos gracias a Dios Padre,

que nos ha hecho capaces de compartir

la herencia del pueblo santo en la luz.

 

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,

y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,

por cuya sangre hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

 

Él es imagen de Dios invisible,

primogénito de toda creatura;

pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:

celestes y terrestres, visibles e invisibles,

Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;

todo fue creado por él y para él.

 

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.

Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.

Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,

y así es el primero en todo.

 

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.

Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:

haciendo la paz por la sangre de su cruz

con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. En el principio, antes de los siglos, la Palabra era Dios, y hoy esta Palabra ha nacido como Salvador del mundo.

 

LECTURA BREVE         1Jn 1, 5b.7

 

Dios es luz sin tiniebla alguna. Si vivimos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados.

 

RESPONSORIO BREVE

 

V. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

 

V. Y puso su morada entre nosotros.

R. Aleluya, aleluya.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Ant. Un silencio sereno lo envolvía todo, y, al mediar la noche su carrera, tu Palabra todopoderosa, Señor, vino desde el trono real de los cielos.

 

Cántico de María. Lc 1, 46-55

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

El hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Un silencio sereno lo envolvía todo, y, al mediar la noche su carrera, tu Palabra todopoderosa, Señor, vino desde el trono real de los cielos.

 

PRECES

 

Acudamos a Cristo, Palabra del padre, que al acampar entre nosotros nos abrió el camino de la salvación eterna, y digámosle confiadamente.

Líbranos, Señor, de todo mal.

 

Por el misterio de tu encarnación, por tu nacimiento y por tu infancia,

— por toda tu vida consagrada al servicio del Padre:

Líbranos, Señor, de todo mal.

 

Por tu trabajo, por tu predicación y tus largas horas de camino,

— por tu trato con los pecadores:

Líbranos, Señor, de todo mal.

 

Por tu agonía y tu pasión, por tu cruz y tu desolación,

— por tus angustias, por tu muerte y sepultura:

Líbranos, Señor, de todo mal.

 

Por tu santa resurrección y tu ascensión a los cielos, por la donación del Espíritu Santo, por tus gozos y tu gloria eterna,

— libra, Señor, a nuestros hermanos difuntos.

Y a nosotros líbranos, Señor, de todo mal.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

Ya que Cristo con su nacimiento ha hecho de todos nosotros los hijos de Dios, acudamos a nuestro Padre, diciendo:

 

Padre nuestro…

 

ORACIÓN

 

Dios todopoderoso, por este nuevo nacimiento de tu Hijo en nuestra carne, líbranos del yugo con que nos domina la antigua servidumbre del pecado. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

CONCLUSIÓN

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

Vísperas – 24 de diciembre

VÍSPERAS

LUNES IV SEMANA DE ADVIENTO

 

Oración de la tarde

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

 

HIMNO

 

Hoy grande gozo en el cielo

todos tienen,

porque en un barrio del suelo

nace Dios.

 

¡Qué gran gozo y alegría

tengo yo!

Mas no nace solamente

en Belén,

nace donde hay un caliente

corazón.

 

¡Qué gran gozo y alegría

tengo yo!

Nace en mí, nace en cualquiera

si hay amor;

nace donde hay verdadera

comprensión.

 

¡Qué gran gozo y alegría

tiene Dios! Amén.

 

 

SALMODIA

 

Ant. 1. El Rey de la paz ha sido glorificado, y toda la tierra desea contemplar su rostro

 

Salmo 112

 

Alabad, siervos del Señor,

alabad el nombre del Señor.

Bendito sea el nombre del Señor,

ahora y por siempre:

de la salida del sol hasta su ocaso,

alabado sea el nombre del Señor.

 

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,

su gloria sobre los cielos.

¿Quién como el Señor, Dios nuestro,

que se eleva en su trono

y se abaja para mirar

al cielo y a la tierra?

 

Levanta del polvo al desvalido,

alza de la basura al pobre,

para sentarlo con los príncipes,

los príncipes de su pueblo;

a la estéril le da un puesto en la casa,

como madre feliz de hijos.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. 1. El Rey de la paz ha sido glorificado, y toda la tierra desea contemplar su rostro

 

 

Ant. 2. Envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz.

 

Salmo 147

 

Glorifica al Señor, Jerusalén;

alaba a tu Dios, Sión:

que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;

ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina.

 

Él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz;

manda la nieve como lana,

esparce la escarcha como ceniza;

 

hace car el hielo como migajas

y con el río congela las aguas;

envía una orden, y se derriten;

sopla su aliento, y corren.

 

Anuncia su palabra a Jacob,

sus decretos y mandatos a Israel;

Con ninguna nación obró así,

Ni les dio a conocer sus mandatos.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. 2. Envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz.

 

 

Ant. 3. El que era la Palabra substancial del Padre, engendrado antes del tiempo, hoy se ha despojado de su rango haciéndose carne por nosotros.

 

Cántico: Flp 2, 6-11

 

Cristo, a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios,

al contrario, se anonadó a sí mismo,

y tomó la condición de esclavo,

pasando por uno de tantos.

 

Y así, actuando como un hombre cualquiera,

se rebajó hasta someterse incluso a la muerte

y una muerte de cruz.

 

Por eso Dios lo levantó sobre todo

y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;

de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble

en el cielo, en la tierra, en el abismo

y toda lengua proclame:

Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén

 

Ant. 3. El que era la Palabra substancial del Padre, engendrado antes del tiempo, hoy se ha despojado de su rango haciéndose carne por nosotros.

 

 

LECTURA BREVE           Ga 4, 4-5

 

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

 

 

RESPONSORIO BREVE

 

V. Hoy sabréis que viene el Señor.

R. Hoy sabréis que viene el Señor.

 

V. Y mañana veréis su gloria.

R. Sabréis que viene el Señor.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Hoy sabréis que viene el Señor.

 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO                             

 

Ant. Cuando salga el sol, veréis al Rey de reyes, que viene del Padre, como el esposo sale de su cámara nupcial.

 

Cántico de María. Lc 1, 46-55

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

El hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Cuando salga el sol, veréis al Rey de reyes, que viene del Padre, como el esposo sale de su cámara nupcial.

 

 

PRECES

 

Adoremos a cristo, que se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado, y supliquémosle con fe ardiente, diciendo:

Por tu nacimiento, socorre, Señor, a quienes has redimido.

 

Tú que al entrar en el mundo has inaugurado el tiempo nuevo anunciado por los profetas,

— haz que tu Iglesia se rejuvenezca siempre.

 

Tú que asumiste las debilidades de los hombres,

— dígnate ser luz para los ciegos, fuerza para los débiles, consuelo para los tristes.

 

Tú que naciste pobre y humilde,

— mira con amor a los pobres y dígnate consolarlos.

 

Tú que por tu nacimiento terreno anuncias a todos la alegría de una vida sin fin,

— alegra a los agonizantes con la esperanza de un nacimiento eterno.

 

Tú que descendiste al mundo para que los hombres pudieran ascender al cielo,

— admite en tu gloria a todos los difuntos.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

Unidos a Jesucristo, supliquemos ahora al Padre con la oración de los hijos de Dios:

 

Padre nuestro…

 

 

ORACIÓN

 

Señor y Dios nuestro, que cada año nos alegran con la fiesta esperanzadora de nuestra redención, concédenos que así como ahora acogemos gozosos a tu Hijo como redentor, lo recibamos también confiados cuando venga como juez. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

 

CONCLUSIÓN

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

Vísperas – 23 de diciembre

II VÍSPERAS

DOMINGO IV SEMANA DE ADVIENTO

 

Oración de la tarde

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

 

HIMNO

 

Ven, ven, Señor, no tardes.

Ven, ven, que te esperamos.

Ven, ven, Señor, no tardes,

ven pronto, Señor.

 

El mundo muere de frío,

el alma perdió el calor,

los hombres no son hermanos,

el mundo no tiene amor.

 

Envuelto en sombría noche,

el mundo, sin paz, no ve;

buscando va una esperanza,

buscando, Señor, tu fe.

 

Al mundo le falta vida,

al mundo le falta luz,

al mundo le falta el cielo,

al mundo le faltas tú. Amén.

 

 

SALMODIA

 

Ant. 1. Contemplad cuan glorioso es el que viene a salvar a todos los pueblos.

 

Salmo 109, 1-5. 7

 

Oráculo del Señor a mi Señor:

“Siéntate a mi derecha,

y haré de tus enemigos

estrados de tus pies.”

Desde Sión extenderá el Señor

el poder de tu cetro:

somete en la batalla a tus enemigos.

 

“Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,

entre esplendores sagrados;

yo mismo te engendre, como rocío,

antes de la aurora.”

 

El Señor lo a jurado y no se arrepiente:

“Tú eres sacerdote eterno

según el rito Melquisedec”.

 

El Señor a tu derecha, el día de su ira,

quebrantará a los reyes.

En su camino beberá del torrente,

por eso levantara la cabeza.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. 1. Contemplad cuan glorioso es el que viene a salvar a todos los pueblos.

 

 

Ant. 2. Lo torcido se endereza, lo escabroso se iguala: ven, Señor, y no tardes más. Aleluya.

 

Salmo 111

 

Dichoso quien teme al Señor

y ama de corazón sus mandatos.

Su linaje será poderoso en la tierra,

la descendencia del justo será bendita.

 

En su casa habrá riquezas y abundancia,

su caridad es constante, sin falta.

En las tinieblas brilla como una luz

el que es justo, clemente y compasivo.

 

Dichoso el que se apiada y presta,

y administra rectamente sus asuntos.

El justo jamás vacilará,

su recuerdo será perpetuo.

 

No temerá las malas noticias,

su corazón está firme en el Señor.

Su corazón está seguro, sin temor,

hasta que vea derrotados a sus enemigos.

 

Reparte limosna a los pobres;

su caridad es constante, sin falta,

y alzará la frente con dignidad.

 

El malvado, al verlo, se irritará,

rechinará los dientes hasta consumirse.

La ambición del malvado fracasará.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén

 

Ant. 2. Lo torcido se endereza, lo escabroso se iguala: ven, Señor, y no tardes más. Aleluya.

 

 

Ant. 3. Se dilatará su principado con una paz sin límites. Aleluya.

 

Cántico: Ap 19, 1-7

 

Aleluya.

La salvación, y la gloria, y el poder son de nuestro Dios.

Aleluya.

Porque sus juicios son verdaderos y justos.

Aleluya.

 

Aleluya.

Alabad al Señor sus siervos todos.

Aleluya.

Los que le teméis pequeños y grandes.

Aleluya.

 

Aleluya.

Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.

Aleluya.

Alegrémonos y gocemos y démosle gracias.

Aleluya.

 

Aleluya.

Llegó la boda del cordero.

Aleluya.

Su esposa se ha embellecido.

Aleluya.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén

 

Ant. 3. Se dilatará su principado con una paz sin límites. Aleluya.

 

 

LECTURA BREVE           2P 3, 8b-9

 

Para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir su promesa, como creen algunos. Lo que ocurres es que tiene mucha paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan.

 

 

RESPONSORIO BREVE

 

V. Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.

R. Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.

 

V. Que brille tu rostro y nos salve.

R. Señor Dios de los ejércitos.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.

 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Ant. Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ven a salvarnos, Señor Dios nuestro.

 

Cántico de María. Lc 1, 46-55

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

El hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ven a salvarnos, Señor Dios nuestro.

 

 

PRECES

 

Roguemos a nuestro Redentor, que viene a dar la Buena Noticia a los pobres, y digámosle:

Manifiesta, Señor, tu gloria a los hombres.

 

Manifiéstate, Señor, a todos los que no te conocen

— para que también ellos vean tu salvación.

 

Que tu nombre, Señor, se anuncie hasta el confín de la tierra

— y que todos los hombres descubran el camino que conduce a ti.

 

Tú que viniste por vez primera para salvar al mundo,

— ven de nuevo para salvar a los que en ti creen.

 

Aquella libertad que tu venida dio a los redimidos,

— consérvala, Señor, con tu poder, y defiéndela siempre.

 

Tú que ya viniste en la carne y vendrás de nuevo a juzgar al mundo,

— da en tu venida el premio eterno a los difuntos.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

Reconociendo que nuestra fuerza para no caer en la tentación se halla en Dios, digamos confiadamente:

 

Padre nuestro…

 

 

ORACIÓN

 

Dios todopoderoso y eterno, al acercarnos a las fiestas de Navidad, te pedimos que tu Hijo, que se encarnó en las entrañas de la Virgen María y quiso vivir entre nosotros, nos haga partícipes de la abundancia de su misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

 

CONCLUSIÓN

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

Vísperas – 22 de diciembre

I VÍSPERAS

SÁBADO III SEMANA DE ADVIENTO

 

Oración de la tarde

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

 

HIMNO

 

Éste es el tiempo en que llegas,

Esposo, tan de repente,

que invitas a los que velan

y olvidas a los que duermen.

 

Salen cantando a tu encuentro

doncellas con ramos verdes

y lámparas que guardaron

copioso y claro el aceite.

 

¡Cómo golpean las necias

las puertas de tu banquete!

¡Y cómo lloran a oscuras

los ojos que no han de verte!

 

Mira que estamos alerta,

Esposo, por si vinieres,

y está el corazón velando

mientras los ojos se duermen.

 

Danos un puesto a tu mesa,

Amor que a la noche vienes,

antes que la noche acabe

y que la puerta se cierre. Amén.

 

 

SALMODIA

 

Ant. 1. Mirad: vendrá el deseado de todos los pueblos, y se llenará de gloria la casa del Señor. Aleluya.

 

Salmo 121

 

¡Qué alegría cuando me dijeron:

«Vamos a la casa del Señor»!

Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén.

 

Jerusalén está fundada

como ciudad bien compacta.

Allá suben las tribus,

las tribus del Señor,

 

según la costumbre de Israel,

a celebrar el nombre del Señor;

en ella están los tribunales de justicia

en el palacio de David.

 

Desead la paz a Jerusalén:

«Vivan seguros los que te aman,

haya paz dentro de tus muros,

seguridad en tus palacios.»

 

Por mis hermanos y compañeros,

voy a decir:. «La paz contigo.»

Por la casa del Señor, nuestro Dios,

te deseo todo bien.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. 1. Mirad: vendrá el deseado de todos los pueblos, y se llenará de gloria la casa del Señor. Aleluya.

 

 

Ant. 2. Ven, Señor, y no tardes: perdona los pecados de tu pueblo, Israel.

 

Salmo 129

 

Desde lo hondo a ti grito, Señor;

Señor, escucha mi voz;

estén tus oídos atentos

a la voz de mi súplica.

 

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,

¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,

y así infundes respeto.

 

Mi alma espera en el Señor,

espera en su palabra;

mi alma aguarda al Señor,

más que el centinela la aurora.

 

Aguarde Israel al Señor,

como el centinela la aurora;

porque del Señor viene la misericordia,

la redención copiosa;

y él redimirá a Israel

de todos sus delitos.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. 2. Ven, Señor, y no tardes: perdona los pecados de tu pueblo, Israel.

 

 

Ant. 3. Mirad: se cumple ya el tiempo en el que Dios envía a su Hijo al mundo.

 

Cántico: Flp 2, 6-11

 

Cristo, a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios,

al contrario, se anonadó a sí mismo,

y tomó la condición de esclavo,

pasando por uno de tantos.

 

Y así, actuando como un hombre cualquiera,

se rebajó hasta someterse incluso a la muerte

y una muerte de cruz.

 

Por eso Dios lo levantó sobre todo

y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;

de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble

en el cielo, en la tierra, en el abismo

y toda lengua proclame:

Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén

 

Ant. 3. Mirad: se cumple ya el tiempo en el que Dios envía a su Hijo al mundo.

 

 

LECTURA BREVE           St 5, 7-8. 9b

 

Tened paciencia, hermanos, hasta la venida del Señor. El labrador aguarda paciente el fruto valioso de la tierra, mientras recibe la lluvia temprana y tardía. Tened paciencia también vosotros, manteneos firmes, porque la venida del Señor está cerca. Mirad que el juez está ya a la puerta.

 

 

RESPONSORIO BREVE

 

V. Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.

R. Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.

 

V. Que brille tu rostro y nos salve.

R. Señor Dios de los ejércitos.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.

 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Ant. Oh Rey de las naciones y Deseado de los pueblos, Piedra angular de la Iglesia, que haces de dos pueblos uno solo, ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra.

 

Cántico de María. Lc 1, 46-55

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

El hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Oh Rey de las naciones y Deseado de los pueblos, Piedra angular de la Iglesia, que haces de dos pueblos uno solo, ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra.

 

 

PRECES

 

Oremos, hermanos, a Cristo, el Señor, que por nosotros se despojó de su rango, y digámosle confiados:

Ven, Señor Jesús.

 

Señor Jesús, que con tu encarnación has salvado al mundo,

— purifica nuestras almas y nuestros cuerpos de todo pecado.

 

No permitas que aquellos a quienes llamas hermanos por tu encarnación

— se alejen de ti por el pecado.

 

No permitas que aquellos a quienes has salvado con tu venida

— merezcan ser castigados en el día de tu juicio.

 

Cristo Jesús, que nunca alejas de nosotros tu bondad y tu amor.

— haz que alcancemos la corona inmarcesible de gloria.

 

Te encomendamos, Señor, a nuestros hermanos que han sido separados temporalmente de su cuerpo;

— haz que, muertos para el mundo, vivan eternamente para ti.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

Reconociendo que nuestra fuerza para no caer en la tentación se halla en Dios, digamos confiadamente:

 

Padre nuestro…

 

 

ORACIÓN

 

Señor Dios, que con la venida de tu Hijo has querido redimid al hombre sentenciado a muerte, concede a los que van a adorarlo, hecho niño en Belén, participar de los bienes de su redención. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

 

CONCLUSIÓN

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.