Christus Vivit – Francisco I

62. La joven beata Chiara Badano, que murió en 1990, «experimentó cómo el dolor puede ser transfigurado por el amor […]. La clave de su paz y alegría era la plena confianza en el Señor y la aceptación de la enfermedad como misteriosa expresión de su voluntad para su bien y el de los demás»[23].


[23] Benedicto XVI, Mensaje para la XXVII Jornada Mundial de la Juventud (15 marzo 2012): AAS 104 (2012), 359.

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Comentario Domingo XVI de Tiempo Ordinario

Oración preparatoria

¡Ven a nuestros corazones! Con tu gracia queremos por un momento apartar de nuestra mente todas las distracciones, preocupaciones e ideas que pueden separarnos de Ti. Jesús, como a Marta y a María, guía nuestro corazón para saber escoger siempre la parte buena, que eres Tú, y obrar según lo que escuchemos en Tu Palabra. Amén.


Lc 10,38-42

«38Pero, al ir ellos de camino, él entró en un pueblo; pero una mujer, de nombreMarta, lo acogió [en casa].

39Y tenía una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.

40Pero Marta estaba superocupada en muchos servicios.
Pero, plantándose, dijo: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el servir? Así que dile que me ayude”.

41Pero, respondiendo, le dijo el Señor: “Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; 42pero hay necesidad de una. Porque María ha elegido la parte buena, que no le será quitada”».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

El evangelio de hoy forma un díptico con el que contemplábamos el domingo pasado. Solo una vida plenamente centrada “en la mejor parte”, en Jesús, puedeestar orientada a los demás para hacerles el bien. Con Jesús como huésped hay cosas, aunque sean importantes, que pasan a segundo plano. Para el discípulo, quizá estresado por las muchas necesidades que se advierten en la comunidad, la actitud de María es condición de posibilidad de una entrega serena y comprometida de su vida. A este texto sigue uno muy especial: tras un brusco cambio de lugar, Jesús atiende la solicitud de un discípulo y les enseña a todos la oración del Padrenuestro (11,1-4). La enseñanza camina en la búsqueda de una honda espiritualidad.

 

TEXTO

Este evangelio, también exclusivo de Lucas, tiene una estructura in crescendo:
a) v. 38: comienza indicándonos la situación: Jesús y sus discípulos llegan a un pueblo y Jesús es acogido por una mujer llamada Marta;
b) v. 39: en un segundo momento se nos presenta a su hermana, María, con una actitud de escucha, la actitud que el pequeño relato quiere resaltar;
c) v. 40: frente a esa actitud, la de Marta, ansiosa en su servicio, que finalmente “explota”;

d) vv. 41-42: la respuesta de Jesús, más larga por ser la lección del pasaje.

El texto no contrapone dos actitudes, pero sí pone orden: ante la visita de Jesús, no se trata de “hacerle o darle” cosas, sino de “recibir” de Él, que es Palabra y Don de Dios.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Seguramente, much@s am@s de casa se encuentran incómod@s ante este pasaje. Parece como que Jesús quita importancia al servicio doméstico y privilegia una “actitud contemplativa”. Es importante, en este sentido, destacar dos detalles. 1) Nos encontramos “en camino”, sección discipular por excelencia;

2) Marta acogió a Jesús en su casa. Debemos leer el texto en clave de enseñanza para todo discípulo, teniendo en cuenta que Jesús ha sido acogido en la propia casa. El discípulo no debe “alimentar” a Jesús, sino dejarse “alimentar” por Jesús.

• Ante esa presencia de Jesús caben muchas reacciones: prepararle con esmero el hospedaje o la cena, escuchar su Palabra y su enseñanza. ¿Cómo se obsequia a un invitado? ¿Haciendo lo que queremos hacerle o, más bien, haciendo lo que él quiere que hagamos? Marta quiere obsequiar a Jesús, pero de la manera que Jesús no quiere. Eso le lleva a varios errores: en vez de disfrutar de la visita, esta es causa de nervios, agobios y agitación. ¡Pero Jesús no quiere poner en tensióna sus anfitriones! Además, cuando “explota” se pone contra su hermana María y pretende poner a Jesús contra ella. Al final, tanto esmero en la hospitalidad de Marta no le impide ser insolente con Jesús y dura con su hermana.

• Frente a la situación estresada de Marta, contrasta la actitud plácida de María: sentada a los pies de Jesús, escuchándole. María se comporta desde la demanda del huésped, no desde los intereses propios. Es que ha elegido “la parte buena”. Y la parte buena no es pretender obsequiar a Jesús, sino dejarse obsequiar por Él.Recibir de Jesús para poder ofrecer a los demás lo que hemos recibido de Él es lo importante.

• El relato evangélico pone en cuestión un error del judaísmo de entonces (¿es un error también ahora entre nosotros?): las mujeres no debían dedicarse al estudio de la Ley, sino a los quehaceres domésticos; en cambio, el estudio de la Ley era obligado a los varones. Cuestión de roles. Pero Jesús enseña a María, caracterizada como verdadera discípula, y rompe así moldes culturales y religiosos. ¿Hay moldes y estereotipos que deberíamos poner hoy en cuestión? ¿Tienen que estarlas mujeres “condenadas a ser martas”?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis: Domingo XVI de Tiempo Ordinario

XVI Domingo de Tiempo Ordinario
21 de julio 2019

Genesis 18, 1-10a; Salmo 14 Colosenses 1, 24-28; Lucas 10, 38-42

Marta y María

En aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: “Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude”. El Señor le respondió: “Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará”.

Reflexión

¿Qué estaba haciendo Marta en el evangelio? (trabajos de la casa y para la visita de Jesús) ¿Qué hacía Maria? (Se sentó a escuchar a Jesús.) ¿Cómo se sintió Marta? (No era justo que ella estaba haciendo todo el trabajo.) ¿Se han sentido así alguna vez? ¿Como se sentía Maria? (Se sentía feliz oyendo las palabras de Jesús.) ¿Se han sentido así alguna vez? ¿Qué le dijo Jesús cuando Marta se quejó? (…solo una cosa es necesaria y Maria lo escogió…) ¿Por qué es más importante lo que escogió Maria? (Oír a Jesús en su palabra-la biblia-, o en nuestro corazón cuando oramos nos da paz, felicidad, amor, sabiduría…todo lo que necesitamos para amar y ser feliz en esta vida y la próxima.) ¿Encuentran tiempo para oír a Jesús todos los días? ¿Cuándo? Jesús también nos dice que es importante recibir a los visitantes como si fueran Él mismo. ¿Cómo tratan a las personas que los visitan? ¿Le dedican tiempo para que se sientan amados?

Actividad

En la siguiente página, colorear y escribir palabras a Jesús. Jugar juego en la próxima página.

Oración

Jesús, quiero oír Tu voz en mi corazón. Ayúdame a siempre escucharte en las lecturas de la misa y en la oración. Ayúdame a escuchar con amor las personas alrededor de mí para que se sientan amados. Amen.

¿Qué me quiere decir hoy Jesús?

¿Te ha dado hambre alguna vez mientras estás en la iglesia? A veces me da tanta hambre que pienso que no podré terminar de escuchar el sermón. Hoy es uno de esos días, así que fui a McDonald’s y compré una hamburguesa. Si me permiten, me la comeré ahora. (Comente algo de cada cosa que vaya sacando de la bolsa. Cuando las haya sacado todo, muestre sorpresa y preocupación de que aparentemente algo está faltando – la hamburguesa).

¡Miren esto! Estaba tan interesado en conseguir todas estas cosas que necesitaba para mejorar y comerme la hamburguesa que me olvidé de lo más importante. ¡Me olvidé de la hamburguesa!

Probablemente crean que soy bastante tonto para haberme olvidado de la hamburguesa. Después de todo, eso era lo más importante. Yo, sin embargo, no soy la única persona en hacer algo tan tonto. De eso es que se trata nuestra lección bíblica en esta mañana.

Mientras Jesús y sus discípulos viajaban, llegaron al pueblo donde Marta vivía con su hermana María. Las hermanas recibieron a Jesús en su hogar y Marta inmediatamente comenzó a trabajar fuertemente haciendo la cena para Jesús. Mientras tanto que Marta preparaba los alimentos, María se sentó a los pies de Jesús y escuchó las enseñanzas de él.

Marta se molestó porque su hermana no le estaba ayudando, así que fue donde Jesús y dijo: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me ayude!”

Jesús le contestó: ” Marta, Marta, estás inquieta y preocupada por muchas cosas, pero sólo una es necesaria. María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará”

Muchos de nosotros hacemos el mismo error que Marta hizo. Estamos tan atareados trabajando, yendo a la escuela, jugando o viendo televisión que frecuentemente nos olvidamos de lo más importante. ¡Nos olvidamos de pasar un tiempo con Jesús! ¡Debemos tener mucho cuidado de no enfrascarnos en tantas buenas tareas que dejemos de hacer lo mejor! ¡Después de todo, Jesús es lo más importante!

Comentario al evangelio – 17 de julio

Una de las mayores búsquedas del ser humano es la del sentido de su vida. Si no fuéramos capaces de contestar vitalmente a la pregunta ¿para qué estoy aquí? ¿Cuál es el sentido de mi vida? no encontraríamos la auténtica felicidad. El ser humano no se llena ni se conforma con cualquier cosa. No somos fáciles de contentar. Si llenamos nuestra vida de experiencias superfluas sin escuchar la voz interior que habla en nuestro corazón, tarde o temprano nos damos cuenta de que todo eso no nos satisface y nos impide caminar felices.

Los creyentes en Dios tenemos una ventaja respecto a los no creyentes; podemos preguntarle al Padre, cuál es nuestra misión. Podemos encontrar en Él el sentido de nuestra vida. Lo podemos hacer porque Él es nuestro creador, nos conoce muy bien, mejor que nosotros mismos. Y precisamente porque estamos en la mente de Dios, Él tiene una propuesta de vida para cada uno de nosotros. Podemos preguntarle: “Señor, ¿qué quieres de mí?”

En la primera lectura de hoy, el Libro del Éxodo nos narra la vocación de Moisés. Dios llama a Moisés a una misión, le ofrece un plan que da sentido a su vida. Esto es tan grande que lo llamamos sagrado. El Señor advierte a Moisés que lo que está aconteciendo, su llamada, y ante quien está presentándose es importantísimo: quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado. Y es que, nuestra vida, como la de Moisés y la de otros hombres y mujeres que han sido y son llamados por Dios a una misión, es algo sagrado. Yo estoy contigo, le dice Dios en la zarza ardiente. Sagrada es nuestra vida, es decir, digna de mucho respeto y cuidado; por ello buscar y encontrar qué hacer con la vida que nos ha sido dada, es lo más importante que tenemos que hacer. Y en Dios, podemos y debemos encontrar el sentido a nuestra vida confiando en que quiere lo mejor aunque a veces no lo comprendamos o nos desconcierte en un primer momento.

Este misterio no es conocido por muchos, por ello Jesús da gracias al Padre: Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. A través de Jesús, en Dios, encontramos y reafirmamos nuestra vocación, el sentido de nuestra vida. Vocación y sentido que no es sólo para nosotros, sino que repercute positivamente en el mundo si dicha vocación y sentido vienen de Dios. En tu oración de hoy da gracias a Dios por la vida sagrada que te ha sido regalada y pídele que confirme su llamada sobre ti, tu vocación.

Juan Lozano, cmf.

Miércoles XV de Tiempo Ordinario

Hoy es 17 de julio, miércoles XV de Tiempo Ordinario.

Gracias. Hoy podría darte las gracias, pero para ello necesito prepararme. Me hago consciente del espacio que me rodea, de lo externo, de la temperatura, del bullicio y del silencio exteriores, de mi cuerpo y mis anhelos. Me dispongo a algo bueno, pongo  de mi parte. Acallo mis ruidos, agudizo los sonidos del corazón. Deseo un encuentro contigo, Señor. Enséñame a dar gracias.

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 11, 25-27):

Jesús exclamó: “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.

Señor Jesús, te apartas a un lugar tranquilo, y en él te pones a orar. A orar a tu Dios, a tu Padre. Y mirando a aquellos que se te acercan y escuchan, a quienes te buscan y siguen, te sale un grito de contento y alegría. Te surge un canto de agradecimiento. Quiero reconocer y nombrar aquellas realidades, situaciones y personas, que me hacen dar las gracias de modo espontáneo.

Pausadamente, pienso en todas esas personas que de un modo u otro me han criado y ayudado a crecer. Han sido como padres o madres para mí. Me han enseñado, corregido, curado, cuidado, aconsejado, acompañado. Gracias por todos ellos, gracias por enseñarme lo que significa ser el hijo o hija, por mostrarme lo que es ser padre o madre.

Me impresionas Señor. Tantas veces me cuesta dar las gracias. Pienso que lo que se me da me lo merezco y lo he ganado a pulso. Y tú, mirando al Padre, me miras y das las gracias por mí. Das las gracias por mí. Ojalá haga prenda a mirar como tú miras. A descubrir tanto motivo de agradecimiento. A expresar el gozo y el contento. A reconocerme también como alguien a quien miras con cariño y a quien descubres como un don.

Una máxima ignaciana afirma que sólo se puede amar aquello que se conoce. Vuelvo a leer tus palabras de agradecimiento. Y me fijo en lo que dices de tu Padre porque deseo conocerte y amarte. Conocerle y amarle. Hablas de tu gente, hablas de los sencillos, de los preferidos de tu Padre que lo ha dado todo. Y mirándote descubro a tu Dios Padre, a nuestro Dios Padre-Madre.

María dio también las gracias a  su manera, con un canto de alabanza. Y quizás también de ella debo yo aprender a cantar, con mi vida, el magníficat.

Maravillas hizo en mí
Mi alma canta de gozo
Pues al ver mi pequeñez
Se detuvieron sus ojos
Y El que es santo y poderoso
Hoy aguarda por mi sí
Mi alma canta de gozo
Maravillas hizo en mí. 

Maravillas hizo en mí
Del alma brota mi canto
El Señor me ha amado
Más que a los lirios del campo
Por el Espíritu Santo
El habita hoy en mí
No cese nunca mi canto
Maravillas hizo en mí
No cese nunca mi canto
Maravillas hizo en mí.

Por el Espíritu Santo
El habita hoy en mí
No cese nunca mi canto
Maravillas hizo en mí

Maravillas interpretado por María José Bravo, «En tus manos, Señor»

Tras este tiempo de encuentro, te pido Señor que mi vida sea alabanza y agradecimiento. Que viva con el gracias en mi boca y en mi corazón. Y con tus palabras sencillas, sólo puedo decir, gracias, Padre.

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p style=”text-align:justify;”>Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.