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VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: HORA DE LA TARDE.

Hora de la tarde,
fin de las labores.
Amo de las viñas,
paga los trabajos
de tus viñadores.

Al romper el día
nos apalabraste.
Cuidamos tu viña
del alba a la tarde.

Ahora que nos pagas,
nos lo das de balde,
que a jornal de gloria
no hay trabajo grande.

Das al de la tarde
lo que al mañanero.
Son tuyas las horas
y tuyo el viñedo.

A lo que sembramos
dale crecimiento.
Tú que eres la viña,
cuida los sarmientos. Amén.

SALMODIA

Ant 1. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

Salmo 26 I – CONFIANZA ANTE EL PELIGRO

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?

Cuando me asaltan los malvados
para devorar mi carne,
ellos, enemigos y adversarios,
tropiezan y caen.

Si un ejército acampa contra mí,
mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo.

Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor
contemplando su templo.

Él me protegerá en su tienda
el día del peligro;
me esconderá en lo escondido de su morada,
me alzará sobre la roca;

y así levantaré la cabeza
sobre el enemigo que me cerca;
en su tienda sacrificaré
sacrificios de aclamación:
cantaré y tocaré para el Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

Ant 2. Tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro.

Salmo 26 II

Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.

Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro.»
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.

No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches, no me abandones,
Dios de mi salvación.

Si mi padre y mi madre me abandonan,
el Señor me recogerá.

Señor, enséñame tu camino,
guíame por la senda llana,
porque tengo enemigos.

No me entregues a la saña de mi adversario,
porque se levantan contra mí testigos falsos,
que respiran violencia.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.

Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro.

Ant 3. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

LECTURA BREVE   St 1, 22. 25

Llevad a la práctica la palabra y no os limitéis a escucharla, engañándoos a vosotros mismos. El que se concentra en el estudio de la ley perfecta (la que hace libre) y es constante no como oyente olvidadizo, sino para ponerla por obra, éste encontrará la felicidad en practicarla.

RESPONSORIO BREVE

V. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.
R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

V. No arrebates mi alma con los pecadores.
R. Ten misericordia de mí.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

PRECES

Oremos, hermanos, a Dios Padre, que en su amor nos mira como hijos, y digámosle:

Muéstranos, Señor, la abundancia de tu amor.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia: guárdala de todo mal
y haz que crezca en tu amor.

Que todos los pueblos, Señor, te reconozcan como al único Dios verdadero,
y a Jesucristo como al Salvador que tú has enviado.

A nuestros parientes y bienhechores concédeles tus bienes
y que tu bondad les dé la vida eterna.

Te pedimos, Señor, por los trabajadores que sufren: alivia sus dificultades
y haz que todos los hombres reconozcan su dignidad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

En tu misericordia acoge a los que hoy han muerto
y dales posesión de tu reino.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos a nuestro Padre común:

Padre nuestro…

ORACION

Escucha, Señor, nuestras súplicas y protégenos durante el día y durante la noche: tú que eres siempre inmutable, da firmeza a los que vivimos sujetos a la sucesión de los tiempos y de las horas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

El salvador del amor

El salvador del amor

El salvador del amor

EL SALVADOR DEL AMOR 

Érase una vez una isla en la que vivían todos los sentimientos. La Felicidad, la Tristeza y todos los demás, incluido el Amor. Un día los sentimientos se enteraron de que la isla se hundiría, así que todos repararon sus barcas y se fueron. El Amor fue el único que se quedó; quería aguantar hasta el último momento.

Cuando la isla estaba ya a punto de ser tragada por el mar, el Amor decidió pedir ayuda.

Riqueza, ¿me puedes llevar contigo?

No, -contestó ésta-, llevo mucho oro y plata conmigo y no hay sitio para ti en mi barco.

El Amor decidió preguntarle a la Vanidad, que pasaba por allí en una barca preciosa.

Vanidad, ¡ayúdame!

Lo siento, Amor. No puedo llevarte porque estás todo mojado y me puedes estropear la barca, -le contestó la Vanidad.

La Tristeza también estaba allí mismo, así que el Amor decidió pedirle a ella que lo llevara.

Tristeza, déjame ir contigo.

Vaya… Amor, es que estoy tan triste por lo que nos ocurre que necesito estar sola.

La Alegría también pasó por delante del Amor, pero estaba tan alegre que ni siquiera oyó que la llamaban.

De pronto escuchó una voz:

Amor, ya te llevo yo.

Era una voz anciana. El Amor estaba tan aliviado y contento que incluso se olvidó de preguntarle al anciano cómo se llamaba. Cuando llegaron a tierra firme, el anciano siguió su camino. El Amor se dio entonces cuenta de lo mucho que le debía al anciano y le preguntó a la Sabiduría, también una anciana, quién lo había ayudado.

El Tiempo, -contestó la Sabiduría.

¿El Tiempo? ¿Por qué me ayudó el Tiempo?, -se preguntó el Amor extrañado.

La Sabiduría sonrió, sabia como era, y contestó:

Porque el Tiempo es el único capaz de entender lo importante que es el AMOR.

Lectio divina 1 de julio

MATEO 8,28-34

Lectio: Miércoles, 1 Julio, 2015

Tiempo Ordinario 
1) Oración inicial

Padre de bondad, que por la gracia de la adopción nos has hecho hijos de la luz; concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor.

2) Lectura del Evangelio

Del Evangelio según Mateo 8,28-34
Al llegar a la otra orilla, a la región de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, y tan furiosos que nadie era capaz de pasar por aquel camino. Y se pusieron a gritar: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?» Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo. Y le suplicaban los demonios: «Si nos echas, mándanos a la piara de puercos.» Él les dijo: «Id.» Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas. Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad lo contaron todo y también lo de los endemoniados. Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, en viéndole, le rogaron que se retirase de su territorio.

3) Reflexión

• El evangelio de hoy acentúa el poder de Jesús sobre el demonio. En nuestro texto, el demonio o el poder del mal es asociado con tres cosas: (a) Con el cementerio, el lugar de los muertos. La muerte que ¡mata la vida! (b) Con el cerdo, que era considerado un animal impuro. ¡La impureza que separa de Dios! (c) Con el mar, que era visto como símbolo del caos antes de la creación. El caos que destruyó la naturaleza. El evangelio de Marcos, de donde Mateo saca su información, asocia el poder del mal con un cuarto elemento que es la palabra Legión, (Mc 5,9), nombre de los ejércitos del imperio romano. El imperio que oprimía y que explotaba a la gente. Así se comprende como la victoria de Jesús sobre el demonio tenía un alcance enorme para la vida de las comunidades de los años setenta, época en que Mateo escribe su evangelio. Las comunidades vivían oprimidas y marginadas, por la ideología oficial del imperio romano y del farisaísmo que se renovaba. Este mimo significado y alcance sigue siendo válido para nosotros hoy.
• Mateo 8,28: El poder del mal oprime, maltrata y aliena a las personas. Este versículo inicial describe la situación antes de la llegada de Jesús. En la manera de describir el comportamiento de los endemoniados, el evangelista asocia el poder del mal con el cementerio y con la muerte. Es un poder mortal sin rumbo, amenazador, destructor y descontrolado, que da miedo a todos. Priva a la persona de su conciencia, del autocontrol y de la autonomía.
• Mateo 8,29: Ante la simple presencia de Jesús el poder del mal se desmorona y se desintegra. Aquí se describe el primer contacto entre Jesús y los dos poseídos. Es la total desproporción. El poder, que antes parecía tan fuerte, se derrite y se desmorona ante Jesús. Ellos gritan: “¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido para atormentarnos antes de tiempo?” Se dan cuenta de que perdieron poder.
• Mateo 8,30-32: El poder del mal es impuro y no tiene autonomía, ni consistencia. El demonio no tiene poder sobre sus propios movimientos. Consigue sólo entrar en los puercos con el permiso de Jesús. Una vez dentro de los puercos, éstos se precipitan a la mar. Según la opinión de la gente, el cerdo era símbolo de impureza que impedía al ser humano relacionarse con Dios y sentirse acogido por El. El mar era símbolo del caos que existía antes de la creación y que, según la creencia de la época, seguía amenazando la vida. Este episodio de los cerdos que se precipitan a la mar, es extraño y difícil de ser entendido. Pero el mensaje es muy claro: ante Jesús, el poder del mal no tiene autonomía, no tiene consistencia. Quien cree en Jesús, ha vencido ya el poder del mal y no tiene que temer.
• Mateo 8,33-34: La reacción de la gente del lugar. Alertado por los empleados que se ocupaban de los cerdos, la gente del lugar fue al encuentro de Jesús. Marcos informa que vieron “al endemoniado sentado, vestido y en perfecto juicio” (Mc 5,15). Pero ¡se quedaron sin los cerdos! Por esto, piden a Jesús que se vaya lejos. Para ellos, los cerdos eran más importantes que el ser humano que acababa de recobrar el juicio.
• La expulsión de los demonios. En el tiempo de Jesús, las palabras demonio Satanás, eran usadas para indicar el poder del mal que desviaba a las personas del buen camino. Por ejemplo, cuando Pedro tentó de desviar a Jesús, el fue Satanás para Jesús (Mc 8,33). Otras veces, aquellas mismas palabras eran usadas para indicar el poder político del imperio romano que oprimía y explotaba a la gente. Por ejemplo, en el Apocalipsis, el imperio romano se identifica con el “Diablo o Satanás” (Ap 12,9). Otras veces la gente usaba las mismas palabras para indicar los males y las enfermedades. Así se hablaba de demonio o espíritu mudo, espíritu sordo, espíritu impuro, etc. ¡Había mucho miedo! En el tiempo de Mateo, segunda mitad del primer siglo, el miedo a los demonios estaba aumentando. Algunas religiones, venidas de Oriente, divulgaban un culto a los espíritus. Enseñaban que gestos errados podían irritar a los espíritus, y éstos para vengarse, podían impedir nuestro acceso a Dios y privarnos de los beneficios divinos. Por esto, a través de ritos y oraciones, plegarias y ceremonias complicadas, la gente trataba de aplacar a esos espíritus o demonios, para que no perjudicaran la vida humana. Estas religiones, en vez de liberar a la gente, alimentaban el miedo y la angustia. Ahora bien, uno de los objetivos de la Buena Nueva de Jesús era ayudar a la gente a liberarse de este miedo. La llegada del Reino de Dios significó la llegada de un poder más fuerte. Jesús es “el hombre más fuerte” que llega para amarrar a Satanás, al poder del mal, y robarle la humanidad prisionera del miedo (cf. Mc 3,27). Por ello, los evangelios insisten en la victoria de Jesús sobre el poder del mal, sobre el demonio, sobre Satanás, sobre el pecado y sobre la muerte. Era para animar a las comunidades a vencer este miedo al demonio. Y hoy, ¿Quién de nosotros puede decir: “Soy totalmente libre”? ¡Nadie! Entonces, si no soy totalmente libre, alguna parte en mí es poseída por otros poderes. ¿Cómo expulsar estos poderes? El mensaje del evangelio de hoy sigue siendo válido para nosotros.

4) Para la reflexión personal

• ¿Qué es lo que hoy está oprimiendo y maltratando a la gente? ¿Por qué hoy, en ciertos lugares, se habla tanto de expulsión de demonios? ¿Es bueno insistir tanto en el demonio? ¿Qué piensas tú?
• ¿Quién de nosotros puede decir que es totalmente libre o liberado? ¡Nadie! Entonces todos estamos un poco poseídos por otros poderes que ocupan algún espacio dentro de nosotros. ¿Cómo hacer para expulsar este poder dentro de nosotros y dentro de la sociedad?

5) Oración final

Es Yahvé clemente y compasivo,
tardo a la cólera y grande en amor;
bueno es Yahvé para con todos,
tierno con todas sus creaturas. (Sal 145,8-9)

Plantear unas vacaciones en familia puede estar condicionado por una buena cantidad de variables. ¿Coinciden las fechas del marido y la mujer? ¿Hay niños? En caso afirmativo, ¿de qué edades? Cada vez son más comunes los casos de que no sean vacaciones “pagadas” (“me han cortado el contrato y me han dicho que me hacen uno nuevo en octubre” “llevo dos años en paro” o de que, ante la escasez de trabajo, se coja alguna sustitución en el verano “…porque luego, sólo Dios sabe…”). Esas frases suelen resonar en los despachos del COF.

Por eso, lo mejor será dar algunos criterios generales, importantes y que se puedan aplicar a las distintas situaciones.

Hay que pensar que el estrés, las prisas, los horarios y las obligaciones son para cuando se está trabajando (diríamos “…y porque no hay más remedio”). No podemos pasarnos las vacaciones con el “no llegamos”, “nos cierran”, “no va a dar tiempo a verlo todo”. A la hora de ponernos horarios, encargos, etc. ¿no somos a veces nuestros peores “jefes”?

Algo muy útil para conseguir lo anterior: la planificación. Es una actividad típicamente humana y que en vacaciones facilita mucho las cosas. Planifiquemos por tanto todo lo que se pueda: viajes, equipajes, fechas, estancias…

Con respecto a los niños, dos cosas: El tiempo que estemos con ellos, primemos la calidad. ¿Qué nos llega más a las entrañas: una tarde aprendiendo a hacer filetes empanados o un día en un parque temático? Y por otro lado, si tienen edad, nuestras parroquias y movimientos organizan un buen número de campamentos, campos de trabajo, etc., para que puedan empezar a volar, mientras se forman sólidamente.

Tiempo para el matrimonio, necesario como siempre, y con el criterio anterior: calidad, profundidad. De nada sirve hacer el Camino de Santiago si no hemos entrado en nuestros corazones.

¿Nos llevamos a Dios con nosotros de vacaciones? Sabemos de sobra donde está. La Eucaristía, su Palabra, la oración (personal y en familia)…

Y, volviendo al principio, los empobrecidos y los que sufren. El Papa es rotundo expresando que no quiere una Iglesia “autorreferencial”. No hay felicidad en iglesias domésticas con vacaciones, con vidas “autorreferenciales”. ¿Cuántas familias se empezarán a plantear este verano meter en su casa el problema de aquellos a los que la injusticia, la enfermedad, la soledad, no les permiten vacaciones, quizá desde hace mucho? Os deseo unas vacaciones profundamente felices.

José Manuel Cidre, psicólogo

Justicia y caridad

26. Desde el siglo XIX se ha planteado una objeción contra la actividad caritativa de la Iglesia, desarrollada después con insistencia sobre todo por el pensamiento marxista. Los pobres, se dice, no necesitan obras de caridad, sino de justicia. Las obras de caridad —la limosna— serían en realidad un modo para que los ricos eludan la instauración de la justicia y acallen su conciencia, conservando su propia posición social y despojando a los pobres de sus derechos. En vez de contribuir con obras aisladas de caridad a mantener las condiciones existentes, haría falta crear un orden justo, en el que todos reciban su parte de los bienes del mundo y, por lo tanto, no necesiten ya las obras de caridad. Se debe reconocer que en esta argumentación hay algo de verdad, pero también bastantes errores. Es cierto que una norma fundamental del Estado debe ser perseguir la justicia y que el objetivo de un orden social justo es garantizar a cada uno, respetando el principio de subsidiaridad, su parte de los bienes comunes. Eso es lo que ha subrayado también la doctrina cristiana sobre el Estado y la doctrina social de la Iglesia. La cuestión del orden justo de la colectividad, desde un punto de vista histórico, ha entrado en una nueva fase con la formación de la sociedad industrial en el siglo XIX. El surgir de la industria moderna ha desbaratado las viejas estructuras sociales y, con la masa de los asalariados, ha provocado un cambio radical en la configuración de la sociedad, en la cual la relación entre el capital y el trabajo se ha convertido en la cuestión decisiva, una cuestión que, en estos términos, era desconocida hasta entonces. Desde ese momento, los medios de producción y el capital eran el nuevo poder que, estando en manos de pocos, comportaba para las masas obreras una privación de derechos contra la cual había que rebelarse.

Uno de los problemas denunciados por el Papa con mayor ahínco en su encíclica es el del agua. «Es previsible -señala- que el control del agua por parte de grandes empresas mundiales se convierta en una de las principales fuentes de conflictos de este siglo». Los profesores Núñez de Castro y Lucena confirman este aspecto. «Hay una mitología grande en torno al agua -afirma Lucena- en el sentido de que el agua es infinita en el tiempo. Pero, como un mineral que es, tiene su propia limitación, sobre todo cuando la contaminamos. Y se entiende que el agua no puede poner nunca límites al desarrollo. Este es otro tremendo error. Me estoy refiriendo claramente a que de donde no hay no se puede sacar y el crecimiento tiene que tener un límite».

Núñez de Castro, por su parte, señala que «el agua es el principio de la vida. Todos los seres vivos, en un tanto por ciento muy elevado, estamos compuestos por el agua. Si no hay agua no hay vida y el agua, además, en unas condiciones determinadas. El estudio del agua que hace el Papa en el texto es muy profundo. Generalmente, la encíclica no ha querido soportar con su palabra hipótesis científicas definitivas. Cuando hay una hipótesis se refiere en una nota diciendo “esto es una hipótesis” o cuando hay un problema que está en discusión se refiere también. Generalmente, la encíclica trata de soliviantar la conciencia humana. Es decir, nos dice que no nos podemos quedar tranquilos en el momento actual».

La primera llamada de Dios

Dios habla en la historia de cada persona y se da a conocer a través de los acontecimientos de su vida, recordándonos su acción todopoderosa, libertadora y bondadosa. Por eso, la primera llamada de Dios consiste en que lo acojamos en el corazón y lo adoremos “En Espíritu y en Verdad”. En esta contemplación de Dios, interiorización de su mensaje y búsqueda de su voluntad, encontramos que la vocación del hombre, hecho a semejanza de Dios, consiste pues, en hacer manifiesto a Dios en medio del mundo.

Para llevar a cabo esta tarea, son necesarias la manifestación pública de la fe, pero, en palabras de Santiago: “¿De qué sirve, hermanos míos, decir que alguno tiene fe, si no tiene obras?”

Se hace así necesario hacer carne en cada uno las virtudes teologales, pues por la fe creemos en Dios, en la Iglesia y en toda la revelación divina; por la esperanza confiamos firmemente en Él y su promesa; por la caridad amaremos a Dios sobre todas las cosas, y a nuestros hermanos con el amor filial que Cristo nos ha mandado.

Dios conoce nuestra debilidad, nuestras limitaciones y la dificultad que encontramos para profesar y vivir la fe, incluso para responder plenamente al amor divino con nuestras fuerzas, por eso la esperanza nos hace confiar en que Él es siempre fiel, misericordioso y bueno, y nos ayuda a querer llevar a la práctica la caridad, como llamada al amor a Dios y a nuestros hermanos, ya que toda criatura proviene de Él, y en el hermano podemos descubrir a Dios.

En la oración, como acción de gracias y alabanza a Dios, así como intercesión y súplica, se realiza plenamente el primer mandamiento. En nuestro sacrificio, unidos siempre al sacrificio de Cristo en la cruz, encontramos la verdadera comunión con Dios y la verdadera felicidad como regalo del Padre.

Alimentados por su Palabra, la Eucaristía y cuidando nuestra fe, podremos vencer el pesimismo y el relativismo actual, convirtiéndonos en piedras vivas de la casa de Dios, luz para nuestra sociedad y artífices de la Nueva Evangelización.

La vida consagrada exige la renuncia de sí mismo viviendo solo para Dios, en palabras de san Francisco de Asís «amar a Dios en los hermanos, es amar a los hermanos en Dios».

«Pido a Jesús que me atraiga a las llamas de su amor» (Teresa de Jesús).

Sor Concepción Luisa Moya (Clarisa)

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