Feeds:
Entradas
Comentarios

¿Acaso alguno de vosotros sería capaz de darle a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿O de darle una culebra cuando le pide un pescado? (Mt 7, 9-10)

Si los padres de la tierra dan panes y peces, ¿qué te dará a ti tu Padre del Cielo, si se lo pides en la oración?

 

 

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: PRESENTEMOS A DIOS NUESTRAS TAREAS.

Presentemos a Dios nuestras tareas,
levantemos orantes nuestras manos,
porque hemos realizado nuestras vidas
por el trabajo.

Cuando la tarde pide ya descanso
y Dios está más cerca de nosotros,
es hora de encontrarnos en sus manos,
llenos de gozo.

En vano trabajamos la jornada,
hemos corrido en vano hora tras hora,
si la esperanza no enciende sus rayos
en nuestra sombra.

Hemos topado a Dios en el bullicio,
Dios se cansó conmigo en el trabajo;
es hora de buscar a Dios adentro,
enamorado.

La tarde es un trisagio de alabanza,
la tarde tiene fuego del Espíritu:
adoremos al Padre en nuestras obras,
adoremos al Hijo. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Eres el más bello de los hombres, en tus labios se derrama la gracia.

Salmo 44 I – LAS NUPCIAS DEL REY.

Me brota del corazón un poema bello,
recito mis versos a un rey;
mi lengua es ágil pluma de escribano.

Eres el más bello de los hombres,
en tus labios se derrama la gracia,
el Señor te bendice eternamente.

Cíñete al flanco la espada, valiente:
es tu gala y tu orgullo;
cabalga victorioso por la verdad y la justicia,
tu diestra te enseñe a realizar proezas.
Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,
se acobardan los enemigos del rey.

Tu trono, ¡oh Dios!, permanece para siempre;
cetro de rectitud es tu cetro real;
has amado la justicia y odiado la impiedad:
por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido
con aceite de júbilo entre todos tus compañeros.

A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,
desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.
Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina
enjoyada con oro de Ofir.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Eres el más bello de los hombres, en tus labios se derrama la gracia.

Ant 2. Llega el esposo, salid a recibirlo.

Salmo 44 II

Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna:
prendado está el rey de tu belleza,
póstrate ante él, que él es tu señor.
La ciudad de Tiro viene con regalos,
los pueblos más ricos buscan tu favor.

Ya entra la princesa, bellísima,
vestida de perlas y brocado;
la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,
la siguen sus compañeras:
las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.

«A cambio de tus padres tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra.»

Quiero hacer memorable tu nombre
por generaciones y generaciones,
y los pueblos te alabarán
por los siglos de los siglos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Llega el esposo, salid a recibirlo.

Ant 3. Dios proyectó hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza, cuando llegase el momento culminante.

Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN – Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Dios proyectó hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza, cuando llegase el momento culminante.

LECTURA BREVE 1Ts 2, 13

Nosotros continuamente damos gracias a Dios; porque habiendo recibido la palabra de Dios predicada por nosotros, la acogisteis, no como palabra humana, sino – como es en realidad- como palabra de Dios, que ejerce su acción en vosotros, los creyentes.

RESPONSORIO BREVE

V. Suba, Señor, a ti mi oración.
R. Suba, Señor, a ti mi oración.

V. Como incienso en tu presencia.
R. A ti mi oración.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Suba, Señor, a ti mi oración.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Proclame mi alma tu grandeza, Dios mío.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Proclame mi alma tu grandeza, Dios mío.

PRECES

Alabemos a Cristo, que ama a la Iglesia y le da alimento y calor, y roguémosle confiados diciendo:

Atiende, Señor, los deseos de tu pueblo.

Haz, Señor, que todos los hombres se salven
y lleguen al conocimiento de la verdad.

Guarda con tu protección al papa Francisco y a nuestro obispo N.,
ayúdalos con el poder de tu brazo.

Ten compasión de los que no encuentran trabajo
y haz que consigan un empleo digno y estable.

Señor, sé refugio de los oprimidos
y protégelos en todas sus necesidades.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Te pedimos por el eterno descanso de los que durante su vida ejercieron el ministerio para el bien de tu iglesia:
que también te celebren eternamente en tu reino.

Fieles a la recomendación del Salvador nos atrevemos a decir:

Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, que has querido asistirnos en el trabajo que nosotros, tus siervos inútiles, hemos realizado hoy, te pedimos que, al llegar al término de este día, acojas benignamente nuestro sacrificio vespertino de acción de gracias y recibas con bondad la alabanza que te dirigimos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina (26 de septiembre)

Lectio: Lunes, 26 Septiembre, 2016
Tiempo Ordinario
 
1) Oración inicial
¡Oh Dios!, que manifiestas especialmente tu poder con el perdón y la misericordia; derrama incesantemente sobre nosotros tu gracia, para que, deseando lo que nos prometes, consigamos los bienes del cielo. Por nuestro Señor.
 
2) Lectura
Del santo Evangelio según Lucas 9,46-50

Se suscitó una discusión entre ellos sobre quién de ellos sería el mayor. Conociendo Jesús lo que pensaban en su corazón, tomó a un niño, le puso a su lado, y les dijo: «El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, recibe a Aquel que me ha enviado; pues el más pequeño de entre vosotros, ése es mayor.»
Tomando Juan la palabra, dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y tratamos de impedírselo, porque no viene con nosotros.» Pero Jesús le dijo: «No se lo impidáis, pues el que no está contra vosotros está por vosotros.»
 
3) Reflexión
• El texto se ilumina. Si anteriormente Lucas nos presentaba cómo se reunían los hombres en torno a Jesús para reconocerlo por la fe, para escucharlo y presenciar sus curaciones, ahora se abre una nueva etapa de su itinerario público. La atención a Jesús no monopoliza ya la actitud de la muchedumbre, sino que Jesús se nos presenta como el que poco a poco es quitado a los suyos para ir al Padre. Este itinerario supone el viaje a Jerusalén. Cuando está a punto de emprender este viaje, Jesús les revela el final que le espera (9,22). Después se transfigura ante ellos como para indicar el punto de partida de su “éxodo” hacia Jerusalén. Pero inmediatamente después de la experiencia de la luz en el acontecimiento de la transfiguración, Jesús vuelve a anunciar su pasión dejando a los discípulos en la inseguridad y en la turbación. Las palabras de Jesús sobre el hecho de su pasión, “el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres”, encuentran la incomprensión de los discípulos (9,45) y un temor silencioso (9,43).

• Jesús toma a un niño. El enigma de la entrega de Jesús desencadena una disputa entre los discípulos sobre a quién le corresponderá el primer puesto. Sin que sea requerido su parecer, Jesús, que como el mismo Dios lee en el corazón, interviene con un gesto simbólico. En primer lugar toma a un niño y lo pone junto a él. Este gesto indica la elección, el privilegio que se recibe en el momento en que uno pasa a ser cristiano (10,21-22). A fin de que este gesto no permanezca sin significado, Jesús continúa con una palabra de explicación: no se enfatiza la “grandeza” del niño, sino la tendencia a la “acogida”. El Señor considera “grande” al que, como el niño, sabe acoger a Dios y a sus mensajeros. La salvación presenta dos aspectos: la elección por parte de Dios simbolizada en el gesto de Jesús acogiendo al niño, y la acogida de Jesús (el Hijo) y de todo hombre por parte del que lo ha enviado, el Padre. El niño encarna a Jesús, y los dos juntos, en la pequeñez y en el sufrimiento, realizan la presencia de Dios (Bovon). Pero estos dos aspectos de la salvación son también indicativos de la fe: en el don de la elección emerge el elemento pasivo, en el servicio, el activo; son dos pilares de la existencia cristiana. Acoger a Dios o a Cristo en la fe tiene como consecuencia acoger totalmente al pequeño por parte del creyente o de la comunidad. El “ser grandes”, sobre lo cual discutían los discípulos, no es una realidad del más allá, sino que mira al momento presente y se expresa en la diaconía del servicio. El amor y la fe vividos realizan dos funciones: somos acogidos por Cristo (toma al niño), y tenemos el don singular de recibirlo (“el que acoge al niño, lo acoge a él y al Padre”, v.48). A continuación sigue un breve diálogo entre Jesús y Juan (vv-49-50). Este último discípulo es contado entre los íntimos de Jesús. Al exorcista, que no forma parte del círculo de los íntimos de Jesús, se le confía la misma función que a los discípulos. Es un exorcista que, por una parte, es externo al grupo, pero por la otra, está dentro porque ha entendido el origen cristológico de la fuerza divina que lo asiste (“en tu nombre”). La enseñanza de Jesús es evidente: un grupo cristiano no debe poner obstáculos a la acción misionera de otros grupos. No existen cristianaos más “grandes” que otros, sino que se es “grande” por el hecho de ser cada vez más cristiano. Además, la actividad misionera debe estar al servicio de Dios y no para aumentar la propia notoriedad. Es crucial el inciso sobre el poder de Jesús: se trata de una alusión a la libertad del Espíritu Santo cuya presencia en el seno de la Iglesia es segura, pero puede extenderse más allá de los ministerios constituidos u oficiales.
 
4) Para la reflexión personal
• Como creyente, como bautizado, ¿cómo vives tú el éxito y el sufrimiento?

• ¿Qué tipo de “grandeza” vives al servir a la vida y a las personas? ¿Eres capaz de transformar la competitividad en cooperación?
 
5) Oración final
Me postraré en dirección a tu santo Templo.

Te doy gracias por tu amor y tu verdad,
pues tu promesa supera a tu renombre.
El día en que grité, me escuchaste,
aumentaste mi vigor interior. (Sal 138,3-4)

Acompañamiento personal (1)

Aportaremos seis recursos “de andar por casa” para el planteamiento y realización de entrevistas de acompañamiento personal. Experiencia realizada en colegio con adolescentes de 12 a 16 años.

PLANTEAMIENTO Y PRIMERA ENTREVISTA 

Proponemos el acompañamiento personal a los chicos y chicas que empiezan 1º de Secundaria. El contenido de esta sesión de planteamiento/presentación puede llevarse a cabo en el aula en su primera parte, y completarse luego con las entrevistas particulares; o toda ella en la primera entrevista individual. 

1. Ideas del planteamiento/presentación, que puede hacerse al grupo. 

• Empezamos refiriéndonos a sus doce años y la etapa de Primaria recién terminada. Los libros de psicología evolutiva consideran este tiempo el del fin y madurez de la infancia y la apertura a la etapa siguiente, la adolescencia. 

• Vienen ahora por delante cuatro cursos de Secundaria y dos de Bachillerato, antes de los 18 años, ¡la mayoría de edad! Estos seis años que les quedan de permanencia en el colegio son, pues, un tiempo que hará puente entre la infancia y la mayoría de edad. 

• Estos años van a ser muy importantes e intensos en la evolución de la persona. En ellos se produce, además de un fuerte desarrollo físico, la progresiva formación de su personalidad: independencia en criterios y modos de pensar, gustos propios, mayor autonomía de parte de la familia, mayor participación a la hora de decidir sobre optativas y modalidades de estudio que les enfocarán hacía determinados estudios superiores, estudios que a su vez enfocan una profesión. Son los años de soñar futuro, pensar en proyectos personales, de tener que tomar muchas decisiones que marcarán el futuro de su vida. Por otra parte son años “de salir”: se sale del círculo familiar, se establecen relaciones personales y de grupo que van a tener un fuerte impacto en las personas, se asumen modos nuevos en el empleo del tiempo de ocio, y se ‘confirma’ o se aparca la vida religiosa. Cada uno va a ir definiéndose, optando por un estilo, configurando un carácter. El ideal es llegar a la mayoría de edad con una personalidad sensata y madura, la madurez correspondiente a la persona de 18 años. 

• Este recorrido de seis años, comparable a un Camino de Santiago que se hace por primera vez, se puede hacer al tuntún o con los pertinentes planteamientos y con guía. Saldrán muchas encrucijadas en las hay que optar por un camino entre varios, pero en esto no hay flechas amarillas; por eso resulta práctico ayudarse de guías con experiencia… como se ayuda de autoescuela el que aprende a conducir, como se ayudan de entrenadores los que entran en serio en un gimnasio o en un deporte. 

• El colegio/la parroquia os aconseja el “acompañamiento personal” en este proceso hacia la mayoría de edad; es una propuesta, “no es obligatorio”. Pero sí os lo recomendamos vivamente, apoyándonos en una larga experiencia. Porque en este “camino”, se trata de “llegar a Santiago” y no da lo mismo terminar en cualquier parte.

• La función del acompañante es ayudar a que la persona se conozca y reconozca mejor en el proceso de su evolución, y se plantee algunas cosas; no es el que aconseja todo y dice qué opción hay que tomar; sí, quien puede resolver dudas, ayudar a superar desánimos, contrastar sueños y proyectos, ayudar a pensar. 

• El acompañante ha de ser libremente elegido por el acompañado, y naturalmente será una persona de su estima y confianza. 

Para asegurarnos de que todos reciben la propuesta y han comprendido el planteamiento, les hacemos una invitación general a una primera entrevista (será un experiencia piloto), por lista, con un “acompañante provisional” fijado, en la que nos vamos a referir a lo importante e interesante que es el que cada uno se conozca bien a sí mismo. Les intrigamos un poco dibujando en la pizarra la Ventana de Johari y explicando someramente sus cuatro áreas. 

2. Primera entrevista personal. Modo de proceder 

Obviamente, importa cuidar el talante de la acogida y el espacio donde se recibe (sobre todo, si no hay tradición previa de ello en el centro): preferiblemente habitación con luz de ventana, mejor que en sala ciega; si la puerta no es trasparente, que se mantenga semiabierta, evitar un sitio cerrado; en mesa de despacho frente a frente y en butaca con brazos donde pueda sentarse cómodo… Son elementos que rebajan la posible tensión/nerviosismo primera. 

Se le pide que se acomode, que no se trata de un examen, que no hay razón para ponerse nervioso… (¿te gusta hablar de ti mismo? ¿te da corte? ¿lo has hecho alguna vez? No pasa nada…) 

Se puede empezar recordando lo que se habló para todo el grupo en el aula: la travesía hacia los 18 años, el paso de la infancia a la mayoría de edad (¿te ilusiona o te da un cierto miedo?)

Y, apoyándonos en un dibujo sencillo de la Ventana de Johari, que mantendremos a la vista en la mesa, desarrollamos la charla siguiente, salpicada de sencillas preguntas o de “¿qué te parece?” que rompan el “rollo” continuo de nuestra parte. 

Ventana de JOHARI. Creada por los psicólogos Joseph Luft y Harry Ingham (las primeras letras de cuyos nombre conforman la palabra Johari). Dicen estos autores: 

Lo que nosotros sabemos sobre nosotros mismos y lo que los demás saben sobre nosotros, se puede clasificar en cuatro cuadrantes o áreas: 

ventana

• El primer cuadrante (área abierta) es la parte de nosotros mismos que nosotros sabemos y los demás también ven o conocen porque fácilmente lo comunicamos. 

• El número dos (área ciega), lo que los otros perciben de nosotros, pero nosotros no sabemos o no nos damos cuenta.

• El tercero (área oculta) es el espacio personal privado o “mundo interior” de la persona. 

• El cuarto cuadrante (área desconocida) es el subconsciente o el inconsciente que ni el sujeto percibe de sí mismo ni los demás logran percibir. 

Nos parece suficiente exposición para el fin que nos ocupa. Quien necesite tener más conocimiento sobre este diagrama del YO del individuo encontrará fácilmente abundante información en internet. 

Tratándose del acompañamiento personal, nos interesa fijarnos en el área oculta, el “mundo interior de la persona”. 

3. Preguntas que pueden favorecer  el diálogo 

• Tu mundo interior, que nadie conoce fuera de ti a no ser que tú lo cuentes. Ahí están: 

– tus sentimientos y emociones, lo que te repercuten las cosas que vives y que te pasan; 

– tus recuerdos (buenos y malos) seleccionados seguramente por la huella importante dejada en ti, las huellas negativas se llaman “traumas”; 

– tus deseos y esperanzas… lo que quieres que suceda, lo que quieres conseguir, lo que esperas con ilusión que va a venir (personas o sucesos) 

– tus sueños de futuro, lo que quieres ser… 

– lo que piensas de ti mismo, si te gustas y te aceptas o te riñes y mantienes envidias; 

– tus amores (personas queridas) y rechazos (a quienes no se puede ‘tragar’); 

– los miedos, las inseguridades… que se viven sin decirlas; 

– las dudas o sospechas que cuesta preguntar; 

– algún secreto no dicho a nadie… 

¿Qué tal, crees que te conoces bien? 

Hay que subrayar que importa mucho que cada uno reconozca bien su propio mundo interior. Porque tal como esté nuestro mundo interior, estaremos nosotros: o tranquilos y felices, o preocupados por miedos o dudas… O dominados por sentimientos alegres y de esperanza, o por sentimientos de tristeza y desánimo (‘depre’)… 

Y además importa aprender a intervenir y gobernar este mundo interior, reaccionar y no quedarnos pasivos ante lo que nos pasa, o ante recuerdos o miedos que nos hunden… LA PRIMERA REACCIÓN DEBIERA SER HABLAR CON UNA PERSONA DE CONFIANZA, para aclararse, para desahogarse. 

¿Has hablado alguna vez de tus cosas con alguna persona de confianza? ¿con tu madre? ¿con amigos? 

El acompañamiento personal es un gran recurso y una buena oportunidad para conocer el propio mundo interior y para “sanearlo”. 

Por lo general, cuesta hablar del propio mundo interior, es la intimidad de la persona. No nos puede obligar nadie (ni educadores, ni los mismos padres) a abrir nuestra intimidad, no se puede violentar la intimidad de nadie. PERO ES MUY ACONSEJABLE (y hasta una obligación moral) QUE NOS DECIDAMOS A HABLAR LIBREMENTE con un adulto que nos inspire confianza, sobre todo cuando hay problema o sufrimiento secreto importante. 

Resumiendo: Será muy aconsejable, y muy lógico, que os ayudéis periódicamente de la guía y consejo de un ‘acompañante’ de vuestra confianza en estos años de educación/formación: para revisar el progreso personal de madurez, para resolver dudas, recibir ánimos, curar algún mal momento o algún paso mal dado, etc. Es muy positivo el no sentirse solo en la vida y sí estar bien acompañado. 

4. Algunas preguntas posibles para una comunicación (leve)  de su mundo interior: 

“En una escala de 1 a 100, ¿Cómo te ves a ti mismo como hijo de familia? ¿Cómo te ves de integrado en tu curso y compañeros? ¿Cómo te ves en cuanto estudiante? ¿Cómo te ves en cuanto a religioso cristiano?”. “¿Y por qué no te clasificas más alto?”. “¿Vives feliz, estás a gusto en el colegio?”. 

Éste era el objetivo de esta entrevista: que te quedase clara la propuesta del ‘acompañamiento’. Pero además, hemos hecho un poco de práctica de comunicación personal. A ti te toca ahora decidir libremente. ¿Te gustará hablar de tus cosas con uno de nosotros? ¿Quieres que hablemos más veces? (no esperar a que la respuesta sea inmediata). Piénsatelo. 

En la práctica, solemos tener a la vista una hoja plastificada con el dibujo de la Ventana de Johari y algunos versos de una canción de Luis Guitarra; es un apoyo a la conversación:

En lo profundo
no hay nada que no sea sorprendente.
Y sin embargo
bajamos tan a poco, y pocas veces.

Acomodamos
el pulso a la presión de la rutina.
Desdibujados
detrás de multitud de vanidades…
Tristes, sin sueños,
ajenos al Amor… superficiales.
…Y no bajamos, y no bajamos,
y no bajamos.

En lo profundo
no hay nada que no sea sorprendente…

Jesús Pérez Fdez-Rivera, S.J.

¡Queridos amigos! Ante todo les agradezco, porque han realizado este encuentro: un gran encuentro de toda la escuela: chicos y grandes; maestros, personal no docente, alumnos y padres de familia; estatales y no estatales… Agradezco… estos testimonios, verdaderamente bellos, importantes. Se ve que esta manifestación no es en “contra”, ¡es “por”! No es un lamentarse, ¡es una fiesta! Una fiesta por la escuela. Sabemos bien que hay problemas y cosas que no funcionan, lo sabemos. Pero ustedes están aquí, nosotros estamos aquí porque amamos la escuela. Digo “nosotros” porque yo amo la escuela, la he amado como alumno, como estudiante y como maestro. Y luego como Obispo. En la Diócesis de Buenos Aires encontraba a menudo al mundo de la escuela, y hoy les agradezco por haber preparado este encuentro de toda Italia.

¿Por qué amo la escuela? Amo la escuela porque es sinónimo de apertura a la realidad. ¡Al menos así debería ser! No lo es siempre, y entonces quiere decir que es necesario cambiar un poco. Ir a la escuela significa abrir la mente y el corazón a la realidad, a la riqueza de sus aspectos, de sus dimensiones. ¡Esto es bellísimo! En los primeros años se aprende a 360 grados, luego poco a poco se profundiza hacia una dirección y finalmente se especializa. Pero si uno ha aprendido a aprender, esto le queda para siempre, permanece una persona ¡abierta a la realidad! Esto lo enseñaba también un gran educador italiano, que era un sacerdote: Don Lorenzo Milani. Los maestros son los primeros que deben permanecer abiertos a la realidad, ¡con la mente siempre abierta a aprender! Sí, porque si un maestro no está abierto a aprender, no es un buen maestro, y ni siquiera es interesante; los muchachos lo perciben, tienen “olfato”, y son atraídos por profesores que tienen un pensamiento abierto, “inconcluso”, que buscan “algo más”, y así contagian esta actitud a los estudiantes.

Otro motivo por el que amo la escuela es que la escuela es un lugar de encuentro. Se encuentra a los compañeros; se encuentra a los maestros; se encuentra al personal asistente. Los padres de familia encuentran a los profesores; el director encuentra a las familias… Es un lugar de encuentro. Y esto es fundamental en la edad del crecimiento, como complemento a la familia. La familia es el primer núcleo de relaciones: la relación con el padre y la madre y los hermanos es la base, y nos acompaña siempre en la vida. Pero en la escuela nos “socializamos”: encontramos personas diferentes a nosotros, diferentes por edad, por cultura, por proveniencia… La escuela es la primera sociedad que integra a la familia. La familia y la escuela ¡jamás van contrapuestas! Son complementarias, y por lo tanto es importante que colaboren, en el respeto recíproco. Y las familias de los chicos de una clase pueden hacer mucho colaborando juntas entre ellas y con los maestros. Esto hace pensar en un proverbio africano que dice: “Para educar a un niño se necesita a toda la tribu”.

Y también amo la escuela porque nos educa a lo verdadero, al bien y a lo bello. La educación no puede ser neutra. O es positiva o es negativa; o nos enriquece o nos empobrece; o hace crecer a la persona o la deprime, incluso puede corromperla. La misión de la escuela es desarrollar el sentido de lo verdadero, del bien y de lo bello. Y esto ocurre a través de un camino rico, hecho por tantos “ingredientes”. ¡Por esto existen tantas disciplinas! Porque el desarrollo es fruto de diversos elementos que actúan juntos y estimulan a la inteligencia, a la consciencia, a la afectividad, al cuerpo…

De esta manera cultivamos en nosotros lo verdadero, el bien y lo bello; y aprendemos que estas tres dimensiones no están jamás separadas, sino siempre entrelazadas. Si una cosa es verdadera, es buena y es bella; si es bella, es buena y es verdadera; y si es buena, es verdadera y es bella. Y estos elementos juntos nos hacen crecer y nos ayudan a amar la vida, también cuando estamos mal, también en medio a los problemas. ¡La verdadera educación nos hace amar la vida y nos abre a la plenitud de la vida!

Gracias a todos. Y, por favor, ¡no nos dejemos robar el amor por la escuela!

Papa Francisco. 10 de mayo de 2014

 

Amoris Laetitia – Francisco I

123. Después del amor que nos une a Dios, el amor conyugal es la «máxima amistad»[122]. Es una unión que tiene todas las características de una buena amistad: búsqueda del bien del otro, reciprocidad, intimidad, ternura, estabilidad, y una semejanza entre los amigos que se va construyendo con la vida compartida. Pero el matrimonio agrega a todo ello una exclusividad indisoluble, que se expresa en el proyecto estable de compartir y construir juntos toda la existencia. Seamos sinceros y reconozcamos las señales de la realidad: quien está enamorado no se plantea que esa relación pueda ser sólo por un tiempo; quien vive intensamente la alegría de casarse no está pensando en algo pasajero; quienes acompañan la celebración de una unión llena de amor, aunque frágil, esperan que pueda perdurar en el tiempo; los hijos no sólo quieren que sus padres se amen, sino también que sean fieles y sigan siempre juntos. Estos y otros signos muestran que en la naturaleza misma del amor conyugal está la apertura a lo definitivo. La unión que cristaliza en la promesa matrimonial para siempre, es más que una formalidad social o una tradición, porque arraiga en las inclinaciones espontáneas de la persona humana. Y, para los creyentes, es una alianza ante Dios que reclama fidelidad: «El Señor es testigo entre tú y la esposa de tu juventud, a la que tú traicionaste, siendo que era tu compañera, la mujer de tu alianza […] No traiciones a la esposa de tu juventud. Pues yo odio el repudio» (Ml2,14.15-16).


[122] Tomás de Aquino, Summa contra Gentiles, III, 123; cf. Aristóteles, Ética a Nicómaco, 8, 12 (ed. Bywater, Oxford 1984), 174.

Antes de continuar el viaje hacia Jerusalén, Lucas concluye las enseñanzas de Jesús en torno a la mesa con unas recomendaciones para la vida del discípulo sobre el escándalo a los más débiles, el perdón fraterno, la fuerza de la fe y el espíritu de servicio desinteresado. Son tres logion más una parábola dirigidos directamente a los discípulos-comunidad. Los dos últimos se escuchan este domingo.

La fe. Una pregunta da pie a la enseñanza de Jesús. El uso del término “apóstoles” en lugar de “discípulos”, utilizado en los diálogos anteriores, nos hace pensar en la comunidad cristiana pos-pascual. Todos, especialmente los dirigentes, deben fortalecer su fe para poder confirmar la fe del resto de la comunidad. De ahí que escuchemos de sus labios esta petición: « ¡Auméntanos la fe!». 

La imagen paradójica que utiliza Jesús es típica. El «grano de mostaza» ha aparecido ya en otras enseñanzas al hablar de la extraordinaria fuerza del Reino de Dios. Aquí se destaca la pequeñez de esta semilla. Frente a ella, el árbol que sirve de contraste es especialmente grande y difícil de arrancar debido a la profundidad de sus raíces. La hipérbole puede resultar excesiva: algo débil y tan pequeño puede arrancar de cuajo algo tan grande. El hombre no puede, pero para la fe nada hay imposible. 

No importa tanto la “cantidad” de fe que se tenga, cuanto la “calidad” de la misma. Si es una fe auténtica, viva, activa, aunque sea pequeña, como un grano de mostaza, todo será posible. Esto exige entrar en la dinámica de Dios, confiar en Él para realizar la misión. Especialmente los responsables de la comunidad. 

El servicio desinteresado. Una situación social habitual y conocida, la relación entre el amo y el siervo, da lugar a la parábola conclusiva de esta sección. El esclavo no tenía ningún derecho ante su amo; era considerado como una propiedad del mismo. Por eso, las preguntas retóricas que dirige Jesús a los discípulos cobran un relieve especial. 

La parábola no mira la relación de Dios con el hombre, ni tampoco la pequeñez y pobreza del ser humano respecto a Dios. Jesús invita a los discípulos a adoptar una actitud de humilde obediencia ante Dios. Critica la mentalidad del “do ut des”, que pretende exigir a Dios la recompensa por las obras realizadas. «Hacer lo que debemos hacer» no ha de ser motivo de engrandecimiento. 

Ante Dios, el creyente es un «siervo inútil», aún cuando haya hecho lo que se espera de él. El uso del término “inútil”, en este caso, supone una fuerte paradoja porque la acción de este siervo es realmente útil: ha hecho lo que se espera que debe hacer. Aquí, no obstante, importa destacar el servicio humilde y obediente a las exigencias de Dios, frente a la tentación de vanagloriarse por el deber cumplido. 

Esta tentación toca de cerca, especialmente, a los responsables de la comunidad. Aún cuando se hayan entregado por completo al Reino de Dios y hayan proclamado el Evangelio, no tienen motivos para “enorgullecerse”. Todo lo que recibimos es gracia, un don inmerecido que Dios nos regala. Cumplir su voluntad, humildemente, es la respuesta creyente a la iniciativa de Dios. Lo importante es actuar al servicio del Reino y de la comunidad cristiana. 

Óscar de la Fuente de la Fuente

Textos como 2 Tim muestran que, ya a finales del siglo I, algunas iglesias tuvieron que dedicarse a la formación de los fieles y a robustecer la estructura interna, buscando estabilidad en medio de circunstancias caóticas. Por eso se  insiste en el orden, la piedad y la integridad de vida. Se va institucionalizando la intuición evangélica. El peligro mayor es la cerrazón, el volver a un gueto religioso, siendo así que la voluntad de Jesús es que su propuesta sea algo dirigido al mundo en apertura y acogida. 

El mismo autor dice que será preciso «reavivar el don de Dios» ante la amenaza externa e interna. Ese don no puede ser otro, como en el caso de Jesús, que un Evangelio de liberación, de confianza en la vida, de llamada a la dicha, de oferta de amor para todos. Se trata, por así decirlo, de un evangelio “social”, más que religioso. 

Al dirigirse a una persona, y más todavía mediando una «imposición de manos», se está desvelando ya una cierta organización institucional de la comunidad en la que unos tienen el deber de enseñar y de hacer la oferta cristiana, los “ordenados”, que reciben la imposición de manos, mientras que el resto de la comunidad deja de verse concernido. El peligro de institucionalización lleva a la falta de corresponsabilidad en la obra de la evangelización. 

De ahí que cuando dice que «no se nos ha dado» un espíritu de cobardía, etc., hay que preguntarse si en ese “nos” está incluida toda la comunidad o únicamente sus dirigentes. La recuperación de una mentalidad evangelizadora está siendo un trabajo enorme de este último medio siglo en la comunidad cristiana porque el pueblo creyente, por un exceso de institucionalización, había hecho dejación de esta función evangelizadora que es connatural al ser cristiano. 

El hermoso principio «toma parte en los duros trabajos del Evangelio», al asignarlo como función a una sola persona dirigente, queda desnaturalizado, ya que es un trabajo que dimana del mismo Evangelio y es para todo seguidor. La evidencia de que Jesús ha tomado compañeros para la obra de implantación del reino deja fuera de duda la certeza de que tales trabajos incumben a todo seguidor. 

La guarda del “depósito” se constituye en una encomienda de tipo institucional. El grave peligro es que el depósito contenga la normativa legal de funcionamiento, la ideología, no tanto el Evangelio. Y la guarda oficial del depósito convierte al depositario en intérprete único y, con frecuencia, cuestionado de ese mismo depósito. La Palabra habría de llevar a la vuelta de un “depósito” evangélico, el del amor, concerniente a todos. Desde ahí la organización se parecería más al sueño que Jesús ha tenido de su comunidad (Mt 23,10). 

Fidel Aizpurúa Donázar 

A %d blogueros les gusta esto: