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VÍSPERAS

JUEVES I TIEMPO ORDINARIO
SAN ANTONIO, Abad

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R.Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Cuando, Señor, el día ya declina,
quedaos con el hombre, que la noche
del tiempo y de la lucha en que camina
turba su corazón con su reproche.

Disipad nuestras dudas, hombres santos,
que, en el alto glorioso del camino,
ya dejasteis atrás temores tantos
de perder vuestra fe en el don divino.

Perdonad nuestros miedos, seguidores
del camino en la fe que os fue ofrecido,
hacednos, con vosotros, confesores
de la fe y del amor que habéis vivido.

Que tu amor, Padre santo, haga fuerte
nuestro amor, nuestra fe en tu Hijo amado,
que la hora suprema de la muerte
sea encuentro en la luz, don consumado.

SALMO 29: ACCIÓN DE GRACIAS POR LA CURACIÓN DE UN ENFERMO EN PELIGRO DE MUERTE

Ant. Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste; te daré gracias por siempre.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.

Señor, Dios mío, a ti grité,
y tú me sanaste.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo.

Yo pensaba muy seguro:
«no vacilaré jamás»
Tu bonad, Señor, me aseguraba
el honor y la fuerza;
pero escondiste tu rostro,
y quedé desconcertado.

A ti, Señor, llamé,
supliqué a mi Dios:
«¿Qué ganas con mi muerte,
con que yo baje a la fosa?

¿Te va a dar gracias el polvo,
o va a proclamar tu lealtad?
Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.»

Cambiaste mi luto en danzas,
me desataste el sayal y me has vestido de fiesta;
te cantará mi lengua sin callarse.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste; te daré gracias por siempre.

SALMO 31: ACCIÓN DE GRACIAS DE UN PECADOR PERDONADO

Ant. Dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso e hombre a quien el Señor
no le apunta el delito.

Mientras callé se consumían mis huesos,
rugiendo todo el día,
porque día y noche tu mano
pesaba sobre mí;
mi savia se me había vuelto un fruto seco.

Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.

Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará.

Tú eres mi refugio, me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación.

— Te instruiré y te enseñaré el camino que has de seguir,
fijaré en ti mis ojos.

No seáis irracionales como caballos y mulos,
cuyo brío hay que domar con freno y brida;
si no, no puedes acercarte.

Los malvados sufren muchas penas;
al que confía en el Señor,
la misericordia lo rodea.

Alegraos, justos, y gozad con el Señor;
aclamadlo, los de corazón sincero.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: EL JUICIO DE DIOS

Ant. El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las gentes,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos, los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

LECTURA: Rm 8, 28-30

Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien; a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

RESPONSORIO BREVE

R/ El Señor es justo y ama la justicia.
V/ El Señor es justo y ama la justicia.

R/ Los buenos verán su rostro.
V/ Y ama la justicia.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ El Señor es justo y ama la justicia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Siervo bueno y fiel, pasa al banquete de tu Señor.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Siervo bueno y fiel, pasa al banquete de tu Señor.

PRECES

Pidamos a Dios, de toda santidad, que, con su intercesión y el ejemplo de los santos, nos impulse a una vida santa, y digamos:

Haznos santos, señor, porque tú eres santo.

Padre santo, que has querido que nos llamemos y seamos hijos tuyos,
— haz que la iglesia santa, extendida por los confines de la tierra, cante tus grandezas.

Padre santo, que deseas que vivamos de una manera digna, buscando siempre tu beneplácito,
— ayúdanos a dar fruto de buenas obras.

Padre santo, que nos reconciliaste contigo por medio de Cristo,
— guárdanos en tu nombre, para que todos seamos uno.

Padre santo, que nos convocas al banquete de tu reino,
— haz que, comiendo el pan que ha bajado del cielo, alcancemos la perfección del amor.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Padre santo, perdona a los pecadores sus delitos,
— y admite a los difuntos en tu reino, para que puedan contemplar tu rostro.

Con el gozo que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con plena confianza:
Padre nuestro…

ORACION

Señor y Dios nuestro, que llamaste al desierto a san Antonio, abad, para que te sirviera con una vida santa, concédenos, por su intercesión, que sepamos negarnos a nosotros mismos para amarte a ti siempre sobre todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.

Lectio: Jueves, 17 Enero, 2019
Tiempo ordinario
1) Oración inicial
Muéstrate propicio, Señor, a los deseos y plegarias de tu pueblo; danos luz para conocer tu voluntad y la fuerza necesaria para cumplirla. Por nuestro Señor. Amen.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Marcos 1,40-45

Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas, le dice: «Si quieres, puedes limpiarme.» Enternecido, extendió su mano, le tocó y le dijo: «Quiero; queda limpio.» Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio. Le despidió al instante prohibiéndole severamente: «Mira, no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio.» Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían a él de todas partes.
3) Reflexión
• Acogiendo y curando al leproso Jesús revela un nuevo rostro de Dios. Un leproso llega cerca de Jesús. Era un excluido, un impuro. Debía vivir alejado. Pero aquel leproso tenía mucho valor. Transgredió las normas de la religión para poder llegar cerca de Jesús. Y grita: “¡Si quieres, puedes limpiarme!” Es decir:“¡No precisas tocarme! Basta que lo quieras para que yo sea curado”. La frase revela dos enfermedades: a) la enfermedad de la lepra que lo hacía impuro; a) la enfermedad de la soledad a la que era condenado por la sociedad y por la religión. Revela al mismo tiempo la gran fe del hombre en el poder de Jesús. Profundamente compadecido, Jesús cura las dos enfermedades. Primero, para curar la soledad, toca al leproso. Y es como si le dijera: “Para mí, tú no eres un excluido. ¡Yo te acojo como hermano!” Enseguida, cura la lepra diciendo: ¡Quiero! ¡Queda limpio! El leproso, para poder entrar en contacto con Jesús, había transgredido las normas de la ley. De la misma forma, Jesús, para poder ayudar a aquel excluido y así revelar un rostro nuevo de Dios, transgredí las normas de su religión y toca al leproso. En aquel tiempo, quien tocara a un leproso, se volvía impuro ante las autoridades religiosas y ante la ley de la época.

• Reintegrar a los excluidos en la convivencia fraterna. Jesús no solamente cura, sino que además quiere que la persona curada pueda convivir de nuevo con los demás. Reintegra a la persona en la convivencia. En aquel tiempo, para que un leproso fuera de nuevo acogido en la comunidad, tenía que tener un certificado firmado por un sacerdote. Es como hoy. El enfermo sale del hospital sólo si tiene un certificado médico firmado por un doctor. Jesús obliga al leproso a que se busque el documento, para que pueda convivir con normalidad. Obliga a las autoridades a que reconozcan que el hombre había sido curado.
• El leproso anuncia el bien que Jesús le hace, y Jesús se vuelve un excluido. Jesús había prohibido al leproso que hablara de la curación. Pero no lo consiguió. El leproso, en cuanto se fue, empezó a divulgar la noticia, de modo que Jesús ya no podía entrar públicamente en el pueblo; tenía que andar por las afueras, en lugares apartados. ¿Por qué? Es que Jesús había tocado a un leproso. Por ello, en la opinión pública de aquel tiempo, Jesús, el mismo, era ahora un impuro y tenía que vivir alejado de todos. No podía entrar en las ciudades. Pero Marcos muestra que al pueblo poco le importaban esas normas oficiales, pues de todas partes llegaban a donde él estaba. ¡Subversión total!
• Resumiendo. Tanto en los años 70, época en la que Marcos escribe, como hoy, época en la que vivimos, era y sigue siendo importante tener delante unos modelos de cómo vivir y anunciar la Buena Nueva de Dios y de cómo evaluar nuestra misión. En los versos de 16 a 45 del primero capítulo de su evangelio, Marcos describe la misión de la comunidad y presenta ocho criterios para que las comunidades de su tiempo pudieran evaluar la misión. He aquí el esquema:
Texto
        Actividade de Jesus
                Objetivo de la mision
Marcos 1,16-20
        Jesús llama a los primeros discípulos
                formar comunidades
Marcos 1,21-22
        La gente queda admirada con su enseñanza
                crear conciencia crítica
Marcos 1,23-28
        Jesús expulsa a un demonio
                luchar en contra del poder del mal
Marcos 1,29-31
        Cura a la suegra de Pedro
                restaurar la vida para el servicio
Marcos 1,32-34
        Cura a enfermos y endemoniados
                acoger a los marginados
Marcos 1,35
        Jesús se levanta pronto para rezar
                permanecer unido al Padre
Marcos 1,36-39
        Jesús sigue anunciando
                no encerrarse en los resultados
Marcos 1,40-45
        Curación de un leproso
                reintegrar a los excluidos
4) Para la reflexión personal
• Anunciar la Buena Nueva consiste en dar testimonio de la experiencia concreta que uno tiene de Jesús. El leproso, ¿qué anuncia? Cuenta a los demás el bien que le hizo Jesús. ¡Sólo esto! ¡Todo esto! Y es este testimonio lo que lleva a los demás a aceptar la Buena Nueva de Dios que Jesús nos trae. ¿Qué testimonio doy yo?

• Para llevar la Buena Nueva de Dios a la gente, no hay que tener miedo de transgredir las normas religiosas que son contrarias al proyecto de Dios y que dificultan la comunicación, el diálogo y la vivencia del amor. Aunque esto traiga dificultades para la gente, como se las trajo a Jesús. ¿Tuve este valor?
5) Oración final
Entrad, rindamos homenaje inclinados,

¡arrodillados ante Yahvé que nos creó!
Porque él es nuestro Dios,
nosotros somos su pueblo,
el rebaño de sus pastos. (Sal 95,6-7)

nº 64: “Por los profetas, Dios forma a su pueblo en la esperanza de la salvación, en la espera de una Alianza nueva y eterna destinada a todos los hombres (cf. Is 2,2-4) y que será grabada en los corazones (cf. Jr 31, 31-34; Hb 10, 16).

Hemos dado un paso más y después de haber hablado de la etapa de los patriarcas, después de haber hablado cómo Israel estuvo esclavo en Egipto, cómo fue liberado. Allí fue constituido como pueblo, hace una alianza con él en el Sinaí. Y forma un pueblo sacerdotal. Después de eso pasamos a la etapa de los profetas.

¿La etapa de los profetas cómo suele dividirse? Suele haber dos categorías entre los profetas. Los que se llaman profetas antiguos y profetas recientes. Los profetas antiguos son los autores de los libros narrativos o históricos, Josué, Samuel, el libro de los Reyes. Los autores que aparecen en esos libros son los que llamamos profetas antiguos. Y los profetas recientes son los que suelen ser llamados como profetas, que se dividen en profetas mayores y profetas menores. Los profetas mayores son Isaías, Jeremías, Ezequiel y los profetas menores son 12. Están Amós, Oseas, Miqueas, etc., esta serie de profetas que son 12. Es decir, resumiendo. Profetas antiguos  y profetas recientes. Los antiguos son los que se habla de ellos de los profetas de los libros de Josué, Samuel, Reyes, entre ellos están Samuel, Natán, Elías, Eliseo. Y luego están, a partir digamos del siglo VIII antes de Cristo, los profetas recientes. Los otros son los que están en los siglos anteriores. Del siglo VIII antes de Cristo para aquí son los profetas recientes. Y del siglo VIII antes de Cristo para atrás los profetas antiguos. Y como digo los recientes se dividen en profetas mayores y además bien es verdad que en los mayores los libros son más amplios y los profetas menores, sus libros son mucho más abreviados.

Hecha esta distinción, la afirmación primera es esta. Dios forma a su pueblo en la esperanza de la salvación.Eso ya lo habíamos indicado antes. En la esperanza de una Alianza nueva y eterna destinada a todos los hombres.Se nos refiere a Is, 2, 2-4, que dice:  Sucederá en días futuros que el monte de la casa de Yavé, será sentado en la cima de los montes, se alzará por encima de las colinas. Confluirán a él todas las naciones y acudirán pueblos numerosos. Dirán: venid, subamos al monte de Yavé, a la casa del Dios de Jacob. Para que Él nos enseñe sus caminos y nosotros sigamos sus senderos. Pues de Sión saldrá la ley y de Jerusalén la palabra de Yavé. Juzgará entre las gentes, será árbitro de pueblos numerosos, forjarán de sus espadas azadones y de sus lanzas podaderas. No levantará espada pueblo contra pueblo, ni se ejercitarán más en la guerra.Como veis, Isaías está profetizando la llegada de un tiempo en el que todo el mundo, todos los pueblos, confluirán a Jerusalén. Subirán a la casa del Señor. Este monte será la casa de Yavé y está hablando de que llegará un momento en que todo el mundo beberá de Israel. Obviamente comienza la profecía de cómo este pueblo, elegido por Dios, va a ser madre, va a ejercer de pueblo madre de todas las naciones. Es la maternidad, es la paternidad del pueblo judío que en su seno lleva al salvador prometido por Dios. El cual darán a luz todas las naciones. Es Jesucristo, único salvador del mundo. Israel empieza a enterarse, poco a poco, todavía no es consciente de que en su seno, en la promesa que Dios ha hecho a este pueblo, lleva el salvador de todo el mundo. No sólo de ellos mismos, ojo, no sólo de ellos mismos, sino de todo el mundo.

Esta alianza, los profetas insisten en que tiene que ser grabada en todos los corazones.Se nos remite a Jr 31, 31-34, que dice:He aquí que vienen días, oráculo de Yavé, en que yo pactaré con la casa de Israel y con la casa de Judá una nueva alianza. No como la alianza que pacté con sus padres, cuando les tomé de la mano para sacarles de Egipto y que ellos rompieron mi alianza y yo hice estrago en ellos, oráculo de Yavé, sino que ésta será la alianza que yo pactaré con la casa de Israel después de aquellos días, oráculo del Yavé. Pondré mi ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Ya no tendrán que adoctrinar más a su prójimo y el otro a su hermano diciendo, conocéis a Yavé, pues todos ellos me conocerán. Del más chico al más grande, oráculo de Yavé, cuando perdone su culpa y de su pecado no vuelva a acordarme.Los profetas no sólo están anunciando la llegada de ese salvador, sino que además están subrayando el hecho de que la alianza tiene que espiritualizarse. En primer momento existe una concepción de la alianza demasiado exteriorista, demasiado ligada a un pacto exterior en el que el pueblo siente que hay una serie de leyes, de preceptos que tiene que cumplir. A cambio de ello Yavé les promete que les va a proteger de los demás pueblos, etc. Es una primera comprensión demasiado caricaturizada. No se trata únicamente de que voy a cumplir una serie de preceptos, es que tengo que ser santo, que es distinto. No es únicamente un cumplimiento. Porque los profetas van denunciando, una y otra vez, a Israel que se está aferrando al supuesto cumplimiento pero no cumple. Primero no cumple ni siquiera la letra de la ley, pero mucho menos el espíritu de esa ley. El cumplimiento tiene el gran peligro de ser un “cumplo y miento”. Es lo que Jesucristo también achaca a los fariseos. Sepulcros blanqueados, que por fuera estáis limpios y por dentro estáis corruptos. Que mantenéis el cumplimiento de una serie de prescripciones, pero vuestro corazón está lleno de odios y de rencores. Por eso insiste que la alianza tiene que ser escrita en los corazones, tiene que espiritualizar esa relación con Dios.

Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios, quiere decir que ni tienes que entender tú que eres pueblo de Dios en un sentido excluyente, como si los demás pueblos no fuesen de Dios. No entiendas eso de esa manera, porque los demás pueblos están llamados a ser también pueblo de Dios. Y esa fidelidad que tienes mantener conmigo no tienes que entenderla como un mero cumplimiento de tradiciones y prescripciones sino que la ley tiene que estar grabada en tu corazón. Tienes que ser humilde, tienes que ser santo. Los profetas sólo anuncian sino que van poco a poco tirando de las orejas al pueblo de Israel, porque tiene una tendencia continua a interpretar de una manera caricaturizada, demasiado carnal, poco espiritual, su relación con Yavé.

También Hb 10, 16 dice: esta es la alianza que pactaré con ellos después de aquellos días, dice el Señor, pondré mis leyes en sus corazones y en su mente las grabaré. La clave está en que hagamos nuestro, no sólo que nos sometamos por conveniencia, sino que esté grabado en mi corazón, que yo ame a Dios.

Sigue adelante:Los profetas anuncian una redención radical del pueblo de Dios, la purificación de todas sus infidelidades (cf. Ez 36), una salvación que incluirá a todas las naciones (cf. Is 49, 5-6; 53, 11). Hay una gran paciencia por parte de Yavé de enviar un profeta, de anunciar la purificación. Después esto está reflejado en el Nuevo Testamento en más de un pasaje. Acordaros del dueño de la viña que envió a un cobrador de la viña a ver si le daban el rédito, pero le maltrataron. Y envió a otro profeta o a otro enviado y tampoco le hicieron caso y envió… Es la historia de los profetas, la historia de la paciencia de Dios, que va, una y otra vez educando. A veces hacen caso, una vez sí, tres veces no. Esta es la historia  de Israel. Pero es una historia de purificación. Primero la purificación fue en el desierto, pero ahora la purificación tiene que tener lugar en el día a día, en medio de nuestra historia en la que se va constituyendo Israel.

Una salvación que incluirá a todas las naciones, dice Is 49, 5-6: Ahora pues, dice Yavé, el que me plasmó desde el seno materno para ser siervo suyo, para hacer que Jacob vuelva a él y que Israel sea una. Mas yo era glorificado a los ojos de Israel, mi pueblo era mi fuerza, poco es que seas mi siervo, en orden a levantar las tribus de Jacob y de hacer volver los preservados de Israel. Te voy a constituir en luz de los gentiles, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.Es claramente ya un anuncio de que Israel se tiene que abrir a ser el faro de todas las naciones. No tiene que cerrarse a su propia carne. No tiene que entender ser un pueblo elegido en un sentido excluyente de los demás. Sino que tiene la gracia de ser un instrumento de Dios. Te hago luz de las naciones para que mi salvación llegue hasta el confín de la tierra. Ya claramente están anunciando tal cosa los profetas. Incluso Isaías 53, 11 dice: por las fatigas de su alma verá luz, se saciará, por su conocimiento justificará a muchos y las culpas de todos él soportará. Es decir que ese Mesías profetizado no únicamente dice yo justificaré a los judíos, no, justificaré a todos. Y soportaré las culpas de toda la humanidad, no es una redención para un pueblo en concreto, sino para toda la humanidad.

Continuamos en esta lección del catecismo, vamos a concluir el apartado titulado: Dios forma su pueblo. Y hablando de los profetas, habíamos subrayado que los profetas van predicando la purificación de las infidelidades de Israel. Están llamados a ser un pueblo santo. Están llamados a tener una espiritualización de esa alianza, a grabarla en sus corazones y eso supone una purificación. El capítulo 36 de Ezequiel, un capítulo que es clave y que invito a quien tenga tiempo a leerlo, voy a leer únicamente unos versículos, del capítulo 36 de Ezequiel, en el que dice: Os infundiré mi espíritu y haré que caminéis según mis preceptos y que guardéis y cumpláis mis mandatos y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo y yo seré tu Dios. Os libraré de vuestras impurezas, convocaré el trigo y lo haré abundar y no volveréis a pasar hambre. Multiplicaré los frutos de los árboles y la cosecha del campo para que no soportéis más la afrenta del hambre entre las naciones.Esto dice el Señor cuando os purifique de vuestras culpas, reprobaré las ciudades y serán reconstruidas las ruinas. Volverán a labrar la tierra desolada, que los caminantes veían desierta. Entonces se dirá, esta tierra que estaba desolada, se ha convertido en un jardín del Edén y las ciudades arrasadas, desiertas y destruidas, son plazas fuertes habitadas.Fijaros, volver a convertir el jardín del Edén. Es como un sueño de volver al paraíso. Eso se producirá, lo empiezan a anunciar los profetas, cuando en nosotros se produzca esa conversión. Infundiré mi espíritu y haré que caminéis según mis preceptos y que cumpláis mis mandatos. La ley de Dios escrita en nuestros corazones es como el inicio de un nuevo paraíso, del jardín del Edén. Ese jardín del Edén, llega finalmente con Jesucristo, quien es el nuevo Adán y María es la nueva Eva. En el fondo el deseo del hombre de felicidad, de ese paraíso, lo tenemos en Jesucristo. Él es el nuevo Adán, María es la nueva Eva.

Sigue adelante el catecismo y termina diciendo:

Serán sobre todo los pobres y los humildes del Señor (cf. So 2, 3) quienes mantendrán esta esperanza. Es curioso esto, los pobres y los humildes. Se nos refiere a Sofonías 2, 3. Buscad a Yavé, vosotros todos, humildes de la tierra que cumplís sus normas. Buscad la justicia, buscad la humildad. Quizás encontraréis cobijo el día de la cólera de Yavé. Los humildes y los pobres van a ser claves. Paradójicamente, a pesar de tanta insistencia, a pesar de los patriarcas, los profetas, la existencia, curiosamente cuando llegue el salvador, el Mesías prometido, va a haber, como podríamos decir, un despiste general y va a ser, un resto de Israel, un pequeño resto de Israel, el que reconozca a Jesucristo. Ahora ese pequeño resto, salvo contadísimas excepciones, es un resto que son de gente humilde y gente pobre. Tenemos algún otro caso, en los evangelios se nos narra como José de Arimatea, Nicodemo y algún otro miembro del Sanedrín, etc., eran seguidores de Jesús. Pero eran excepciones y además le seguían casi a escondidas. Los seguidores de Jesús eran más bien gente pobre y humilde. Es curioso que al final, después de tanta predicación, en la medida que uno se ata a otros intereses en esta vida, si te atas a otros intereses, es muy difícil que estés libre para esperar. El pueblo de Israel es el pueblo de la esperanza, pero claro, si yo resulta que me ato a mis intereses de dominar, a mi negocio, que es próspero, a esto a lo otro… a la propia imagen que yo me he labrado de mí mismo. Cuando uno se ata a otros intereses, que difícil es que espere. Sin embargo los pobres, los pobres que no tienen nada que perder, es más fácil que esperen mejor. La gente humilde, la gente pobre.

Y otra cosa más, las mujeres, curiosamente termina este punto del catecismo recordando a “Las mujeres santas como Sara, Rebeca, Raquel, Miriam, Débora, Ana, Judit y Ester conservaron viva la esperanza de la salvación de Israel. De ellas la figura más pura es María (cf. Lc 1, 38).”Posiblemente también las mujeres tuvieron y formaron parte de ese resto de Israel que estaba esperando, sin despistarse, la llegada del Mesías, por el hecho de que ellas también eran probadas y eran especialmente sacrificadas en una cultura que era machista. En la medida en que alguien está mucho más probado y que no tiene puesto su corazón en el poder, esa ambición, en ser considerado. Las mujeres ocupaban la postura más humilde, estaban por ello, igual que las pobres, más capacitadas para esperar a Jesucristo. Entre todas estas santas mujeres, Sara, Rebeca, Raquel, Miriam, Débora, Ana, Judit, Ester…, es hermoso seguir su pista en el Antiguo Testamento. Alguna cosilla voy a decir de algunas de ellas. De estas mujeres extraordinarias que bajo el impulso del Espíritu Santo, participaron en las luchas y en los triunfos de Israel. Contribuyeron a su salvación. No entendamos ni mucho menos, que su contribución fue marginal ni pasiva, en absoluto. Son grandes protagonistas de la historia de la salvación.

Por ejemplo, después del paso del Mar Rojo, la hermana de Aarón, que es María la profetisa, tomó en sus manos un tímpano y todas las mujeres le seguían danzando en coro y esta hermana de Aarón, María, les entonaba el estribillo: Cantad al Señor, que se cubrió de gloria arrojando en el mar carros y caballos. Esta mención de la iniciativa femenina en un marco de celebración pone de relieve la importancia del papel de la mujer. Y además también su aptitud, su vocación tan apta para alabar y dar gracias a Dios. También hemos visto como hoy mismo las vocaciones contemplativas de dar gloria a Dios en la alabanza, son mayoritariamente femeninas.

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p style=”text-align:justify;”>O por ejemplo en tiempos de los jueces, la profetisa Débora, después de haber ordenado al jefe del ejército que reuniera a sus hombres y entablara batalla, ella con su presencia firme asegura el éxito del ejército de Israel. Junto con otra mujer, Yael, matará al jefe de los enemigos. Y para celebrar la victoria, Débora entona un cántico que también alaba la acción de su compañera, de Yael. Un cántico que tiene una gran similitud de las palabras que pronunció María al visitar a su prima Isabel. Dice en Jue 5, 24:¡Bendita entre las mujeres Yael, entre las mujeres que habitan en tiendas, bendita sea!
 Son un eco de esas otras palabras de María saludando a Isabel.

Los libros de Judit y de Ester, que sabéis que son unos libros que tienen como autores a estas mujeres, por lo menos que llevan su nombre. Tienen como finalidad exaltar, de modo ideal, la aportación positiva de la mujer en la historia del pueblo elegido. Son dos figuras de mujeres que contribuyen a la victoria, a la salvación de los Israelitas. El libro de Judit, en particular, refiere que el rey Nabucodonosor, envía un temible ejército para conquistar Israel. El ejército enemigo está a punto de apoderarse de la ciudad de Betulia y en medio de la desesperación de los habitantes, que están queriendo rendirse y no hay nada que hacer. Pues sin embargo Judit les reprocha su falta de confianza, les reprocha su falta de fe y entonces ella consigue la victoria frente a ese enemigo que se acerca. El libro de Ester, que tuvimos ocasión de comentarlo, como en el reino de Persia, en el tiempo de destierro, en el reino de Persia Amán era el encargado de los negocios del rey, decretó el exterminio de los judíos. Y entonces Mardoqueo, que era un judío, recurre a Ester que vivía en el palacio del rey como digamos infiltrada en medio de aquel pueblo persa y entonces ella, Ester, arriesgando su vida, se presenta delante del rey y pide, intercede por el pueblo judío que iba a ser exterminado. Consigue la salvación, Amán es ejecutado y hay que decir que Mardoqueo llega al poder y los judíos son librados de la amenaza. Es decir que esta mujer, Ester, pone en riesgo su vida para interceder. Dice: Quizás por esto me permitió Dios, para esto me permitió Dios llegar aquí, a ser la esposa del reino de Persia. Es otra mujer que es venerada obviamente por los judíos.

Como veis también este genio femenino, a pesar de que el pueblo judío sea un pueblo muy, como decimos nosotros, machista, sin embargo también el genio femenino hizo una gran aportación y especialmente por la sensibilidad tan grande que tuvo de acoger la llamada de los profetas a la conversión y a la espera de la llegada del Mesías. Termina diciendo, sin duda, de todas ellas la figura más pura es María.Es el fruto más logrado, el fruto más puro de todo Israel. La verdad que solamente por dar desde su seno una mujer como María, el pueblo de Israel ya podría sentirse plenamente satisfecho. Haber tenido, haber dado en su seno a María, como imagen del hombre que se abre a Dios, que acoge a Dios. He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Eso que María pronunció ante el anuncio del ángel, es lo que todo judío está llamado a pronunciar y a reconocer ante la llamada de Dios. El día en que el pueblo judío pronuncie esas palabras de María, he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra, sin duda alguna todo el pueblo judío habrá llegado a su meta, que es el reconocimiento de Jesucristo como el enviado a las naciones. Nosotros también estamos llamados a hacer ese mismo reconocimiento, esa misma invocación. He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Plenamente acogedores de esta llamada, esa llamada a la esperanza, a la llegada del Salvador a nuestra vida.

Comentario al 17 de enero

De nuevo nos encontramos con la curación de un leproso que se acerca a Jesús implorando clemencia para su situación lastimosa. El relato nos lo ofrece esta vez san Marcos con algunas particularidades que no comparecen en las otras versiones del hecho. También en esta versión, el enfermo se remite a la voluntad del benefactor: Si quieres, puedes limpiarme, puesto que da por supuesto su poder. La situación del leproso es realmente digna de lástima. A su condición de enfermo repugnante, se une la de ser un excluido o marginado social y la de ser un “maldito” desde el punto de vista religioso. De ahí que su curación fuese al mismo tiempo una purificación por la que había que ofrecer lo mandado por Moisés. La limpieza de su carne era, pues, limpieza de su alma. Jesús, que no puede no sentir lástima ante alguien que es digno de lástima, extendió la mano y lo curó: su carne se volvió limpia como la de un niño.

Después, lo despide, encargándole con tono severo que no dé a conocer lo sucedido, que no se lo diga a nadie, aunque tenga que presentarse al sacerdote para que tome constancia de su nueva situación y pueda ser reintegrado a la vida social. Jesús le aconseja que cumpla los requisitos legales, pero también que guarde secreto sobre el modo con que ha obtenido la salud. Al parecer quiere evitar lo que después se le viene encima: aglomeraciones y agobios de las gentes que acudían a él en masa desde todos los lugares. Porque aquel leproso agraciado no pudo evitar contar aquello que le había sucedido y de lo que rebosaba su corazón, estallante de alegría y de gratitud. Empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones. No era para menos.

Pero la consecuencia más inmediata es que Jesús no podía entrar abiertamente en ningún pueblo, debido al tumulto que su presencia provocaba. No extraña que más tarde le acusaran de haber sido causante de desórdenes sociales. Al parecer, su sola presencia generaba un enorme torbellino. Ello le llevó a tomar la decisión de quedarse fuera de las poblaciones, en el descampado; y aun así acudían a él de todas partes. Jesús acabó convirtiéndose en el epicentrode un gran movimiento social, capaz de mover masas. Pero él nunca aprovechó semejante poder para fines particulares o para iniciar una revuelta o insurrección social. Huyó de las aclamaciones populares y de los intentos de proclamarlo rey. Consideró que tomar ese camino era tomar un atajo inconciliable con su misión que habría de consumar en el calvario sin causar daño a nadie, pero cargando con los pecados de los demás. Por eso rechazó semejantes tentaciones como pretensiones diabólicas de apartarle del camino mesiánico previsto por Dios.

También de esta actuación de Jesús debemos aprender a remediar, en la medida de nuestras posibilidades, las necesidades o carencias de los miserables de nuestro mundo movidos por la compasión que tales miserias despiertan en nosotros y, al mismo tiempo, a evitar todo intento de entronización por parte de aquellos que alaban nuestras bondades. Si nuestras buenas obras tienen que servir para algo, aparte de para reportar el bien que puedan hacer, ha de ser para que den gloria a Dios por ellas: Para que, viendo vuestras buenas obras, den gloria a vuestro Padre que está en el cielo. Procuremos, por tanto, que nuestras buenas obras contribuyan a la glorificación de Dios. Lo lograremos si hacemos que el mérito recaiga sobre Él. Sólo así evitaremos nuestra propia glorificación.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Art. 13

Inicio y conclusión de la Asamblea del Sínodo

La Asamblea del Sínodo inicia y se concluye con la celebración de la Eucaristía presidida por el Romano Pontífice, en la que los Miembros y los otros participantes de la Asamblea participan en la diversidad de sus condiciones.

¡Falta algo!

Han quedado atrás las fiestas navideñas y, cuando tantos símbolos desaparecen de las calles o de las iglesias (luces, estrellas, belenes, adornos) un nuevo signo, por parte del Señor, sale a nuestro encuentro: comienza su misión ofreciendo buen vino, generoso y abundante, en la mesa de los hombres.

1.- Siempre falta algo en el intento de alcanzar la felicidad por parte del hombre. Y, siempre, mirando a María escuchamos lo que con insistencia, Ella pide a Jesús: que intervenga en nuestras vidas. Que, el agua por sí misma, no es suficiente para alegrar nuestro vivir. Que el hombre, por sí mismo, no es suficiente para llegar al colmo de la felicidad que pretende esta sociedad tan vacía de valores como aquellas tinajas que estuvieron a punto de abortar el éxito de una boda.

¿Qué son las bodas de Caná? Muchas interpretaciones se han dado al primer signo que, Jesús, realizó en el comienzo de su misión. Entre todas ellas, me quedo con una que me parece esencial: Jesús viene a establecer una alianza definitiva entre Dios y la humanidad. ¿Seremos capaces de percatarnos de este Misterio más allá de lo extraordinario del agua convertida en vino? María, siempre atenta y solícita a las peticiones de sus hijos, muestra las carencias de aquellos que –buscando al Señor- saben que sin Él, la vida, es difícil teñirla con el traje de fiesta.

Y es que, siempre, nos falta un algo y un alguien. Un algo para que la fiesta sea completa y un alguien para que ponga “ese punto” y todo sea un éxito.

2.- Llevemos alegría, como el vino mejor y más selecto, allá donde el otro vino –dulce pero traicionero- es incapaz de llegar: al corazón. Y es que, lo ebrio del mundo, no es lo más aconsejable para alcanzar la dicha o llegar al supremo grado de bienestar. Más bien al contrario. Las Bodas de Caná nos traen una sugerente catequesis: Dios pone todo en su punto. Dios pone ese “algo” y ese “alguien” cuando, la creatividad o las previsiones de las personas se quedan cortas. Faltó el vino en Caná, y María (lista como ella sola y controlando todo lo que acontecía) susurra a Jesús: “les falta el vino”. O lo que es lo mismo: se han quedado cortos para llegar hasta el final en el banquete de la vida.

Hoy, en el Señor, vemos su semblante más festivo. Acostumbrados a escucharle en el templo, a tenerlo rodeado de leyes y de normas, nos asombra su otra dimensión: viene con nosotros y, cuando hace falta, se suma al espíritu festivo de nuestro caminar.

3.- Como María, también nosotros, debiéramos de estar atentos en esas situaciones que necesitan un poco de paz y de sosiego. María, con los ojos bien abiertos, fue consciente de que algo raro ocurría en aquel convite. Que, de repente, todo podría irse al traste si el vino, elemento importante en una comida, hubiera faltado. Esa puede ser también nuestra misión: ser sensibles a las necesidades de las personas o situaciones que nos rodean. Aquello de “ojos que no ven, corazón que no siente” no es una buena filosofía para aquellos que creemos y esperamos en Jesús. Que el Señor en este Año Santo de la Fe nos ayude a poner el buen vino de nuestra fe, de nuestro testimonio, de nuestra alegría cristiana en tantas mesas donde rezuman los vasos de licores que han dejado de ser cristianos para convertirse sólo en exponente de fiesta pagana sin referencia a lo eterno. Ojala, entre otras cosas, recuperásemos la bendición de la mesa como el vino de solera de cualquier fiesta social, familiar o incluso eclesial.

4.- QUE SEA YO BUEN VINO, SEÑOR

Que ponga palabra oportuna
allá donde se desarrolle el desconcierto
Que irradie música y alegría
cuando brote el escenario de la tristeza y la angustia

QUE SEA YO BUEN VINO, SEÑOR

Que hable de Ti y de tus hazañas
aún en medio de incomprensiones y vacíos
Que lleve la esperanza y el optimismo
a un mundo que llora perdido
Que cargue las tinajas de los corazones de las personas
con tu Palabra que todo lo colma y satisface
Que convierta el vinagre de muchas historias
en el dulce vino de tu fraternidad y de tu Evangelio

QUE SEA YO BUEN VINO, SEÑOR

Que, con María, también abra los ojos
y descubra los sufrimientos y la escasez
el fracaso y tanto aguafiestas
que abortan el espíritu festivo de la humanidad
el anhelo de fraternidad de este mundo.

QUE SEA YO BUEN VINO, SEÑOR

Y sepa darte gloria, por mis obras
Y sepa bendecirte, por tanto signo que realizas
Y sepa agradecerte, por tantos dones que regalas
Y sepa alabarte, por salir al encuentro del hombre
Gracias, Señor,
tu vino (el único, el mejor y el más auténtico)
alegra la mesa de toda nuestra vida.
Que en este Año de la Fe, como buen vino,
sea capaz de ofrecer tu Palabra con mi voz
tu presencia, en mi entrega
tu fortaleza, con mi testimonio
tu amor, a través de mi caridad
tu corazón, por mi comprensión
tu reino, en mi forma de entender y de vivir la vida
Amén

Javier Leoz

A los tres días, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.

Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice: «No tienen vino». Jesús le dice: «Mujer, ¿qué te va a ti y a mí? Todavía no ha llegado mi hora». Su madre dice a los sirvientes: «Haced lo que él os diga». Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dice: «Llenad las tinajas de agua».  Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dice: «Sacad ahora y llevadlo al mayordomo». Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo y le dijo: «Todo el mundo pone primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora».

Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.

Juan 2, 1-11

Comentario del Evangelio

María siempre atenta a todo. En este caso se da cuenta que no hay vino y le dice a Jesús lo que está pasando. Ella sabe que Jesús puede hacer algo, porque María desde el principio creyó en Dios y sabía que Jesús era el Hijo de Dios.

Y Jesús convierte el agua en vino. Y la alegría y la fiesta de la boda continúa. Ojalá que las personas nos vean siempre a los cristianos como aquellos que le traen la alegría. Ojalá nuestras parroquias y comunidades sean lugares donde ser felices, donde podamos estar alegres tenien- do siempre a Jesús en el centro.

 

Para hacer vida el Evangelio

• Escribe un momento muy alegre que hayas vivido en tu parroquia.

• ¿Es importante la alegría para los cristianos? ¿Qué podemos hacer para que nuestras parroquias sean lugares donde se viva la alegría?

• Escribe algo que puedas hacer para que tu parroquia sea un lugar de alegría para todos.

 

Oración

Ayúdanos a vivir cada momento, entregándonos del todo,
sin escatimar una atención,
una caricia,
un estímulo,
una palabra amable,
el descubrimiento de lo mejor del otro. Ayúdanos a disfrutar,
a vivir con pasión,
a gozar con intensidad,
a comunicarnos con sinceridad,
a relacionarnos con complementariedad, a saborear la variedad,
a enriquecernos con nuestras diferencias, a descansar en ti
y a sabernos facilitar la vida unos a otros.
Queremos ir a Ti cansados y agobiados,
recordar que cada día trae su afán,
que los pajarillos no se preocupan

y nuestro padre les da su alimento diario,
que las flores del campo no van de compras
y Dios les viste como el mejor modisto,
que ni un pelo de nuestra cabeza

se cae sin tu permiso.

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