Sábado X de Tiempo Ordinario

Hoy es 16 de junio, sábado de la X semana de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 5, 33-37):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No jurarás en falso» y «Cumplirás tus votos al Señor.» Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir «sí» o «no». Lo que pasa de ahí viene del Maligno.»

A lo largo de esta semana, estamos leyendo la Carta Magna del Evangelio, el discurso de Jesús en el Monte de las Bienaventuranzas. Para Mateo Cristo es el nuevo Moisés que comunica la Nueva Ley. En este discurso aparecen seis antítesis entre el Antiguo Testamento y  los nuevos criterios de vida que Jesús enseña.

Hoy Mateo nos presenta la cuarta antítesis, que tiene que ver con el segundo y octavo mandamiento. Aquí Jesús nos señala el amor a la verdad como algo que debe reflejarse en el cristiano. Además, Cristo condena el juramento porque de algún modo está ligado a la mentira, el que jura necesita demostrar que no miente.

Así que si al cristiano no se le permite mentir, ¿qué sentido tiene jurar? Nuestras palabras deben ser veraces y debemos ser coherentes con lo que decimos y nuestro modo de vivir en la verdad. El sí de nuestra boca tiene que corresponder con el sí de nuestro corazón. El Maligno es el padre de la mentira. Por eso, la mentira no debe entrar en el corazón humano ni regir las relaciones de unos con otros. El que es capaz de mentir es capaz de cualquier cosa. Dice la Escritura: “La boca que miente mata el alma”

En un mundo donde muchas veces se vive de apariencias, en la mentira e incluso y en la posverdad, palabra que explica una cultura en el que las mentiras pueden sobrevivir si nos benefician, el Señor nos invita a vivir en la verdad, a conformar nuestro pensamiento, nuestras palabras y obras a la Verdad, ésta nos hará libres.