Misión de los Ángeles Custodios (Ángeles Custodios)

Los ángeles, además de llevar a Dios nuestras noticias traen los auxilios de Dios a nuestras almas y las apacientan como buenos pastores, con comunicaciones dulces e inspiraciones divinas. Dios se vale de ellos para comunicarse con nosotros. Los ángeles nos defienden de los lobos, que son los demonios, y nos amparan (SAN JUAN DE LA CRUZ, Cántico espiritual, 2, 3).

Son los embajadores de Dios con los hombres, y los embajadores de Dios con los hombres. No solamente son los ángeles de Dios, sino también los ángeles de los hombres. Ángeles, es decir enviados: son, pues, los ángeles de Dios porque Él nos los envía para asistirnos; son los ángeles de los hombres, porque nosotros los volvemos a enviar para obtener su misericordia. vienen a nosotros cargados con sus dones, vuelven cargados con nuestros votos; descienden para conducirnos, suben para llevar a Dios nuestros deseos y nuestras buenas obras (BOSSUET, Sermón para la fiesta de los santos ángeles custodios, Lebarq, Oeuvres oratoires de Bossuet, tomo III, Desclée de Brouwer, 1927, pp. 95-97)

(El ángel custodio) vela sobre nosotros, incansable y cuidadoso (SAN BERNARDO, Sermón 171. 11, sobre el Salmo 90).

Te pasmas porque tu Angel Custodio te ha hecho servicios patentes. – Y no debías pasmarte: para eso le colocó el Señor junto a ti (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 565).

Los hombres pueden desoír las inspiraciones que les dan invisiblemente los ángeles buenos, iluminándolos para obrar el bien; pero queda intacto el libre albedrío: de ahí que el perderse los hombres no se ha de atribuir a la negligencia de los ángeles, sino a la malicia de los hombres (SANTO TOMAS, Suma Teológica 1, q. 113, a. I ad 2).

¿Cuántos ángeles se podrá creer estarán encargados de ir agrupando a todos los hijos de Israel en torno a quien los ama individualmente, y de congregar a los dispersos junto al Salvador de los que temen e invocan, prestando un servicio mayor incluso que el de los apóstoles en orden al crecimiento y expansión de la Iglesia, hasta el punto de que el mismo San Juan en el Apocalipsis llegue a decir que algunos ángeles están al frente de las Iglesias? (ORIGENES, Trat. de la oración, 10, 3).

(Los ángeles) cuando vienen a desempeñar algún encargo entre nosotros, toman nombre del cargo mismo que desempeñan. Así pues, Miguel significa «quién como Dios», Gabriel «fortaleza de Dios» y, por último, Rafael «medicina de Dios» (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 34 sobre los Evang.).

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